La adquisición de Activision Blizzard por parte de Microsoft continúa generando titulares y debate en el sector del videojuego. Aunque la operación se cerró hace meses, algunos veteranos de la industria siguen cuestionando el rumbo que podrían tomar las franquicias más emblemáticas del catálogo de Activision. Uno de ellos es Glen Schofield, exdirector de Call of Duty y cofundador de Sledgehammer Games, quien ha expresado su “enorme preocupación” por el futuro de la serie ahora que forma parte del ecosistema de Xbox Game Studios.

Glen Schofield teme que Call of Duty pierda su esencia bajo Microsoft

En una reciente entrevista concedida a VGC durante la Gamescom Asia, Schofield —que participó en entregas tan destacadas como Modern Warfare 3 (2011), Advanced Warfare o World War II— admitió que teme que los cambios corporativos dentro de Microsoft puedan afectar a la independencia creativa y al ritmo de desarrollo que caracterizaba a los estudios de Activision antes de la compra.

“Odio decirlo, pero desde que dejé Sledgehammer, ninguno de los juegos ha sido realmente bueno. Modern Warfare (2023) fue, siendo generoso, un 50. Siguen vendiendo bien, claro, pero siempre me pregunto: ‘¿Por qué quitaron a ese equipo?’. Cuando cambias esa dinámica, pocas veces funciona”, señaló Schofield.

El desarrollador, que abandonó Sledgehammer Games hace algunos años para fundar Striking Distance Studios (creadores de The Callisto Protocol), añadió que teme que las grandes decisiones de negocio dentro de Microsoft terminen afectando a la esencia que hizo de Call of Duty una de las sagas más rentables y reconocidas del planeta.

Un futuro incierto para una saga histórica

Las declaraciones llegan justo cuando Call of Duty: Black Ops 7 ultima su lanzamiento y se prepara para aterrizar en Xbox Game Pass, marcando la primera vez que un título principal de la serie se lanza directamente en el servicio de suscripción de Microsoft. Este movimiento, aplaudido por muchos jugadores, ha despertado también dudas en parte del sector sobre si afectará a las ventas tradicionales y al modelo de negocio que ha sostenido la franquicia durante dos décadas.

La situación se complica por la fuerte competencia: Battlefield 6, el próximo gran lanzamiento de Electronic Arts, ha generado una expectación similar e incluso podría adelantarse en percepción pública gracias a su enfoque más ambicioso y realista. En este contexto, las palabras de Schofield resuenan con fuerza entre los seguidores de Call of Duty que temen que la serie pierda parte de su identidad militar, narrativa y jugable en favor de decisiones más corporativas.

Microsoft promete continuidad, pero las dudas persisten

Desde la compra de Activision Blizzard, Phil Spencer, jefe de Xbox, ha reiterado en varias ocasiones que la prioridad de la compañía es mantener la calidad, la identidad y la comunidad que ha hecho grande a Call of Duty. Sin embargo, las declaraciones de figuras clave como Glen Schofield reflejan que, dentro del sector, aún existe cierto escepticismo sobre cómo gestionará Microsoft una de las marcas más valiosas del entretenimiento moderno.

Con Black Ops 7 preparado para debutar en PlayStation, Xbox y PC en noviembre, los próximos meses serán decisivos para comprobar si Xbox consigue mantener el legado de Call of Duty o si, como teme Schofield, el cambio de manos terminará diluyendo la chispa que definió a la franquicia desde su nacimiento.

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