Un constructor de ciudades pensado para disfrutar del camino, no solo del resultado
Un regreso al placer de construir sin prisas
En una época en la que muchos constructores de ciudades parecen competir por ver quién es capaz de ofrecer el sistema económico más intrincado, la cadena de producción más compleja o el árbol de decisiones más implacable, City Tales – Medieval Era llega como una propuesta que, sin renunciar a las bases del género, decide mirar en otra dirección. No hacia el desafío constante ni hacia la optimización obsesiva, sino hacia una experiencia más humana, más tranquila y, en cierto modo, más contemplativa.
Lanzado inicialmente en acceso anticipado en mayo de 2025, el juego de Irregular Shapes ha ido ganando una comunidad fiel que ha valorado precisamente ese enfoque más amable. Ahora, con su llegada a la versión 1.0, City Tales – Medieval Era se presenta como un producto completo, consciente de sus límites y orgulloso de su identidad. Tras más de veinte horas dedicadas a levantar una ciudad medieval desde sus cimientos, queda claro que estamos ante un título que no busca competir directamente con los grandes nombres del género, sino ofrecer una alternativa distinta, casi reconfortante.

Primer contacto: identidad y tono desde el primer minuto
Desde el momento en que iniciamos una nueva partida, City Tales – Medieval Era deja claro cuál es su prioridad: que el jugador se sienta cómodo. Antes de colocar el primer distrito, el juego nos invita a nombrar nuestra ciudad, elegir si gobernamos como Lord, Lady o Liege y conocer a un pequeño grupo de personajes que nos acompañarán durante toda la aventura. No es una introducción espectacular, pero sí cálida, y marca el tono narrativo que se mantendrá durante toda la experiencia.
A nivel de opciones, el juego ofrece varias dificultades bien diferenciadas. Bardo es el modo más accesible, pensado para quienes quieren centrarse en construir y disfrutar sin demasiadas preocupaciones. Colono representa la experiencia estándar, mientras que Consejero introduce una mayor exigencia en la gestión. A estas se suma el modo Pintor, una especie de sandbox creativo sin restricciones ni narrativa, ideal para quienes solo quieren experimentar con la estética y el diseño urbano.
Esta flexibilidad inicial es uno de los grandes aciertos del juego, ya que permite adaptar la experiencia a distintos perfiles de jugador sin imponer una forma “correcta” de jugar.

Mapas y entorno: un mundo que se despliega poco a poco
City Tales – Medieval Era ofrece tres mapas principales que representan diferentes entornos: llanuras abiertas, zonas montañosas y praderas fértiles. Cada mapa cuenta con varias ubicaciones iniciales, algunas más amplias, otras más cercanas al agua o a recursos clave. Esta elección, aunque no parece especialmente trascendental al principio, influye de manera notable en el desarrollo temprano de la ciudad.
Uno de los aspectos más interesantes es que el mapa no se revela por completo desde el inicio. La exploración está ligada al progreso y a la expansión mediante aldeas, lo que refuerza la sensación de estar construyendo un territorio vivo, que se va descubriendo y desarrollando con el tiempo, en lugar de un tablero completamente visible desde el primer minuto.

Una narrativa ligera, pero constante
La historia de City Tales – Medieval Era no pretende ser épica ni grandilocuente. No hay guerras, grandes traiciones ni giros dramáticos constantes. En su lugar, el juego apuesta por una narrativa más íntima, centrada en las personas que rodean al gobernante y en el crecimiento paulatino del asentamiento.
Personajes como Alberic, que ejerce casi como una figura paterna, Misha, amiga de la infancia, o Rowena, nacida en una aldea humilde, aportan pequeñas pinceladas de trasfondo que se desarrollan a través de misiones de compañero. Estas historias no son especialmente profundas ni complejas, pero cumplen su función: dar contexto, personalidad y una cierta carga emocional a lo que, de otro modo, sería una experiencia puramente mecánica.
“City Tales – Medieval Era no quiere contar una gran historia, sino acompañarte mientras construyes la tuya.”

Construir distritos en lugar de edificios
A nivel jugable, City Tales – Medieval Era introduce una idea que define toda su experiencia: la construcción basada en distritos. En lugar de colocar cada vivienda de forma individual, el jugador delimita áreas residenciales que se llenan automáticamente de casas según su tamaño. A partir de ahí, estas viviendas evolucionan en función de los servicios disponibles.
Pozos de agua, plazas comerciales, capillas, escuelas o farmacias son algunos de los edificios que se pueden añadir a cada distrito para mejorar la calidad de vida de los aldeanos. A medida que se satisfacen más necesidades, las casas suben de nivel, desde el nivel I hasta el V, desbloqueando nuevas posibilidades y aumentando la prosperidad de la ciudad.
Este sistema reduce enormemente el micromanejo y hace que la experiencia sea mucho más fluida. No estamos constantemente ajustando detalles mínimos, sino tomando decisiones más amplias sobre la estructura de la ciudad.

Producción y gestión: sencillez con matices
Los edificios de producción funcionan de forma ligeramente distinta. Panaderías, talleres de hilatura o granjas suelen ocupar espacio dentro de los distritos, sustituyendo viviendas, mientras que otros, como minas o pozos de arena, se sitúan en puntos específicos del mapa.
Aquí entra en juego uno de los sistemas más característicos del título: los compañeros. Cada edificio necesita inicialmente que uno de ellos lo supervise para empezar a funcionar correctamente. Con el tiempo, el edificio se vuelve autónomo, pero mantener a un compañero asignado mejora su rendimiento y le otorga prestigio.
Los compañeros desarrollan habilidades específicas —recolección, agricultura, artesanía— que alcanzan hasta el nivel ocho. Decidir si especializarlos o mantenerlos polivalentes es una de las pocas decisiones estratégicas con impacto a largo plazo, especialmente cuando el juego avanza y se desbloquean nuevas áreas.

Un ritmo amable que puede resultar excesivamente indulgente
Uno de los aspectos más discutibles de City Tales – Medieval Era es su nivel de desafío. Incluso en dificultades más altas, el juego tiende a ser muy permisivo. Los errores rara vez tienen consecuencias graves, y siempre parece haber una solución sencilla para cualquier problema que surja.
Para muchos jugadores, esta será precisamente su mayor virtud. El juego se siente relajante, accesible y poco punitivo. Sin embargo, quienes busquen una experiencia exigente pueden encontrar que la falta de presión resta interés a largo plazo.
“City Tales – Medieval Era es un constructor de ciudades en el que casi siempre todo va bien.”

Aldeas: expansión sin conflicto
En las fases avanzadas del juego se desbloquea el sistema de aldeas, que permite expandirse más allá del mapa principal. Estas aldeas funcionan como extensiones de la ciudad y permiten acceder a recursos adicionales o simplemente ganar espacio para seguir creciendo.
Cada aldea requiere enviar a un compañero para su fundación, y sus habilidades influyen directamente en la eficiencia de la zona. Es un sistema interesante, aunque algo limitado, ya que las bonificaciones solo se aplican mientras el compañero permanece asignado al asentamiento.

Misiones y progresión: cuando el juego se queda atrás
Uno de los problemas más evidentes aparece en el diseño de las misiones. En varias ocasiones, el juego propone objetivos que ya hemos cumplido mucho antes de que se activen, lo que provoca que se completen automáticamente y pierdan impacto.
Esto rompe ligeramente la inmersión y refuerza la sensación de que el ritmo del juego no siempre está bien sincronizado con el progreso del jugador, especialmente en partidas más avanzadas.
Apartado artístico y sonoro: una estética que acompaña
Visualmente, City Tales – Medieval Era apuesta por un estilo artístico suave y colorido, con un aire de cuento medieval que encaja perfectamente con su tono relajado. No es un juego especialmente detallado a nivel técnico, pero sí coherente y agradable.
La banda sonora cumple su función de acompañar sin imponerse, reforzando la sensación de calma que define toda la experiencia.

Conclusión: un constructor de ciudades con personalidad propia
City Tales – Medieval Era no es un juego para todo el mundo, ni pretende serlo. Su falta de desafío y su ritmo pausado pueden no convencer a quienes buscan una experiencia intensa y exigente. Sin embargo, para quienes disfrutan construyendo sin prisas, observando cómo una ciudad cobra vida poco a poco y dejándose llevar por una experiencia más humana, es una propuesta muy recomendable.
No revoluciona el género, pero sí ofrece una visión distinta, honesta y muy bien definida de lo que puede ser un constructor de ciudades.
Lo mejor
- Sistema de distritos claro y accesible
- Ritmo relajado y muy agradable
- Buena integración de los compañeros
- Estilo artístico coherente y acogedor
Lo peor
- Nivel de desafío muy bajo
- Misiones mal sincronizadas
- Profundidad limitada a largo plazo
Desarrollador: Irregular Shapes
Editor: Firesquid
Plataforma analizada: PC (Windows)
Puntuación final: 8/10
Este análisis ha podido realizarse gracias a una clave de PC cedida por ICO Partners
