Tenemos juegos que empiezan con una explosión. Otros lo hacen con una espada clavada en el pecho del héroe. Esoteric Ebb arranca con algo más inquietante: un clérigo que despierta en una losa fría, en un depósito de cadáveres, preguntándose si realmente está vivo. No es un susto barato. Es una declaración de intenciones.

En Norvik, la ciudad donde transcurre la aventura, la muerte no es un punto final tan claro como debería. La identidad tampoco. Entre resurrecciones, recuerdos borrosos y convicciones que parecen sobrevivir al cuerpo, el protagonista —“el Clérigo”, aunque pronto entenderemos que eso también está en duda— recibe una misión: investigar la explosión de una tetería en pleno distrito central.

Un encargo aparentemente menor. Un trámite burocrático en una ciudad que, además, está a punto de celebrar sus primeras elecciones. El gobierno quiere calma. Quiere orden. Y, sobre todo, quiere que nada altere el delicado equilibrio político que amenaza con cambiarlo todo.

Pero Esoteric Ebb no va realmente de una explosión. Va de quién eres cuando nadie tiene claro qué significa ser algo.


Heredero de gigantes, pero con voz propia

Las referencias son evidentes desde el primer minuto. La apertura recuerda de inmediato a Planescape: Torment. El tono, la importancia de las tiradas de dados y el peso de las conversaciones traen ecos de Disco Elysium. Incluso hay algo del absurdo filosófico que popularizó Terry Pratchett en su literatura.

Pero lo interesante no es que beba de esas fuentes, es que las entiende. No copia estructuras sin más; las asimila y las utiliza para construir algo propio. Si Planescape exploraba la identidad desde la inmortalidad y Disco Elysium lo hacía desde la autodestrucción, Esoteric Ebb lo hace desde la fe… o desde la pérdida de ella.

Porque aquí no solo dudas de quién eres. Dudas de qué significa tu rol en el mundo. ¿Eres realmente un clérigo? ¿O simplemente alguien al que la vida ha empujado a vestir ese uniforme?


Crear al protagonista es crear su conflicto

Antes de despertar oficialmente, el juego nos invita a definir nuestras características. El sistema bebe directamente de la quinta edición de Dungeons & Dragons: Fuerza, Destreza, Constitución, Inteligencia, Sabiduría y Carisma.

Pero aquí no son simples estadísticas. Son voces.

Cada atributo actúa como una personalidad interna que comenta lo que sucede, opina sobre tus decisiones y, en ocasiones, intenta imponerse. Una Fuerza alta puede empujarte a despreciar sentimentalismos. Una Destreza baja puede convertirte en alguien torpe y paranoico. Una Sabiduría elevada puede volverte contemplativo hasta la exasperación.

Lo brillante es que estas voces no determinan tu ideología de forma automática. Influyen, sí, pero el juego prioriza siempre lo que tú decides expresar. Si insistes en presentarte como mago liberal en vez de clérigo conservador, el mundo empezará a reaccionar en consecuencia. La identidad se construye a base de repetición, discurso y acción.

Y en Esoteric Ebb, todo cuenta.


Una ciudad que respira (y conspira)

Tolstad, la región de Norvik donde se desarrolla la historia, está diseñada con una atención al detalle admirable. No es un escenario estático lleno de NPC que esperan a que les hables. Tiene ritmos propios.

De día, la ciudad es bulliciosa. De noche, cambia. Algunos negocios solo abren al atardecer. Hay almacenes cuya seguridad disminuye cuando el vigilante se va a dormir. Personajes que parecen irrelevantes a mediodía pueden ser clave en la madrugada.

No es un mundo abierto enorme, pero sí denso. Cada esquina tiene potencial narrativo.

Las misiones, tanto principales como secundarias, rara vez se limitan a “ve aquí y trae esto”. Casi siempre desembocan en una reflexión interna. Cuando cierras un caso o tomas una decisión relevante, el Clérigo debate consigo mismo. Esa discusión se traduce en una especie de “rasgo” equipable que modifica tu forma de jugar.

Por ejemplo, obsesionarte con preguntar a todos por su intención de voto puede derivar en una característica que te recompense por insistir en el tema. Puede parecer un chiste —y lo es—, pero también es una forma inteligente de convertir el discurso en mecánica.


Magia, política y memoria

La explosión de la tetería es solo el hilo del que tirar. A medida que investigamos, emergen temas mucho más grandes: imperialismo, genocidios olvidados, razas cuyas culturas han sido borradas, experimentación mágica sin control.

La magia en Esoteric Ebb no es solo una herramienta de combate. Es una fuerza histórica que ha moldeado el mundo. Su origen, sus límites y sus consecuencias son parte esencial del lore.

En lo jugable, los conjuros amplían las posibilidades de interacción. Algunos permiten ver eventos arcanos invisibles al ojo común. Otros habilitan conversaciones con animales. También los hay ofensivos, pero el combate es claramente secundario.

De hecho, muchas situaciones violentas pueden resolverse mediante ingenio, persuasión o exploración. El juego recompensa pensar antes que golpear.


El peso de la palabra

Esoteric Ebb es, ante todo, un juego de texto. Mucho texto. Más del que muchos jugadores estarían dispuestos a leer si no estuviera tan bien escrito.

Aquí se nota la mano de Christoffer Bodegård. El guion combina humor absurdo con reflexiones existenciales sin caer en el sermón constante. Puede pasar de una broma autorreferencial a una escena devastadora en cuestión de líneas, y lo hace con naturalidad.

Existe el riesgo de que una obra así se convierta en un panfleto político o en un festival de chistes vacíos. Pero el equilibrio es sorprendente. El humor suaviza la densidad filosófica. Y cuando toca ponerse serio, el juego sabe frenar.

Hay momentos en los que deja de importarte quién voló la tetería. Lo que importa es qué significa eso para la ciudad. Y para ti.


Apartado técnico y artístico

Visualmente, Esoteric Ebb opta por una perspectiva isométrica clásica, con escenarios detallados pero no hiperrealistas. El diseño artístico prioriza la atmósfera sobre el espectáculo.

Las animaciones son funcionales, aunque no especialmente sofisticadas. No es un juego que deslumbre por músculo gráfico, sino por coherencia estética.

En lo técnico, durante nuestro análisis en PC el rendimiento ha sido estable. Sin grandes bugs que rompan la experiencia, aunque sí con pequeños fallos puntuales en la navegación de menús o en la superposición de textos.

La banda sonora acompaña sin imponerse. Es discreta, ambiental, adecuada para una historia que vive sobre todo en los diálogos.


Una investigación que no termina en el crimen

Lo interesante es que el juego no concluye realmente cuando se resuelve el caso. Termina cuando se agotan las preguntas.

Cuando decides quién es el Clérigo. Qué representa. Qué piensa del sistema político. Qué lugar ocupa en ese mundo creado por un mago caprichoso que abandonó su obra.

El desenlace no es un gran clímax explosivo. Es una conclusión íntima. Un espejo.

Y pocos juegos consiguen que, al llegar los créditos, sientas que has participado en una conversación más que en una simple aventura.


Conclusiones

Esoteric Ebb es un RPG narrativo que entiende perfectamente el legado del que proviene y, en lugar de limitarse a replicarlo, lo utiliza como trampolín.

No es un juego para todo el mundo. Requiere paciencia, lectura atenta y disposición a cuestionar lo que se dice y lo que no. Pero para quienes disfrutan de las historias densas, los sistemas que dialogan con el jugador y las decisiones que moldean identidad más que estadísticas, es una experiencia profundamente recomendable.

No busca ser espectacular. Busca ser significativo.

Y lo consigue.


Lo mejor

  • Un guion brillante, cargado de humor e inteligencia.
  • Sistema de atributos que funciona también como conflicto interno.
  • Mundo coherente, vivo y políticamente complejo.
  • Libertad real para construir la identidad del protagonista.
  • Misiones que invitan a reflexionar más allá del objetivo inmediato.

Lo peor

  • Puede resultar abrumador por la cantidad de texto.
  • Ritmo lento, especialmente en las primeras horas.
  • Apartado técnico correcto, pero poco espectacular.
  • No es accesible para quienes busquen acción constante.

Desarrollador: Christoffer Bodegård
Editor: Raw Fury
Plataformas: PC
Género: RPG narrativo, investigación, fantasía existencial

Nota final: 9 / 10

Esoteric Ebb no solo entiende por qué funcionan los grandes RPG narrativos modernos; entiende qué los hace perdurar. Y desde esa comprensión construye una obra propia, valiente y profundamente humana.

Este análisis ha sido realizado en PC gracias a una clave cedida por Raw Fury.

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