En los videojuegos hemos sido de todo, y no hablo de profesiones como hechicero o soldado, hablo de guardianes de cementerios en Graveyard Keeper o dueño de una tienda como en Moonlighter, pero pocas veces hemos sido un repartidor. Es el caso de Calamity Angels: Special Delivery ha decidido cambiar todo lo visto hasta ahora hasta en cosas como su sistema de combate.
Calamity Angels: Special Delivery ha decidido que esa tradición estaba sobrevalorada.
Aquí puedes pedirle a uno de tus personajes que ataque y que este considere que lo mejor para la situación es echarse una siesta. Puedes preparar una estrategia perfecta y descubrir que tu equipo tenía otros planes. Y lo más extraño de todo es que, en lugar de cabrearte, probablemente acabarás riéndote.
Porque este RPG de Compile Heart e Idea Factory tiene una idea tan sencilla como puñetera: tus personajes tienen personalidad propia y no siempre están dispuestos a obedecer.
Y cuando consigues entender cómo funciona ese caos, Calamity Angels encuentra una fórmula sorprendentemente divertida.
Contenidos
El repartidor que eligió la profesión equivocada
En Calamity Angels: Special Delivery nos ponemos al frente de un equipo de repartidores perteneciente a un gremio que, por alguna razón, considera que transportar paquetes por un mundo lleno de monstruos es una profesión perfectamente razonable.
El problema es que el grupo tiene cierta fama, de ahí viene el nombre por el que realmente los conoce el gremio: los Ángeles Calamidad. Nuestro protagonista, Yuri, puede tener género elegido por el jugador y tiene la misión de conseguir que este peculiar equipo ascienda posiciones dentro del gremio. Y para ello tendrá que hacer algo bastante más complicado que entregar paquetes. Tendrá que conseguir que sus compañeros colaboren.
La premisa tiene muchísimo potencial para hacer una locura narrativa con ella. Sin embargo, Calamity Angels decide utilizarla principalmente como excusa para construir un RPG ligero, simpático y bastante consciente de que no pretende salvar el mundo del videojuego.
Quizá esa falta de pretensiones sea precisamente una de sus virtudes.

Un RPG de tablero con espíritu de juego de mesa
La estructura de Calamity Angels mezcla RPG tradicional y juego de mesa. Durante las misiones avanzamos por mapas divididos en nodos utilizando una ruleta similar a un dado de 6 que iremos haciendo girar para saber cuantas casillas nos podemos desplazar. Dependiendo de dónde terminemos podremos encontrarnos con combates, mejoras, efectos de estado, curación, cofres y diferentes situaciones que van modificando nuestro recorrido.
También existen límites de tiempo en determinadas entregas, lo que introduce una pequeña presión adicional. No es un sistema especialmente profundo por sí mismo, pero tiene algo que funciona bien: nunca sabes del todo qué te espera en la siguiente casilla. Y eso convierte los desplazamientos en una especie de tira y afloja entre la curiosidad y las ganas de llegar cuanto antes al destino. Porque sí, explorar puede darte recompensas, pero también puedes acabar metiéndote en una pelea que no necesitabas.
Como en la vida real cuando sales de casa a comprar pan y vuelves tres horas después con una deuda y un mueble de IKEA.

El verdadero juego empieza cuando tus personajes dejan de obedecer
Aquí está la gracia. El combate de Calamity Angels: Special Delivery utiliza una estructura clásica por turnos. Seleccionamos las acciones de nuestros personajes y nos enfrentamos a enemigos dentro de combates que, sobre el papel, deberían resultar bastante familiares para cualquiera que haya jugado a un RPG japonés.
Pero entonces entra en escena la personalidad de cada miembro del grupo. Cada personaje cuenta con un estado mental que determina hasta qué punto está dispuesto a seguir nuestras órdenes. Cuanto más apropiado sea su estado, más posibilidades tendremos de conseguir que haga exactamente lo que queremos.
Y cuando no quiere hacerlo… Bueno. Puede hacer otra cosa, o directamente no hacer nada. La primera vez puede parecer una auténtica putada, después empiezas a entender que esa es la mecánica principal del juego.
No estás controlando únicamente estadísticas, habilidades y turnos. Estás gestionando personalidades, lo que cambia por completo la manera de enfrentarte a los combates.

Somnia quiere dormir. Tú quieres sobrevivir.
Uno de los mejores ejemplos es Somnia, una de las integrantes más poderosas del grupo. A Somnia le gusta dormir.MUCHO. El problema es que tú probablemente preferirías que utilizara su enorme capacidad ofensiva para triturar al enemigo que tienes delante.
Pero el sueño no es necesariamente malo. Dormir puede aumentar su tensión y mejorar determinadas estadísticas, preparando al personaje para cuando finalmente decida levantarse con ganas de repartir amor. Es una situación absurda, pero funciona porque convierte una aparente debilidad en una herramienta táctica.
A medida que conocemos a los seis miembros del grupo vamos aprendiendo sus peculiaridades y descubrimos cómo aprovecharlas. Y ahí es donde el sistema de combate deja de ser un simple RPG por turnos se trata únicamente de decidir qué habilidad utilizar. Se trata de aprender qué demonios está dispuesto a hacer tu equipo en cada momento.

Cuando el juego te gana a ti
Las llamadas habilidades únicas llevan esta idea todavía más lejos. Son acciones especialmente poderosas que pueden cambiar el rumbo de un combate y que pueden activarse de manera bastante imprevisible.
Aquí aparece uno de los aspectos más divertidos del juego. A veces estás convencido de que la batalla está perdida y uno de tus personajes decide ponerse serio, sacar una habilidad brutal y darle la vuelta al encuentro.
Otras veces llegas a un combate importante con toda la estrategia preparada y tus personajes prácticamente lo resuelven solos. Encontrarás momentos en los que tienes la sensación de que no estás jugando contra el enemigo. Estás jugando contra tu propio grupo. Lo que sorprendentemente, funciona.
La incertidumbre añade una tensión muy particular a unos combates que, de otro modo, serían bastante convencionales. Eso sí, también tiene su cara menos amable. Hay ocasiones en las que esas habilidades son tan poderosas y tan poco previsibles que la sensación de estar tomando decisiones estratégicas se diluye. Cuando una habilidad puede decidir prácticamente por sí sola el resultado de una batalla, el jugador pasa de estratega a espectador con entrada VIP.

Una dificultad que podría haber apretado un poco más
Aquí encontramos otro pequeño problema: Calamity Angels: Special Delivery no es especialmente difícil.
Calamity Angels: Special Delivery no es especialmente difícil.
De hecho, la experiencia puede resultar demasiado cómoda para quienes busquen un RPG que les obligue a exprimir cada posibilidad del sistema de combate. Esto resulta curioso porque la propia mecánica de las personalidades tiene potencial para crear enfrentamientos mucho más complejos. Si el juego hubiera apretado un poco más las tuercas, obligándonos a dominar de verdad las peculiaridades de cada personaje, probablemente habría conseguido sacar todavía más partido a su mejor idea.
No vemos esto como algo negativo, es un juego estupendo para iniciarse en estos juegos sin andar penando demasiado.

Problemas que arrastra
La exploración es probablemente la parte menos interesante del conjunto. Los mapas de nodos cumplen su función y tienen cierta gracia, especialmente durante las primeras horas, cuando todavía estamos descubriendo cómo funcionan los diferentes espacios. Pero una vez que desaparece el factor sorpresa, el sistema puede hacerse repetitivo.
La comparación con un juego de mesa está bastante clara y funciona como concepto, pero no consigue mantener el mismo nivel de interés que el combate. Incluso los enormes monstruos Omoikurai que recorren los mapas, capaces de generar cierta tensión al principio, terminan perdiendo parte de su amenaza una vez que descubrimos que enfrentarnos a ellos tampoco es el fin del mundo.
Y como viene siendo habitual en Generación Gamer, nos vamos a quejar de la ausencia de español entre sus idiomas. Es verdad que el inglés que utilizar es muy sencillito, pero hoy día es imperdonable que un juego no traiga uno de los idiomas más hablados del mundo.

Una historia que podría haber dado mucho más de sí
La idea de un gremio de repartidores recorriendo un mundo fantástico entregando paquetes mientras lidian con monstruos, ladrones y situaciones absurdas tiene muchísimo potencial. Podría haber salido cualquier cosa:
Paquetes misteriosos.
Clientes imposibles.
Entregas suicidas.
Historias disparatadas.
Pero Calamity Angels utiliza su premisa principalmente como contexto para desarrollar a sus personajes y llevarnos de una misión a otra. La trama gira alrededor de los Murtamars, una banda dedicada a robar paquetes, y aunque el concepto resulta divertido, el juego no termina de explotar todo lo que podría haber construido alrededor de él.
La historia cumple como acompañamiento, pero rara vez consigue convertirse en el motivo principal por el que quieres seguir avanzando. Eso también afecta a las misiones secundarias. Algunas sirven para conocer mejor a determinados personajes, pero existe la sensación constante de que el juego está dejando ideas sobre la mesa.
Es una lástima porque el mundo tiene suficiente personalidad como para haber contado historias mucho más interesantes.

Personajes de anime y jazz para sobrevivir al caos
Visualmente, Calamity Angels apuesta por un diseño de personajes claramente anime, exagerado y cargado de detalles. Los protagonistas tienen una personalidad visual marcada y sus diseños encajan con sus diferentes caracteres. Sin embargo, el apartado artístico luce mucho más durante los combates que durante la exploración. Es ahí donde las habilidades únicas se convierten en auténticos pequeños espectáculos visuales, con animaciones exageradas que acompañan perfectamente el tono absurdo del juego.
La música, por su parte, apuesta por composiciones alegres y con cierto sabor jazzístico que encajan con el ambiente desenfadado. No estamos ante una banda sonora que vaya a quedarse viviendo gratis en tu cabeza durante semanas, pero cumple perfectamente su función.
En cuanto a las voces, el doblaje japonés resulta más convincente y enérgico que el inglés. Es un detalle especialmente importante porque las personalidades del grupo forman parte fundamental de la experiencia.

Un juego que sabe exactamente dónde está su gracia
Calamity Angels: Special Delivery tiene algo que muchos RPG no consiguen: una mecánica central que realmente condiciona la manera en la que juegas. No es simplemente un sistema de combate tradicional al que le han puesto personajes extravagantes. La personalidad de cada integrante cambia la forma de afrontar las batallas. Esto genera momentos que no puedes planificar completamente.
Puedes entrar en una pelea pensando que tienes todo controlado y terminar preguntándote por qué tu personaje está durmiendo mientras tres monstruos intentan convertirte en puré. Pero también puedes estar contra las cuerdas y ver cómo uno de tus compañeros toma la iniciativa y salva la situación. Ese componente imprevisible es lo mejor del juego.
La exploración termina siendo repetitiva, la historia no exprime una premisa fantástica y la dificultad no llega a exigir todo lo que el sistema de combate podría ofrecer.

Conclusiones
Calamity Angels: Special Delivery es un RPG diferente por una razón muy concreta: no siempre tienes el control de tu propio grupo, contra todo pronóstico, eso es precisamente lo que hace que sus combates sean tan divertidos.
Aprender las personalidades de los personajes, entender cuándo dejarles hacer lo que quieren y aprovechar sus peculiaridades convierte cada enfrentamiento en una pequeña partida de póker. A veces ganas porque has jugado bien. Otras porque Somnia ha decidido despertarse en el momento adecuado. Y alguna que otra porque el juego directamente ha decidido regalarte la partida.
Fuera de los combates, sin embargo, la propuesta pierde fuerza. La exploración basada en tablero acaba resultando repetitiva y la historia desaprovecha una premisa que podría haber dado muchísimo más juego. Además, la dificultad demasiado permisiva impide que su interesante sistema de combate llegue a demostrar todo su potencial.
Mención especial a la dejadez de no traducir el juego al español.
Lo Mejor
- Un sistema de combate original basado en las personalidades del grupo.
- Los comportamientos inesperados generan momentos realmente divertidos.
- Las habilidades únicas pueden cambiar completamente una batalla.
- El diseño de personajes tiene mucha personalidad.
- Su tono desenfadado resulta refrescante.
Lo Peor
- La exploración mediante tablero se vuelve repetitiva.
- La historia desaprovecha una premisa con muchísimo potencial.
- La dificultad general resulta demasiado baja.
- Algunas habilidades únicas pueden hacer que el jugador sienta que tiene poco control.
- El contenido secundario deja la sensación de que podía haberse desarrollado mucho más.
- No está en español
Ficha Técnica
Título: Calamity Angels: Special Delivery
Género: RPG / Juego de mesa
Desarrolladores: Compile Heart / Idea Factory
Editor: Idea Factory
Plataformas: PC, Switch, PS4 y PS5
Versión analizada: PC
Nota Final
7,8 / 10
Este análisis de Calamity Angels: Special Delivery para PC ha sido realizado a partir de una versión del juego facilitada por Idea Factory International
