Hay estudios que, sin hacer demasiado ruido, consiguen construir una identidad muy marcada con cada uno de sus proyectos. Ese es el caso de Out of the Blue Games, el estudio español que ya sorprendió con Call of the Sea y que más tarde volvió a demostrar su talento narrativo con American Arcadia.
Ahora regresan con Call of the Elder Gods, una secuela directa que no solo continúa lo visto en su primera obra, sino que amplía de forma notable su escala, su narrativa y su ambición. Y lo hace manteniendo esa identidad tan particular que mezcla puzles, misterio y una fuerte carga narrativa.
En esta versión de PC, Call of the Elder Gods mantiene un rendimiento sólido y una presentación cuidada, apostando por una experiencia centrada en la historia y la resolución de acertijos más que en el espectáculo técnico.
Tabla de Contenidos
Una secuela que entiende perfectamente lo que significa “crecer”
Desde el primer minuto, Call of the Elder Gods deja clara su intención: no quiere repetir la fórmula del original, sino expandirla. Si Call of the Sea era una experiencia íntima, contenida y centrada en una isla misteriosa del Pacífico, esta secuela da un salto enorme en escala y ambición.
Aquí ya no estamos limitados a un único entorno cerrado. La historia nos lleva por diferentes localizaciones alrededor del mundo, desde ruinas antiguas hasta instalaciones más modernas, pasando por paisajes completamente distintos entre sí. Este cambio no es solo estético: afecta directamente a la estructura del juego y a la variedad de sus puzles.
El resultado es una sensación constante de viaje, de descubrimiento, que encaja perfectamente con el tono de aventura clásica que el juego quiere transmitir.
Dos protagonistas para una historia más compleja
Una de las grandes novedades de esta entrega es la introducción de dos protagonistas jugables. Por un lado tenemos a Harry, que ya conocimos en el primer juego, ahora marcado por los acontecimientos vividos en la isla. Es un personaje más apagado, más introspectivo, que carga con el peso de lo ocurrido en su anterior aventura.
Por otro lado está Evangeline Drayton, una estudiante de física que comienza a experimentar sueños extraños relacionados con una civilización antigua y una misteriosa reliquia. Su conexión con Harry desencadena el inicio de una nueva investigación que rápidamente se convierte en algo mucho más grande de lo que ambos imaginaban.
Este doble enfoque narrativo permite que la historia gane en ritmo y perspectiva. Alternar entre ambos personajes no solo aporta variedad, sino que también ayuda a construir un relato más completo y con diferentes puntos de vista.

Una aventura más grande, más variada y más ambiciosa
Si algo define esta secuela es su escala. Call of the Elder Gods abandona la contención del primer juego para convertirse en una auténtica aventura global. La historia fluye entre diferentes escenarios y situaciones, manteniendo siempre el misterio como hilo conductor.
Esta expansión del mundo también se nota en la presencia de más personajes secundarios, algo que aporta más dinamismo al relato. Ya no estamos solos frente al misterio, sino que interactuamos con distintas figuras que aportan contexto, pistas y conflictos.
Sin embargo, este salto de ambición también trae consigo un cambio en la forma de contar la historia. Y aquí es donde empiezan a aparecer algunos matices menos brillantes.

Una narrativa sólida, pero con puesta en escena limitada
El guion de Call of the Elder Gods es uno de sus puntos más fuertes. La historia consigue mantener el interés de principio a fin, combinando misterio, exploración y una progresión bien medida que invita a seguir avanzando.
Sin embargo, la forma en la que se presenta esta narrativa no siempre está a la altura de su ambición.
Las escenas cinemáticas principales recurren a ilustraciones estáticas con gran estilo artístico, algo que ya estaba presente en el primer juego y que aquí se mantiene como recurso visual. Funciona bien en términos estéticos, pero limita la sensación de impacto en los momentos clave.
Por otro lado, las conversaciones en tiempo real entre personajes se desarrollan con animaciones muy simples. Los personajes suelen permanecer estáticos, con movimientos mínimos en brazos o cabeza, lo que reduce notablemente la intensidad de ciertas escenas que, sobre el papel, deberían ser más dramáticas o emocionales.
Este es probablemente el aspecto donde más se nota la diferencia entre la ambición del proyecto y sus limitaciones técnicas o de producción.

El alma del juego: los puzles
Donde Call of the Elder Gods vuelve a brillar con fuerza es en su diseño de puzles. Este es, sin duda, el núcleo de la experiencia y el elemento que mejor define la identidad del estudio.
Cada localización introduce mecánicas propias, adaptadas al entorno y a la narrativa del lugar. No se trata de acertijos aislados, sino de sistemas integrados dentro del mundo del juego, lo que refuerza la sensación de coherencia y descubrimiento.
La progresión está muy bien medida. El juego no te da todas las herramientas desde el principio, sino que te invita a ir entendiendo sus sistemas poco a poco, hasta que eres capaz de conectar las piezas por ti mismo.
Es esa sensación de “clic mental” cuando entiendes una solución lo que hace que el diseño de puzles sea tan satisfactorio.

Una experiencia centrada en el descubrimiento
Más allá de su historia o sus personajes, Call of the Elder Gods es un juego sobre descubrir. Descubrir pistas, relaciones, mecanismos y conexiones entre elementos aparentemente inconexos.
El cuaderno de notas del jugador juega un papel fundamental en este proceso, ya que actúa como apoyo constante para organizar la información y dar sentido a lo que vamos encontrando.
Este enfoque convierte cada avance en algo significativo. No hay soluciones gratuitas ni excesivamente guiadas: el juego confía en la capacidad del jugador para razonar y deducir.

Cuando la ambición se topa con sus límites
Queda claro que Call of the Elder Gods es una secuela más grande, más variada y más ambiciosa que su predecesor, en esta segunda parte toca hablar de cómo esa ambición no siempre se traduce en una ejecución igual de sólida.
El juego de Out of the Blue Games quiere dar un salto importante respecto a Call of the Sea, y en muchos aspectos lo consigue. Pero ese crecimiento también deja al descubierto algunas costuras que afectan a la experiencia global.

Un ritmo irregular que a veces rompe la inmersión
Uno de los primeros aspectos que pueden llamar la atención durante las partidas es el ritmo. Call of the Elder Gods alterna momentos de exploración y resolución de puzles muy inspirados con otros tramos algo más pausados, donde la narrativa toma el control de forma más estática.
El problema no es la calma en sí —algo habitual en este tipo de aventuras—, sino la forma en la que se encadenan algunas secuencias. En ocasiones, el juego corta demasiado el flujo del jugador con escenas conversacionales que, aunque importantes para la historia, carecen de dinamismo visual.
Esto provoca que ciertos tramos pierdan algo de tensión o de impacto emocional, especialmente si vienes de momentos en los que estabas completamente absorto resolviendo un puzle complejo.

Animaciones simples en una historia que pide más vida
Uno de los puntos más discutibles del juego es precisamente su puesta en escena durante las conversaciones. Aunque el guion es sólido y los personajes están bien escritos, la representación visual no siempre está a la altura.
Las animaciones son muy limitadas, con personajes que apenas se mueven y escenas que dependen más del texto y la voz que de la expresión corporal. Esto contrasta bastante con la ambición narrativa del proyecto, especialmente si tenemos en cuenta el salto de escala respecto a entregas anteriores del estudio.
No llega a romper la experiencia, pero sí deja una sensación constante de “esto podría haber sido más”.

Una estructura de puzles brillante, pero exigente
Si hay algo que mantiene el nivel del juego en todo momento son sus puzles. Sin embargo, esta misma fortaleza puede convertirse también en una pequeña barrera para algunos jugadores.
El diseño está claramente orientado a la observación, la deducción y la paciencia. No hay demasiadas ayudas explícitas, y el juego espera que el jugador experimente, pruebe y falle antes de encontrar la solución correcta.
Esto es parte de su encanto, pero también puede resultar exigente si no entras en su ritmo. En algunos momentos, la dificultad no proviene tanto del ingenio del puzle como de la falta de pistas claras sobre cómo abordarlo.
Aun así, cuando todo encaja, la satisfacción es enorme. Es ese tipo de juego que te hace sentir inteligente cuando resuelves un rompecabezas por tu cuenta, sin asistencia directa.
Duración ajustada, pero bien medida
En cuanto a duración, Call of the Elder Gods mantiene una estructura relativamente compacta. No es una aventura excesivamente larga, pero tampoco lo necesita.
Su ritmo está pensado para mantener el interés constante, sin alargar innecesariamente los tramos entre puzles o descubrimientos importantes. Esto juega a su favor en términos de intensidad narrativa, aunque puede dejar con ganas de más a quienes disfruten especialmente de su propuesta.
No hay relleno evidente, pero sí una sensación de que el universo del juego podría haberse explorado aún más.

Rendimiento en PC: sólido y sin grandes sobresaltos
En su versión de PC, el juego se comporta de manera estable. No estamos ante un título que requiera una potencia excesiva, y eso se nota en su optimización general.
Las cargas son rápidas, el rendimiento es estable y no hay problemas técnicos relevantes que afecten a la experiencia. Las únicas limitaciones vienen más por decisiones artísticas que por cuestiones técnicas.
En este sentido, es una versión cuidada y funcional, que cumple sin problemas su objetivo de ofrecer una experiencia narrativa fluida. No obstante te dejamos una guía de optimización

Una secuela que crece… pero no siempre en la dirección perfecta
Es evidente que Call of the Elder Gods es un proyecto más ambicioso que su antecesor. Amplía el mundo, introduce más personajes, mejora la escala narrativa y mantiene intacto el núcleo jugable que hizo destacar a la primera entrega.
Sin embargo, ese crecimiento también implica algunos sacrificios. La puesta en escena no siempre está a la altura del guion, y el ritmo no es tan redondo como podría ser en determinados momentos.
Aun así, el conjunto sigue siendo muy sólido. Es una aventura que sabe lo que quiere ser y, en la mayoría de los casos, lo consigue con bastante éxito.

Conclusiones
Call of the Elder Gods es una secuela que apuesta claramente por “más y mejor”, ampliando el universo de Call of the Sea con una historia más ambiciosa, puzles más elaborados y un enfoque narrativo más amplio.
Aunque no siempre logra acompañar esa ambición con una puesta en escena igual de fuerte, el resultado final sigue siendo muy satisfactorio, especialmente para los amantes de las aventuras de puzles con narrativa.
Es un título que brilla cuando te deja pensar, explorar y conectar ideas por tu cuenta, y que quizá solo necesita un poco más de refinamiento en su presentación para alcanzar un nivel todavía más alto.
Lo mejor
- Diseño de puzles inteligente, variado y muy satisfactorio
- Historia interesante con buen ritmo general
- Gran salto de ambición respecto al primer juego
- Escenarios variados y bien integrados en la narrativa
- Versión de PC estable y bien optimizada
Lo peor
- Animaciones y puesta en escena demasiado simples
- Algunas secciones conversacionales rompen el ritmo
- En ocasiones puede resultar exigente sin demasiadas pistas
- Se queda con la sensación de poder haber ido aún más lejos
Ficha del juego
- Desarrollador: Out of the Blue Games
- Editor: Kwalee
- Plataformas: PC, PlayStation 5, Switch
- Género: Aventura narrativa / Puzles
- Jugadores: 1
- Idioma: Textos en español
- Duración: 8–12 horas aprox.
Nota final
9 / 10
Una secuela muy ambiciosa que expande con éxito el universo del original, ofreciendo una de las mejores experiencias de puzles narrativos del panorama actual, aunque con ciertos límites en su puesta en escena que le impiden alcanzar la excelencia absoluta.
*Este análisis ha sido posible gracias a una clave de PC otorgada por Kwalee
