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Nos encanta este tipo de juegos y cuando no tienen miedo de evocar sensaciones a través de recursos como la nostalgia más aun. Es uno de estos que, sin hacer demasiado ruido, acaban sorprendiéndote donde menos lo esperas. Eso es exactamente lo que ocurre con Vultures – Scavengers of Death, una propuesta que mezcla dos mundos que rara vez encajan con tanta naturalidad: el survival horror clásico y la estrategia por turnos.

Y lo curioso es que funciona.

En una industria saturada de shooters rápidos y experiencias cada vez más espectaculares, este título decide mirar atrás, recuperar la esencia del terror noventero y reinterpretarla bajo una estructura mucho más pausada y reflexiva. El resultado no solo es interesante, sino que logra algo complicado: mantener la tensión incluso cuando todo se desarrolla sin prisas.


Una infección que no necesita reinventar el género

La premisa no es especialmente original, pero tampoco lo pretende. En Vultures Nos trasladamos a Valle Salento, una ciudad colombiana devastada por un brote biológico que ha transformado a gran parte de la población en criaturas violentas y deformes. A partir de ahí, lo esperado: corporaciones con secretos, experimentos que se han ido de las manos y un grupo de mercenarios que llega para descubrir qué está pasando.

Ese grupo son los Vultures.

Lejos de intentar construir una narrativa profunda o excesivamente compleja, el juego apuesta por algo mucho más directo: ritmo, misterio ligero y ese toque de terror serie B que lo impregna todo. Aquí hay diálogos exagerados, personajes que parecen sacados de una película barata de acción y situaciones que, si te paras a pensarlo, rozan lo absurdo.

Pero ahí está la clave: el juego lo sabe y lo abraza.


Dos protagonistas, una misión y muchas balas contadas

Uno de los aciertos del título es permitirnos controlar a dos protagonistas distintos. No es solo una decisión estética o narrativa, sino también jugable. Cada personaje tiene habilidades propias, formas distintas de enfrentarse al combate y pequeñas variaciones que ayudan a que la experiencia no se vuelva monótona.

No son personajes especialmente profundos, ni pretenden serlo. Funcionan más como arquetipos: el mercenario curtido, la mente más estratégica… perfiles reconocibles que encajan perfectamente con el tono general del juego.

Y sinceramente, no necesita más.


Colombia como escenario: desaprovechado, pero funcional

Uno de los aspectos más llamativos sobre el papel de Vultures es su ambientación. No es habitual ver un survival horror ambientado en Colombia, y eso generaba ciertas expectativas. Sin embargo, aunque hay detalles interesantes en escenarios y algunos elementos culturales, la sensación general es que podría haber ocurrido en cualquier otro lugar.

No llega a explotar todo su potencial.

Eso no significa que esté mal construido. Las localizaciones funcionan, los niveles están bien diseñados y hay variedad suficiente para mantener el interés. Pero sí se queda esa sensación de oportunidad perdida, de que podría haber tenido una identidad mucho más marcada.


Una estética retro que sí tiene sentido

Visualmente, Vultures – Scavengers of Death se suma a esa tendencia de recuperar el estilo de la era PS1. Modelos poligonales, animaciones rígidas y cámaras que recuerdan a los survival horror clásicos.

La diferencia es que aquí no se siente como un simple truco nostálgico.

Hay intención detrás de cada decisión estética. La iluminación, los encuadres y la forma en la que se presentan los escenarios están diseñados para generar tensión. No busca impresionar con fidelidad gráfica, sino con atmósfera.

Y lo consigue.

Hay momentos donde el juego transmite una sensación muy similar a clásicos del género, especialmente por cómo limita la información visual. No siempre ves qué hay delante. No siempre sabes qué te espera tras la siguiente puerta.

Y eso, en un juego de terror, es oro.


El sonido como herramienta de tensión

Si hay un apartado donde Vultures realmente destaca, es en el sonido. No tanto por su banda sonora —que cumple—, sino por el diseño ambiental.

Pasos lejanos, golpes en habitaciones cercanas, gruñidos que no sabes exactamente de dónde vienen… todo contribuye a crear una sensación constante de peligro. Incluso sabiendo que el combate es por turnos, la tensión no desaparece.

Es más, en algunos momentos aumenta.

Porque el miedo ya no viene solo de reaccionar rápido, sino de anticipar mal.

Eso sí, no todo es perfecto. La ausencia de doblaje tradicional y el uso de murmullos o sonidos incomprensibles para los personajes puede resultar chocante. En algunos juegos encaja bien como recurso estilístico, pero aquí rompe un poco la inmersión en determinados momentos.


El gran giro: terror por turnos

Aquí es donde Vultures – Scavengers of Death marca la diferencia.

En lugar de apostar por el combate en tiempo real típico del survival horror, el juego decide llevar toda la acción a un sistema por turnos. Y lo sorprendente no es que funcione, sino que encaje tan bien con el género.

Cada acción cuenta. Disparar, recargar, usar objetos… todo consume puntos. Y eso transforma completamente la forma de jugar. Ya no se trata de reflejos, sino de decisiones.

¿Disparas ahora o guardas munición?
¿Avanzas o te cubres?
¿Arriesgas o juegas seguro?

Esa tensión, ese cálculo constante, sustituye al estrés del tiempo real. Y el resultado es igual de efectivo.


Recursos limitados, decisiones importantes

Como buen survival horror, la gestión de recursos es clave en Vultures. Las balas no sobran, los botiquines son valiosos y cada error se paga caro. Pero aquí, al estar integrado en un sistema por turnos, todo se siente más estratégico.

No es solo sobrevivir. Es planificar cómo sobrevivir.

Las armas tienen peso real dentro del sistema. No hay una “mejor arma universal”. Cada una tiene ventajas, inconvenientes y usos concretos según la situación. Elegir mal puede complicarte mucho un combate.

Y eso es exactamente lo que busca Vultures.


Exploración y preparación: la otra mitad del juego

Más allá de los combates, hay una parte muy importante centrada en la exploración y la preparación. Cada misión es una incursión en territorio hostil donde buscar recursos, resolver pequeños puzles y decidir qué merece la pena llevar contigo.

Después, todo vuelve a la base.

Ese ciclo de salir, arriesgar, volver y prepararte es una de las claves de la experiencia. No es especialmente innovador, pero está muy bien ejecutado y mantiene el ritmo de forma constante.

Estrategia, tensión constante y un survival horror que sabe lo que quiere ser

Ya hablábamos de cómo Vultures – Scavengers of Death consigue trasladar el terror clásico a un sistema por turnos, ahora toca profundizar en cómo evoluciona esa idea a medida que avanzamos, qué tal funciona su progresión y si realmente logra mantenerse interesante durante toda la aventura.

Porque una cosa es tener una buena base… y otra muy distinta sostenerla durante horas sin que se desinfle.


Combate avanzado: cuando cada error pesa de verdad

A medida que el juego avanza, lo que al principio parecía un sistema accesible empieza a mostrar todas sus capas. Los enemigos dejan de ser simples zombis lentos y previsibles para dar paso a criaturas mucho más peligrosas, con habilidades que obligan a replantear completamente cada enfrentamiento.

Aquí es donde el diseño brilla.

No basta con disparar mejor. Hay que pensar mejor.

Algunos enemigos castigan la cercanía, otros obligan a moverse constantemente y algunos directamente rompen las reglas básicas que habías interiorizado. Esto hace que cada combate tenga algo de puzle, donde encontrar la solución correcta puede marcar la diferencia entre sobrevivir o tener que repetir toda la misión.

Además, Vultures sabe jugar con el número de enemigos. No siempre se trata de enfrentarte a uno especialmente fuerte. Muchas veces el verdadero peligro está en la cantidad, en cómo te rodean, en cómo te obligan a gastar recursos más rápido de lo que te gustaría.

Y ahí aparece el verdadero terror.


Ritmo irregular, pero intencionado

Uno de los puntos más debatibles de Vultures – Scavengers of Death es su ritmo. Hay momentos donde todo fluye de forma brillante: exploración, combate, gestión… todo encaja. Pero también hay tramos donde el juego se vuelve más lento de lo deseable.

Especialmente en combates largos.

Cuando aparecen muchos enemigos, los turnos pueden alargarse más de la cuenta, rompiendo ligeramente la tensión acumulada. No es algo que ocurra constantemente, pero sí lo suficiente como para notarlo.

Eso sí, también hay que entender que forma parte de su propuesta. No busca ser ágil en todo momento, sino hacerte sentir el peso de cada decisión. Y eso, aunque a veces afecte al ritmo, también refuerza su identidad.


Progresión y personalización: pequeños detalles que marcan la diferencia

El sistema de progresión no es especialmente profundo, pero sí lo suficientemente sólido como para mantener el interés. A medida que avanzamos, desbloqueamos mejoras, equipo y objetos que permiten adaptar ligeramente nuestro estilo de juego.

No hay una personalización extrema, pero sí decisiones importantes.

Elegir qué llevar antes de una misión, qué mejorar o en qué invertir los recursos obtenidos se convierte en parte esencial de la experiencia. Y aunque el juego no castiga en exceso los errores, sí premia claramente la planificación.

Ese equilibrio es clave.

Porque evita la frustración excesiva sin eliminar la sensación de peligro constante.


Dificultad: accesible, pero con colmillos

Uno de los mayores aciertos del juego es cómo gestiona su dificultad. No es un título especialmente fácil, pero tampoco busca castigar al jugador de forma injusta.

El reto está bien medido.

Hay picos de dificultad, sí, y algunos encuentros pueden resultar más duros de lo esperado, pero en general la progresión es coherente. El juego te enseña sus reglas poco a poco y luego te obliga a dominarlas.

Y si fallas, no suele ser por culpa del juego.

Eso siempre es una buena señal.


Apartado técnico: convincente dentro de su propuesta

A nivel técnico, Vultures – Scavengers of Death cumple sin grandes alardes. No es un juego que busque destacar por potencia gráfica, sino por estilo, y en ese sentido funciona bastante bien.

El rendimiento en PC es estable en la mayoría de configuraciones, con tiempos de carga correctos y sin problemas graves que afecten a la experiencia general.

Eso sí, hay detalles mejorables.

Algunas animaciones resultan algo rígidas, ciertos efectos podrían estar más pulidos y hay pequeños fallos puntuales que, sin ser graves, recuerdan que estamos ante una producción más modesta.

Pero nada que arruine la experiencia.


Un survival horror diferente que entiende su identidad

Lo más interesante de Vultures – Scavengers of Death no es lo que hace, sino cómo lo hace. No reinventa el género, pero sí lo reinterpreta de una forma poco habitual.

Y lo hace con personalidad.

Sabe lo que quiere ser desde el principio y no intenta salirse de ahí. No busca competir con grandes producciones, sino ofrecer algo distinto dentro de un espacio muy concreto.

Y eso, hoy en día, tiene mucho mérito.


Conclusiones de Vultures – Scavengers of Death

Estamos ante una de esas sorpresas que aparecen sin hacer demasiado ruido, pero que terminan dejando muy buen sabor de boca. Un survival horror táctico que consigue trasladar la tensión del género a un sistema por turnos de forma sorprendentemente natural.

No es perfecto. Tiene limitaciones evidentes, decisiones discutibles y aspectos que podrían haberse pulido más. Pero cuando todo encaja, ofrece una experiencia muy sólida, especialmente para quienes buscan algo diferente dentro del género.

Y sobre todo, demuestra que todavía hay formas interesantes de reinterpretar fórmulas clásicas.


Lo mejor

  • Sistema de combate por turnos muy bien adaptado al survival horror
  • Gran uso del sonido para generar tensión
  • Gestión de recursos que realmente importa
  • Estética retro con personalidad
  • Variedad estratégica en armas y enfrentamientos

Lo peor

  • Ritmo irregular en combates largos
  • Historia poco memorable
  • Ambientación desaprovechada
  • Falta de doblaje que reste inmersión
  • Algunos detalles técnicos mejorables

Ficha Técnica

  • Desarrollador: Team Vultures
  • Editor: Firesquid
  • Género: basado en turnos, Survival horror
  • Plataformas: PC

Nota final

8 / 10 – Recomendado

Un giro muy interesante al survival horror clásico que apuesta por la estrategia sin perder tensión. Puede que no sea para todo el mundo, pero quienes conecten con su propuesta encontrarán una experiencia única y muy disfrutable.

*Este análisis ha sido posible gracias a una clave de PC cedida por JF Games

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