¿Puede un tren de cercanías marcarse un kickflip en mitad de una estación y convertirse de paso en el juego más salvaje, fresco y adictivo de lo que llevamos de 2026? A ver, abrochaos los cinturones y agarraos a los pasamanos, porque la respuesta corta es un sí atronador. La respuesta larga es que los barceloneses Undercoders, de la mano de Fireshine Games, se han liado la manta a la cabeza para parir Denshattack!, una genialidad absoluta que coge el espíritu más gamberro de la época de Dreamcast, lo mete en una coctelera con una distopía ferroviaria y nos vuela la cabeza en el proceso.
Olvidaos de simuladores grises de conducción donde penalizan si te retrasas dos minutos. Aquí hemos venido a reventar el acelerador, a desafiar las leyes de la física y a demostrar que los raíles no son una limitación, sino una rampa de lanzamiento hacia el postureo máximo. Tras meterle un porrón de horas a la versión de PC, os podemos asegurar que esto no es solo una idea loca para llamar la atención en redes sociales; es un arcade robusto con un control finísimo que te atrapa desde el primer desvío de agujas.
Contentidos

Una Japón en la que si no derrapas, no comes
La premisa nos traslada a una versión futurista y bastante cínica del país del sol naciente. Tras sufrir los azotes del cambio climático y unas cuantas catástrofes globales, la sociedad se ha dividido de forma radical. Por un lado, están los pijos trajeados que viven encerrados en cúpulas hipertecnológicas controladas por inteligencias artificiales sin alma. Por el otro, los curritos de a pie: los repartidores y trabajadores del campo que mantienen viva la verdadera chispa humana de Japón.
En este panorama conocemos a Emi, nuestra protagonista. Y ojo, porque hacía tiempo que no veíamos a un personaje con tanto carisma, nervio y corazoncito. Emi se gana la vida repartiendo comida a bordo de un tren destartalado que pide la jubilación a gritos. En uno de sus repartos rutinarios conoce a Fernando, un chaval que le abre los ojos y la introduce en el mundillo del Denshattack: una especie de circuito clandestino de bandas rebeldes (a ojos de los ricos, claro) que compiten por el control del territorio montados en locomotoras hipervitaminadas. Emi, que no se lo piensa dos veces, decide apuntarse al bombardeo con un objetivo claro: recorrer las nueve regiones del país y derrotar a los líderes de cada banda para coronarse como la reina absoluta de los raíles.
Antes de saltar a la arena, pasamos por boxes. El juego tiene un editor para nuestro tren que nos permite cambiarle color, patrón y hasta diseño, todos son bastante chulos y costará decidirse por cual usar para jugar, además se irán desbloqueando a medida que juguemos. Si eres de los que se tiran tres horas diseñando hasta el último detalle, quizás al inicio te deje un poco frío por la poca selección, pero en cuanto te dan las primeras variaciones para tu máquina, te puedes poner manos a la obra.

Jugabilidad al límite: Jet Set Radio se sube al tren
Vamos a lo que de verdad importa: la chicha jugable. ¿Cómo se pasa del papel a la pantalla una idea tan disparatada? Pues con una solidez técnica y un diseño de niveles que asusta. Denshattack! es un arcade de habilidad puro y duro. Olvidaos del realismo de simulación ferroviaria; aquí el tren responde con la agilidad de una tabla de skate gigante.
La estructura se divide en nueve regiones que albergan más de 60 circuitos repletos de rampas, loopings, tramos sin vías y precipicios absurdos. Las fases son cortas, de apenas tres a cinco minutos, diseñadas milimétricamente para engancharnos al clásico «una partida más y lo dejo». El objetivo básico es ir del punto A al punto B, pero la verdadera magia reside en cómo llegas a esa meta.
Nada más arrancar el tutorial, el propio juego nos da una bofetada de realidad: jugadlo con mando. Intentar controlar semejante bestia con teclado y ratón en PC es un billete directo hacia el dolor de cabeza. Con el gamepad en las manos, el esquema de control fluye de maravilla:
- Derrapamos en las curvas cerradas cargando impulsos al más puro estilo de los arcades de conducción.
- Saltamos entre vías adyacentes para evitar obstáculos o tomar atajos.
- Extendemos estabilizadores magnéticos para rodar por las paredes de los túneles o colgarme de vigas superiores.
- Enlazamos piruetas en el aire usando el stick analógico para encadenar multiplicadores de puntuación antes de tocar suelo.
La curva de aprendizaje está calibrada al milímetro. Al principio vas con «ruedines», calculando cada salto para no descarrilar. Sin embargo, cuando llevas un par de horas a tus espaldas, la memoria muscular toma el control. Te descubres a ti mismo haciendo un grind sobre un solo riel, saltando hacia una pared vertical, ejecutando un tirabuzón triple en el aire y cayendo con un impacto pesado sobre la vía principal justo a tiempo para tomar una curva a toda pastilla. La sensación de inercia y velocidad está conseguida de forma magistral; sientes la masa del vehículo, pero sin perder ni un ápice de precisión.
A medida que avanzas, la curva de aprendizaje se vuelve exigente. En un par de horas más estarás encadenando saltos entre paredes, zambulléndote en picado para ganar inercia, desafiando la gravedad boca abajo o grindando sobre raíles individuales como si fueras Sonic en sus mejores tiempos. El control responde de escándalo y transmite a la perfección las inercias del tonelaje del tren, haciendo que cada combo enlazado en el aire se sienta jodidamente satisfactorio.

El club del ‘tryhard’: Medallas, combos y las rutas
Si te conformas con llegar a la estación final raspando y pidiendo la hora, Denshattack! te lo permite. Pero seamos sinceros: hemos venido a jugar, a picarnos y a sacarle chispas al hierro. La verdadera chicha del título aflora cuando nos quitamos la mentalidad de «conductor de cercanías» y nos ponemos en modo ejecutor.
El juego evalúa nuestro desempeño en cada trayecto mediante un triplete de métricas implacables:
Objetivos secundarios y desafíos: Desde localizar tazones de ramen ocultos o gachapones hasta interactuar con el entorno (como tocar la bocina en momentos exactos o pulverizar cajas publicitarias).
Puntuación de trucos: El encadenamiento de piruetas, grinds, derrapes y acrobacias aéreas. Si te estrellas antes de aterrizar bien, el multiplicador se va al carajo.
Tiempo de ejecución: La rapidez con la que cruzas la línea de meta. Aquí cada segundo cuenta y dominar los derrapes y impulsos es clave.
En función de nuestra pericia obtendremos medallas de bronce, plata u oro. No obstante, el gran premio por apretar los dientes y dominar el circuito es la activación de la Yaoyorozudo. Cuando alcanzamos cierto nivel de maestría en un nivel, se materializan vías espectrales de neón que abren atajos imposibles, zonas ocultas cargadas de coleccionables y tramos de alta velocidad que cambian por completo el planteamiento del escenario.
A todo esto hay que sumarle un garaje de personalización brutal. Los nuevos modelos de vagones y locomotoras que vamos desbloqueando no son mero atrezzo estético: alteran radicalmente las estadísticas del vehículo. Unos nos otorgan más aceleración o mayor imán para engancharnos a las catenarias a costa de sacrificar masa y estabilidad, mientras que otros son verdaderos tanques pensados para destrozar obstáculos pero con un radio de giro más pesado. Cambiar de máquina cambia la película por completo.

Un despliegue audiovisual con alma de Dreamcast y BSO estratosférica
En lo gráfico, Denshattack! entra directo por los ojos con una personalidad arrolladora. Apuesta por una estética cel-shading superlativa que bebe directamente de los clásicos de culto de la era de los 128 bits. Es colorido, es ruidoso, está lleno de grafitis, neones, cartelería en japonés y escenarios que derrochan verticalidad por los cuatro costados.
En la versión de PC, que es la que nos ha ocupado para este análisis, la optimización es simplemente impecable. Jugado a resolución 4K y 60 imágenes por segundo rocosas, la fluidez visual es total, algo imprescindible en Denshattack donde un milisegundo de retardo al calcular un salto supone terminar estrellado contra una pared de hormigón.
Pero claro, no todo es un viaje plácido en primera clase. Cuando un juego decide meter tanta velocidad, verticalidad y elementos interactivos absurdos en pantalla como subir el tren encima de una noria gigante, un ferry en marcha o un cohete en pleno despegue, la tecnología a veces se queja. El principal enemigo de Denshattack! no son las corporaciones ricas, es la cámara. En los momentos más caóticos, cuando encadenas un salto de pared con un cambio de gravedad invertido, el ángulo de visión se vuelve un poco loco y no llega a encuadrar a tiempo, provocando que te estampes contra el decorado de la forma más injusta posible.
Pero si el apartado visual es notable, lo de la banda sonora es directamente histórico. Undercoders ha reunido a un Dream Team de compositores que parece un chiste de lo bueno que es: figuras de la talla de Shoji Meguro (Persona), 2 Mello (Bomb Rush Cyberfunk), Ryo Nagamatsu (Splatoon, Mario Kart) o Lotus Juice prestando su voz en temas raperos impregnados de adrenalina. Cada nivel tiene un ritmo que te mete en trance; es de esas BSO que terminas escuchando en Spotify mientras vas a trabajar en el metro de verdad.

Conclusión
Denshattack! es una bendita locura. Lo que sobre el papel parecía una ida de olla insostenible, Undercoders lo ha transformado en uno de los arcades más frescos, divertidos y con más personalidad de la década. Es exigente si quieres exprimirlo al 100%, derrocha carisma por los cuatro costados y demuestra el estado de gracia absoluto en el que se encuentra el desarrollo independiente español. Una obra maestra del entretenimiento puro.
Lo mejor
- Un control exquisito y milimétrico que hace que encadenar piruetas con un tren sea adictivo a más no poder.
- Los combates contra los jefes finales: espectaculares, bizarros y épicos.
- Una banda sonora histórica que vas a querer llevar puesta en el coche a todas horas.
- La dirección artística y el carisma de Emi y su banda.
- Gran rejugabilidad gracias a las rutas y los coleccionables.
Lo peor
- La cámara pierde los papeles en los momentos de máxima velocidad y cambios de gravedad.
- Algunos bugs molestos en la recta final y en el desbloqueo de la cinemática del Arca.
Ficha técnica
- Título: Denshattack!
- Desarrollador: Undercoders
- Editor: Fireshine Games
- Plataformas: PC (Versión analizada), PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2
- Género: Arcade / Velocidad / Skate sobre raíles
Nota final
9.0/10 (Obra Maestra)
*Este análisis de Denshattack! ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por Fireshine Games
