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Ponte en situación: llevas casi treinta años siendo el arquitecto de una de las franquicias más colosales, rentables y mediáticas del planeta Tierra. Cada movimiento que haces está fiscalizado por millones de fans, observado bajo lupa por inversores y condicionado por unos plazos de entrega anuales que rozan lo enfermizo. ¿Qué haces el día que decides quitarte el corsé de la rutina, respirar aire fresco y demostrar de lo que eres capaz cuando te dejan volar libre sin la presión de un ratón eléctrico sobre la chepa? La respuesta de Game Freak es Beast of Reincarnation, su aventura en tercera persona más ambiciosa, madura y arriesgada hasta la fecha.

Disponible para PC, el estudio nipón abandona la captura de monstruos entrañables para embarcarse en un action RPG oscuro, con una puesta en escena imponente y un tufo inconfundible a producciones del calado de NieR, Stellar Blade o Sekiro: Shadows Die Twice. Es, a todas luces, una declaración de intenciones que demuestra que hay talento y ganas de salirse del tiesto. Sin embargo, abarcar tanto terreno cuando no estás acostumbrado a lidiar con motores gráficos de última generación ni con juegos de acción de alta precisión es un arma de doble filo. Tras haber completado la campaña principal en ordenador tras algo más de treinta horas de tajos y esquives, os podemos anticipar que estamos ante una obra de puros contrastes: repleta de ideas con un potencial brutal, pero lastrada por una falta de finura técnica y conceptual que le impide codearse con los verdaderos reyes del género.

Viaje al año 4026: flores, plagas y mitología postapocalíptica

La premisa de Beast of Reincarnation nos catapulta al año 4026, dibujando un Japón del futuro completamente devastado y devorado por la naturaleza donde una extraña plaga biológica conocida como la «corrupción» está mutando a la fauna y flora locales, transformándolas en engendros aberrantes llamados malefactos. En mitad de este erial verde encarnamos a Emma, una joven marginada que posee la singular y peligrosa capacidad de purificar y absorber esa pestilencia espiritual.

Pero Emma no camina sola por estas ruinas de la civilización. A su lado viaja inseparablemente Koo, un majestuoso lobo blanco de proporciones bíblicas que sufre su misma afección y con el que mantiene un vínculo emocional que sostiene gran parte del peso dramático de la aventura. Juntos emprenden un periplo épico atravesando regiones devastadas para dar caza a los Nushi, unos espíritus guardianes corruptos de poder divino, con el objetivo final de alcanzar la Capital y poner fin a la temible Bestia de la Reencarnación.

A nivel puramente narrativo y de ambientación, el juego es un triunfo rotundo que bebe sin ningún tipo de vergüenza de la decadencia poética de las obras de Yoko Taro. La combinación de estructuras urbanas en ruinas engullidas por vegetación frondosa, la simbología constante de los pétalos de flores y una banda sonora cargada de temas vocales e himnos melancólicos logran construir un ambiente melancólico y evocador que te entra por los ojos desde los primeros minutos.

Tiempos bala, hojas afiladas y el arte del ‘parry’

Cuando toca mancharse las manos y repartir acero, Beast of Reincarnation apuesta de lleno por un sistema de combate en tiempo real donde la postura y el ritmo lo son absolutamente todo. La influencia de Sekiro salta a la vista en la mecánica central: golpear con la katana sirve para desgastar, pero la verdadera clave para salir victorioso en los duelos consiste en dominar el bloqueo preciso o parry. Si logras desviar los ataques enemigos justo en el instante previo al impacto, no solo mermas la barra de estabilidad del rival hasta dejarlo vendido para una ejecución limpia y espectacular, sino que además recargas tus reservas de energía floral.

Aquí es donde entra en juego la pincelada de cosecha propia de Game Freak. Al acumular puntos florales durante los choques de espada, podemos desencadenar las devastadoras técnicas ofensivas y de apoyo de Koo. Al activar estas habilidades, la pantalla se tiñe de un elegante tiempo bala que pausa la acción frenética para permitirnos seleccionar el ataque elemental más adecuado según las debilidades del monstruo de turno, fusionando la tensión de la acción hack and slash con un matiz táctico muy sugerente.

Mandos respondones y combates que pierden la pegada

Si bien sobre el papel la mezcla de tiempos bala, ejecuciones de katana y desvíos precisos suena a gloria bendita, la cruda realidad a los mandos es bastante menos épica. Para que un título que pretende imitar la exigencia milimétrica de Sekiro funcione como un reloj suizo, la respuesta de los botones y el feedback sensorial deben ser implacables. Desgraciadamente, es en este punto donde Beast of Reincarnation empieza a mostrar las costuras de forma preocupante.

El primer gran jarro de agua fría proviene de una falta acuciante de pegada e impacto en los golpes. Ni el sonido de las espadas colisionando ni los efectos visuales al encajar un parry perfecto consiguen transmitirte la contundencia que requiere un duelo a muerte; se siente blandengue, falto de garra. Pero lo verdaderamente exasperante es la imprecisión de los controles. Nos hemos topado en multitud de ocasiones con una tasa de respuesta tosca donde Emma parece ignorar las órdenes enviadas desde el teclado o el mando, dejando al personaje vendido en mitad de una combinación enemiga o negándose a tomar una poción curativa justo cuando la barra de vida agoniza. Si a esto le sumamos unos patrones de ataque en los jefes que abusan de combos infinitos que te encierran sin margen de maniobra, la frustración está más que garantizada.

Exploración a golpe de olfato y mapas clonados

A la hora de soltar la espada y explorar el mundo, la propuesta de Game Freak se estructura en varias regiones semiabiertas de dimensiones considerables, repartidas a lo largo y ancho del mapa nipón. El inicio en la región de Kanto actúa como un guiño simpático a los orígenes del estudio, mostrándonos colinas, caminos rurales y pequeños asentamientos devastados. Más adelante, la aventura nos lleva a complejos subterráneos de corte científico-religioso e instalaciones industriales que aportan algo más de empaque al conjunto.

No obstante, la manera de navegar por estos parajes destruye por completo cualquier sensación de descubrimiento genuino. En lugar de fomentar la curiosidad orgánica del jugador mediante referencias visuales en el horizonte, el juego confía todo su peso en la habilidad de rastreo del lobo Koo. El olfato de nuestra montura cánida va marcando automáticamente en pantalla cada cofre, recurso, coleccionable o grupo de enemigos con un icono flotante. El resultado es que pasas de explorar un entorno postapocalíptico fascinante a ir haciendo un «conecta los puntos» persiguiendo marcadores en la interfaz. Para colmo de males, la falta de un minimapa ágil te obliga a pausar constantemente el juego para reorientarte en la pantalla de menús, rompiendo el ritmo de la aventura una y otra vez.

Un envoltorio técnico que evidencia sus flaquezas

Llegados a este punto, no podemos pasar por alto el apartado técnico en PC. La transición de Game Freak hacia valores de producción más elevados apoyados en Unreal Engine 5 ha sido un hueso duro de roer para la desarrolladora. A pesar de que la dirección artística salva los muebles con postales bellísimas donde la naturaleza engulle al hormigón, el acabado puramente técnico se queda muy por debajo de los estándares exigibles a un título de su calibre en la presente generación.

Las animaciones de Emma al correr o interactuar con el entorno resultan ortopédicas y antinaturales, las colisiones invisibles provocan que personajes y enemigos se atraviesen con frecuencia, y las cajas de impacto (hitboxes) de algunos jefes finales están tan mal ajustadas que puedes quedar atascado entre sus extremidades o volverlos inofensivos según dónde te posiciones en la arena. Todo ello sumado a rascadas de fotogramas aleatorias y bajones de rendimiento considerables en PC cuando la pantalla se satura de efectos florales y partículas en tiempo real.

La maraña de la progresión y un sistema RPG enrevesado

Más allá de las mamporras y la exploración, Beast of Reincarnation pretende ser un RPG con todas las de la ley, pero su sistema de evolución de personajes es probablemente uno de los aspectos más desconcertantes y extraños que ha firmado el estudio japonés. El juego pone a nuestra disposición dos árboles de habilidades colosales: uno enfocado en las capacidades marciales y pasivas de Emma y otro dedicado íntegramente a personalizar los comportamientos, ataques e intervenciones de Koo.

El problema radica en una distribución caótica y caprichosa de las habilidades. Nodos tan elementales como un esquive en rodillo mejorado o la técnica de desenfundado rápido (iaido) están sepultados en la parte inferior de los árboles tras requisitos de atributos absurdos, obligándote a invertir decenas de puntos en estadísticas secundarias antes de poder desbloquear movimientos básicos de combate. Además, la posibilidad de reiniciar los puntos para reestructurar a tu personaje no se habilita hasta encarar el tramo final de la aventura o el modo New Game+, lo que frena en seco la experimentación durante las primeras treinta horas de partida. No es un mal sistema en el fondo de hecho, cuando acumulas mejoras en la recta final el personaje se siente infinitamente más ágil y poderoso, pero requiere un estudio minucioso que echará para atrás a más de uno.

La firma inconfundible de un juego ‘de siete’

A pesar de sus aristas, sus diálogos que a veces se sienten encorsetados o la presencia incesante de notificaciones en la interfaz cada vez que el lobo detecta un matorral, Beast of Reincarnation posee un magnetismo indudable. Es el típico videojuego de «nota 7» de toda la vida: una obra imperfecta, con una ejecución que se queda lejos del sobresaliente, pero cargada de personalidad, estilo visual y momentos estéticamente brutales que se te quedan grabados en la retina.

Cortar a un gólem corrupto por la mitad mientras la música J-Pop melancólica pasa sin pauta a un tema de batalla cañero es una experiencia divertidísima. Game Freak ha querido abarcar muchísimo terreno en un género que no domina, y aunque las costuras le revientan por bastantes sitios, el viaje de Emma y Koo tiene suficiente alma como para encandilar a quienes sepan perdonar sus torpezas técnicas a cambio de una ambientación postapocalíptica fascinante y combates exigentes.

Conclusiones

Beast of Reincarnation es una obra de puros contrastes que demuestra tanto el enorme potencial de Game Freak cuando trabaja libre de ataduras como sus evidentes carencias a la hora de pulir un action RPG de gran escala. Su ambientación fabulosa, el estilo visual de inspiración floral y un sistema de combate que combina la exigencia del parry con momentos tácticos en tiempo bala logran sostener una aventura entretenida y con mucha personalidad. Lamentablemente, la tosquedad en los controles, los fallos de colisiones, un mapa confuso y una progresión enrevesada le impiden competir en la misma liga que los referentes del género. Un título imperfecto y de luces y sombras en PC que, con todos sus peros, sabrán disfrutar los amantes de la acción oscura y la narrativa melancólica.

Lo Mejor

  • La fusión de ruinas urbanas, flores y una banda sonora de corte melancólico crea una atmósfera sobrecogedora.
  • La integración del lobo en el combate mediante el tiempo bala aporta un punto táctico y espectacular muy agradecido.
  • Cuando el sistema de parry y ejecuciones funciona bien, los combates contra los Nushi resultan intensos y desafiantes.

Lo Peor

  • Respuestas tardías al pulsar botones, falta de pegada en los golpes y fallos en la detección de colisiones.
  • La exploración se reduce a perseguir marcadores automáticos del olfato del lobo sin incentivar el descubrimiento orgánico.
  • Opciones y movimientos de combate básicos bloqueados tras requisitos de estadísticas confusos y mal distribuidos.

Ficha Técnica

  • Título: Beast of Reincarnation
  • Género: RPG de acción / Hack and Slash / Aventuras
  • Desarrollador: Game Freak
  • Editor: Fictions
  • Plataformas: PC (versión analizada), PlayStation 5, Xbox Series X|S
  • Fecha de lanzamiento: 4 de agosto de 2026
  • Idioma: Textos en español; voces en inglés y japonés

Nota Final

7.0 / 10

Beast of Reincarnation es una apuesta valiente e imperfecta por parte de Game Freak en PC. Su fabulosa ambientación postapocalíptica y un combate que intenta mirar de tú a tú a los grandes del género se ven empañados por tropiezos técnicos y falta de pulido, pero sigue siendo un viaje con la suficiente personalidad y garra como para encandilar a los fans de los RPG de acción.

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