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A veces (no muchas), irrumpen proyectos que no buscan reinventar la rueda con pretensiones absurdas, sino abrazar con un orgullo desmedido la época dorada de las plataformas de acción. Eso es precisamente lo que ocurre cuando arrancas Duskfade en ordenador. Firmado por el estudio madrileño Weird Beluga y respaldado por la editora Fireshine Games, este título salta al ruedo de la PC Master Race sin complejos, recuperando el aroma inconfundible de aquellas tardes eternas de fin de semana pegados a una tele de tubo.

Mucho se ha especulado desde su anuncio sobre si estábamos ante un «heredero espiritual» de gigantes como Kingdom Hearts, Jak and Daxter o Ratchet & Clank. Pero vamos a ser claros desde el minuto uno para no despistar a nadie: más allá de ciertos guiños artísticos, un arma que recuerda vagamente a una llave y un combate dinámico, Duskfade vuela con motor propio. No es un sucedáneo ni un clon apresurado; es un plataformas de acción en tres dimensiones con un enfoque descarado, ágil y una personalidad arrolladora que sabe exactamente a qué público quiere encandilar.

Un reloj roto, una noche eterna y el peso de la pérdida

Nuestra odisea nos traslada directos a Tearfeld, un universo envuelto en una estética clockpunk deliciosa donde la noche se ha quedado a vivir indefinidamente. El epicentro de la vida cotidiana es Tick Town, una urbe habitada por los nublinos, unas criaturas bastante extravagantes, simpáticas y con una mala pulga bastante cómica en la que también residen Zirian y su hermana Allira, los únicos humanos del lugar. La cotidianidad salta por los aires tras la muerte del abuelo de ambos, un acontecimiento doloroso que desencadena el caos: una gigantesca y siniestra Torre del Reloj emerge en mitad del pueblo, fracturando el tejido temporal y engullendo a Allira en su interior.

Atrapada la chica en la cúspide y con cuatro colosales cadenas amarrando la estructura a distintas esquinas del mapa, a Zirian no le queda más remedio que enfundarse la valentía, empuñar a Minutero —una espada mutable con bastante mala baba— y salir a romper los grilletes del tiempo. Pero nuestro héroe no emprende esta travesía en solitario. A su lado vuela Cuco, un ave mecánica diseñada por su propia hermana que actúa como contrapunto cómico, confidente y altavoz de las pullas más ácidas del viaje.

Aunque la premisa arranque como la típica búsqueda de rescate, el guion sabe madurar con un tacto sorprendente. A través de diálogos repletos de humor cotidiano, referencias mamarrachas y momentos genuinamente emotivos, la narrativa profundiza en cómo cada persona procesa el duelo. Zirian, un tipo noble, bonachón y tirando a bruto (digámoslo claramente, no es el lápiz más afilado del estuche), choca y se complementa de maravilla con la perspectiva más metódica que dejó tras de sí su hermana. Es un viaje sobre madurar a golpes, sí, pero contado con una frescura y un ritmo que te mantienen enganchado al monitor sin meterte chapa innecesaria.

Un recital de movilidad y acrobacias a 60 ‘frames’

Donde Duskfade saca pecho de verdad y te deja con la boca abierta es en su diseño de movimiento. Olvidaos de los plataformas donde el salto se siente pesado o impreciso; aquí el control en PC con mando es una auténtica exquisitez. Zirian es un atleta desatado capaz de encadenar dobles saltos, impulsos aéreos, roletazos por el suelo y agarres a cornisas con una fluidez pasmosa. El personaje responde al milímetro, aterrizando exactamente donde tus pulgares dictan, lo que convierte el mero acto de desplazarse por los niveles en un vicio absurdamente adictivo.

A medida que abrimos brecha por los cuatro extensos biomas de Duskfade, que van desde desiertos abrasadores y zonas volcánicas hasta parajes montañosos de infarto, el repertorio de herramientas no para de crecer. La incorporación del gancho para salvar abismos kilométricos o la mecánica de deslizamiento por raíles nos han regalado algunos de los mejores momentos de la aventura. Cambiar de vía al vuelo, agacharse para esquivar obstáculos a toda pastilla y ajustar el momento exacto del salto mientras la cámara busca el encuadre más espectacular es, sencillamente, pura adrenalina plataformera.

Minutero al habla: matices y sombraras del sistema de combate

Cuando llega la hora de repartir estopa contra los seres de tinta que asolan el mundo, Duskfade abandona por un momento las acrobacias puras para meterse en harina táctica. Nuestro bastión defensivo es Minutero, esa hoja mutable que responde a los mandos con ataques ligeros rápidos y, tras unas cuantas horas de recorrido, golpes pesados en forma de péndulo destructivo. El sistema es directo, sin complicaciones excesivas: combos básicos en tierra, esquivas rodadas con ventana de invencibilidad y la posibilidad de desplegar artilugios mágicos que se alimentan de nuestra barra de energía.

Estos artilugios van desde un disparo cargado con retroceso ideal para sacarnos a los enemigos de encima, hasta campos de fuerza temporales o minas explosivas. Sin embargo, si hay un punto donde el título muestra algunas costuras, es precisamente en el ritmo del combate frente a la agilidad del plataformeo. Mientras que cruzarse de una punta a otra del mapa es una delicia de velocidad, los enfrentamientos multitudinarios en «arenas» cerradas se sienten algo más lentos y machacabotones. Además, el escalado de dificultad en nivel normal a veces se pasa de frenada con enemigos que actúan como auténticas esponjas de daño, obligándote a abusar de la esquiva perfecta más de la cuenta si no quieres terminar mordiendo el polvo a las primeras de cambio.

Por suerte, la cosa cambia radicalmente cuando nos vemos las caras con los jefes finales de cada bioma. Con dos colosos por región, estos duelos elevan el listón ofreciendo combates con un toque cinemático sensacional, patrones de ataque muy marcados que exigen memorizar dinámicas y un uso inteligente del entorno para colar nuestros mejores golpes. Aquí es donde el combate brilla con luz propia, pidiéndonos gestionar las pociones de curación (¡con un sospechoso y dulce sabor a fresa!) mientras buscamos la brecha perfecta en la guardia del rival.

Un paraíso para los exploradores de la vieja escuela

Si eres de los que disfrutan barriendo cada esquina de la pantalla en busca de secretos, preparate porque Duskfade es un auténtico regalo. Los cuatro mundos que componen la aventura son gigantescos, verticales y están repletos de pequeñas rutas secundarias que recompensan al jugador curioso. Y lo mejor de todo: la exploración no es un mero trámite. Encontrar cofres ocultos o romper elementos del escenario, desde cajas y farolas hasta pilas de libros con animaciones de destrucción hipertrabajadas nos premia con esquirlas de estrella para gastar en tiendas, materiales de mejora, fragmentos de vida y engranajes para potenciar a Minutero.

A esto se le suma un rediseño de mapa impecable que incita al backtracking orgánico. A lo largo de los niveles te toparás con zonas inaccesibles que requieren habilidades que desbloquearás más adelante en la trama principal. Volver a regiones anteriores con el gancho o la capacidad de atravesar portales mágicos no se siente como un relleno pesado, sino como un paseo triunfal donde pones a prueba tu nuevo arsenal de movimientos para rascar hasta el último coleccionable. Además, para los fans del trasfondo narrativo, los llamados Ecos repartidos por el mapa ofrecen pinceladas del pasado que terminan de redondear la ambientación del juego.

Tick Town: trajes, gatos escurridizos y vida social

Entre excursión y excursión a los biomas exteriores, el punto de reunión obligatorio es Tick Town. Esta ciudad no funciona únicamente como un menú interactivo triste, sino como un núcleo urbano lleno de vida, aderezado por una banda sonora melancólica que nos transporta inevitablemente a los mejores momentos de las plazas de antaño. En sus calles nos espera una comunidad de nublinos despistados y varios comerciantes dispuestos a sacarle partido a nuestros hallazgos a cambio de misiones secundarias divertidísimas.

El sistema de personalización es sencillamente colosal. Llevando lingotes al herrero podemos alterar radicalmente el aspecto visual de nuestra espada, mientras que el sastre del pueblo nos propondrá el reto de cazar a sus felinos escapados por todo el mapa para desbloquear hasta seis atuendos completos para Zirian. Si le sumamos las paletas de colores alternativas, tenemos más de una treintena de combinaciones para lucir palmito mientras saltamos por las alturas. Un detalle estético sensacional que demuestra el nivel de mimo extremo que Weird Beluga ha volcado en este proyecto.

Rendimiento en PC, Unreal Engine 5 y un apartado sonoro de concurso

En el terreno puramente técnico, la versión de Duskfade para PC es un verdadero recital de cómo optimizar el motor Unreal Engine 5 sin caer en los tropiezos habituales de la industria actual. El juego luce un apartado visual de estilo cartoon deslumbrante, con una iluminación viva, colores saturados que quitan el hipo y unos escenarios de una inmensidad que te obligan a detenerte en los miradores a tirar capturas de pantalla. Lo mejor de todo es que este despliegue gráfico no compromete la fluidez: en nuestro equipo de pruebas, el juego se ha mantenido rocoso a 60 fotogramas por segundo a resolución nativa, sin un solo tirón molesto ni rascones en la tasa de refresco, incluso durante las batallas más abarrotadas de efectos de tinta.

Los tiempos de carga entre biomas o al tirar de viaje rápido desde los relojes de cuco son prácticamente instantáneos desde un disco SSD. Además, el soporte para mandos es impecable, contando con compatibilidad total y certificación de salida para funcionar de fábula en la pantalla portátil de Steam Deck. Por su parte, la banda sonora compuesta por Rafa del Olmo acompaña las plataformas con temas orquestales muy cuidados que se adaptan al tono de cada región. El doblaje de las voces nos llega en un correcto inglés, aderezado con una localización de textos al castellano impecable que capta a la perfección los chistes, las chanzas de los nublinos y los chascarrillos de Zirian y Cuco.

Una duración medida y un valor de compra insuperable

Completar la historia principal de Duskfade directos al grano puede llevarte entre 10 y 12 horas de juego constante. Sin embargo, el título está tan bien diseñado para los amantes del completismo que rascar el 100% de los mapas, capturar a todos los gatos del sastre, desbloquear los trajes y completar las misiones secundarias elevará fácilmente la cifra hasta las 18 o 20 horas.

Si ponemos en la balanza este volumen de contenido con su precio reducido de salida (apenas 29,99 euros en las tiendas digitales de PC), nos encontramos con uno de los productos más redondos, honestos y recomendables que nos va a dejar el panorama indie en este 2026. Weird Beluga no solo ha demostrado una madurez de estudio envidiable tras su debut con Clid the Snail, sino que ha regalado a la comunidad una carta de amor a las plataformas de la vieja escuela que se siente fresca, vibrante y llena de vida.

Conclusiones

Duskfade es una auténtica sorpresa que brilla con luz propia en la escena independiente de PC. Lejos de quedarse en una simple imitación nostálgica de los grandes referentes de la era de los 128 bits, el equipo de Weird Beluga ha construido una aventura con personalidad única, apoyada en un control plataformero sobresaliente, una movilidad de ensueño y un diseño de niveles gigantesco repleto de secretos. Aunque su sistema de combate contra enemigos comunes puede sentirse algo más simple o pesado en comparación con la agilidad de sus saltos, su apartado visual deslumbrante, su gran sentido del humor y su ajustado precio lo convierten en una compra imprescindible para cualquier amante del género.

Lo Mejor

  • Saltar, encadenar piruetas y deslizarse por raíles es una gozada absoluta en PC.
  • Escenarios enormes, coloridos y con un rendimiento a 60 fps perfecto.
  • La dinámica entre Zirian, Cuco y los habitantes de Tick Town es pura simpatía.
  • Muchísimo contenido por un precio de partida tremendamente competitivo.

Lo Peor

  • Machacar botones contra masas de enemigos normales puede hacerse algo repetitivo.
  • Ciertos combates en dificultad normal alargan las peleas más de la cuenta.
  • Aunque la traducción de los textos es genial, se echa de menos escuchar las voces en nuestro idioma.

Ficha Técnica

  • Título: Duskfade
  • Género: Plataformas 3D / Acción y aventura / Clockpunk
  • Desarrollador: Weird Beluga
  • Editor: Fireshine Games
  • Plataformas: PC (Steam), PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2
  • Idioma: Voces en inglés, textos en español

Nota Final

9.0 / 10

Duskfade es una carta de amor a los plataformas 3D que sabe volar alto con sus propias alas. Divertido, visualmente arrebatador y con un manejo que da gusto controlar en ordenador, este trabajo de Weird Beluga se consagra como uno de los títulos más disfrutables e imprescindibles del año para quienes añoran las aventuras con alma de la vieja escuela.

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