El lanzamiento de Auge del Inframundo, la primera gran expansión de contenido descargable de Nioh 3 desarrollada y editada por KOEI TECMO, llega para poner a prueba los límites de aquellos jugadores que ya dominaron el título base. Probado directamente en su versión de PC a través de Steam, este DLC no busca reinventar los cimientos de la saga ni cambiar por completo las reglas del juego, sino más bien refinar y exprimir al máximo lo mejor de su propuesta. Si te pasaste los compases principales del juego con Tokugawa Takechiyo, prepárate, porque esta expansión actúa como un filtro de habilidad sin compasión desde el primer minuto.
La aventura nos traslada de lleno al futuro, concretamente al año 1651, situándonos en una nueva región. Tras los acontecimientos del juego base, Edo se encuentra al borde del colapso político y social tras la trágica muerte de Takechiyo. Este vacío de poder abre las puertas a una nueva oleadas y sus fuerzas demoníacas conectadas con las Piedras Espirituales. Lo interesante aquí es cómo el guion se atreve a salir de la zona de confort tradicional introduciendo a personajes tan peculiares como el espadachín tuerto Yagyu Jubei y el enviado español Rodrigo. Lejos de ser meros elementos decorativos en la trama, estos aliados aportan una frescura muy necesaria a las cinemáticas, mezclando influencias culturales que enriquecen los trasfondos argumentales antes de cada gran enfrentamiento.
Contenidos
Diseño de niveles y exploración en el nuevo mapa abierto
Una de las grandes apuestas de Nioh 3 fue su transición hacia mundos abiertos explorables, y Auge del Inframundo capitaliza esta idea con maestría en su nueva región. Durante las ocho o diez horas que me tomó completar las misiones principales junto a varios encargos secundarios, la variedad de los escenarios me pareció uno de sus puntos más sólidos. Recorrer pueblos completamente anegados donde las enredaderas demoníacas brillan bajo la penumbra, bordear las faldas de un volcán activo con corrientes de lava omnipresentes o colarse en laboratorios clandestinos de alquimistas extranjeros demuestra un nivel de detalle visual sobresaliente.
En la versión de PC, este mapa luce especialmente bien gracias a la fluidez general y a una densidad de elementos muy cuidada. El diseño de niveles destaca por una verticalidad agresiva que obliga a mirar constantemente hacia arriba y hacia abajo. Ya no se trata solo de avanzar por pasillos ramificados, sino de calcular rutas de salto, encontrar atajos escondidos detrás de cascadas de lodo o esquivar emboscadas diseñadas específicamente para castigar al jugador despistado. La ambientación logra transmitir esa sensación de páramo infernal azotado por los vendavales de manera brillante.

El Hoko y el Escudo: una nueva dimensión en el combate
Si hay un elemento que cambia por completo la forma de enfocar las peleas en este contenido descargable, ese es el nuevo arquetipo de armas: el Hoko y el Escudo. Disponibles tanto para el estilo Samurái como para el Ninja, estas armas combinan la versatilidad y el alcance medio de una lanza corta con la impenetrable solidez defensiva de un escudo táctico. Lejos de fomentar un estilo de juego puramente pasivo, el sistema de combate premia el riesgo y la precisión milimétrica.
Sincronizar los ataques fuertes y ciertas técnicas de artes marciales permite neutralizar los golpes enemigos en el último fotograma, abriendo huecos inmediatos para castigos severos. Además, la capacidad de lanzar el escudo a distancia para desequilibrar posturas o repeler enemigos añade una capa táctica altísima. Durante mi partida, me encontré utilizando este conjunto de armas de manera casi constante, disfrutando de cómo cambiaba el flujo del combate frente a yokai especialmente agresivos que solían romper mis guardias anteriores con facilidad.

Preparando el terreno para el endgame
Para aquellos que disfrutan optimizando hasta el último punto estadístico de su build, Auge del Inframundo introduce los Emaki de Cien Demonios. Esta nueva categoría de equipamiento funciona como un generador de desafíos personalizados. Al obtenerlos como botín raro tras derrotar enemigos específicos, los jugadores deben superar batallas generadas automáticamente para desbloquear y equipar el pergamino. Lo brillante de esta mecánica es que se pueden repetir de forma indefinida para recalibrar, modificar y mejorar aleatoriamente sus efectos especiales, asegurando horas adicionales de rejugabilidad para exprimir al máximo el potencial de nuestro personaje.
Es importante aclarar que para poder disfrutar de este DLC es conveniente a ver concluido el juego base, ya que sino no estaremos vendidos por nivel. Pero además se nos pondrá a prueba al poco de empezar la aventura y ver que tal es nuestra build, algo que puede hacer que alguno se desanime antes de empezar.

Retos extremos, la pared de Jubei y el reciclaje de jefes
Si hay algo que caracteriza a este DLC es que no regala nada. Para siquiera poner un pie en el contenido descargable, el juego te exige haber completado la campaña principal y te pone a prueba de inmediato con una prueba de acceso despiadada: el combate contra Yagyu Jubei. Este espadachín actúa como el guardián de entrada a Auge del Inframundo y se convirtió rápidamente en uno de los enfrentamientos más exigentes de toda mi partida. Es extremada e incómodamente rápido, domina técnicas de viento y agua que barren la pantalla y cuenta con una agilidad pasmosa para esquivar las herramientas de Ninjutsu, obligándote a dominar el parry y el intercambio de posturas si no quieres ver la pantalla de muerte una y otra vez.
Sin embargo, no todo es perfecto en la selección de enemigos. Una de las sombras más evidentes de esta expansión es el reciclaje excesivo de jefes del juego base. Aunque los jefes inéditos son sencillamente espectaculares y presentan patrones impecables, volver a pelear contra varios yokai que ya habíamos derrotado en la historia principal, alguno de ellos repitiéndose hasta dos veces en este mismo DLC le resta cierta frescura al conjunto. No aportan variaciones mecánicas destacables más allá de infligir un daño astronómico y contar con barras de salud infladas, lo que a momentos se siente como un relleno innecesario para alargar la duración del contenido. Es algo decepcionante.

Dificultad, emboscadas y el salto al Viaje del Iluminado
El diseño del tramo final también deja algunas sensaciones encontradas. A diferencia de la libertad y amplitud del mapa abierto de la era Keian, las últimas secciones nos encierran constantemente en pasillos estrechos y pequeñas estancias abarrotadas de enemigos. Las emboscadas en estos puntos resultan bastante crueles y, en ocasiones, poco justas; es habitual verse acorralado por hordas de yokai en espacios donde la cámara no siempre ayuda, convirtiendo peleas épicas en auténticos caos claustrofóbicos.
Para los jugadores más dedicados que buscan un reto extremo, el DLC habilita el nivel de dificultad Viaje del Iluminado, pensado para encarar una tercera partida. En este modo, ciertos enemigos reciben aleatoriamente la mejora de Maldición, volviéndolos increíblemente agresivos y resistentes. La recompensa por superar esta pesadilla vale la pena: objetos de rareza divina, nuevas bonificaciones de conjunto de Gracia y accesos a nuevos Espíritus Guardianes, Artes Marciales, Ninjutsu y Magia Onmyo para remodelar por completo nuestro estilo de juego.
Rendimiento en PC y sensaciones generales
Jugar a Auge del Inframundo en PC ha sido una experiencia sumamente fluida. El apartado técnico cumple con nota, manteniendo una tasa de fotogramas estable incluso en los combates más sobrecargados de efectos elementales y partículas. La verticalidad del mapa y los efectos de clima en las zonas volcánicas o encharcadas destacan visualmente sin penalizar el rendimiento, respondiendo a la perfección al uso de mando.
En definitiva, sus 8 a 10 horas de duración ofrecen una dosis concentrada y pura de lo mejor que sabe hacer Koei Tecmo. A pesar de los jefes reciclados y las emboscadas en espacios cerrados, la suma de las nuevas armas, el mapa denso y los sistemas de optimización hacen que sea una cita imprescindible para cualquier fan de la saga.

Conclusiones
Auge del Inframundo si bien no busca revolucionar las bases sentado en el juego principal, entrega: combates, un sistema de progresión y un desafío que no deja a nadie indiferente. La inclusión del Hoko y el Escudo y los Pergaminos de las Cien Tierras Demoníacas enriquecen enormemente el abanico de posibilidades jugables.
Aunque el reciclaje de jefes y las emboscadas en pasillos empañan ligeramente el tramo final, la calidad general del mapa de la era Keian y el nivel de exigencia de sus nuevos jefes compensan de sobra sus pequeños baches. Es una expansión directa, brutal y sumamente satisfactoria que deja el terreno perfectamente preparado para la llegada del segundo DLC, Bloody Insurrection.
Ficha Técnica
- Título: Nioh 3: Auge del Inframundo (DLC 1)
- Desarrollador: KOEI TECMO Games
- Editor: KOEI TECMO Games
- Plataformas: PC (Steam), PlayStation 5
- Plataforma analizada: PC (Steam)
- Género: RPG de acción / Soulslike
- Duración aproximada: 8 – 10 horas (misiones principales y secundarias clave)
- Idioma: Voces en japonés e inglés; textos en español
*Este análisis de Auge del Inframundo ha sido posible gracias a una clave facilitada por KOEI TECMO Games
