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Cuando a redacción llegó Thunder Hoop Collection para PC, me llevé una alegría enorme. Me gusta denominarme “carne de recreativos”, porque durante aquellos años de esplendor de las máquinas arcade pasé más horas de las que probablemente debería reconocer delante de sus pantallas.

Recuerdo perfectamente cómo eché mi última moneda de 25 pesetas allá por 2002.

Soy muy nostálgico y, además, tengo buena memoria para esos momentos que me hicieron vibrar cuando era niño. Ese es precisamente el caso de Thunder Hoop, la primera entrega de esta recopilación. Lo descubrí en un bar al que mis padres habían ido a tomar unas cervecillas con unos vecinos y, ya por aquel entonces, siendo un crío, me llamó poderosamente la atención su evidente parecido con Dragon Ball.

La segunda parte la descubrí en circunstancias similares, aunque esta vez el bar era otro y estaba en compañía de mi hermano de otro padre y otra madre. Por aquella época estábamos comprando el manga de Dragon Ball en sus ediciones blanca y roja. Imaginaos nuestra reacción cuando descubrimos aquel Goku patrio que hacía reventar con sus “kames” todo tipo de alimañas mutantes y bellas aliens de generosos atributos al ritmo de guitarras eléctricas.

Aquello olía a los 90 en estado puro y sin cortar.

Pero entremos en harina.

Una maravillosa puesta al día

En esta recopilación nos ha complacido encontrar no solo un menú desde el que elegir a cuál de los dos juegos queremos jugar, sino también todo tipo de extras, detalles y opciones que hacen que la experiencia sea mucho más completa y memorable.

En las opciones de vídeo podremos modificar el formato de imagen, con los ya clásicos 16:9 y 4:3. Este último permite además utilizar unos bonitos marcos diseñados con gráficos extraídos de los propios juegos.

Tampoco faltan las opciones para los más nostálgicos: podremos añadir scanlines o activar un maravilloso efecto CRT que simula el refresco de la pantalla y consigue acercarnos un poquito más a aquella sensación de estar frente a una máquina recreativa.

También tendremos a nuestra disposición la banda sonora de ambos juegos, para poder volver a disfrutar de esos pegadizos temas que se nos quedaron grabados a fuego.

Y es que esta recopilación viene cargada de extras interesantes. Tenemos los manuales originales de ambos arcades escaneados, además de una sección de curiosidades en la que se nos cuentan diferentes detalles sobre la creación de los juegos.

Ya dentro de los propios títulos encontramos opciones tan interesantes como modificar la dificultad o el número de vidas, además de otros añadidos de calidad de vida como guardar la partida o rebobinar, algo especialmente útil para evitar esa muerte absurda que en los recreativos nos obligaba a introducir otra moneda.

Y si queremos disfrutar de los juegos sin demasiadas frustraciones, también disponemos de una serie de trucos que permiten hacer auténticas locuras, como disponer siempre del disparo que nos apetezca.

Thunder Hoop, nuestro Goku patrio

Se nota que Gaelco, célebre empresa catalana responsable de grandes arcades como World Rally o el controvertido y picante Splash!, hizo los deberes a la hora de investigar qué era lo que volvía locos a los niños de la época.

Está claro que con Dragon Ball acertaron de pleno. Sacando en Thunder Hoop en 1992 en plena fiebre.

Nuestro protagonista, enfundado en un mono rojo y con una melena despeinada y puntiaguda, recuerda inevitablemente a Son Goku de niño. Las ilustraciones que acompañan al juego durante su desarrollo no hacen sino reforzar todavía más esa sensación.

Pero Dragon Ball no es la única inspiración.

Cuando incluso el propio equipo de un juego admite que está inspirado en otra obra, quiere decir que la cosa canta de lejos. Y la verdad es que el adictivo y popular Thunder Hoop se parece muchísimo a Toki, la mítica máquina de TAD Corporation protagonizada por un tipo convertido en mono que debe rescatar a su bella compañera de las garras —nunca mejor dicho— de una suerte de brujo.

La jugabilidad, al menos en cuanto a estructura y manera de jugar, es prácticamente idéntica. Hasta el punto de que uno llega a preguntarse si no se redibujó algún gráfico para la ocasión.

Es cierto que los escenarios, enemigos y armas son diferentes, pero si jugaste al plataformas de TAD Corp., con Thunder Hoop te sentirás como en casa.

Thunder Hoop es difícil, pero no imposible. Tiene eso que me gusta denominar “complejidad arcade”: lo justo para que, en aquella época, siguiéramos echando monedas en la ranura sin frustrarnos lo suficiente como para abandonarlo completamente.

Y eso, en un arcade, era todo un arte.

Thunder Hoop: Strikes Back, Goku había crecido

Es difícil determinar hasta qué punto funcionó la primera parte, pero podemos imaginar que lo suficientemente bien como para que Gaelco se animara con una secuela.

Y aquí las cosas cambiaron, TH Strikes Back era lanzado en 1994. Nuestro protagonista había crecido y se había convertido en un aguerrido guerrero con una musculatura imposible que mostraba con orgullo mientras iba pecho descubierto repartiendo estopa entre sus enemigos.

Decía que estaba destinado a un público más adolescente por varios motivos: su maravilloso guitarreo en la banda sonora, sus mozas de ropas ajustadas y unos enemigos con un estilo mucho más agresivo y grotesco.

Si en la primera entrega teníamos un plataformas de acción, aquí nos encontramos ante un Run & Gun de libro, aderezado con algunas secciones plataformeras.

Y si me apuras, en las fases más avanzadas encontramos incluso un pequeño toque de shoot’em up, con nuestro protagonista volando envuelto en un aura ígnea mientras dispara rayos con las manos y derriba todo tipo de naves y criaturas.

Es, en definitiva, una secuela que deja atrás buena parte de la inocencia de la primera entrega para abrazar de lleno la estética y el espíritu de los 90.

Además se añadía un segundo jugador, rubio y con una coleta que de alguna manera recordaba a otro personaje muy querido por aquellos años Trunks.

Y probablemente esa sea una de las cosas que hacen que volver hoy a Thunder Hoop: Strikes Back resulte tan divertido.

Una recopilación pequeña, pero con personalidad

Thunder Hoop Collection (QUByte Classics) no intenta convertirse en uno de esos enormes recopilatorios retro que buscan abrumarnos con decenas de juegos, galerías, entrevistas y toneladas de material adicional. Su planteamiento es bastante más sencillo: recuperar dos recreativas de una misma saga y acompañarlas de una serie de opciones modernas que hagan más agradable volver a ellas tantos años después.

Y, sinceramente, tampoco necesita mucho más.

Estamos hablando de dos arcades cuyo propósito original nunca fue ofrecernos campañas interminables. Su filosofía era muy diferente: partidas relativamente cortas, dificultad creciente, aprender de nuestros errores y ese eterno “una partida más” que nos llevaba a introducir otra moneda para intentar llegar un poco más lejos.

En ese sentido, la cantidad de contenido deja de ser un problema.

Dos juegos, dos formas de entender la saga

Una de las cosas más interesantes de esta recopilación es comprobar cómo Thunder Hoop y TH Strikes Back parten de una misma idea, pero evolucionan en direcciones bastante diferentes.

El primer juego pone mucho más peso en las plataformas. Saltar, subir escaleras, esquivar enemigos y avanzar por escenarios llenos de peligros forman buena parte de la experiencia. Es una aventura de acción con un ritmo que, aunque exigente, deja bastante espacio para observar los escenarios y aprender sus patrones.

TH Strikes Back, en cambio, pisa el acelerador.

La segunda entrega apuesta mucho más fuerte por los disparos, las armas y una acción mucho más directa. El ritmo aumenta considerablemente y la posibilidad de jugar con dos jugadores simultáneamente añade otra dimensión a la experiencia.

Por eso resulta interesante disfrutarlos juntos. No estamos ante dos juegos prácticamente iguales a los que simplemente se les ha cambiado el nombre. Son más bien dos interpretaciones de una misma fórmula que permiten comprobar cómo podía transformarse un arcade en relativamente poco tiempo.

Un viaje directo a los noventa

Eso sí, hay que tener claro qué nos ofrece Thunder Hoop Collection antes de acercarnos a él.

Aquí no encontraremos un remake moderno ni una reinterpretación de los juegos originales. Lo que tenemos es pixel art de los noventa, animaciones propias del hardware arcade, escenarios lineales y una dificultad que no tiene demasiada piedad con el jugador.

La filosofía sigue siendo la de aquellos años: jugar, morir, descubrir qué hemos hecho mal y volver a intentarlo.

Por suerte, la recopilación incorpora herramientas que hacen que ese proceso resulte mucho más llevadero actualmente. El guardado y, sobre todo, el rebobinado permiten corregir algunos de esos errores que en los recreativos tenían una consecuencia bastante sencilla: otra moneda.

Pero estas ayudas no desvirtúan los juegos. Simplemente nos permiten disfrutarlos con una paciencia que quizá no teníamos cuando éramos niños.

Una estética que todavía funciona

Y es que Thunder Hoop tiene algo que muchos juegos de aquella época no consiguieron: personalidad.

Sus protagonistas, criaturas mutantes, escenarios coloridos y particular visión de la ciencia ficción forman un conjunto que resulta reconocible desde el primer momento. Puede que técnicamente haya envejecido, pero su identidad visual sigue estando ahí.

Con TH Strikes Back ocurre algo parecido, aunque llevando la exageración bastante más lejos. Tiene ese gusto por el exceso tan característico de los noventa: enemigos más grotescos, situaciones más disparatadas, acción más frenética y una estética que no tiene ningún problema en dejarse llevar.

Es de esos juegos que, incluso después de tantos años, pueden provocar una sonrisa simplemente al volver a ver determinadas escenas.

Conclusiones

En definitiva, Thunder Hoop Collection (QUByte Classics) es una recopilación pequeña, pero bien planteada.

No pretende competir en cantidad con las grandes colecciones retro. Su atractivo está precisamente en recuperar dos recreativas con personalidad, pertenecientes a momentos diferentes de una misma saga, y ofrecerlas con las herramientas necesarias para que podamos disfrutarlas cómodamente en un sistema actual.

El primer Thunder Hoop apuesta por la acción y las plataformas, mientras que TH Strikes Back acelera el ritmo y convierte los disparos en protagonistas, especialmente cuando entran en juego los dos jugadores.

Entre ambos encontramos pixel art, efectos de sonido, criaturas mutantes, enormes jefes finales y ese particular sabor de los salones recreativos de principios de los noventa.

Y ahora podemos disfrutarlo sin buscar monedas por los bolsillos: rebobinar, guardar la partida, elegir filtros de imagen y volver a intentarlo forman parte de una experiencia que consigue acercar dos arcades españoles a los jugadores actuales sin quitarles aquello que los hacía especiales.

Lo Mejor

  • La recuperación de dos arcades españoles con mucha personalidad.
  • TH Strikes Back supone una evolución muy interesante respecto al primer Thunder Hoop.
  • Magnífico trabajo de preservación con manuales, banda sonora y material adicional.
  • Filtros CRT, scanlines y diferentes formatos de imagen.
  • Guardado y rebobinado, muy útiles para adaptar la experiencia a los tiempos actuales.
  • Los trucos permiten experimentar con los juegos más allá de su dificultad original.
  • La estética y el sonido mantienen intacto el sabor de los recreativos de los 90.
  • El segundo jugador de TH Strikes Back aporta un aliciente importante.
  • Una recopilación pequeña, pero muy bien enfocada.

Lo Peor

  • Son únicamente dos juegos, por lo que el volumen de contenido es limitado.
  • Algunas decisiones de diseño y control pueden resultar algo ásperas para el jugador actual.

Ficha Técnica

Juego: Thunder Hoop Collection
Desarrollador: QUByte Interactive
Editora: QUByte Interactive, Bleem.net, Piko Interactive LCC

Género: Arcade / Acción / Plataformas / Run & Gun
Plataforma analizada: PC
Jugadores: 1 jugador en Thunder Hoop / 1-2 jugadores en TH Strikes Back
Idioma: Español

Nota Final

9/10

*Este análisis de Thuner Hoop Collection para PC ha sido posible gracias a una clave facilitada por QUByte Interative

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