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La Grande Armée de Napoleón Bonaparte conquistó buena parte de Europa, pero hay campañas militares que ni el mismísimo emperador habría querido protagonizar. En Valor Mortis, los campos de batalla están sembrados de cadáveres, los soldados han dejado de ser soldados y la muerte parece haberse convertido en una simple parada antes de regresar a la pesadilla. Y ahí estamos nosotros, en la piel de William, un combatiente francés que despierta en mitad de semejante desastre con poderes que difícilmente encontraríamos en los manuales de historia.

Desarrollado por One More Level, el estudio responsable de Ghostrunner, este juego apuesta por una combinación bastante particular: un soulslike en primera persona ambientado en una versión sobrenatural de las guerras napoleónicas. Hay espadas, pistolas, parries, enemigos que pueden mandarnos al otro barrio en un suspiro y, para darle algo más de vidilla al asunto, unas secciones de parkour que aprovechan la experiencia del equipo con la acción y el movimiento.

La propuesta tiene personalidad suficiente para llamar la atención, aunque no todas sus ideas alcanzan la misma altura. Valor Mortis sabe cómo mantenernos pendientes de lo que acecha tras la siguiente esquina, pero también arrastra problemas de equilibrio y ciertos tropiezos técnicos. La pregunta es si esta Europa maldita merece que nos enfundemos el uniforme una vez más.

La historia: Napoleón tiene problemas bastante más graves que Waterloo

La aventura arranca con William despertando entre los cadáveres de sus compañeros después de una masacre que ha destrozado las filas del ejército napoleónico. Sin embargo, la muerte no ha sido el final para nuestro protagonista. Algo le permite regresar y le concede poderes extraños, mientras el resto de la Grande Armée parece haber caído víctima de una plaga que convierte a sus antiguos camaradas en criaturas hostiles.

Por si el panorama no fuera suficientemente alentador, la voz del propio Napoleón, resuena en la cabeza de William. A partir de ahí, la historia nos invita a reconstruir lo sucedido mediante documentos, detalles del escenario y encuentros con otros personajes. No estamos ante una narración que lo explique absolutamente todo, sino ante un misterio que se va desvelando mientras avanzamos.

El contexto histórico funciona muy bien como punto de partida. Napoleón fue un reformista y un conquistador cuya ambición también arrastró a miles de hombres a la muerte. Valor Mortis juega con esa dualidad y la mezcla con una Europa devastada por fuerzas sobrenaturales. Además, introduce a una figura opuesta al dominio napoleónico que tampoco está libre de decisiones cuestionables, lo que aporta cierta ambigüedad moral al conflicto.

La trama tarda un poco en coger velocidad, pero termina despertando el interés. El problema llega cuando toca cerrar el círculo: el desenlace resulta demasiado confuso y diluye parte de lo que la historia había construido. Hay buenas ideas, pero no todas terminan de encontrar una conclusión satisfactoria.

Combate en primera persona: acero, pólvora y mucho parry

La gran apuesta de One More Level consiste en trasladar el combate soulslike a la primera persona. Sobre el papel podía parecer una decisión extraña: estamos acostumbrados a contemplar a nuestro guerrero desde fuera, calcular distancias y observar sus animaciones. Aquí, en cambio, tenemos el sable prácticamente delante de nuestras narices y debemos aprender a leer los movimientos enemigos desde esa perspectiva.

Y lo cierto es que funciona. El combate exige paciencia, observación y reflejos. Lanzarse a repartir espadazos sin pensar suele acabar con William de vuelta al último punto de control. La clave está en esquivar, administrar la resistencia y ejecutar parries en el momento oportuno para desequilibrar a nuestros adversarios y abrir la puerta a golpes más contundentes.

También importa aprender los patrones de cada enemigo. Algunos ataques se pueden bloquear con una buena respuesta, mientras que otros obligan a cambiar de estrategia. Ciertas armas permiten aprovechar puntos débiles concretos, y las armas de fuego añaden una alternativa a distancia con munición limitada. Apuntar puede marcar la diferencia, aunque hacerlo mientras un enemigo se nos echa encima supone un riesgo considerable.

Las habilidades sobrenaturales completan el repertorio. Podemos lanzar fuego para alcanzar a varios rivales y utilizar poderes que también contribuyen al desplazamiento. La combinación de acero, pólvora y capacidades especiales proporciona variedad suficiente para mantener los enfrentamientos entretenidos, aunque el sistema no siempre aprovecha todo lo que podría ofrecer la primera persona.

Las referencias a otros juegos son evidentes, especialmente en la mezcla de armas cuerpo a cuerpo y de fuego que recuerda a Bloodborne. No es un problema por sí mismo, pero sí deja claro que Valor Mortis prefiere trabajar sobre fórmulas conocidas antes que reinventar el género.

Niveles y parkour: la herencia de Ghostrunner

La estructura de la aventura es bastante lineal y se divide en capítulos, pero eso no significa que todo consista en caminar hacia delante y eliminar cualquier cosa que se mueva. Los escenarios incluyen rutas alternativas, secretos y pequeños desvíos que recompensan a quienes se toman la molestia de investigar.

También podemos aprovechar elementos del entorno para poner las cosas a nuestro favor. En determinadas situaciones, activar un cañón o provocar que un carro se precipite cuesta abajo puede ayudarnos a eliminar enemigos sin tener que resolver cada encuentro a golpe de espada. El sigilo y las ejecuciones por la espalda ofrecen otras maneras de afrontar algunos enfrentamientos.

Las misiones secundarias aportan pequeñas historias y motivos adicionales para regresar a determinadas zonas. No transforman la estructura principal, pero sí contribuyen a que la exploración tenga sentido más allá de recoger objetos y acumular recursos.

Donde el juego demuestra de manera más clara la experiencia de sus creadores es en el parkour. Los saltos y los desplazamientos por superficies verticales introducen un ritmo diferente y aprovechan la perspectiva en primera persona de forma muy natural. Son momentos que aportan frescura y que, personalmente, habría agradecido ver con mayor frecuencia.

La progresión, por su parte, resulta bastante convencional. Podemos mejorar las armas y desarrollar las capacidades de William mediante recursos obtenidos durante la aventura. El sistema cumple su cometido, aunque el árbol de habilidades ofrece una variedad limitada y no permite experimentar demasiado con configuraciones diferentes.

Una Europa podrida de belleza

La ambientación es uno de los grandes triunfos de Valor Mortis. Castillos, aldeas, entornos naturales y zonas urbanas del siglo XIX componen una Europa irreconocible, devastada por la guerra y una plaga que parece haber convertido el continente en una pesadilla. Los cadáveres, la arquitectura decadente y los enemigos deformados refuerzan esa sensación de estar atravesando un mundo que ha perdido cualquier atisbo de normalidad.

Hay ecos de Dark Souls, Bloodborne y Resident Evil 4, pero el contexto napoleónico ofrece un marco atractivo para la mezcla de historia y horror. Los escenarios también favorecen la exploración vertical y hacen que merezca la pena desviarse de la ruta principal.

En el apartado gráfico, sin embargo, hay luces y sombras. La presentación puede resultar espectacular, especialmente en los entornos y la iluminación, aunque el uso de recursos visuales familiares de Unreal Engine 5 resta personalidad a algunas zonas. No siempre basta con lucir bien para dejar una imagen propia en la memoria.

Las voces están en inglés y los textos en español. La música cumple su función ambiental y ayuda a sostener la tensión, aunque no alcanza el mismo protagonismo que el diseño de escenarios.

Dificultad y duración: la campaña no siempre juega limpio

Valor Mortis cuenta con un único nivel de dificultad y mantiene las bases clásicas del soulslike. Morir forma parte de la experiencia, aprender los movimientos enemigos es fundamental y los puntos de guardado se convierten en auténticos oasis después de un tramo complicado.

La dificultad general no resulta especialmente extrema para quienes conocen el género, pero hay enfrentamientos que elevan demasiado la exigencia respecto al resto de la aventura. Algunos jefes pueden resultar frustrantes, y la progresión no siempre ofrece suficientes herramientas para compensar esos picos. Es posible volver atrás para conseguir recursos y mejorar al personaje, aunque hacerlo puede romper el ritmo.

La inteligencia artificial y los errores de colisión tampoco ayudan: un combate difícil debería ponernos a prueba por nuestras decisiones y reflejos, no por fallos técnicos.

En cuanto a la duración, la campaña puede completarse en torno a las 15 horas, dependiendo de la habilidad y del tiempo dedicado a explorar. Buscar misiones secundarias y coleccionables puede acercar la experiencia a las 18-20 horas. Es una duración razonable para una aventura de estas características, aunque quienes busquen una campaña especialmente extensa quizá se queden con ganas de más.

Conclusiones

Valor Mortis es un soulslike con una idea central atractiva: trasladar los combates del género a la primera persona y envolverlos en una versión terrorífica de las guerras napoleónicas. La fórmula funciona mejor de lo que podría parecer, con parries satisfactorios, armas de fuego, poderes especiales y unas secciones de parkour que le dan personalidad a la aventura.

Su ambientación es otro punto fuerte. Explorar una Europa devastada por la guerra y por una plaga sobrenatural resulta interesante, y el diseño de niveles invita a buscar caminos secundarios y secretos. Sin embargo, la progresión no termina de despegar, el combate no siempre explota las posibilidades de su perspectiva y los problemas técnicos pueden enturbiar la experiencia. La dificultad de algunos jefes también está peor ajustada de lo deseable.

No estamos ante una revolución del soulslike, pero sí ante una aventura entretenida que merece consideración si disfrutamos del género y nos atrae su ambientación. La próxima campaña de Napoleón puede esperar: primero habrá que sobrevivir a esta.

Lo mejor

  • La primera persona funciona sorprendentemente bien en los combates.
  • Una ambientación oscura y una buena variedad de escenarios.
  • El parry y la combinación de espadas, armas de fuego y poderes.
  • Las secciones de parkour, que aportan dinamismo y personalidad.

Lo peor

  • Algunos jefes resultan decepcionantes y la dificultad está descompensada.
  • La progresión y el árbol de habilidades ofrecen pocas opciones.
  • Problemas de colisiones e inteligencia artificial.
  • La historia pierde fuerza al llegar a su desenlace.

Ficha técnica

  • Juego: Valor Mortis
  • Desarrollo: One More Level
  • Producción: One More Level / Lyrical Games
  • Plataformas: PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S
  • Género: Action-RPG / Soulslike en primera persona
  • Voces: Inglés
  • Textos: Español

Nota final

8.0/10

Valor Mortis combina con acierto la primera persona, el combate soulslike y una ambientación napoleónica cargada de horror. No siempre consigue mantener el equilibrio entre dificultad, progresión y acabado técnico, pero tiene suficientes virtudes para interesar a los aficionados al género.

*Este análisis de Valor Mortis ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por JF Games

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