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No cabe duda que hay aventuras que envejecen peor que otras, pero también hay clásicos que conservan ese encanto difícil de explicar que nos hace querer seguir acompañando a sus protagonistas aunque conozcamos de sobra las reglas del género. Tales of Eternia Remastered regresa más de 25 años después de su estreno original para recordarnos que un buen JRPG no necesita reinventarse por completo para seguir funcionando. Basta con una historia interesante, unos personajes a los que apetezca acompañar y un sistema de combate con personalidad propia.

Bandai Namco continúa recuperando entregas queridas de su franquicia con una remasterización que respeta la esencia de la aventura original. Reid, Farah y Meredy vuelven a protagonizar un viaje entre dos mundos, mientras que las mejoras de calidad de vida permiten adaptar el ritmo de juego a las preferencias de cada persona. No estamos ante una reconstrucción espectacular ni ante una revisión que cambie las reglas, sino ante una oportunidad de recuperar un RPG clásico con algunas comodidades que se agradecen en la actualidad.

La pregunta es si sus virtudes siguen compensando el paso del tiempo. Porque una cosa es conservar el encanto de los sprites y la música de otra época, y otra muy distinta es que todas sus mecánicas hayan envejecido igual de bien. Por suerte, Tales of Eternia Remastered tiene suficientes argumentos para defender su regreso, aunque también arrastra algunas limitaciones que conviene tener presentes.

Dos mundos, una amenaza y unos protagonistas con encanto

La historia comienza en Inferia, un mundo separado de Celestia por una misteriosa barrera que impide a sus habitantes conocer qué sucede al otro lado. La vida de Reid y Farah cambia cuando una extraña nave aparece y trae consigo a Meredy, una joven que no habla su idioma y cuya llegada está relacionada con los acontecimientos que amenazan a ambos mundos.

Lo que empieza como un intento de ayudar a una desconocida pronto se convierte en una aventura de mayores dimensiones. La premisa tiene ingredientes muy reconocibles para cualquiera que haya disfrutado de un JRPG de finales de los noventa, pero el juego sabe encontrar su fuerza en las relaciones entre sus personajes.

Reid, Farah, Keele y Meredy aportan personalidades diferentes al viaje. Especialmente interesante resulta la posición de Meredy, que debe desenvolverse en un entorno cuyas costumbres y lengua desconoce. Las conversaciones y las relaciones entre los protagonistas ayudan a que la historia no se limite a encadenar acontecimientos destinados a salvar el mundo, sino que también tenga espacio para el humor, el drama y los pequeños momentos que dan vida al grupo.

Su duración ronda las 30 horas, por lo que estamos ante una aventura considerable, aunque razonable para el género. Eso sí, su estructura es la de un JRPG tradicional: exploración, ciudades, mazmorras, conversaciones y enfrentamientos que aparecen con frecuencia. Si buscamos una aventura que avance sin apenas interrupciones, podemos notar el paso del tiempo; si disfrutamos de perdernos en un mundo de fantasía y conocer a sus protagonistas, esa estructura sigue teniendo mucho encanto.

Un combate en tiempo real que conserva su personalidad

Uno de los mayores atractivos de Tales of Eternia Remastered es su sistema de combate. En lugar de apostar por los turnos tradicionales, los enfrentamientos se desarrollan en un plano lateral y en tiempo real. Podemos desplazarnos, saltar, atacar y encadenar habilidades mientras nuestros compañeros y los enemigos ocupan posiciones dentro del escenario.

La propuesta tiene algo de juego de lucha y de brawler en dos dimensiones, pero mantiene los elementos de rol que definen a la saga. Reid utiliza armas blancas, Farah destaca por sus artes marciales y Meredy aporta magia y recursos de apoyo. Cada personaje ofrece una manera distinta de afrontar las batallas, y la composición del grupo influye en cómo nos enfrentamos a cada amenaza.

Enlazar ataques y artes permite construir combos vistosos, aunque no basta con aporrear botones para salir victoriosos. También debemos prestar atención a la posición de los enemigos, saber cuándo interrumpir una ofensiva y aprovechar las habilidades del equipo. La curación y la gestión de los compañeros requieren cierta atención, por lo que dejar todos los combates en automático no siempre garantiza el éxito.

El sistema conserva una personalidad que todavía resulta entretenida, pero tampoco es inmune al paso de los años. Frente a los juegos de acción actuales, algunas de sus mecánicas pueden sentirse rígidas y menos flexibles de lo que estamos acostumbrados. Es una de esas situaciones en las que se nota que estamos jugando a un clásico, con sus virtudes y sus limitaciones.

Además, la versión remasterizada no conserva la opción de jugar los combates en multijugador que tenía la edición original. Es una ausencia que no afectará a quienes quieran disfrutar de la campaña en solitario, pero que puede decepcionar a los jugadores que valoraban esa posibilidad.

Las mejoras que hacen más cómoda la aventura

Donde esta remasterización consigue aportar un valor especialmente claro es en las opciones de calidad de vida. El modo de alta velocidad permite agilizar los enfrentamientos, algo muy útil cuando atravesamos zonas conocidas o nos encontramos con enemigos que ya no suponen un desafío. En una aventura con encuentros frecuentes, esta posibilidad ayuda a mantener el ritmo sin necesidad de alterar el sistema de combate.

También podemos activar marcadores en el mapa para identificar objetivos de la historia, misiones secundarias y tareas que deben completarse dentro de un tiempo determinado. Los indicadores facilitan la orientación y reducen la necesidad de recorrer los escenarios buscando pistas sobre el siguiente paso. Quienes prefieran una experiencia más clásica pueden prescindir de estas ayudas.

La Boost Function es otra de las incorporaciones importantes. Desde el menú de configuración podemos modificar distintos parámetros, como la experiencia obtenida, el dinero recibido, el daño infligido, la eficacia de la cocina o la frecuencia de los encuentros aleatorios. Algunos multiplicadores permiten aumentar las recompensas hasta por cuatro, mientras que otros ayudan a reducir considerablemente la exigencia de la aventura.

Estas opciones resultan interesantes porque permiten adaptar el juego a distintas formas de jugar. Podemos mantener los parámetros originales y disfrutar de la progresión tal como fue concebida, o recurrir a los modificadores cuando queramos reducir la repetición y centrarnos en la historia. Eso sí, abusar de ellos puede desequilibrar la experiencia y restar interés a determinados enfrentamientos. Para una primera partida, lo más recomendable es conservar la configuración original y utilizar estas ayudas cuando realmente las necesitemos.

En conjunto, las mejoras cumplen su cometido: no convierten Tales of Eternia en un juego moderno, pero sí facilitan que nos adaptemos a su ritmo sin renunciar a lo que lo hizo especial.

Un apartado visual que apuesta por la nostalgia

La remasterización respeta los diseños de personajes de Mutsumi Inomata y conserva el encanto de los sprites originales. La mejora se aprecia principalmente en la nitidez y el tratamiento del color, que permiten distinguir mejor los elementos de la imagen sin eliminar la estética clásica de la primera PlayStation.

Los escenarios también ganan claridad y mantienen ese aspecto propio de los JRPG de la época. No estamos ante una transformación gráfica radical, y las diferencias pueden resultar discretas para quien espere un salto visual espectacular. Sin embargo, la decisión de conservar la identidad artística es coherente con el objetivo de esta edición: recuperar el juego sin convertirlo en algo distinto.

Además, podemos alternar entre la presentación remasterizada y la clásica. Es una opción que permite comparar ambas versiones y elegir la que más nos guste, reforzando la sensación de que estamos ante una revisión respetuosa con el original.

La música, en cambio, continúa siendo uno de sus grandes atractivos. Las composiciones de Motoi Sakuraba y Shinji Tamura acompañan el viaje con melodías que refuerzan tanto los momentos de exploración como los enfrentamientos. También podemos escoger entre los efectos de sonido originales y los actualizados, así como entre las voces en inglés y el audio japonés original.

En la versión de PC que hemos jugado, los textos están disponibles en español, un detalle fundamental para seguir la historia y disfrutar de las conversaciones sin que el idioma se convierta en una barrera.

¿Merece la pena volver a Tales of Eternia?

Es genial volver a encontrarte no solo con la estupenda trama del juego y el carisma innegable de los personajes. También nos ha encantado encontrar minijuegos como el de la pelota o la manera de bajar los rápidos en balsa para llegar a la universidad donde supuestamente está Keele.

Tales of Eternia Remastered recupera un JRPG clásico que todavía destaca por sus personajes, su historia y un sistema de combate con personalidad. Las mejoras de calidad de vida hacen más cómoda la aventura, aunque algunas mecánicas y animaciones evidencian el paso de los años. Una oportunidad muy recomendable para descubrir o revivir uno de los capítulos más queridos de la saga.

La remasterización no intenta justificar su regreso mediante grandes cambios ni una reconstrucción visual completa. Su apuesta consiste en conservar lo que funciona y añadir opciones que permiten adaptar el ritmo de juego. No todas las mecánicas han envejecido igual de bien, pero el conjunto mantiene suficiente personalidad como para que la aventura siga mereciendo atención.

Conclusiones

Tales of Eternia Remastered es un regreso que entiende el valor de su material original. La historia de Inferia y Celestia, el carisma de sus protagonistas y un sistema de combate en tiempo real que se diferencia de otros JRPG de su generación siguen siendo sus principales fortalezas. La aventura conserva ese encanto de fantasía clásica que invita a seguir jugando para descubrir qué les depara el viaje a sus personajes.

Las mejoras de calidad de vida son el complemento más acertado de esta edición. El modo de alta velocidad, los marcadores y los modificadores de progresión permiten adaptar la experiencia a nuestras preferencias, mientras que la posibilidad de alternar entre los gráficos clásicos y los remasterizados refuerza el respeto por el original.

Sin embargo, el paso del tiempo se nota en algunas animaciones y en un sistema de combate que puede resultar rígido frente a propuestas más actuales. La ausencia del multijugador original también es una pérdida que merece tenerse en cuenta.

Pese a ello, Bandai Namco consigue recuperar una entrega importante de la franquicia sin borrar su identidad. No es una remasterización que vaya a sorprender por sus cambios, pero sí una oportunidad recomendable para descubrir o revisitar una aventura que mantiene buena parte de su magia. Si disfrutáis de los JRPG clásicos y no os importa que algunas de sus mecánicas conserven las costumbres de otra época, el viaje de Reid, Farah y Meredy sigue mereciendo la pena.

Lo mejor

  • Una historia de fantasía con personajes carismáticos.
  • Un sistema de combate en tiempo real con personalidad propia.
  • Las opciones de calidad de vida permiten adaptar la experiencia.
  • Los sprites y la banda sonora conservan el encanto del original.

Lo peor

  • El combate acusa el paso del tiempo en determinados aspectos.
  • La versión remasterizada prescinde del multijugador de la edición original.

Ficha técnica

  • Título: Tales of Eternia Remastered.
  • Desarrolladora: Bandai Namco.
  • Distribuidora: Bandai Namco.
  • Plataformas: PC (versión analizada), PlayStation 5, PlayStation 4, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2 y Xbox Series X|S.
  • Género: JRPG, acción y aventura.
  • Duración aproximada: 30 horas.
  • Idioma de los textos: Español.

Nota final

8.0/10

*Este análisis de Tales of Eternia Remastered para PC ha sido posible gracias a una clave facilitada por Bandai Namco

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