Lo que comenzó con propuestas sencillas como Vampire Survivors ha evolucionado hacia decenas de títulos que intentan conquistar al jugador mediante combinaciones de poder, brillo y caos absoluto en pantalla. En esta avalancha de lanzamientos, Jotunnslayer: Hordes of Hel llega con una intención clara: aportar una identidad nórdica muy marcada y una presentación audiovisual más ambiciosa que la media. Tras ocho meses en acceso anticipado en PC, el juego debuta con su versión 1.0 y al mismo tiempo aterriza en consolas.

En Generación Gamer hemos jugado su versión final en PC, y tras superar buena parte de su contenido y pelear bastante más de lo que nos gustaría con su estado técnico actual, ya podemos valorar hasta dónde llega este proyecto y hacia dónde podría evolucionar.


Una base jugable sólida desde el minuto uno

Lo primero que deja claro Jotunnslayer es que entiende perfectamente por qué este género funciona. Su estructura es directa: comienzas débil, eliminas enemigos, ganas experiencia, subes de nivel y eliges nuevas habilidades. Con cada mejora, tu capacidad destructiva se multiplica, tus armas se vuelven más letales y empiezas a moverte por el escenario como un torbellino imparable. Esa sensación de crecimiento explosivo —el combustible esencial de todo bullet heaven— está completamente presente.

El sistema de progresión bebe directamente del roguelike clásico:

  • En cada partida desbloqueas nuevas armas y poderes.
  • Aunque pierdas, parte del progreso se mantiene, lo que permite mejorar estadísticas permanentes.
  • Los personajes pueden especializarse en distintos roles según las bendiciones divinas elegidas.

Es una fórmula conocida pero efectiva, y aquí funciona gracias a una elección fundamental: todo está inspirado en la mitología nórdica, desde los enemigos hasta las habilidades.


Los dioses como mecánica: una idea sencilla, pero muy bien integrada

Uno de los aspectos donde el juego destaca es en su sistema de bendiciones divinas. Antes de cada mejora, eliges cuál de los dioses nórdicos te otorgará un poder. Esto no solo añade variedad, sino que define estilos de juego muy distintos:

  • Thor: daño eléctrico en cadena, builds explosivas.
  • Loki: efectos de engaño, críticos, multiplicadores.
  • Skadi: control de masas y ralentizaciones heladas.
  • Freya: regeneración, soporte y resistencia.

La sinergia entre poderes se nota muchísimo. Por ejemplo:
Una build centrada en Skadi, añadiendo hielo sobre hielo, puede frenar completamente oleadas enteras; en cambio, una combinación de Loki y Thor convierte la pantalla en una tormenta eléctrica crítica constante.

Esto aporta lo que muchos juegos del género pierden: sensación de identidad en cada run, y eso es una victoria clara para Jotunnslayer.


Misiones con objetivo: un intento de diferenciarse

A diferencia de otros títulos que se basan únicamente en sobrevivir durante un tiempo, aquí cada nivel presenta objetivos concretos:

  • Recoger elementos específicos por el mapa.
  • Cerrar portales demoníacos antes de que generen oleadas masivas.
  • Sobrevivir a efectos ambientales como oscuridad, niebla o debuffs aleatorios.
  • Eliminar mini-jefes antes de que escalen demasiado.

Este enfoque hace que el ritmo sea más variado y evita la monotonía habitual del género. Algunos desafíos pueden llegar a ser realmente intensos, especialmente cuando el mapa limita tu visión o cuando enemigos élite te encierran con ataques de área.

La recompensa por superar estas misiones es oro, que se utiliza para desbloquear mejoras permanentes en:

  • El árbol de habilidades de cada personaje.
  • El árbol global de progresión.
  • Los talentos divinos de cada dios.

En papel es un sistema bastante completo; en la práctica funciona, pero da la sensación de que todavía podría expandirse mucho más.


Un juego visualmente atractivo, pero irregular

El apartado gráfico de Jotunnslayer es, sin duda, uno de sus puntos fuertes. Los modelos 3D, la iluminación y los efectos de partículas están por encima de lo que suele encontrarse en este tipo de juegos, especialmente en el entorno indie. En Pc, las texturas y animaciones del protagonista lucen bien, y las zonas inspiradas en Helheim o Midgard tienen suficiente personalidad visual como para diferenciarse entre sí.

La banda sonora acompaña estupendamente. Percusión, coros nórdicos y toques épicos que se mezclan con un diseño sonoro notable, especialmente en los impactos de habilidades.

Sin embargo, el acabado técnico empaña todo este esfuerzo artístico.


El mayor problema: el rendimiento y los bugs

Para ser una versión 1.0 —la que debería representar la visión final y pulida del estudio—, Jotunnslayer llega con un número preocupante de fallos técnicos. En nuestras pruebas:

  • Caídas frecuentes de framerate durante las oleadas grandes.
  • Congelamientos que pueden durar varios segundos.
  • Animaciones enemigas que se desincronizan.
  • Pantallas de selección de personaje que fallan y obligan a reiniciar.
  • Y lo peor de todo: pérdida completa de nuestra partida guardada tras reiniciar el juego.

Este último punto es devastador en un título basado en progresión permanente. Después de más de 5 horas, perder todos los árboles desbloqueados, personajes y mejoras no solo frustra: desmotiva completamente continuar.

Entendemos que es probable que el estudio solucione estos problemas en parches futuros, pero a día de hoy, su estado en consola no está al nivel que debería tener un lanzamiento 1.0.


Un contenido demasiado escaso para un género que ya exige más

Incluso dejando a un lado los problemas técnicos, el mayor obstáculo de Jotunnslayer es su falta de contenido. Comparado con otros exponentes del género, se queda muy por detrás.

Actualmente el juego ofrece:

  • Solo dos clases jugables.
  • Un puñado de niveles.
  • Dificultades crecientes.
  • Un modo infinito.
  • Algunos jefes interesantes pero insuficientes para sostener la variedad.

No existen:

  • Modos alternativos.
  • Un cooperativo local u online.
  • Desafíos dinámicos.
  • Eventos diarios.
  • Builds verdaderamente rompedoras o absurdas, como las de Vampire Survivors.

No es que el contenido sea malo; simplemente es poco, y a este género la comunidad ya le exige un mínimo más amplio para mantener el interés durante semanas o meses.


Conclusiones

Jotunnslayer: Hordes of Hel tiene elementos muy prometedores. La ambientación nórdica le da personalidad, sus builds son divertidas, el combate se siente fluido y su presentación audiovisual está por encima de la media. Cuando funciona, es fácil entrar en un estado de flujo, podcasts de fondo incluidos, y disfrutar de su carnicería mitológica.

Pero cualquier virtud se ve lastrada por dos factores decisivos:

  1. Problemas técnicos graves, especialmente en consolas.
  2. Una escasez notable de contenido frente a la competencia directa.

Como base, como “versión 0.8” en acceso anticipado, habría sido un lanzamiento muy ilusionante. Pero como “versión 1.0”, se queda corto. Aun así, si eres fan del género, te recomendamos tenerlo en el radar: con algunos parches y expansiones, podría convertirse en un título realmente destacable.

De momento, Jotunnslayer es un juego entretenido, visualmente potente, pero lejos de su mejor versión.

Lo mejor

  • Combate muy satisfactorio y accesible.
  • Buen apartado artístico y una ambientación nórdica bien integrada.
  • Las bendiciones de los dioses dan variedad estratégica real.
  • Sensación de progresión constante y builds adictivas.

Lo peor

  • Contenido limitado en comparación con otros juegos del género.
  • Problemas técnicos importantes en su versión 1.0.
  • Falta de modos alternativos o cooperativo.
  • Poca innovación para un género extremadamente concurrido.

Desarrollador: Games Farm, ARTillery
Editor: Grindstone
Plataformas: PC, Xbox Series X|S, PlayStation 5
Nota: ★★★☆☆ (6,8/10)

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