Desarrollador: Nintendo EPD
Editor: Nintendo
Plataforma: Nintendo Switch
Los pequeños exploradores de Shigeru Miyamoto están de vuelta, y esta vez con más fuerza (y carisma) que nunca. Pikmin 4 aterriza en Switch con la difícil misión de contentar a los veteranos que llevan más de dos décadas cultivando flores espaciales… y al mismo tiempo, abrir las puertas a quienes nunca habían oído hablar del Capitán Olimar.
Y lo logra. Vaya si lo logra.
Nintendo firma aquí la entrega más amigable, amplia y visualmente cuidada de toda la serie. No reinventa la fórmula, pero sí la pule hasta dejarla brillante, con nuevos elementos que refrescan una experiencia que, pese a su sencillez aparente, esconde una enorme profundidad estratégica.

De rescatados a rescatistas
Por primera vez, no encarnamos al famoso Olimar, sino a un personaje creado por nosotros a través de un editor sencillo pero funcional. Nuestro objetivo no es otro que rescatar al mismísimo Olimar… y a una tripulación entera que parece tener más talento para meterse en líos que para salir de ellos.
La gran novedad viene acompañada de un héroe inesperado: Ochin, un perro espacial que redefine la jugabilidad de Pikmin 4. Este compañero peludo no solo sirve de montura o transporte, sino que actúa como una auténtica extensión del jugador: puede cargar Pikmins, romper obstáculos, embestir enemigos o buscar rutas alternativas cuando el terreno se complica. Es, sin duda, el aliado que la saga necesitaba.

Los nuevos Pikmin y su pequeño gran poder
A los clásicos Pikmin de colores se suman dos nuevas incorporaciones que cambian las reglas del juego: los Pikmin de hielo, capaces de congelar enemigos y solidificar el agua, y los Pikmin luminosos, perfectos para las misiones nocturnas y los combates bajo tierra.
Esta variedad no solo aporta frescura, sino que obliga a pensar las estrategias con más cabeza, mezclando tipos para cada misión y ajustando cada enfrentamiento como si fuera un rompecabezas viviente.
El juego mantiene el ciclo de día y noche, pero elimina una de las limitaciones más duras de las primeras entregas: el contador de días. Ya no hay prisa por completar objetivos a contrarreloj. Ahora podemos explorar sin miedo, tomarnos el tiempo para observar, recolectar y disfrutar del ritmo pausado que tan bien le sienta a esta nueva entrega.

Mazmorras, desafíos y la nueva cara de la exploración
Pikmin 4 brilla especialmente en su estructura de niveles. Las mazmorras —ahora más grandes, variadas y llenas de secretos— ofrecen un desafío constante que recompensa tanto la exploración como la planificación. Algunas son auténticos laberintos de varios pisos con enemigos, acertijos y tesoros escondidos que invitan a sumergirse durante horas.
El diseño de los escenarios es una auténtica delicia: desde jardines y desiertos hasta pasillos subterráneos que parecen salidos de un diorama. Todo transmite esa mezcla entre lo cotidiano y lo fantástico que siempre ha definido a Pikmin.
Eso sí, tanta libertad tiene su precio. Si te dedicas a recolectar y entrenar Pikmins sin parar, puedes llegar a la mitad del juego con un ejército tan poderoso que parte del desafío desaparece. Falta un poco de “presión narrativa” que mantenga viva la tensión, ese empujón que te anima a seguir explorando por necesidad, no solo por curiosidad.

Una delicia visual y sonora
Nintendo demuestra, una vez más, su maestría para sacar partido a la Switch. Pikmin 4 se ve precioso: texturas nítidas, escenarios llenos de detalle y criaturas que parecen de plastilina animada. La iluminación, los reflejos y el colorido hacen que cada rincón sea un pequeño cuadro en movimiento.
El sonido acompaña perfectamente: cada silbido, cada paso de los Pikmin o cada ladrido de Ochin aporta vida y ritmo a la aventura.

Conclusión
Pikmin 4 es una carta de amor a los fans y una invitación abierta a nuevos jugadores. Es, sin duda, la entrega más completa, flexible y visualmente cuidada de toda la franquicia. Su enfoque más relajado permite disfrutarla sin agobios, aunque a veces eso le reste algo de tensión a su segunda mitad.
Con su mezcla de exploración, estrategia y ternura, Pikmin 4 demuestra que aún hay mucho por florecer en esta saga. No es un simple regreso, es una celebración de todo lo que hace grande a Nintendo: creatividad, diseño inteligente y la capacidad de hacernos sentir niños otra vez.

