Desarrollador: Ascendant Studios
Editor: Electronic Arts (EA Originals)
Plataformas: PS5, Xbox Series X|S, PC
En los últimos años, EA Originals ha apostado fuerte por proyectos distintos, desde It Takes Two hasta Wild Hearts. Esta vez, el estudio debutante Ascendant Studios quiso saltar directamente a la liga grande con Immortals of Aveum, un shooter en primera persona donde las armas de fuego se sustituyen por hechizos arcanos.
Y sí: el resultado tiene destellos de ambición, momentos visualmente espectaculares y un sistema de combate tan vertiginoso como adictivo. Pero también deja la sensación de que, con un poco más de riesgo y menos miedo a lo nuevo, podría haber sido mucho más.
Un mundo de magia en guerra
Immortals of Aveum nos lanza a Aveum, un mundo donde la magia lo rige todo. Tres corrientes mágicas —roja, azul y verde— dividen a los hechiceros y sirven como base para el combate. Tras siglos de conflicto, solo dos naciones sobreviven: Lucium, que lucha por proteger lo poco que queda del equilibrio, y Rasharn, que busca dominarlo todo.
Nuestro protagonista, Jak, no es un héroe clásico. Es un joven sin futuro que, tras un evento trágico, despierta un poder prohibido: la capacidad de controlar las tres vertientes mágicas. Ese don lo convierte en una especie de elegido a su pesar, reclutado por la Orden de los Inmortales para pelear en una guerra que parece no tener fin.
La historia tiene buenas bases —y una ambientación que recuerda a The Lord of the Rings o The Elder Scrolls—, pero se queda a medio camino. Hay lore, diálogos, documentos y personajes interesantes, pero no terminan de respirar al ritmo del jugador. El combate es tan potente que, cuando llega la hora de detenerse a leer o explorar, cuesta hacerlo.

El poder en tus manos
Si hay algo que Immortals of Aveum hace bien, es el combate. Cada tipo de magia tiene su función:
- Roja, destructiva y cercana, como una escopeta.
- Azul, precisa y de largo alcance, como un rifle.
- Verde, rápida y continua, similar a una ametralladora.
La comparación con armas de fuego no es casual: el juego estructura sus combates como un shooter clásico, pero con el sabor y la fluidez de la magia pura. No hay balas, hay destellos, explosiones de luz y enemigos que parecen diseñados para probar tu reflejo más que tu puntería.

Jak se mueve rápido, puede hacer doble salto, esquivar, y lanzar furias (hechizos especiales) que cargan devastadores ataques. También tiene acceso a habilidades adicionales, como látigos mágicos para atraer enemigos o gemas que ralentizan el tiempo. Todo esto, sumado al uso de Unreal Engine 5, da lugar a un espectáculo visual que por momentos roza lo cinematográfico.
Exploración y ritmo desigual
Aunque el combate es el corazón del juego, Immortals of Aveum intenta combinarlo con exploración y pequeños puzles. Hay zonas opcionales, cofres ocultos y desafíos plataformeros que invitan al backtracking, pero no terminan de enganchar.
El diseño de niveles tiene grandes ideas, pero se percibe lineal. El mundo parece enorme, pero la libertad es más ilusión que realidad.

El juego brilla cuando hay acción en pantalla y pierde fuerza cuando pide calma. Los tramos de exploración no están mal, pero carecen de esa chispa que te empuje a perderte entre ruinas o buscar cada secreto. En un género donde la inmersión es clave, Aveum termina pareciendo un decorado más que un mundo vivo.
Un debut con mucho potencial
A nivel técnico, Immortals of Aveum es sólido. Las cinemáticas están a la altura de una superproducción, los efectos de luz y partículas son un festín, y la dirección artística, aunque irregular, deja momentos de auténtico asombro. Sin embargo, los enemigos y algunos escenarios pecan de genéricos. Falta personalidad, algo que destaque entre tanto brillo digital.

En su campaña principal, el juego ronda las 15 horas, ampliables hasta 25 si buscas todos los secretos. No está mal para un título debut, pero se nota que Ascendant Studios jugó sobre seguro. Tiene el potencial, la base técnica y el talento para mucho más.
Conclusión
Immortals of Aveum es un gran primer paso para su estudio, pero se queda a las puertas de algo mayor.
Su combate es espectacular, su mundo tiene alma, y su protagonista transmite energía, pero falta cohesión y una pizca de audacia para que todo encaje.
Aun así, es un título que merece ser jugado. No revoluciona el género, pero demuestra que los shooters para un jugador pueden seguir siendo emocionantes cuando se arriesga a cambiar balas por magia.
Un hechizo potente… pero que se disipa justo antes de alcanzar su máximo poder.

