Nunca pensé que diría esto, pero hay un juego que podría hacerme reconciliarme con las matemáticas.
Sí, lo sé, suena raro. Siempre he tenido una relación complicada con los números. De pequeño aprobaba por los pelos, más por insistencia que por comprensión real, y todavía recuerdo aquella sensación incómoda de quedarme en blanco cuando alguien me pedía calcular algo rápido. Incluso trabajando de cara al público, hacer cuentas mentales bajo presión era casi un deporte de riesgo. Por eso, cuando me topé con Talystro, lo último que esperaba era disfrutar de algo que girase en torno a sumar, restar y pensar con números.
Pero aquí estamos.
La demo de este curioso roguelite de construcción de mazos me ha sorprendido muchísimo. No solo por su propuesta jugable, sino también por lo bien que consigue disfrazar las matemáticas dentro de un sistema divertido, ágil y muy satisfactorio. Además, entra por los ojos desde el primer momento gracias a un apartado artístico con mucha personalidad. Tras probar su demo en PC, tengo claro que estamos ante una propuesta que intenta hacer algo distinto dentro de un género que empieza a estar bastante saturado.
Tabla de Contenidos
Engañar al enemigo… con números
La premisa de Talystro es sencilla, pero tiene su miga. Nos enfrentamos a oleadas de criaturas conscientes con el objetivo final de derrotar al misterioso Necrodicer. Hasta aquí, todo suena bastante estándar dentro del género. La diferencia está en cómo luchamos.
Aquí no basta con seleccionar cartas y lanzar ataques sin pensar. Cada acción depende de una pequeña “ecuación” que debemos resolver utilizando dados. Por ejemplo, si queremos derrotar a un enemigo con valor siete, tendremos que construir esa cifra combinando los números disponibles: un cinco y un dos, un seis y un uno… o cualquier otra combinación válida.
Al principio parece algo muy básico, pero la cosa se complica rápidamente. A medida que avanzamos, desbloqueamos nuevas cartas con condiciones más elaboradas, lo que nos obliga a pensar con más cuidado cada jugada. Y aquí es donde el juego empieza a brillar de verdad: no hay una única solución correcta, sino múltiples formas de alcanzar el mismo resultado.
Además, contamos con recursos limitados que nos permiten manipular los dados. Podemos volver a lanzarlos o modificar su valor ligeramente, pero no de forma infinita. Esto introduce una capa estratégica muy interesante, ya que cada decisión cuenta y no siempre conviene gastar recursos a la ligera.

Defenderse también es pensar
El sistema no se limita al ataque. Cuando los enemigos se preparan para golpear, también podemos defendernos utilizando exactamente la misma lógica. Si un enemigo va a atacar con un valor concreto, podemos neutralizarlo si conseguimos igualar ese número con nuestros dados.
Este detalle me pareció especialmente brillante, porque convierte la defensa en algo activo y estratégico, en lugar de ser una simple reducción de daño. Y lo mejor es que no resulta frustrante: aunque no consigas bloquear un ataque, el daño recibido está equilibrado y no castiga en exceso.
Un roguelite con decisiones constantes
Como buen roguelite, Talystro nos propone avanzar a través de una serie de encuentros cada vez más complicados. El mapa se estructura en rutas donde podemos elegir el siguiente desafío, decidiendo entre combates más sencillos o enfrentamientos más arriesgados que ofrecen mejores recompensas.
Aquí entra en juego la gestión del riesgo. ¿Te la juegas a un combate difícil con poca vida para conseguir una carta poderosa? ¿O prefieres ir sobre seguro y avanzar poco a poco? Este tipo de decisiones le da mucha vida al juego y evita que las partidas se sientan repetitivas.

Una sorpresa dentro de un género saturado
Juego a bastantes roguelites, probablemente más de los que debería admitir, y no es fácil encontrar algo que realmente se sienta diferente. Sin embargo, Talystro lo consigue.
Su sistema basado en números no es solo una gimmick: está bien pensado, funciona y, lo más importante, engancha. Cada combate se convierte en una especie de pequeño rompecabezas donde tienes que optimizar recursos, anticiparte y adaptarte.
No es el típico juego en el que puedes avanzar sin pensar demasiado. Aquí, si no prestas atención, lo pagas. Pero tampoco resulta abrumador. Tras un par de partidas, todo empieza a fluir de manera natural.
Dificultad bien ajustada
La demo incluye tanto un modo normal como uno experto, algo que se agradece bastante. El modo estándar sirve como toma de contacto perfecta para entender las mecánicas, mientras que el experto eleva el desafío de forma considerable.
En mi caso, probé primero el modo normal y luego me lancé al experto, y la diferencia se nota. Aun así, nunca sentí que el juego fuese injusto. Cuando fallas, sabes por qué has fallado, y eso siempre es buena señal.

Un apartado artístico con personalidad
Visualmente, Talystro tiene mucho encanto. Su estilo artístico mezcla lo caricaturesco con un acabado ligeramente “granulado” que le da un toque muy distintivo. No busca el realismo, sino crear una identidad propia, y lo consigue.
Las animaciones, especialmente las de los ataques, están muy cuidadas. Cada acción tiene impacto, lo que ayuda a que el combate se sienta dinámico y satisfactorio.
Rendimiento sólido (con un pequeño tropiezo)
En términos técnicos, la demo ha funcionado bastante bien. No he experimentado problemas graves de rendimiento ni caídas de frames destacables. Todo se mueve con fluidez, lo cual es clave en un juego donde cada decisión importa.
Eso sí, me encontré con un pequeño fallo durante el tutorial: en un momento concreto, el botón de “finalizar turno” dejó de responder. Nada grave, ya que se solucionó rápidamente al reiniciar, pero es algo que convendría pulir de cara a la versión final.

Una pequeña anécdota personal
Curiosamente, después de jugar varias partidas seguidas, me sorprendí a mí mismo haciendo cálculos mentales más rápido de lo habitual. No es que ahora me encanten las matemáticas, pero Talystro consigue algo muy difícil: hacer que pensar con números sea divertido.
Y eso, viniendo de alguien que siempre ha evitado los números todo lo posible, tiene bastante mérito.
Primeras sensaciones
En definitiva, Talystro me ha dejado muy buenas impresiones. Es un juego que toma una base conocida —el roguelite de construcción de mazos— y le da un giro inteligente y bien ejecutado.
Si te gustan este tipo de juegos, aquí hay mucho que disfrutar. Y si, como yo, nunca fuiste muy amigo de las matemáticas… puede que este sea el título que te haga cambiar un poco de opinión.
Desde luego, yo estaré muy pendiente de su lanzamiento completo.
