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Exploramos la demo de lo nuevo de Nimbus Games, una propuesta de terror psicológico y cooperativo que utiliza el folclore del sudeste asiático y la nostalgia familiar para erizarnos la piel.

El género del terror está viviendo una segunda juventud, o quizás una eterna pesadilla de la que no queremos despertar. En los últimos años, hemos visto cómo el foco se ha desplazado de los grandes valores de producción occidentales hacia una vertiente mucho más íntima, cruda y, sobre todo, culturalmente específica: el terror asiático. Títulos como Devotion o The Bridge Curse han demostrado que no hay nada más aterrador que lo cotidiano cuando se retuerce. Ahora, tras pasar un buen rato (y algún que otro sobresalto) con la demo de Yan魇: Parasomnia, queda claro que Nimbus Games quiere reclamar su sitio en este panteón de pesadillas.

Una herencia maldita

La premisa de Parasomnia nos sitúa en un terreno emocionalmente pantanoso. Los hermanos Wan regresan al hogar de su infancia, un lugar que debería ser un refugio de nostalgia pero que, desde el primer minuto, se siente como una trampa. No es solo que la casa esté deteriorada; es que el aire pesa. Esta demo nos permite saborear esa atmósfera donde lo familiar se vuelve extraño, un concepto que el juego maneja con una maestría sorprendente para un estudio independiente.

Lo primero que entra por los ojos es su dirección artística. No busca el fotorrealismo técnico de un Triple A, pero utiliza la iluminación y el diseño de escenarios para crear una sensación de claustrofobia constante. Las texturas desgastadas, la disposición de los muebles y los pequeños detalles —como los altares domésticos o la disposición de la cocina— nos transportan inmediatamente a un entorno malayo-chino auténtico. Es un terror que se siente «vivido», y eso es precisamente lo que lo hace más efectivo.

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Cooperar para no morir (del susto)

Donde Yan魇: Parasomnia intenta desmarcarse de la competencia es en su enfoque cooperativo para dos jugadores. A diferencia de otros juegos de terror donde la compañía suele diluir el miedo, aquí la presencia de un compañero se siente necesaria pero no reconfortante. La demo nos obliga a coordinarnos para resolver puzles que, aunque clásicos en su ejecución (buscar llaves, descifrar códigos, manipular objetos), ganan enteros al tener que ser gestionados entre dos mentes.

Hay algo intrínsecamente tenso en pedirle a tu compañero que vigile el pasillo mientras tú intentas abrir una caja fuerte, sabiendo que en cualquier momento algo puede aparecer desde las sombras. En Parasomnia el sistema de sigilo es fundamental; no somos guerreros, somos supervivientes. La demo nos enseña rápidamente que enfrentarse directamente a las entidades que pueblan la casa es una sentencia de muerte. El juego nos pide observar, escuchar y, sobre todo, no separarnos demasiado, aunque el propio diseño de los niveles a veces nos fuerce a ello para generar esa ansiedad por la soledad.

La narrativa del silencio y lo extraño

Uno de los puntos más interesantes de esta toma de contacto con Parasomnia ha sido la interacción con el entorno. No todo es correr por tu vida. La demo incluye momentos de extraña calma, como alimentar a gatos callejeros o interactuar con vecinos cuyas peticiones rozan lo surrealista y lo macabro. Estos momentos sirven para construir el «lore» del juego sin necesidad de largos textos explicativos, dejando que el jugador una las piezas de una conspiración que parece ir mucho más allá de una simple casa encantada.

El uso del sonido merece una mención aparte. En un juego de terror como Parasomnia, el audio es el 50% de la experiencia, y aquí Nimbus Games ha hecho los deberes. Crujidos, susurros distantes y el eco de nuestros propios pasos mantienen los nervios a flor de piel. Durante la sesión de juego, hubo momentos en los que nos detuvimos por completo, convencidos de haber escuchado algo que no estaba ahí… o que quizás sí estaba, esperando el momento justo para atacar.

¿Un salto de fe para los fans del género?

Es cierto que, siendo una demo, en Parasomnia todavía se aprecian ciertas asperezas. Algunas animaciones son algo rígidas y el sistema de colisiones podría pulirse más para evitar momentos de frustración en las secciones de sigilo más ajustadas. Sin embargo, el núcleo de la experiencia es sólido. Logra transmitir esa sensación de indefensión que tanto buscamos los amantes del género.

Parasomnia no inventa la rueda, pero la hace girar con una identidad propia muy marcada. La mezcla de traumas familiares, folclore regional y mecánicas cooperativas bien integradas lo posiciona como un título a seguir muy de cerca para quienes disfrutaron de obras como Fatal Frame o los juegos de Chilla’s Art, pero buscan una experiencia compartida.

Conclusiones preliminares

Las sensaciones que nos deja esta demo son muy positivas. Yan魇: Parasomnia apunta a ser un viaje perturbador por los rincones más oscuros de la memoria y la superstición. Si el juego final logra mantener este nivel de tensión durante toda su duración y profundiza en la relación entre los hermanos Wan, podríamos estar ante una de las sorpresas de terror del año en PC.

Por ahora, la demo nos ha dejado con ganas de más, pero también con la necesidad de encender todas las luces de casa. Y eso, en un juego de este estilo, es el mejor cumplido que se le puede hacer.

Lo mejor:

  • Una ambientación soberbia y culturalmente rica.
  • El cooperativo añade una capa de estrategia y tensión genuina.
  • Puzles integrados de forma orgánica en el escenario.

Lo peor:

  • Cierta tosquedad en el control y las animaciones.
  • Algunos picos de dificultad en el sigilo que pueden resultar frustrantes.

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