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Se nota que hay juegos que nacen con la intención de cumplir… y otros que lo hacen con la clara idea de destacar. The Last Worlds: Crossed Souls pertenece a este segundo grupo. Hemos podido probar el juego para hacernos una idea, y aunque todavía está lejos de su forma final, lo que plantea Lupio Studios deja claro que aquí hay ambición de sobra para hacerse un hueco dentro del RPG de acción.

El proyecto, nacido en Kickstarter, se enfrenta al difícil reto de construir una identidad propia dentro de un género saturado de referentes. Y lo cierto es que, tras estas primeras horas de juego, la sensación es clara: no todo está pulido, pero sí hay una base con personalidad y muchas ideas interesantes que pueden crecer si el desarrollo sigue el camino adecuado.

Una dupla protagonista que marca el ritmo

Uno de los elementos más interesantes del juego es su planteamiento jugable basado en dos protagonistas: Matwin y Lupio. No es un simple recurso narrativo, sino una mecánica central que afecta directamente a cómo exploramos, combatimos y resolvemos situaciones.

Cada personaje cuenta con habilidades únicas, lo que obliga al jugador a alternar entre ambos constantemente. Este cambio es inmediato, sin interrupciones, algo que aporta fluidez y dinamismo a la experiencia. En la práctica, esto se traduce en combates más estratégicos y en un diseño de niveles que juega con esa dualidad.

Durante nuestras partidas, hemos encontrado situaciones en las que cambiar de personaje en el momento justo marca la diferencia, ya sea para superar un obstáculo o para adaptarse a un enemigo concreto. Es una idea que funciona bien y que, si se desarrolla más en profundidad, puede convertirse en uno de los grandes pilares del juego.

Exploración contenida, pero con intención

La beta no ofrece todavía un mundo abierto como tal, pero sí pequeñas áreas que funcionan como “muestras” de lo que está por venir. Son escenarios relativamente compactos, aunque bien diseñados, con rutas alternativas, secretos y elementos que invitan a observar el entorno con atención.

Aquí se percibe claramente la influencia de los clásicos de aventuras en 3D. No se trata solo de avanzar, sino de explorar con cierta calma, leer el escenario y entender cómo interactuar con él. Hay pequeños puzles, zonas ocultas y caminos secundarios que recompensan la curiosidad del jugador.

Eso sí, también se nota que estamos ante una versión temprana. Algunas áreas resultan algo vacías y todavía falta cohesión entre zonas. Aun así, la base está ahí, y apunta a algo más grande si el estudio consigue escalar correctamente el diseño.

Un combate ágil que necesita afinarse

El sistema de combate apuesta por la acción directa. Ataques rápidos, esquivas y habilidades especiales forman la base de un sistema que busca ser dinámico y accesible. En términos generales, responde bien al mando, algo clave en este tipo de propuestas.

Sin embargo, también es uno de los aspectos donde más se notan las costuras de la versión que pudimos probar. Algunas animaciones necesitan mayor fluidez, los impactos no siempre transmiten la contundencia esperada y el feedback en combate puede mejorar.

Aun así, hay potencial. La base es divertida, y la promesa de una mayor variedad de armas y habilidades deja entrever un sistema que podría ganar mucha profundidad con el tiempo.

Si hay algo que define a The Last Worlds: Crossed Souls en su estado actual es su ambición. Y esa ambición se refleja especialmente en la construcción de su universo. El planeta NESS-444 no es solo un escenario, sino una pieza clave dentro de la experiencia, aunque todavía necesita más desarrollo para alcanzar todo su potencial.

NESS-444: un mundo alienígena con identidad propia

Desde los primeros compases, el juego deja claro que no estamos ante un mundo genérico. NESS-444 es un entorno hostil, extraño y lleno de vida… o, al menos, esa es la intención. Durante nuestras sesiones en el acceso anticipado hemos podido explorar algunas de sus zonas, encontrando criaturas peculiares y una ambientación que mezcla ciencia ficción con elementos casi místicos.

Los Nessky, las criaturas que habitan este planeta, aportan personalidad al ecosistema. Algunos actúan como enemigos directos, mientras que otros parecen tener un papel más ligado a la narrativa o al propio mundo. Sin embargo, en esta fase todavía se sienten algo desaprovechados, como si fueran una promesa de algo mayor que aún está por llegar.

El estudio ya ha adelantado que habrá biomas diferenciados, ruinas antiguas y zonas bloqueadas que requerirán equipo especial. Sobre el papel suena muy bien, pero en esta beta apenas vemos pinceladas de ese enfoque más ambicioso.

Crafting y progresión: una base sólida

Uno de los sistemas que mejor funcionan actualmente es el crafting. La recolección de recursos está bien integrada en la exploración y permite fabricar armas, armaduras y accesorios que afectan directamente a las estadísticas del personaje.

La interfaz es clara, intuitiva y fácil de entender, algo que se agradece en un sistema que podría volverse complejo con el tiempo. Además, la progresión mediante habilidades y recetas desbloqueables sugiere que habrá margen para personalizar builds y experimentar con diferentes estilos de juego.

Eso sí, todavía queda por ver cómo escalará este sistema cuando el mundo sea más grande y las opciones se multipliquen. De momento cumple, pero necesita profundidad para no quedarse en algo funcional pero limitado.

Una narrativa interesante, pero irregular

En lo narrativo, The Last Worlds apuesta por una mezcla de tecnología y magia en un mundo al borde del colapso. Matwin y Lupio no solo son protagonistas jugables, sino también el eje de una historia que gira en torno a su pasado y a los misterios de NESS-444.

Uno de los elementos más interesantes es la habilidad de Matwin para ver ecos del pasado, un recurso que no solo tiene potencial narrativo, sino también jugable. Puede convertirse en una herramienta clave para construir el mundo y darle mayor profundidad.

Sin embargo, la ejecución todavía necesita trabajo. Los diálogos, aunque abundantes, no siempre tienen el ritmo adecuado, y en ocasiones resultan algo rígidos. Es uno de esos apartados donde se nota que el juego aún está en construcción.

Sensaciones finales: una base prometedora

Tras probar esta versión preliminar, la sensación general es positiva, pero con matices. The Last Worlds: Crossed Souls no es todavía un RPG de acción redondo, pero sí un proyecto con ideas claras y una base jugable que funciona.

El combate entretiene, la exploración invita a seguir avanzando y el sistema de progresión apunta maneras. Sin embargo, necesita más cohesión, mejor ritmo narrativo y un mayor nivel de pulido general para destacar en un género tan competitivo.

El verdadero examen llegará con su evolución en los próximos meses. Si Lupio Studios consigue escuchar a la comunidad y reforzar los puntos débiles sin perder su identidad, estamos ante un juego que podría sorprender.

Porque, al final, lo importante en este tipo de propuestas no es cómo empiezan… sino cómo terminan.


Conclusiones

The Last Worlds: Crossed Souls deja claro en su acceso anticipado que tiene ambición y buenas ideas. La combinación de exploración, combate dinámico y progresión funciona, aunque todavía necesita más profundidad y pulido.

No todo está al nivel que debería, especialmente en narrativa y cohesión general, pero hay una base sólida sobre la que construir. Si el estudio acierta con la evolución del proyecto, podría convertirse en una propuesta muy a tener en cuenta dentro del RPG de acción.

De momento, es un juego a seguir de cerca.


Ficha técnica

  • Título: The Last Worlds: Crossed Souls
  • Desarrollador: Lupio Studios
  • Editor: Lupio Studios
  • Plataformas: PC (Steam)
  • Género: RPG de acción / Aventura

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