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Ha pasado ya un tiempo prudencial desde que cerramos por todo lo alto la trilogía de Atelier Ryza en su version DX, una saga que dejó el listón de la alquimia digital por las nubes gracias a las aventuras de su carismática protagonista. Para muchos, entre los que me incluyo, esta franquicia de GUST y Koei Tecmo tiene un imán especial: es capaz de encandilar a jugadores que normalmente miran los JRPG de reojo. Por eso, las ganas de echarle el guante a este Atelier Yumia: La alquimista de los recuerdos y la tierra imaginada eran mayúsculas. Y tras exprimir a fondo su propuesta en Nintendo Switch 2, la nueva máquina de Nintendo, os adelanto que las sensaciones son magníficas, aunque con algún que otro «pero» que conviene desgranar. En todo caso ya revisamos las otras versiones aquí

Antes de meternos en faena con los calderos y los monstruos, hay que soltar el que, sin duda, es el bombazo del año para los fans hispanohablantes: ¡el juego llega totalmente subtitulado al español! Manteniendo las fantásticas voces originales en japonés, este movimiento es un punto de inflexión histórico para la saga. Ya era hora de que se equiparara en nuestro mercado a titanes como Xenoblade, Tales of o Metaphor: ReFantazio. Ahora sí que no hay excusas de diccionario para no viajar al continente de Aladiss.

Un tono más maduro que tropieza con su propio ritmo

La aventura arranca fuerte con un tutorial que sirve para hacernos con los nuevos mandos de la exploración. Aquí controlamos a Yumia Liessfeldt, nuestra nueva heroína, que viene armada con un curioso bastón-rifle. Desde los primeros compases vemos que el dinamismo ha subido un peldaño: triples saltos, la capacidad de colarse por rendijas estrechas o avanzar agachados. La narrativa nos lanza casi de inmediato a un punto avanzado de la historia donde nos las vemos con un par de villanos, cerrando la introducción con un auténtico cliffhanger que te deja con la boca abierta. Este enfoque contrasta una barbaridad con el rollo tierno e inocente de los inicios de Ryza, apostando por una atmósfera bastante más solemne.

La trama nos traslada al continente de Aladiss, un territorio maldito donde, tras un misterioso cataclismo, la alquimia pasó a ser una práctica prohibida y perseguida por la ley. Yumia, acompañada por su inseparable Flammi, termina enrolada en el equipo de investigación de la Orden de Eustella, capitaneada por Erhard. ¿El objetivo oficial? Limpiar las zonas infestadas de maná y alcanzar la antigua capital imperial. ¿El objetivo real de Yumia? Descubrir qué demonios le pasó a su madre, Irene Liessfeldt, y desentrañar si la alquimia es de verdad la villana de este cuento.

La premisa engancha y se agradece este tono maduro, pero la narrativa sufre un problema crónico de ritmo. A la historia le cuesta un imperio arrancar. Cuando la cosa se pone interesante y parece que vamos a descubrir un secreto crucial, el juego te corta el rollo en seco para obligarte a realizar un camión de recados secundarios irrelevantes. Esto hace que la trama avance a trompicones, tirando de demasiados clichés del género. Al menos, el estudio compensa los bajones con unas ilustraciones hechas a mano preciosas para narrar el trasfondo de los acompañantes, salvando los muebles de una historia que cumple, pero que no llega a explotar todo su potencial.

Aladiss a tus pies: Un mundo abierto de verdad

Donde Atelier Yumia saca pecho de verdad y se merienda a sus antecesores es en la exploración. Olvidaos de los mapas compartimentados; aquí estamos ante un mundo abierto real, orgánico y sin pantallas de carga molestas entre zonas. El mapeado es una auténtica salvajada dividida en cuatro regiones principales: Lignumbria (un festival de praderas y bosques frondosos), Syvashi (un ecosistema micológico devorado por el maná), Auruma (las ruinas metálicas del viejo imperio) y un cuarto territorio oculto que es mejor que descubráis por vuestra cuenta.

El mapa está plagado de iconos con interrogaciones que despiertan el instinto completista de cualquiera: puntos de pesca, zonas de recolección de materiales, nidos de monstruos y portales de teletransporte. Todo lo que hagamos suma puntos para el índice de investigación de la región. Cumplir estas tareas —como limpiar zonas de enemigos o abrir cofres ocultos— nos premia con recetas inéditas, planos de construcción y ventajas para el trueque en las tiendas.

Para hacer que la caminata no sea un tedio, se ha incluido una rueda de acciones rápidas comodísima. Su mayor acierto es la síntesis sencilla, una mecánica que te permite fabricar sobre la marcha consumibles básicos (balas, vendajes o guantes para usar tirolinas) sin tener que volver corriendo al taller. Y si las distancias se te hacen cuesta arriba, no os preocupéis: esta vez cambiamos las monturas tradicionales por Procella, una espectacular moto de aspecto futurista con la que recorrer las llanuras de Aladiss a toda pastilla resulta una delicia.

Por si fuera poco, la guinda del pastel la pone el completísimo sistema de construcción de bases. En cada región podemos levantar y decorar nuestro propio Atelier desde cero. Paredes, suelos, muebles de interior, vallas… la libertad es total y recuerda muchísimo a las mecánicas de un juego de supervivencia. Para los que no quieran complicarse la vida diseñando, existen opciones prefabricadas que te resuelven el alojamiento en un segundo mientras buscas planos en las misiones secundarias.

Mamporros a dos bandas y el arte de machacar botones con cabeza

Si lo vuestro es la acción, el sistema de combate os va a entrar por los ojos desde el primer minuto. GUST ha cogido la base híbrida entre turnos y tiempo real de la entrega anterior y le ha metido un chute de adrenalina y fluidez tremendo. En liza llevamos a un trío de personajes al frente dando la cara, mientras que otros tres se quedan en la reserva esperando su momento para saltar al campo mediante relevos limpios. Además, podemos configurar las tácticas de la IA de nuestros compañeros sobre la marcha: si prefieres que vayan a degüello de forma agresiva o que se queden en un segundo plano haciendo labores de apoyo, tú eliges.

La gran vuelta de tuerca de esta entrega es la distinción obligatoria entre el combate cuerpo a cuerpo (a melé) y los ataques a distancia. Cada personaje tiene sus propias habilidades mapeadas en los botones, las cuales consumen unos usos que se van recargando automáticamente con el tiempo. El juego te obliga a jugar con las distancias constantemente, algo que viene de perlas para esquivar embestidas enemigas en el último segundo. Si a esto le sumas la posibilidad de clavar parrys impecables, desatar ataques coordinados usando los objetos que lleves equipados en la mochila y activar el estado de «Oleada de maná» al llegar al 100% para volverte completamente loco, el campo de batalla se convierte en un ajetreo constante muy divertido.

A mí personalmente los que mejor me han funcionado y más me han divertido han sido Nina, Rutger y la propia Yumia. Eso sí, un aviso para navegantes: si jugáis en dificultad Normal y os da por farmear un poco más de la cuenta por los mapas, los enemigos de a pie se vuelven un paseo militar y no ofrecen resistencia. Por suerte, podéis subir la dificultad en cualquier momento desde el menú si veis que os aburrís.

Alquimia de alta fidelidad: El vicio del caldero evoluciona

Vamos al meollo, al ADN puro de la franquicia: meter cosas en un caldero y rezar para que salga algo útil. La síntesis de materiales en Atelier Yumia sigue siendo igual de adictiva que siempre, pero con sutiles novedades que le sientan de lujo. Una vez que eliges la receta de lo que quieres fabricar —ya sea una poción curativa, una pieza de armadura o un objeto clave para una misión—, entra en juego el «núcleo de alquimia». Esta mecánica nos obliga a buscar ingredientes que «resuenen» entre sí para potenciar la calidad final del objeto y desbloquearle atributos únicos. Y para los días que tengáis la neurona un poco frita, el juego incluye una opción de auto-añadir materiales para rellenar el caldero automáticamente y quitaros de líos.

Para aprender nuevas recetas, esta vez contamos con un puesto específico dentro de nuestro atelier para rememorar fórmulas en cuanto conseguimos los materiales necesarios. Además, podemos ir subiendo de nivel estas recetas recolectando unas partículas que están repartidas por todo el mapa. Aquí es donde veo el único peligro: mejorar todas las recetas al máximo exige una cantidad ingente de partículas, convirtiendo el proceso en un farmeo que puede llegar a ser un arma de doble filo si os obsesionáis con completarlo todo. Al menos, se agradece que hayan escuchado las quejas de la comunidad con respecto a la anterior entrega y hayan devuelto un árbol de habilidades claro y visible, donde ves perfectamente en qué estás gastando tus puntos de mejora.

Conclusión

Atelier Yumia: La alquimista de los recuerdos y la tierra imaginada es un paso adelante valientísimo para la saga. GUST se ha atrevido a romper moldes con un mundo abierto de verdad, una jugabilidad comodísima y, por encima de todo, el bendito parche de los subtítulos en castellano que tanto tiempo llevábamos pidiendo. Es un JRPG redondo donde la exploración, la síntesis y los combates se retroalimentan en un equilibrio perfecto que te atrapa desde el primer momento.

Artísticamente es una delicia visual y el Atelier más bonito hecho hasta la fecha. En la pantalla de Nintendo Switch 2 el juego luce de escándalo, con unos diseños de personajes preciosos (aunque se siga abusando un poco del típico fanservice nipón de manual) y un trabajo de doblaje en japonés impecable, con leyendas de la talla de Shinichiro Miki o Kenta Miyaki dándolo todo en el micrófono. Es una pena que la historia, queriendo ser más madura y solemne, se desinfle por culpa de un ritmo mal medido y un exceso de tareas de recadero que cortan el rollo en los momentos álgidos. Aun así, las más de 40 horas que me ha tenido pegado a la pantalla (y dejándome un porrón de contenido secundario en el tintero) demuestran que estamos ante un título imprescindible. Ya no tenéis excusa con el idioma: id directos a por él.

Lo mejor

  • El hito histórico de tener el juego completamente subtitulado al español.
  • Un mundo abierto real, gigantesco y sin costuras que da gusto explorar a lomos de la moto Procella.
  • El sistema de combate híbrido, mucho más ágil, estratégico y divertido.
  • La construcción y personalización de los Ateliers al más puro estilo survival.

Lo peor

  • El ritmo de la historia va a trompicones y abusa de clichés, desaprovechando su tono maduro.
  • El farmeo de partículas para mejorar recetas puede hacerse cuesta arriba y un pelín pesado.

Ficha técnica

  • Desarrollador: GUST
  • Editor: Koei Tecmo
  • Plataformas: Nintendo Switch 2 (Versión analizada), PS5, Xbox Series X|S, PC

Nota Final

9/10

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