Los juegos de UFC siempre me generan una pequeña sensación de déjà vu. Cada nueva entrega aterriza prometiendo golpes más realistas, mejores animaciones y un modo Carrera más completo… los de siempre. Y claro, después de varias entregas, uno acaba preguntándose si realmente existe margen para seguir evolucionando o si simplemente estamos ante una actualización con un número diferente en la portada como con los juegos de fútbol, ya sabéis… Por suerte, UFC 6 demuestra desde sus primeros combates que EA Vancouver no se ha limitado a cambiar cuatro menús y actualizar la plantilla de luchadores. La versión analizada en PlayStation 5 introduce suficientes novedades como para justificar el salto, especialmente para quienes llevan años disfrutando de las artes marciales mixtas y buscan una experiencia más completa y espectacular.
Porque sí, UFC 6 sigue siendo una simulación de MMA, pero también entiende que no todos los jugadores son expertos en jiu-jitsu brasileño ni conocen cada transición del wrestling, de hecho yo no tengo ni idea. Hay quienes simplemente quieren entrar al octágono y repartir golpes con su luchador favorito, mientras otros buscan estudiar estadísticas, perfeccionar sumisiones y convertir el modo Carrera en una segunda vida. Y lo mejor es que EA ha conseguido acercar ambos mundos sin sacrificar profundidad.
Contenidos
Un apartado gráfico que pega tan fuerte como una patada giratoria
La primera impresión es muy positiva. Estamos, probablemente, ante el UFC más espectacular que ha desarrollado EA Sports hasta la fecha. Los modelos faciales son fantásticos, las expresiones durante los intercambios de golpes transmiten dolor y cansancio, y los impactos tienen una contundencia que pocas veces habíamos visto en la franquicia.
No se trata únicamente de una mejora visual. Hay una sensación constante de combate físico. Los cuerpos reaccionan mejor, las animaciones entre agarres son mucho más naturales y cada puñetazo parece tener peso. Evidentemente todavía aparecen algunas situaciones extrañas donde el motor decide improvisar y alguna extremidad parece doblarse con una flexibilidad digna de un personaje de dibujos animados, pero son detalles puntuales que no empañan el enorme trabajo realizado.
Los fondos también reciben una mejora considerable. Los grandes estadios lucen espectaculares, los gimnasios del modo Carrera están llenos de pequeños detalles y algunas localizaciones especiales aportan una variedad muy bienvenida. De hecho, ciertos enfrentamientos me recordaron ligeramente a los combates más callejeros de Def Jam: Fight For New York, algo que me sacó una sonrisa de nostalgia… de 2004 qué es el juego, ¡qué viejo soy!

Flow State, la gran novedad que cambia muchos combates
Donde realmente aparecen las novedades más interesantes es en el sistema Flow State. EA ha decidido introducir una especie de mecánica especial que recuerda ligeramente a las barras de energía de los juegos de lucha tradicionales. Durante los intercambios de golpes y las acciones exitosas iremos llenando un indicador que, una vez activado, proporcionará ventajas temporales dependiendo del estilo del luchador.
Los especialistas en boxeo o kickboxing verán cómo aumentan la velocidad y la potencia de sus combinaciones. Los luchadores centrados en derribos obtendrán una mayor eficacia en sus transiciones, mientras que los expertos en jiu-jitsu brasileño podrán enlazar posiciones con una fluidez enorme.
Sobre el papel parece una pequeña ayuda, pero en la práctica puede decidir un combate igualado. Más de una vez una pelea que parecía perdida terminó cambiando completamente gracias a una activación en el momento justo.

Las ventajas permiten construir auténticos monstruos
Otro sistema interesante es el de las ventajas o perks. Cada luchador cuenta con ciertas bonificaciones específicas, pero los personajes creados permiten una personalización mucho más profunda. Podemos potenciar el daño de las patadas altas, aumentar la resistencia durante los primeros asaltos o especializarnos en determinadas situaciones.
Mi experimento particular fue crearme a mi mismo y convertirme en una máquina diseñada para terminar peleas cuanto antes. Potencia máxima durante los primeros minutos, patadas veloces y una filosofía muy sencilla: entrar, repartir y salir antes de que el rival se diera cuenta de lo que había ocurrido.
Lo mejor es que el sistema invita constantemente a probar nuevas configuraciones y descubrir estilos completamente distintos.

Un modo Carrera que gana personalidad con nuevos contenidos
El modo Carrera sigue ofreciendo esa mezcla habitual de entrenamientos, contratos, mensajes en redes sociales ficticias y noches de combate. Pero esta vez llegan dos novedades que aportan bastante personalidad.
La primera es Legacy Mode, protagonizado por Chris Carter, un luchador ficticio cuya carrera está llena de rivalidades, dramas y situaciones que rozan el culebrón deportivo. Y, curiosamente, funciona mejor de lo que esperaba. Tiene ese toque exagerado y algo cursi de las películas de superación que consigue enganchar. Además, algunos combates tienen lugar en localizaciones alternativas que aportan bastante variedad.
Por otro lado encontramos Hall of Legends, una modalidad centrada en figuras reales como Alex Pereira, Max Holloway y Zhang Weili. Aquí no se trata simplemente de reproducir combates históricos. EA ha creado una especie de museo interactivo que permite recorrer la trayectoria de cada uno de estos campeones, añadiendo un componente documental bastante interesante y mucho más inmersivo.
Una entrega más accesible para quienes no son expertos
Otro de los grandes aciertos de UFC 6 es que ha decidido abrir la puerta a nuevos jugadores. Una de las novedades más útiles es la dilatación temporal, una especie de efecto bala que ralentiza determinados momentos para facilitar las respuestas defensivas y los contraataques. No convierte el juego en un paseo, pero ayuda mucho a quienes todavía no dominan todos los sistemas.
También se incorporan controles simplificados que recuerdan bastante a los vistos en Street Fighter 6. Gracias a ellos, los movimientos se ejecutan de forma más sencilla y permiten disfrutar de los combates sin necesidad de memorizar combinaciones complejas. Y sinceramente, me parece una decisión fantástica, porque siempre había existido cierta barrera de entrada en la saga y ahora resulta mucho más fácil comenzar.

El multijugador sigue siendo uno de los grandes pilares
Por mucho que uno pueda perder decenas de horas en el modo Carrera, la verdadera vida útil de un juego de UFC siempre termina encontrándose en el multijugador. Al fin y al cabo, ninguna inteligencia artificial es capaz de replicar esa maravillosa capacidad que tienen los jugadores humanos para convertir una pelea técnica en un festival del caos o en un combate donde ambos contendientes se pasan cinco minutos intentando arrancarse la cabeza mutuamente.
En local, UFC 6 mantiene todos los modos clásicos para disfrutar desde el sofá. Combates estándar, Stand and Bang, Kumite y el resto de variantes permiten montar auténticas guerras entre amigos. Y sí, sigue existiendo esa maravillosa tradición de elegir a un luchador completamente roto para fastidiar al compañero de turno y escuchar cómo empieza a maldecir después de recibir tres patadas en la cara en menos de treinta segundos.
El juego online continúa siendo el gran escaparate competitivo. Los combates por clasificación, las temporadas y los enfrentamientos contra jugadores de todo el mundo mantienen intacta esa mezcla de tensión y satisfacción que siempre ha caracterizado a la saga. La conexión, al menos durante nuestras partidas, se mostró bastante estable y las peleas fueron fluidas, algo fundamental en un juego donde una décima de segundo puede marcar la diferencia entre celebrar una victoria o despertar mirando las luces del pabellón.
Además, EA ha optado por limitar los personajes personalizados en ciertos modos competitivos, una decisión lógica para evitar auténticas aberraciones creadas por jugadores con estadísticas imposibles. Porque todos sabemos que siempre aparece alguien dispuesto a fabricar una especie de Bruce Lee mezclado con Terminator y con la resistencia de un tanque soviético.
La presentación es espectacular y el sonido acompaña perfectamente
Visualmente, UFC 6 es una auténtica barbaridad. Pero el apartado sonoro tampoco se queda atrás. La ambientación de los eventos consigue transmitir perfectamente esa sensación de gran espectáculo deportivo. Los comentaristas acompañan bien las peleas, el público reacciona a los momentos importantes y los golpes tienen una contundencia fantástica.
Los nocauts especialmente son una delicia. No por la violencia en sí, sino por la sensación de impacto que transmite cada intercambio. Hay puñetazos que casi hacen daño desde el otro lado de la pantalla. Los efectos de sonido tienen peso y ayudan muchísimo a que cada combate resulte intenso.
Las animaciones faciales también contribuyen a vender el espectáculo. Los luchadores muestran cansancio, dolor y tensión a medida que avanzan los asaltos, algo que dota de mucha más personalidad a las peleas. Evidentemente todavía existen pequeñas animaciones extrañas y algunas situaciones donde el motor hace cosas un tanto peculiares, pero en líneas generales estamos ante el UFC más sólido y espectacular hasta la fecha.

El jiu-jitsu y las sumisiones siguen teniendo mucho protagonismo
Uno de los aspectos que más me ha gustado es comprobar que EA Vancouver continúa respetando la variedad de estilos. No todo se resume en buscar el KO desesperadamente. Los derribos, las transiciones y el trabajo en el suelo siguen teniendo muchísimo peso.
Los especialistas en jiu-jitsu brasileño encontrarán suficientes herramientas para controlar combates desde posiciones dominantes y buscar sumisiones. Los luchadores de wrestling siguen siendo auténticos dolores de cabeza para quienes prefieren mantenerse de pie, y los intercambios de striking son más satisfactorios que nunca.
La mezcla entre estilos es precisamente una de las grandes virtudes de UFC 6. Cada combate obliga a adaptarse constantemente y eso evita que las peleas se conviertan en simples festivales de puñetazos sin sentido. Aunque, siendo sinceros, siempre habrá algún loco dispuesto a convertir el octágono en una pelea de bar con guantes.
El gran enemigo vuelve a vestir de Electronic Arts
Y llegamos al punto menos agradable. Porque sí, UFC 6 sigue siendo un juego de Electronic Arts. Eso significa que las monedas premium, los elementos cosméticos y las recompensas constantes vuelven a estar presentes.
La cantidad de pantallas intermedias, desbloqueos y notificaciones es excesiva. Ganas un combate y aparece una recompensa. Subes un nivel y aparece otra. Desbloqueas unos pantalones ridículos y vuelve a aparecer otra ventana más. Todo está diseñado para mantenerte permanentemente recibiendo pequeños premios, aunque muchos de ellos sean completamente irrelevantes.
También encontramos monedas premium destinadas a comprar objetos, luchadores y otros contenidos. Nada especialmente sorprendente a estas alturas, pero sigue siendo un modelo que resulta algo cansino. No arruina la experiencia porque la mayor parte es opcional, pero la sensación de que EA intenta recordarte constantemente que existe una tienda nunca desaparece del todo.
Es una pena, porque el juego tiene suficiente calidad para sostenerse por sí mismo sin necesidad de bombardearnos con tanta parafernalia.
Una entrega que entiende perfectamente lo que esperan sus aficionados
Después de muchas horas dentro del octágono, UFC 6 deja una sensación muy clara: EA Vancouver ha construido el mejor videojuego de artes marciales mixtas que existe actualmente. No reinventa la saga, pero sí pule prácticamente todos los apartados importantes.
Las mejoras gráficas son evidentes, el sistema Flow State añade nuevas posibilidades, los modos Legacy y Hall of Legends aportan personalidad al modo Carrera y las opciones de accesibilidad permiten que cualquiera pueda disfrutarlo sin necesidad de estudiar una enciclopedia sobre MMA.
¿Tiene defectos? Por supuesto. La presencia constante de micropagos sigue siendo molesta, algunas animaciones continúan mostrando comportamientos extraños y el modo Carrera acaba cayendo en ciertas repeticiones después de muchas horas. Pero incluso con esos problemas, resulta difícil no reconocer que estamos ante una entrega sobresaliente.
Y lo peor de todo es que tiene esa peligrosa capacidad de hacerte pensar «solo una pelea más», para descubrir dos horas después que has convertido una sesión rápida en una maratón de nocauts y sumisiones.

Conclusiones
UFC 6 no cambia radicalmente la fórmula, pero sí consigue refinar prácticamente todo lo que ya funcionaba en anteriores entregas. La jugabilidad es más accesible, los nuevos sistemas aportan profundidad y la presentación audiovisual alcanza un nivel espectacular. El modo Carrera gana interés gracias a Legacy y Hall of Legends, mientras que el multijugador sigue siendo una fuente prácticamente infinita de combates para quienes buscan competir.
La presencia excesiva de contenido cosmético y las inevitables monedas premium empañan ligeramente un conjunto que, por lo demás, se sitúa como la referencia absoluta dentro de los videojuegos de MMA.
Si te apasionan las artes marciales mixtas, UFC 6 es prácticamente una compra obligada. Y si llevabas varias entregas sin entrar al octágono, esta es probablemente la mejor excusa para volver a ponerte los guantes.
Lo mejor
- Apartado gráfico espectacular y muy superior a anteriores entregas.
- Sistema Flow State que aporta dinamismo a los combates.
- Modos Legacy y Hall of Legends muy entretenidos.
- Controles simplificados y nuevas ayudas para jugadores novatos.
- Excelente variedad de estilos y luchadores.
- Multijugador sólido y muy adictivo.
- Las animaciones y los nocauts transmiten una gran sensación de impacto.
Lo peor
- La presencia constante de monedas premium sigue siendo molesta.
- Algunas animaciones todavía presentan comportamientos extraños.
Ficha del análisis
Juego: UFC 6
Plataforma analizada: PlayStation 5
Desarrollador: EA Vancouver
Editor: EA Sports
Plataformas disponibles: PlayStation 5 y Xbox Series X|S
Nota final
8,9/10
