Normalmente, al ponernos delante del teclado para parir un análisis, nos gusta tirar de lírica y arrancar con una introducción elegante: que si los orígenes del género, que si una anécdota personal o el pedigrí del estudio de turno. Pero con The Gate Must Stand nos hemos quedado un poco con la mente en blanco. No sé, quizá Juego de Tronos ¿Por qué? Pues porque sale un muro enorme y hay que defenderlo, no le busques más tres pies al gato. Tras esta digresión cinematográfica o literaria, (según gustos) que nadie ha pedido, vamos a centrarnos en el juego real, un título de estrategia desarrollado por Senmu Studio que acaba de aterrizar en PC.
Antes de entrar en harina con sus mecánicas, conviene meter una capa de contexto que explica muy bien ante qué tipo de producto estamos. Gamersky Games (en colaboración con Yogscast Games) lleva muchos, muchos juegos lanzados en Steam en lo que va de año 2026. Si no tenéis ni la más remota idea de qué demonios es Gamersky, os ahorramos la búsqueda: se trata de una de las comunidades y plataformas web de videojuegos más gigantescas de China. La tendencia que están siguiendo últimamente se ve a la legua: pescan un desarrollo patrio que despunte un mínimo en sus fronteras, le meten una localización rápida y lo lanzan a la tienda de Valve a ver si lo peta. Con semejante ritmo no es raro que algo brille pero lo normal, como os podéis imaginar, es que la calidad de su catálogo varía una barbaridad. Por suerte, este muro en concreto aguanta el tipo bastante bien y viene bien pulida de serie, aunque tiene grietas evidentes.
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Rompiendo los moldes de la defensa de torres clásica
Entrando en lo jugable, The Gate Must Stand se etiqueta como un juego de defensa de torres, pero olvidaos por completo de las torretas mecánicas y los pasillos cuadriculados de toda la vida. Aquí las «torres» son, en realidad, personajes sacados directamente de las filas de cualquier RPG de fantasía clásico, como magos de fuego, magos de hielo o guardianes acorazados. The Gate Must Stand rompe con el esquema habitual al eliminar los caminos predefinidos y estrechos por los que suelen desfilar los monstruos. En su lugar, nos suelta en un único carril, muchísimo más amplio de lo normal, donde la gracia táctica consiste en colocar barricadas para filtrar a las hordas enemigas, obligándolas a desviarse por donde a nosotros nos convenga. Además, el método para potenciar a nuestras tropas es de lo más curioso: tienes que comprar unidades idénticas e irlas apilando unas encima de otras, permitiéndonos acumular hasta un máximo de diez niveles por personaje para sembrar el caos en el mapa.
El bucle que propone Senmu Studio es sumamente activo y no te deja ni un segundo de respiro. Cada partida estándar se compone de tres fases diferenciadas, y el objetivo final no es otro que aguantar el tipo hasta superar la última de ellas. Mientras tus tropas automatizadas hacen su trabajo defensivo, tú controlas en tiempo real a tu propio héroe, corriendo de un lado a otro de la pantalla para arrearle mamporros a los monstruos y desatando hasta dos habilidades activas que pueden dar la vuelta a la tortilla en situaciones críticas.
Los enemigos derrotados van soltando esferas de experiencia que debes corretear para recoger del suelo, sirviendo tanto para subir de nivel a tu avatar como a tus seguidores. Al mismo tiempo, vas acumulando un dinero del que, a decir verdad, todavía no hemos terminado de descifrar si cae directamente al liquidar bichos o si se genera de forma periódica por la cara. Estos ahorros los gastaremos en reclutar más soldados o en comprarle jugosas mejoras a un mercader ambulante que se pasa por el escenario de higos a brevas. Defensa de torres pura, dura y sin pausa.
Si consigues hacer las cosas bien y asimilar el ritmo, una partida completa para llegar al final de la tercera fase te va a costar la friolera de sesenta minutos de reloj. Un tiempo que a la larga se puede hacer un pelín cuesta arriba, por lo que os recomendamos encarecidamente hacer uso del botón para acelerar el juego a velocidad 2x, pausando la acción únicamente cuando la pantalla se sature y toque recolocar las barricadas o subir de nivel a las tropas.
Ganes o muerdas el polvo, The Gate Must Stand te recompensará al final de la sesión con unas monedas mágicas. Aquí es donde entra en juego el factor roguelite del título: esta divisa nos permite adquirir mejoras permanentes en el menú principal para que las próximas incursiones no sean tan cuesta arriba. Y en cuanto logres dominar una dificultad, el juego te desbloqueará la siguiente escala, donde los enemigos se vuelven considerablemente más duros y puñeteros.

El caos de las mejoras y un empacho de texto que marea
La idea de ir progresando a lo largo de las oleadas siempre es un caramelito, pero Senmu Studio ha tropezado de morros con una de las piedras más molestas de los roguelites actuales: el peligroso vicio de meter morralla porque sí. Cada vez que tu héroe o una de tus torres sube de nivel tras recolectar la experiencia del suelo, el juego te planta tres opciones aleatorias en pantalla para elegir. El problema gordo viene cuando te das cuenta de que cada una de estas mejoras genera a su vez un árbol infinito de submejoras absurdas, donde muchas de ellas acaban resultando completamente inútiles o directamente no aportan nada a tu estilo de juego.
Para colmo de males, las descripciones de las habilidades son kilométricas y enrevesadas a más no poder. Llega un punto de la partida en el que dejas de leer por pura salud mental, porque las explicaciones son tan ridículamente largas que no tienes ni la más remota idea de qué hace un potenciador en concreto; te deja con la seria duda de si lo que estás leyendo es real o el producto de un delirio alucinógeno provocado por alguna sustancia extraña este problema es mayor si tu dominio del inglés es regulero, porque la el juego no está en español.
Lo mismo pasa con las reliquias, que vas rascando al cumplir ciertas misiones secundarias que brotan durante las partidas o al liquidar a los jefes que asoman la cabeza cada cinco niveles. Da la dolorosa impresión de que los desarrolladores se han dejado llevar por el mantra de «cuanto más, mejor», metiendo contenido a paladas sin preocuparse lo más mínimo por el equilibrio. Al final, el título se siente innecesariamente recargado de elementos superfluos que solo sirven para entorpecer una interfaz de usuario que ya de por sí es bastante tosca y poco intuitiva. Estos volcados masivos de texto interminable le pegan un hachazo importante a la jugabilidad y empañan un ritmo de juego que, como os decíamos antes, ya es de por sí lento y te obliga a activar los aceleradores de velocidad para no acabar durmiéndote en la silla.

Fuegos artificiales, tirones técnicos y monstruos empanados
En el plano puramente técnico, The Gate Must Stand es un título correcto, pero que muestra las costuras en cuanto las cosas se ponen un pelín tensas en el muro. Por lo general funciona de forma fluida en PC, pero cuando la pantalla se satura con decenas de monstruos apelotonados frente a tus barricadas y tus defensores se ponen a lanzar hechizos a diestro y siniestro, la optimización se resiente. Hay momentos puntuales en los que el juego sufre ralentizaciones y caídas notables debido a la ingente cantidad de efectos visuales que coinciden en pantalla; aquello parece más un espectáculo pirotécnico en San Juan que un campo de batalla estratégico. No es algo que rompa la experiencia de forma continuada porque ocurre de manera intermitente, pero está ahí y resulta molesto.
A esto hay que sumarle una inteligencia artificial enemiga que a veces se queda un poco empanada. Es bastante habitual ver cómo los monstruos se quedan completamente atascados sin motivo aparente contra los bordes del mapa, contra tus propias torres o en medio de las barricadas que has colocado para filtrar el tráfico. Si a este apartado técnico algo descuidado le sumas una narrativa prácticamente inexistente y tan sumamente básica que ni siquiera se molesta en darte un contexto atractivo que te invite a empatizar con el mundo, nos queda un producto al que le falta un buen hervor para medirse con los grandes del género. El juego es competente en su núcleo, sí, pero se queda bastante lejos de ser tan redondo ni divertido como el primer trabajo del estudio.

Conclusión
The Gate Must Stand es un juego de defensa de torres aceptable que cumple su función básica de entretener a los fans de la estrategia y el formato roguelite, pero que se queda en tierra de nadie. Su propuesta jugable es correcta y ofrece una rejugabilidad bastante digna gracias a la progresión permanente, el desbloqueo de nuevos aliados, la variedad de reliquias y el aumento de la dificultad en los niveles superiores. Sin embargo, una interfaz poco intuitiva, un ritmo de juego excesivamente lento que te obliga a jugar con el turbo puesto, los molestos atascos de los enemigos y unas descripciones de objetos infumables le restan muchos enteros al resultado final.
Eso sí, cuesta solo 7,99 libras en Steam y encima ha estrenado un suculento descuento del 30% por su lanzamiento. Sinceramente, nos hemos gastado bastante más dinero en un menú infantil y hemos tenido experiencias muchísimo peores. No va a revolucionar la industria ni va a ganar el juego del año, pero para echar unas partidas sin grandes pretensiones, puede valer.
Lo mejor
- El valor de rejugabilidad que aportan sus elementos roguelite y la progresión permanente.
- Las opciones tácticas que ofrece el poder colocar barricadas a tu antojo en un carril amplio.
- Un precio de lanzamiento extremadamente competitivo y apto para todos los bolsillos.
Lo peor
- Un ritmo general bastante deficiente que te obliga a jugar en velocidad rápida para no desesperar.
- La tremenda cantidad de mejoras y reliquias superfluas que solo sirven para meter ruido y confundir.
- Una interfaz de usuario tosca afeada por textos y descripciones innecesariamente largas que no están en español
- El comportamiento de los enemigos, que se quedan atascados con demasiada facilidad en las estructuras.
- Ausencia total de un gancho narrativo o un trasfondo que te invite a sumergirte en la partida.
Ficha técnica
- Desarrollador: Senmu Studio
- Editor: Gamersky Games, Yogscast Games
- Plataformas: PC (Versión analizada)
Nota
7/10
*Este análisis ha sido posible gracias a una clave de The Gate Must Stand para PC facilitada por NeonHype
