Hay estudios independientes que tienen un sello tan marcado que, en cuanto ves un puñado de píxeles en movimiento, ya sabes perfectamente quién está detrás del caldero. Es el caso de Doinksoft. Los creadores de joyitas tan gamberras y pulidas como Gato Roboto o Gunbrella han vuelto a la carga con Dark Scrolls, un título que aterrizó ayer mismo, 22 de junio de 2026, en PC y Nintendo Switch. En la redacción nos hemos calzado las botas de aventurero para exprimir a fondo su versión de compatibles y os adelantamos que estamos ante un cóctel explosivo. Una mezcla trepidante que fusiona el roguelite, el shoot ‘em up y las plataformas arcade de la vieja escuela, devorando sin ningún tipo de vergüenza influencias directas de mitos del retro más legendario
Olvidaos de las tramas sesudas llenas de dilemas existenciales. Aquí la historia arranca con una puñalada trapera de las que duelen. Tras haber sudado la gota gorda para liberar al mundo de las garras del mal, nuestro grupo de héroes sufre la peor de las desgracias: uno de sus propios compañeros de fatigas se corrompe por el ansia absoluta de poder, se vuelve el malo de la película y los manda a todos al hoyo. Pero claro, en un buen roguelite la muerte es solo un trámite burocrático. Resucitados y con ganas de venganza, nos tocará recorrer un mundo hostil para plantarle cara al traidor y recordarle quién manda.
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Si te duermes, la pantalla te machaca
La base jugable de Dark Scrolls se controla rápido, pero dominarla por completo os va a exigir un buen puñado de horas y bastantes dosis de paciencia si sois de mecha corta. Nos movemos en una perspectiva bidimensional pura con scroll lateral que rinde un tributo fantástico a las recreativas de los noventa. Y aquí viene el primer aviso para navegantes: la pantalla no se detiene por nadie. Si te quedas empanado mirando el paisaje, te arrinconas o te quedas atascado en el extremo izquierdo del monitor, la propia pantalla te aplastará sin piedad, mandándote directo al game over de forma fulminante. Toca estar con los cinco sentidos puestos en cada obstáculo, trampa o saliente del entorno si no quieres tirar a la basura una partida prometedora.
Para romper de raíz con la monotonía que arrastraban los plataformas de antes, Doinksoft ha implementado un motor de generación aleatoria para sus niveles. Aunque Dark Scrolls cuenta con un número limitado de biomas, cada incursión rediseña por completo los entornos, haciendo que cada viaje se sienta distinto. Además, el juego nos permite elegir de forma activa diferentes ramificaciones y caminos para llegar a la meta. Al más puro estilo Castlevania, estas decisiones no solo alteran los biomas que visitas, sino que cambian los tipos de enemigos a los que te mides y modifican drásticamente la dificultad de la ruta, obligándote a trazar estrategias específicas antes de medirte a unos jefes finales intensos que exigen precisión milimétrica en los patrones de movimiento. Algunas rutas os pedirán virguerías con el plataformeo, mientras que otras os obligarán a sudar sangre con los combates.

De bárbaros corpulentos a ratas con saxofón
Otro de los grandísimos aciertos de la propuesta radica en su espectacular y variopinta plantilla de héroes. Inicialmente podemos elegir entre tres campeones con mecánicas radicalmente opuestas. Por un lado tenemos a Grizz, un bárbaro enorme y barbudo que soluciona los problemas mediante la fuerza bruta, lanzando pesadas hachas que trazan un arco y machacando el suelo con un devastador ataque aéreo. En el lado opuesto se sitúa Pigeon, un pícaro hiperactivo centrado en la agilidad pura, capaz de acribillar a corta distancia con ráfagas de cuchillos y lanzarse en picado con sus dagas en mitad de un salto. Sin embargo, para nosotros el ojito derecho ha sido el mago Emerys; su brutal combinación de buena movilidad sumada a la capacidad de mantener a raya a las amenazas atacando desde una distancia segura nos ha hecho la vida mucho más fácil.
La cosa no se queda ahí. Si nos dedicamos a rebuscar bien por los rincones y recovecos ocultos que esconde el mapa, podremos desbloquear hasta un total de nueve héroes jugables. El estudio ha soltado el freno de mano de la locura y ha metido personajes desbloqueables que van desde un perro que ladra hasta una rata que toca el saxofón. Da exactamente igual si tu estilo es el cuerpo a cuerpo agresivo, el soporte o el clásico run and gun: hay un muñeco diseñado a tu medida.
Esta variedad es la que hace que el multijugador, tanto local como en línea, sea una auténtica fiesta del caos. Dark Scrolls permite combinar las virtudes únicas de cada clase para coordinar ataques y hacer morder el polvo a unos jefes que en solitario dan auténtico pavor debido a unas barras de salud kilométricas. Todo este festival pixelado viene coronado por una estética colorida impecable y una banda sonora trepidante de corte retro que os va a taladrar el cerebro de lo pegadiza que es, recordando inevitablemente al ritmo adictivo del buen chiptune.

El arte del caldero estelar: Sinergias y economía en el más allá
Morir en Dark Scrolls duele, pero al menos el juego se asegura de que no vuelvas al ruedo con las manos vacías. El sistema económico del juego está dividido de una forma muy inteligente para gestionar tanto el progreso a corto plazo como la evolución permanente. Mientras corres y saltas por los niveles, los enemigos soltarán monedas de oro contantes y sonantes. Este dinero es efímero y os servirá para comprar ventajas inmediatas en el chiringuito regentado por Manso el Ganso y Gus, un par de mercaderes de lo más variopintos que aparecen durante las incursiones. Eso sí, pensaos bien en qué invertís el oro, porque todo lo que compréis aquí abajo se perderá para siempre en cuanto mordáis el polvo.
Por suerte, los enemigos caídos y los imponentes jefes finales también dejan caer cristales. Esta divisa sí que se guarda bajo llave en vuestro banco particular al resucitar, permitiéndoos desbloquear mejoras definitivas, nuevos héroes para la plantilla e incluso divertidos emojis.
La verdadera magia de la progresión llega con el peculiar sistema de estrellas, la mecánica que desmarca a Dark Scrolls de otros clones del género. En lugar de activar los potenciadores automáticamente al comprarlos, el juego te obliga a gestionar un medidor estelar. Cuando pasas por la tienda, debes asignar cada habilidad adquirida a un número específico de estrellas. Al rellenar el contador y desatar tu habilidad especial, el medidor se vacía, y es ahí donde empieza la fiesta: con cada estrella que vuelvas a recuperar, se activará ese poder concreto durante unos valiosos segundos.
Esto abre un abanico estratégico brutal que cambia por completo la forma de jugar de cada usuario. Puedes optar por una build totalmente agresiva y elemental centrada en proyectiles supersónicos y poderes capaces de paralizar a toda la pantalla, o buscar algo mucho más conservador combinando el clásico robo de vida vampírico, escudos de burbuja protectores para los momentos de agobio, corazones de salud extra y la inestimable ayuda de unos pequeños elfos de apoyo. Encontrar la combinación perfecta que transforma el caos de la pantalla en un paseo militar es una de las sensaciones más satisfactorias de Dark Scrolls.

Las grietas de la cripta: Falta de explicaciones y un guardado del siglo pasado
No todo van a ser aplausos para el equipo de Doinksoft. A pesar de que Dark Scrolls es un vicio tremendo, tropieza con un par de piedras que le impiden alcanzar el olimpo de los roguelites. El primer tirón de orejas se lo lleva por su alarmante falta de explicaciones durante las primeras horas. El título pasa olímpicamente de ponerte un tutorial básico en condiciones. Te sueltan en mitad del mapeado y te toca descifrar a base de pura intuición cómo funcionan los edificios iniciales de cada run, cuáles son las peculiaridades de los héroes o el propio sistema de activación por estrellas. Al final lo terminas pillando a base de jugar y experimentar, pero no habría estado de más una pequeña guía para no arrancar tan a ciegas.
El otro gran patinazo, y quizás el más molesto en pleno 2026, es la incomprensible ausencia de un sistema de guardado tradicional a mitad de partida. Muchos referentes modernos han entendido que la gente no siempre dispone de dos horas seguidas para jugar, permitiendo pausar y guardar entre niveles. Aquí no. Si estás en mitad de una buena racha, tienes los bolsillos llenos de cristales y te surge cualquier imprevisto en la vida real, te ves obligado a terminar la partida antes de tiempo y suicidarte si quieres asegurar tus ganancias. Una decisión de diseño de la vieja escuela que resulta innecesariamente engorrosa y que penaliza injustamente a los jugadores con sesiones más cortas.
Para rematar, hay que dejar claro que Dark Scrolls no viene a revolucionar la industria. No vas a sentir que estás ante una propuesta única en su especie, ya que su aroma a juego retro es constante. Sin embargo, su enorme mérito radica en que sabe coger lo mejor de cada casa para agitarlo en una coctelera que funciona de escándalo.

Conclusión
Dark Scrolls es un arcade divertidísimo, impecable en lo visual y con un ritmo tan frenético que te atrapa desde la primera partida. Su desafiante propuesta está tan sumamente bien medida que, a pesar de su dificultad implacable, rara vez se siente injusta con el jugador; cuando fracasas, sabes perfectamente que ha sido por un error de cálculo tuyo y no por culpa del juego, lo que te empuja a decir el clásico «venga, una partida más y lo dejo» durante toda la noche.
La enorme variedad de caminos, el cooperativo gamberro, el adictivo sistema de estrellas y una banda sonora retro espectacular que os recordará a los mejores temas chiptune compensan con creces su falta de explicaciones iniciales y ese molesto sistema de guardado. Si echabais de menos la intensidad de las recreativas clásicas adaptada a los nuevos tiempos, este trabajo de Doinksoft es una compra obligada para vuestra biblioteca de PC.
Lo mejor
- Una plantilla de 9 héroes variopinta y divertidísima (¡esa rata con saxofón!).
- El cooperativo local y online es un auténtico festival del caos que mejora la experiencia.
- El sistema de estrellas y sinergias añade una profundidad táctica brillante a cada partida.
- Banda sonora retro espectacular y un pixel art colorido que entra por los ojos.
Lo peor
- Carece de un sistema de guardado entre niveles, obligándote a terminar las partidas antes de tiempo.
- No te explica casi nada al principio; el tutorial brilla por su ausencia.
- No inventa nada nuevo ni tiene una identidad propia excesivamente marcada.
Ficha técnica
- Desarrollador: Doinksoft
- Editor: Devolver Digital
- Plataformas: PC (Versión analizada), Nintendo Switch
Nota
8.5/10
*Este análisis de Dark Scrolls ha sido posible gracias una clave de PC facilitada por Cosmocover
