No es la primera vez que disfrutamos de rpgs que simulan ser un MMORPG, ya tuvimos esa experiencia de la mano de Bandai Namco con la saga .Hack y sus dos sagas de juegos, y ahora por primera vez sin recurrir a personajes de la serie como protas, podemos hacerlo con Sword Art Online.
Este universo es una de esas bestias mediáticas que o amas con locura o miras con absoluta indiferencia desde la barrera. Hasta la fecha, los videojuegos basados en la franquicia habían optado por caminos muy trillados, pero con Echoes of Aincrad, que aterriza en PC (además de en consolas de nueva generación), Bandai Namco y Game Studio Inc. han querido intentar algo no tan novedoso como puede parecer. No estamos ante otro musou de limpiar pantallas, sino ante un RPG de acción para un solo jugador que intenta, con desigual fortuna, simular la experiencia de estar atrapado en un MMORPG masivo. ¿El resultado? Un juego que atrapa por su premisa, pero que se pierde en un laberinto de decisiones de diseño cuestionables y un relleno que parece no tener fin.
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Atrapados en el servidor: Una premisa que siempre funciona
La historia de Echoes of Aincrad empieza siendo una declaración de intenciones. Nos metemos en la piel de un jugador que participa en la fase beta de Sword Art Online. Al principio, todo es jauja: haces equipo, conoces gente, te familiarizas con el mundo y te sientes parte de algo grande. Es una simulación muy lograda de esa interacción social que define a los MMO, pero con la particularidad de que estás solo ante el peligro. Todo cambia, como manda el canon de la serie, cuando la versión 1.0 se lanza y una voz omnipotente nos comunica la realidad: estamos encerrados. Si mueres en el juego, mueres en la vida real. Fin de la diversión, empieza la supervivencia.
A diferencia de otras entregas donde obligatoriamente encarnas a Kirito y compañía, aquí tienes la libertad de crear tu propio avatar. Es un detalle que, sobre el papel, debería habernos hecho sentir mucho más vinculados al destino de este mundo digital, pero la ejecución es un jarro de agua fría. Tu protagonista es un muñeco mudo que solo asiente o niega con la cabeza, y aunque en ciertos diálogos puedes elegir qué responder, da igual lo que digas: el resto del grupo siempre te superará en votos y hará exactamente lo que ellos tenían planeado desde el principio. Es una ilusión de toma de decisiones que termina resultando frustrante porque te recuerda constantemente que, aunque te han dejado crear un personaje a tu gusto, el juego no tiene el más mínimo interés en que tú conduzcas la trama. Lo que no quiere decir que la trama sea mala, de hecho te impulsa a seguir jugando, (a pesar de problemillas como el que contaremos después) para saber como sigue.

Gráficos potentes, combate sólido y looteo a lo bestia
El estilo cell-shading de los gráficos es absolutamente brutal, casi parece que estamos viendo un episodio de la serie. Los enemigos mantienen el alto nivel de calidad a pesar de ser relativamente poco variados.
Si te decides a entrar en Aincrad, te recomendamos que prescindas de teclado y ratón. Con un gamepad en las manos, el sistema de combate se vuelve mucho más natural y fluido. Disponemos de seis tipos de armas (desde dagas rápidas hasta hachas pesadas) y, aunque no inventan la rueda, el sistema funciona. La clave del éxito reside en dominar los ataques especiales que consumen recursos, porque si te limitas a repartir mamporros normales, los jefes se convertirán en bloques de hormigón imposibles de romper con un cepillo de dientes.

El sistema de combate bebe de Dark Souls, tenemos golpe fuerte y flojo, botón de escudo y equiva con el mismo mapeo que suele usar From Software, por si fuera poco tenemos un número de pociones limitadas por descanso. Es un sistema que funciona y del que no hay queja,
Donde el juego brilla es en la gestión del equipo. Nos encanta como los jefes sueltan objetos cual piñata cuando los derrotamos, eso sí siguiendo el clásico código de colores de los RPG de acción. Como es imposible equipar todo lo que recoges, el juego nos permite sacrificar ese armamento basura para alimentar la barra de experiencia de nuestra arma principal. Es una mecánica que engancha, ya que ves cómo tu herramienta de destrucción favorita va ganando poder poco a poco. En todo caso llegará un momento en que derrotar enemigos será una lluvia de objetos de suma calidad con pocas diferencias y se pierde esa alegría de pillar buen loot que algunos exponentes del genero dominan a la perfección

Una trama interesante pero de cocción lenta
Si la base jugable de Echoes of Aincrad logra mantener el tipo gracias a un combate que, sin ser revolucionario, cumple con su cometido, el título sufre cuando la estructura intenta ponerse seria con la duración. La historia avanza más lenta de lo deseable, con lagunas de contenido tan extensas que pasas horas y horas dando vueltas por un mundo precioso a la vista, pero algo vacío en cuanto a actividad real. Para un jugador novato que no siente el calor de las referencias a los personajes clásicos de Sword Art Online, esas horas se pueden hacer cuesta arriba. Al terminar la experiencia, que se alarga hasta las 40 horas, la sensación es clara: este mismo guion se podría haber contado perfectamente en algo menos de tiempo.
Pero si hay algo que realmente te saca de la experiencia es el reciclaje de enemigos. Da la sensación de que el equipo de desarrollo se quedó sin ideas a mitad de proyecto y decidió que la solución era simplemente cambiarle el tono de color a los monstruos algo que hacía tiempo que no veía. Te enfrentas a un jefe, lo derrotas, y tres mazmorras más tarde, ahí está su hermano, su primo o su versión «más morada», con exactamente las mismas mecánicas, los mismos patrones de ataque y la misma falta de personalidad. Cuando el juego intenta venderte un enemigo como «el reto definitivo» y te das cuenta de que es el mismo bicho al que ya has apaleado cinco veces antes, la épica se esfuma por completo. Es frustrante ver cómo la emoción que debería provocar un combate importante se disuelve al reconocer al instante que estás ante otro refrito con estadísticas alteradas bajo el capó.

Exploración sin brújula y un diseño de niveles cuestionable
Este problema se agrava por el diseño de las zonas. Los escenarios están planteados a nivel regular en cuanto a orientación por lo que es habitual encontrarse dando vueltas en círculos. Y si bien el juego recompensa la exploración de los escenarios con cofres y enemigos «elite» a veces es fácil perderse. A nuestra disposición tenemos el clásico minimapa que se revela una vez llegamos al punto de descanso y una brisa azul que nos indica el camino hacia el siguiente punto de avance principal en la trama, ideal para los que no quieren perder tiempo explorando.
A pesar de todo, hay que reconocer que, si eres fan de la licencia, vas a encontrar incentivos que a un profano se le escapan. La atmósfera de MMO simulado tiene un encanto especial, y poder pasearte por Aincrad con un personaje hecho a tu medida ofrece una perspectiva distinta a la de los títulos anteriores de la saga. El sistema de mejoras de los compañeros, por ejemplo, es una mecánica que funciona bien y que permite que tu grupo crezca a tu lado, lo cual aporta ese toque de progresión necesario para que no sientas que estás perdiendo el tiempo del todo. No obstante, para quien busque una narrativa vibrante o una experiencia RPG redonda, este juego se queda a medio gas.

Conclusión
Echoes of Aincrad es un título que se queda en tierra de nadie. Tiene ingredientes de sobra para haber sido un RPG de acción notable: una premisa potente, un combate entretenido cuando usas mando y un sistema de botín que, aunque desbordante, ayuda a la progresión. Sin embargo, su incapacidad para dosificar el contenido, el abuso flagrante del reciclaje de jefes y una historia que avanza con demasiada lentitud lo lastran de forma notable. Si eres un incondicional de Sword Art Online, seguramente le saques el jugo a sus referencias y a la posibilidad de encarnar a tu propio avatar en Aincrad. Si, por el contrario, eres un recién llegado buscando una aventura de rol sólida y bien medida, prepárate para un tramo central que pone a prueba tu perseverancia. Un juego que se siente estirado para cumplir con una cuota de horas innecesaria.
Lo mejor
- La premisa de supervivencia en Aincrad sigue siendo fascinante.
- El sistema de combate es sólido y entretenido, especialmente si usas mando.
- La mecánica de sacrificar botín para potenciar tu arma principal es gratificante.
- El apartado artístico captura muy bien la estética del anime y el mundo virtual.
Lo peor
- El abuso del reciclaje de enemigos y jefes es constante y mata la emoción.
- La historia avanza con una lentitud y se siente artificialmente estirada.
- Tu protagonista es un muñeco mudo sin impacto real en la toma de decisiones.
Ficha técnica
- Desarrollador: Game Studio Inc.
- Editor: Bandai Namco Entertainment
- Plataformas: PC (Versión analizada), PS5, Xbox Series X/S
- Fecha de lanzamiento: 10 de julio de 2026
Nota
7/10
*Este análisis de Echoes of Aincrad para PC ha sido posible gracias una clave facilitada por Bandai Namco España
