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De adolescente este juego cayó en mis manos en Nintendo 64 con el mítico Rumble pack, yo ya era gran seguidor del Star Fox original, (o debería decir Star wing) recuerdo perfectamente una noche en la que logré derribar a Andross. Celebré la victoria por todo lo alto hasta que la pantalla final reveló la silueta del villano acompañada de una risa macabra. Unas semanas después, obsesionado con descubrir la verdad, di con la ruta oculta hacia el auténtico enemigo final y me anoté el triunfo. Ese juego lo he revisitado y terminado muchas veces, también en 3DS.

Hoy, el regreso de Star Fox para Nintendo Switch 2 apela de forma directa a esa inyección de nostalgia colectiva. Aunque Fox, Wolf y Falco se han mantenido en el candelero gracias a sus apariciones en Super Smash Bros. Ultimate, la franquicia llevaba congelada desde el polémico Star Fox Zero de Wii U. Aquel experimento salió tan mal que fue de las pocas propiedades que no recibieron una segunda oportunidad en la Switch original. Sin embargo, la comunidad nunca perdió la fe. Este lavado de cara integral desde los cimientos no es una odisea inédita, pero sí es la respuesta exacta a las plegarias de miles de aficionados.

Un lavado de cara que respira respeto por el pasado

El título desborda melancolía en cada rincón del Sistema Lylat. Los desarrolladores han entendido a la perfección cuál es el cometido de un remake legítimo: actualizar la experiencia sin adulterar la esencia del clásico de 1997. Volver a escuchar a Peppy mencionando al difunto padre de Fox o aguantar las pullas cargadas de sarcasmo de Falco funciona de maravilla porque el guion apenas se ha movido un milímetro.

Visualmente, el salto es colosal. Corneria luce espectacular, mostrando las cicatrices reales de una metrópolis que sufre una invasión a gran escala sin necesidad de alterar la arquitectura de los niveles originales. El nivel de detalle en cada planeta y sector espacial impresiona por méritos propios, ofreciendo estampas de una nitidez soberbia que sacan partido al hardware de la nueva consola. La única pega menor en la inmersión táctil es que los motores de vibración del mando no rugen con tanta fuerza como el viejo Rumble Pak al reventar a un jefe de final de fase, ¿o es mi memoria nostálgica? da igual, es un detalle minúsculo en un conjunto imponente.

La banda sonora merece una mención aparte. Las nuevas composiciones orquestales son impecables y se sincronizan al milímetro con la acción en pantalla, aportando una epicidad que transforma las batallas interestelares en algo sobrecogedor. Es, sin duda, el apartado que más mimo ha recibido y el que mejor eleva la experiencia general.

Además, se agradecen enormemente los ajustes modernos de calidad de vida. En los 90, apagar la consola significaba perder la partida entera a menos que la dejaras encendida rezando para que no se fuera la luz. Ahora, el sistema implementa un guardado automático muy cómodo que nos permite retomar el viaje justo donde lo dejamos.

El reparto de voces, por su parte, ofrece luces y sombras. El doblaje siempre es agradable y nuestros profesionales en este campo son dignos de elogio, el juego suena maravillosamente bien, aunque echamos de menos las voces de la versión de 3DS donde había grandes conocidos por nuestros oídos como la voz de Alfonso Vallés como el General Pepper. A cambio, el juego introduce escenas cinemáticas de transición entre fases que amplían de forma notable el trasfondo de la historia, explicando la importancia geopolítica de puestos como Fichina o regalándonos momentos únicos y épicos como la primera aparición de Star Wolf.

Luces y sombras en el multijugador espacial

Si la campaña para un solo jugador es un viaje idílico en el tiempo, las cosas se vuelven un poco más turbulentas bajo el capó cuando entramos en el terreno multijugador. Por primera vez en la historia de la saga, este remake introduce un modo competitivo en línea. Sobre el papel, esto debería haber sido el sueño hecho realidad para cualquier fan de los puzles balísticos y los giros de tonel (barrel rolls); sin embargo, en la práctica, se siente un tanto descafeinado en comparación con las partidas locales de toda la vida.

El principal problema radica en la alarmante falta de escenarios y opciones de personalización. El juego solo incluye tres mapas para las arenas de batalla: Corneria, Fichina y el Sector X. Con el descomunal trabajo de diseño que Nintendo ha volcado en la campaña principal, resulta incomprensible que se haya limitado tanto el número de localizaciones para competir contra otros pilotos del mundo.

Cuando juegas en el modo multijugador local, la experiencia gana enteros. Tienes a tu disposición a los cuatro miembros oficiales del equipo Star Fox y a los cuatro integrantes de Star Wolf, permitiéndote elegir bando. El problema es la ausencia de la clásica pantalla dividida en un mismo televisor. Nintendo ha apostado por la función de «Compartir juego» (Game Share), lo que significa que cada participante necesita su propia consola (ya sea una Switch 2 o una Switch original conectada). El emparejamiento entre máquinas es instantáneo y muy fluido, pero para aquellos hogares que cuenten con una única plataforma en el salón, el multijugador local queda prácticamente descartado.

Además, da la sensación de que Nintendo ha perdido una oportunidad de oro para expandir el plantel de pilotos seleccionables. Teniendo en cuenta la base de datos de la franquicia, habría sido un detalle fantástico incluir a personajes tan queridos por la comunidad como Bill o Katt, rompiendo la barrera del clásico cuatro contra cuatro de toda la vida sin necesidad de inventar pilotos nuevos desde cero.

Los eventos interactivos y el caos del modo cooperativo

Para intentar dar dinamismo a las batallas, cada uno de los tres escenarios competitivos cuenta con «eventos» aleatorios que transforman los tiroteos tradicionales en misiones por objetivos.

  • En Corneria: Los jugadores deben pelear por el control de una antena parabólica para sumar puntos extra a su casillero.
  • En Fichina: Te tocará disparar a los meteoritos que caen del cielo para recolectar núcleos de energía y recuperar la barra de salud.
  • En el Sector X: Aparece una facción de piratas espaciales que transporta un cargamento valioso, desatando una guerra a tres bandas por hacerse con el botín.

Aunque estos añadidos pueden resultar entretenidos en las primeras partidas, la realidad es que a la larga terminan estorbando. Lo peor de todo es que en el modo multijugador en línea no existe ninguna opción para desactivar estos eventos o para votar con qué reglas prefieres jugar. El sistema te asigna un equipo de forma automática y te suelta en la arena sin posibilidad de filtrar tus preferencias, obligándote a pasar por el aro de los objetivos quieras o no.

Sin embargo, el verdadero talón de Aquiles de este remake es el modo cooperativo disponible tanto para la campaña como para el modo Desafío. La idea de superar las fases del Sistema Lylat junto a un amigo suena genial, pero la ejecución es caótica. Independientemente de si juegas en línea o en la misma habitación, el juego no te permite utilizar un mando Pro o un agarre completo de Joy-Con.

La única configuración obligatoria es usar un único Joy-Con de lado por jugador: uno se encarga de pilotar la nave y realizar las maniobras de esquiva, mientras que el otro jugador controla la mirilla del artillero como si de un ratón virtual se tratase. Maniobrar un stick analógico tan diminuto sin botones superiores cómodos ya es un engorro, pero apuntar con el giroscopio del Joy-Con en horizontal es una auténtica pesadilla de imprecisión. Es una lástima que un añadido tan jugoso sobre el papel se quede a medio gas por culpa de una decisión de control tan encorsetada.

Conclusiones

Star Fox para Nintendo Switch 2 es una obra maravillosa que cumple con matrícula de honor su cometido principal: ofrecer la mejor versión posible de un clásico inmortal. Es un punto de partida soberbio para que las nuevas generaciones descubran el Hệ thống Lylat y entiendan por qué el lema de «Nunca te rindas, confía en tus instintos» caló tan hondo en los años 90.

No es un producto perfecto debido a un multijugador en línea que ha pecado de conservador, la ausencia de pantalla dividida tradicional y un cooperativo que se sabotea a sí mismo con el sistema de control. Sin embargo, si nos ceñimos a la campaña principal, estamos ante la entrega más pulida, espectacular y redonda en los más de veinte años de historia de la franquicia. Si creciste con un mando de tres cuernos entre las manos y aún recuerdas las míticas frases de Corneria, este juego es un autoregalo obligatorio.

Lo mejor

  • Un remake que respira un respeto reverencial por el ritmo y los diálogos del original.
  • La nueva banda sonora orquestal es una auténtica obra maestra de la ambientación.
  • Visualmente es un espectáculo de nitidez y fluidez en la nueva consola de Nintendo.
  • Los añadidos argumentales en las cinemáticas de transición aportan un trasfondo genial.

Lo peor

  • Opciones limitadas para ubicaciones de batalla
  • No hay forma de personalizar las batallas en línea.
  • El modo cooperativo es una gran decepción.

Ficha Técnica

  • Desarrollador: Nintendo / Estudios asociados
  • Editor: Nintendo
  • Plataformas: Nintendo Switch 2 (Versión analizada)

Nota Final

8,5/10

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