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El catálogo de la realidad virtual es un cementerio de elefantes lleno de ideas brillantes que casi nadie ha jugado por culpa de la barrera de los visores. Salvo el todopoderoso Half-Life: Alyx, la mayoría de las joyas virtuales han quedado encerradas en un nicho. Por eso, en pleno 2026 y con las gafas VR de capa caída, los chicos de Polyarc han decidido tirar de épica roedora y lanzar un salvavidas a su franquicia estrella. Moss: The Forgotten Relic para PC es la maravillosa respuesta a una pregunta muy seria: ¿sobrevive la magia de la ratoncita Quill si le quitamos las gafas VR y la encerramos en un monitor plano de toda la vida?

La respuesta corta es un sí rotundo. Este recopilatorio, que junta el Moss original, su expansión Twilight Garden y el ambicioso Moss: Book II, llega a Steam adaptado a teclado y ratón (o mando) demostrando que cuando un juego está bendecido con un diseño artístico de infarto y una protagonista adorable, la tecnología que lo vio nacer pasa a un segundo plano.

Érase una vez… un bicho con espada y un búho con muy malas pulgas

La estructura de The Forgotten Relic es un regalo para el usuario: tenemos acceso a los dos juegos desde el principio en el orden que nos dé la gana, aunque jugarlos al revés sería un pecado capital. El primer Moss arranca en una lúgubre e imponente biblioteca donde abrimos un libro medieval ilustrado. Al pasar sus páginas, nos sumergimos en la fantasía más pura y tradicional: héroes del destino, reinos en decadencia y reliquias mágicas. No esperéis una trama enrevesada digna de un thriller político; esto es un cuento de hadas interactivo de los de toda la vida, apto para todos los públicos, pero escrito con un gusto exquisito.

En este cuento encarnamos al «Lector», un ente místico y omnipresente que debe guiar y proteger a Quill, una pequeña ratona albina que empuña una espada para rescatar a su tío. El primer juego funciona de maravilla, pero se le notan las costuras de haber sido una «prueba de concepto» de la VR: es muy cortito (apenas cuatro horas a buen ritmo) y su final es uno de los más abruptos e interrumpidos que se recuerdan en la industria.

Por suerte, ahí entra Moss II. Esta secuela es muchísimo más ambiciosa. La historia se vuelve más rica, el universo se expande y la amenaza sube de nivel con la aparición de un misterioso y gigantesco búho que se dedica a cazar roedores. Para pararle los pies, Quill tendrá que patearse el mapa en busca de cinco reliquias sagradas diseminadas por unos escenarios que, esta vez sí, explotan todo el potencial de la saga.

De diorama virtual a maqueta plana: El arte de la perspectiva

El gran reto de Polyarc en PC era cómo sustituir tus propias manos físicas dentro del juego. En las gafas VR, tú mirabas detrás de las columnas inclinando la cabeza e interactuabas tocando las cosas. Para el salto a la pantalla plana, el estudio ha solucionado la papeleta de forma brillantísima implementando un puntero mágico controlado con el ratón o el stick analógico. Con este cursor podemos agarrar bloques del escenario, activar mecanismos pesados, mover plataformas en tiempo real y abrirle camino a Quill mientras la controlamos simultáneamente con el teclado.

Cada nivel se despliega ante nosotros como si fuera una página de un libro troquelado o un diorama tridimensional estático. Visualmente es una de las cosas más bonitas, detalladas e impactantes que vais a ver en vuestro PC. La escala está lograda de una forma magistral: tú te sientes un gigante observando una maqueta interactiva donde las briznas de hierba, las flores y los escombros de los templos tienen un nivel de detalle enfermizo.

Además, las animaciones de Quill son pura poesía en movimiento. Si la haces caminar entre los matorrales, verás cómo aparta las hojas con sus patitas de forma realista. Lo mejor de todo es que el vínculo emocional no se ha perdido por el camino: sigues pudiendo interactuar con ella directamente utilizando el puntero para acariciarle la cabecita tras un puzle difícil o estirar la mano del cursor para chocarle los cinco después de una batalla intensa. Es imposible no cogerle cariño a la jodida ratona.

Puzles inteligentes frente a combates con el piloto automático

El bucle jugable se divide con tiralíneas entre la resolución de acertijos ambientales, las secciones de plataformas y los combates. En los puzles es donde el juego saca pecho, especialmente en la segunda entrega. Al arsenal clásico de Quill se suman mecánicas divertidísimas como un dash para cruzar grandes distancias en el aire, armas a distancia para golpear interruptores lejanos y un enorme martillo capaz de accionar resortes especiales en el suelo. Además, el «Lector» puede poseer temporalmente a los enemigos mecánicos del escenario para usarlos a su favor, ya sea para reventar muros agrietados o para dejarlos pisando una placa de presión mientras Quill corre hacia la salida. Son desafíos que apuestan más por la lógica, la observación y el timing que por la frustración pura.

Lamentablemente, el talón de Aquiles de la duología sigue estando en el mismo sitio que en 2018: el combate cuerpo a cuerpo. A pesar de que en la secuela hay más cantidad de escaramuzas debido a las nuevas armas, los enfrentamientos normales son el punto más flojo y plano de la experiencia.

Las salas se cierran con barreras mágicas y te toca machacar el botón de ataque contra unos enemigos que repiten constantemente los mismos patrones y tienen poquísima variedad de diseños. Bastan un par de espadazos y unas esquivas para mandarlos a criar malvas. Solo los combates contra los jefes finales salvan los papeles, ya que ahí sí que te obligan a coordinar las habilidades de Quill con tu puntero mágico para interactuar con los elementos del escenario mientras esquivas ataques gigantescos. Son momentos espectaculares, pero por desgracia, demasiado puntuales.

Un cuento que entra por los ojos y se queda en los oídos

Si visualmente el juego ya es una maldita delicia que te hace sentir como si estuvieras toqueteando una maqueta viva, el apartado sonoro no se queda atrás. La banda sonora corre a cargo del maestro Jason Graves, un auténtico camaleón de la música de videojuegos (capaz de pasar del terror puro de Dead Space a las melodías medievales y cálidas que escuchamos aquí). Las composiciones son ricas, llenas de matices, e insuflan una épica tremenda a los paseos de Quill por las ruinas y los bosques, logrando que te metas en la atmósfera del cuento desde la primera nota.

La narradora, que hace las veces de cuentacuentos y pone voz a los diferentes personajes modificando el tono de forma teatral, tiene un protagonismo brutal en Moss II y ayuda muchísimo a expandir el lore de este micro-universo. La única pega que le podemos poner en este sentido es la habitual en las producciones más modestas: el juego no nos llega doblado al castellano. Nos toca conformarnos con las voces originales en inglés y los textos traducidos al español. Es una lástima porque, al ser un juego tan disfrutable para los más pequeños de la casa, un doblaje patrio le habría sentado de escándalo para redondear la inmersión de cuento de hadas.

Exploración milimétrica en formato horizontal

Al pasar el juego de la realidad virtual a un monitor plano, la exploración de los escenarios ha sufrido un cambio sutil pero evidente. En las gafas VR, uno podía estirar el cuello hacia delante, agacharse o mirar de reojo detrás de una pared para encontrar ese pergamino oculto o el polvo de reliquia que se nos había pasado. En PC estamos atados a una cámara fija por pantalla, al más puro estilo de las cámaras cinematográficas de los Resident Evil clásicos o Little Nightmares.

Para compensar esto y fomentar la rejugabilidad, Polyarc ha tenido que reubicar con mucha picardía algunos de los coleccionables. Ahora, encontrar todos los secretos exige afinar la vista al máximo y exprimir los puzles de perspectiva. Es un añadido que estira la duración total del paquete (que ronda las 10-12 horas si quieres completarlo absolutamente todo al 100%), lo cual se agradece enormemente dado el carácter directo y guiado de la campaña principal.

Optimización en PC: Quill vuela alto sin despeinarse

Hemos analizado la versión de PC en Steam y el veredicto técnico es impecable. Al librarse de la pesada carga de renderizar dos imágenes simultáneas a altas frecuencias de refresco (lo que exige la realidad virtual para no marearte), el motor gráfico va completamente holgado en compatibles.

En un equipo de gama media actual, el juego funciona a 60 FPS rocosos a resolución 4K con los ajustes gráficos al máximo sin inmutarse lo más mínimo. Los modelados de los escenarios, los efectos de partículas mágicas del puntero y la iluminación global que se filtra por las ventanas de los templos lucen con una nitidez pasmosa en alta definición, muy por encima de lo visto en los visores independientes. Además, los tiempos de carga entre pantallas son prácticamente inexistentes si lo tienes instalado en un SSD, haciendo que la transición entre las páginas del libro sea suave como la seda.

Los controles con teclado y ratón responden de maravilla: el apuntado con el ratón para mover los bloques pesados del escenario es incluso más rápido, preciso y ágil que con los antiguos mandos por movimiento de las consolas, lo que agiliza enormemente las secciones de puzles más frenéticas.

La última bala de un estudio que merece sobrevivir

Detrás del lanzamiento de Moss: The Forgotten Relic hay una realidad empresarial bastante amarga que no podemos obviar. Polyarc es un estudio con un talento descomunal, pero que recientemente ha sufrido un varapalo tremendo tras la cancelación de su último gran proyecto multijugador. No se dice con la boca grande en las campañas de marketing, pero esta revisión para pantallas tradicionales es, en realidad, un movimiento desesperado para abrir las puertas de su franquicia estrella a un mercado masivo y recaudar los fondos necesarios para mantener las oficinas abiertas.

Sería una auténtica tragedia de la industria que un equipo capaz de diseñar un mundo con tanta alma y una protagonista tan icónica como Quill tuviera que bajar la persiana. The Forgotten Relic no es solo una oportunidad de oro para los jugadores que no tienen gafas VR; es también el billete de supervivencia para que Polyarc pueda seguir contándonos las historias de este maravilloso universo en el futuro. Y sinceramente, se merecen cada euro.

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Conclusiones: Una pequeña gran aventura imprescindible

Moss: The Forgotten Relic es la constatación de que un buen videojuego no depende de los periféricos que use, sino de la fuerza de sus ideas, su diseño y sus personajes. Sí, es innegable que se pierde esa mágica y física sensación de «estar ahí metido dentro» que aportaba la realidad virtual, pero todo lo que convirtió a la epopeya de Quill en algo inolvidable sigue intacto en tu monitor de PC.

Estamos ante un recopilatorio redondo, precioso a rabiar, con unos puzles fantásticos y una protagonista de la que es imposible no enamorarse. Sus únicos lunares siguen siendo un sistema de combate tosco y simplón que peca de repetitivo, y una historia que, aunque bonita, no inventa la rueda dentro de la fantasía medieval. Pero si buscas un juego con encanto, directo, ideal para desconectar y con un apartado artístico excelso, la ratoncita Quill se merece que le des una oportunidad en tu biblioteca de Steam. No te vas a arrepentir.

Lo mejor

  • Quill sigue siendo una de las protagonistas más expresivas, adorables y carismáticas de los últimos años.
  • El diseño artístico de los dioramas y escenarios es soberbio, pareciendo una maqueta real de coleccionista.
  • La adaptación del control al combo teclado/ratón mediante el puntero místico está resuelta con nota.
  • La banda sonora de Jason Graves es una delicia que te sumerge de lleno en el cuento.
  • Una optimización técnica en PC impecable que rinde de lujo en cualquier equipo.

Lo peor

  • El combate cuerpo a cuerpo es plano, repetitivo y poco inspirado.
  • La historia del primer juego se corta de forma extremadamente abrupta.
  • Nos llega sin doblaje al castellano, una lástima dado su tono de cuentacuentos.

Ficha técnica

  • Título: Moss: The Forgotten Relic
  • Desarrollador: Polyarc Games
  • Editor: Polyarc Games
  • Plataformas: PC (versión analizada), PS5, Xbox Series X/S, Nintendo Switch
  • Género: Acción y aventura / Puzles / Plataformas

Nota final

8.5/10 (Muy bueno)

*Este análisis de The Moss: The Forgotten Relic ha sido realizado gracias a una clave de Steam facilitada por Disobey.gg

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