Alt="Geppy"

¡Sacad las campanas y afinad las gargantas, mi Generación Gamer, porque hoy toca ponerse nostálgicos! Si vivisteis la época de la primera PlayStation, sabréis que el salto al CD-ROM nos trajo cosas maravillosas, pero también auténticas locuras comerciales que acabaron en bancarrota. En 1999, un pequeño estudio japonés llamado Aroma parió una bizarrada sideral: Geppy-X, anime de robots setentero. Un juego de disparos en 2D que, ojo al dato, ¡ocupaba la friolera de 4 CDs! Y no es que fuera más largo que Final Fantasy VII, qué va; es que el espacio en disco estaba devorado por miles de fotogramas de animación tradicional hechos a mano, canciones y voces. El juego se pegó un trompazo histórico en las tiendas niponas debido a unos costes de producción absurdos y jamás llegó a salir de sus fronteras.

Hasta ahora. En pleno 2026, la editora Bliss Brain y los magos de Implicit Conversions han hecho justicia histórica rescatando esta rareza de culto para PC a través de Steam, con una remasterización en HD espectacular y, por primera vez, traducido oficialmente. Preparaos, porque esto no es un simple juego retro con fachada bonita; es un billete directo, macarra y sin frenos a la era dorada de los Super Robots de Go Nagai.

Vivir dentro de un anime de Mazinger Z (con anuncios incluidos)

Lo primero que te vuela la cabeza de Geppy-X es que no se conforma con imitar la estética de los dibujos animados de los setenta; el juego es una serie de televisión interactiva. Olvidaos de la clásica pantalla de selección de fase sosa. Aquí la campaña se divide en episodios completos estructurados al milímetro. Cada nivel arranca con un narrador engolado poniéndote en situación, seguido de una secuencia de apertura (opening) con música cañera que te dan ganas de levantarte de la silla a gritar.

La cosa no se queda ahí. A mitad de fase, justo después de partirle la cara a un minijefe, el juego se detiene para meter el clásico intermedio televisivo (eyecatch) y colarte anuncios comerciales falsos de la época. Sí, tal cual. Verás divertidísimas parodias animadas donde te intentan vender champú oficial de Geppy-X o te meten advertencias absurdas sobre los peligros de echarte aliño de ensalada en los ojos. Al reventar al jefe final de turno, te tragas el ending con los créditos y un avance locutado del «capítulo de la próxima semana». Es una genialidad estructural que derrocha carisma y que te mete en la atmósfera de una forma que ningún otro shmup ha conseguido jamás.

La trama abraza con un orgullo tremendo todos los clichés habidos y por haber de Mazinger Z o Getter Robo: nos trasladamos a un ficticio año 197X donde el despiadado Imperio del Demonio Cósmico invade la Tierra con unas Bestias Espaciales gigantescas. Para defendernos, un laboratorio secreto del Lejano Oriente activa al robot definitivo, el Geppy-X. ¿Y quiénes lo pilotan? Pues tres jóvenes que son el ABC de los estereotipos: Kei, el líder rudo experto en judo; Jin, el guaperas frío, calculador y distante; y Riki, el gordito glotón y simplón. La historia es más simple que el mecanismo de un chupete, pero el doblaje original en japonés —que cuenta con voces legendarias del anime de la época— le da una autenticidad tan brutal que se te pone la piel de gallina.

Tres robots en uno: El arte de cambiar de chasis en tiempo real

En lo estrictamente jugable, estamos ante un shoot ‘em up de desplazamiento horizontal con un ritmo arcade machaca-botones muy directo. Avanzamos por la pantalla barriendo oleadas de naves, esquivando cortinas de plasma y reventando monstruos mecánicos. El verdadero núcleo jugable y el gran acierto estratégico radica en que nuestro mecha se puede transformar instantáneamente en tres formas distintas con solo pulsar un botón en nuestro teclado o mando, alterando por completo nuestro armamento y movilidad:

  • Geppy 1 (Forma Equilibrada): El diseño por defecto. Es rápido, tiene disparos frontales versátiles y es el molde ideal para limpiar la pantalla cuando las cosas se ponen moderadamente caóticas.
  • Geppy 2 (Potencia Bruta): Aquí sacrificamos velocidad a cambio de pegar como un camión de dieciocho ruedas. Cambia los lásers por unos devastadores taladros mecánicos gigantescos perfectos para destrozar a los jefes de cerca si te va el juego agresivo.
  • Geppy 3 (El Tanque Defensivo): La opción ideal cuando la pantalla se inunda de proyectiles. Su blindaje absorbe más daño y viene equipado con misiles teledirigidos que buscan automáticamente a las moscas cojoneras que te sobrevuelan.

El juego añade un detalle táctico muy de la vieja escuela: un botón para girarse y disparar a los enemigos que osan aparecer por la espalda. Aunque hay que admitir que la animación del giro es un pelín tosca y rígida, especialmente si te pilla a mitad de una ráfaga.

A medida que avanzas en la temporada, la cosa se vuelve más loca: a mitad de campaña el robot recibe una actualización masiva (el Geppy-XX) y la trama empieza a ramificarse según tus decisiones y rendimiento, permitiéndote acceder a tres finales diferentes (el malo, el normal y el bueno, como mandan los cánones). La campaña principal se puede ventilar en unas 2 o 3 horas, pero la rejugabilidad que esconde en sus rutas alternativas es tremenda.

Una restauración artesanal: De la cinta a tu monitor

El trabajo de arqueología digital que ha hecho Implicit Conversions con el material original de Aroma es, sencillamente, para quitarse el sombrero. No estamos ante el típico reescalado guarro con inteligencia artificial que emborrona los bordes; el estudio ha rescatado las cintas maestras analógicas en formato original de 1999 para escanear y limpiar, una a una, las más de 8.000 celdas de animación tradicional que componen el juego.

El resultado en PC es una auténtica delicia visual. Las cinemáticas corren ahora a unos fluidos 24 fotogramas por segundo nativos (la tasa original del anime en televisión), dejando atrás los 15 FPS hipercomprimidos y pixelados que nos tuvimos que tragar en la PlayStation original debido a las limitaciones del lector de CD.

Para redondear la jugada en compatibles, el juego incluye unos filtros CRT opcionales fantásticos que emulan la curvatura de la pantalla y el entrelazado de los televisores de tubo de los setenta. La única pega técnica (un «pero» menor, en realidad) es que al entrar en las cinemáticas restauradas en HD, el filtro clásico se desactiva automáticamente debido al cambio de resolución, volviendo a activarse en cuanto regresamos al festival de píxeles grisáceos de la sección jugable.

Deidades del anison al aparato

Si el apartado visual os va a tocar la patata, preparad los pañuelos para el sonoro. La banda sonora no es música genérica de librería; Polyarc ha mantenido los temas cantados por las auténticas deidades del anison (música de anime) de los 70 y 80. Estamos hablando de leyendas de la talla de Isao Sasaki, Akira Kushida y Hironobu Kageyama (sí, la mítica voz que os ponía los pelos de punta en los openings de Dragon Ball Z).

Escuchar estos himnos orquestales encendidos, con vientos metal a todo trapo, mientras tu robot grita el nombre de sus ataques con subtítulos integrados que imitan el estilo fansub clásico, es una inyección de adrenalina pura. Por suerte, esta remasterización nos llega con subtítulos en nueve idiomas, incluyendo un castellano excelentísimo, lo que permite enterarse de todas las idas de olla de los villanos sin hablar ni papa de japonés.

Comodidades modernas para la vieja escuela

Jugar hoy en día a un arcade estricto de finales de los noventa puede ser una experiencia cuesta arriba debido a su dificultad inmisericorde. Pensando en los jugadores de PC que solo quieren disfrutar del viaje nostálgico sin estampar el mando contra el monitor, la edición remasterizada ha integrado una serie de herramientas de accesibilidad de lo más agradecidas:

  • Función de rebobinado: ¿Un proyectil traicionero te ha quitado la última vida frente al jefe final? Le das a un botón, rebobinas diez segundos el tiempo y santas pascuas.
  • Guardado rápido: Permite salvar la partida en cualquier instante de la fase.
  • Disparo continuo automático: Tu dedo índice agradecerá no tener que pulsar 500 veces por minuto el botón de ataque.

El juego base dura unas 2 o 3 horas, pero viene generoso en extras: incluye seis modos adicionales desbloqueables que alargan la vida útil del juego una barbaridad, como un modo Boss Rush para enfrentarte a los jefes en fila india, rutas temporales alternativas y desafíos experimentales que añaden mechas extra jugables.

Eso sí, tened en cuenta que el ritmo de juego puede resultar algo pausado si pretendéis pegaros un maratón. Al estar tan supeditado a la estructura televisiva, las constantes interrupciones para meter los vídeos de los anuncios falsos o los intermedios cortan el flujo puramente arcade en las segundas partidas, haciendo que se sienta menos dinámico que otros reyes del género como R-Type.

Conclusiones: Un homenaje interactivo inigualable

Geppy-X, anime de robots setentero es un producto donde la suma de las partes supera con creces a los elementos por separado. Si lo analizamos estrictamente como un juego de disparos, es un shmup resultón, divertido pero con mecánicas algo básicas comparadas con otros titanes de su época. Si lo miramos como un anime, es una amalgama de clichés andantes que ya hemos visto mil veces.

Pero la magia está en la comunión perfecta de ambos formatos. La honestidad brutal, el respeto y el amor infinito con el que homenajea a toda una era de la televisión japonesa lo convierten en una experiencia irrepetible y divertidísima. Bliss Brain nos ha brindado una oportunidad de oro para catar una de las mayores rarezas de la arqueología del videojuego en unas condiciones técnicas impecables. Si os flipan los robots gigantes o sentís curiosidad por los grandes tesoros perdidos de los 32 bits, este viaje en PC a 197X merece cada céntimo.

Lo mejor

  • La alucinante presentación episódica que clava la experiencia de ver la televisión en los 70.
  • El titánico trabajo de restauración de las cinemáticas en HD a partir de las cintas Betacam originales.
  • Una banda sonora de infarto interpretada por leyendas vivas de la animación japonesa.
  • El sistema de tres transformaciones, que aporta un gran toque estratégico sobre la marcha.
  • Las funciones modernas (rebobinado y guardado) que salvan la papeleta ante los picos de dificultad.

Lo peor

  • Como juego de disparos en sí, las mecánicas son algo simplonas y planas.
  • Las constantes interrupciones de los vídeos cortan el ritmo arcade en las partidas consecutivas.
  • La animación para darse la vuelta y disparar a los enemigos de la espalda es tosca y rígida.

Ficha técnica

  • Título: Geppy-X, anime de robots setentero
  • Desarrollador: Implicit Conversions / Aroma (Original)
  • Editor: Bliss Brain Corporation
  • Plataformas: PC (versión analizada a través de Steam), PS5, Xbox, Nintendo Switch
  • Género: Shoot ‘em up / Acción 2D / Anime

Nota final

8.0/10

*Este análisis de Geppy-X, Anime de robots setentero ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por PR Hound

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo