El género de la simulación agrícola lleva años viviendo bajo la alargada e imponente sombra de Stardew Valley. Cada vez que un estudio indie anuncia un título con semillas, vacas pixeladas y vecinos con los que ligar, la comunidad saca la lupa de las comparaciones y el veredicto suele ser destructivo. Sin embargo, en pleno 2026, la alianza entre el estudio JanduSoft y Eric Rodríguez (conocidísimo creador de contenido tras el canal Leyendas y Videojuegos) ha dado luz verde a la versión 1.0 de Farlands tras cumplir a rajatabla dos años de acceso anticipado en Steam. ¿Su propuesta? Mandar el tractor a tomar por saco y cambiárnoslo por una nave espacial destartalada.
Olvídate de la clásica herencia del terreno del abuelo moribundo en un pueblo idílico. Aquí la premisa es mucho más cínica, macarra y divertida: has dejado atrás tu estresante vida de oficina en la metrópolis para comprar, a precio de auténtica ganga, un planeta agrícola entero en el borde de la galaxia. Está abandonado, hecho unos zorros y cubierto de maleza alienígena, pero oye, ¡es tu pedazo de roca cósmica! Por supuesto, nadie regala duros a pesetas, y tardarás muy poco en darte cuenta de que el planeta era sospechosamente barato por una oscura razón que sirve de motor de misterio para toda la campaña.
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Limpiar la parcela cósmica: Un bucle reconfortante
A nivel jugable, los primeros compases de Farlands te sientan como un guante si ya tienes el lomo curtido en el género. Acompañado únicamente por tu fiel dron de asistencia, te toca desbrozar el terreno, limpiar los escombros y recuperar la tierra para empezar a plantar tus primeros cultivos espaciales. La transición de convertir un vertedero sideral en una finca automatizada y próspera es de lo más satisfactoria. Visualmente, este Farlands es un caramelo gracias a un pixel art artesanal exquisito que aprovecha al máximo la temática de ciencia ficción para romper con los típicos verdes y marrones del género, regalándonos suelos alienígenas de colores imposibles y una flora de lo más bizarra.

Pero la verdadera magia y el gran salto evolutivo de la fórmula tradicional ocurre cuando levantas la mirada del fango. Tu granja no es el límite del mapa; es solo la zona de aterrizaje. En el hangar te espera una nave espacial hecha polvo que, una vez reparada, se convierte en la joya de la corona del título.
A diferencia de otros simuladores que te encierran en un único mapa, Farlands te da las llaves de un sistema solar entero compuesto por 8 planetas diferentes. Cada astro tiene su propia atmósfera, recursos exclusivos, vegetación singular y bichos raros que recolectar. El ciclo de Farlands te obliga a planificar los días: ¿te quedas regando y mimando tus hortalizas mutantes o llenas el tanque de combustible para saltar a un planeta helado en busca de un mineral rarísimo que necesitas para mejorar tus herramientas?

El reloj de arena cósmico: Una logística que te hace madrugar
Si en la primera parte os decíamos que la nave es la absoluta protagonista de Farlands, el verdadero desafío del juego no está en los mandos, sino en el reloj. La hora del juego está anclada permanentemente a tu planeta natal. Aunque tu avatar salte de la cama con toda la energía del mundo a las 6 de la mañana, viajar en el espacio consume tiempo y combustible real.
Llegar a los planetas más cercanos como Terbin, Galea o Bohr se chupa cinco horazas de viaje de ida y exige quemar una celda de energía. Al principio, esto te obliga a jugar de una forma casi matemática: si te despistas explorando o charlando con los lugareños tu personaje se desplomará de puro agotamiento. Por suerte, tu fiel dron reparado acudirá al rescate para llevarte a casa sano y salvo sin cobrarte una penalización económica por el seguro médico, aunque al día siguiente te levantarás con la barra de resistencia temblando.

Para suavizar esta fricción logística, el taller mecánico de Terbin se convertirá en tu segunda casa. Allí puedes invertir créditos y recursos en mejorar el tanque de combustible y la velocidad del motor de la nave. Conseguir las primeras mejoras es un reto divertidísimo que pica una barbaridad, pero prepárate para sudar tinta cuando intentes alcanzar Darmstad, el planeta más lejano del sistema, que exige una mejora de soporte vital exclusiva debido a su atmósfera sin oxígeno.
La progresión se siente viva y es muy satisfactoria gracias a unas animaciones divertidísimas y llenas de personalidad con detalles geniales que demuestran el sentido del humor que empapa todo el proyecto.

De la azada a las oscuras y brutales profundidades de Hafnir
La economía de tu colonia espacial se sustenta en cuatro pilares: agricultura, pesca, captura de insectos y minería. En la superficie, la agricultura es una apuesta segura de ingresos (muy necesaria si quieres acumular los 26.000 créditos que exigen las mejoras finales). Los cultivos alienígenas tardan entre dos y cuatro días en brotar y se rigen por tres estaciones de 28 días. Fuera de los huertos, puedes comprar cápsulas de establo para criar caracoles barbudos o conejos de algodón. Lo mejor es que, a la hora de pescar o cazar bichos con la red, el juego pasa olímpicamente de minijuegos molestos y machaca-botones; basta con interactuar con el timing correcto, lo que se agradece enormemente para mantener el tono relajante.
El problema llega cuando decides cambiar la azada por el pico y bajar a las minas. La luna de Bohr ofrece una experiencia minera accesible y muy divertida, donde los pocos enemigos se despachan fácilmente a base de guadañazos y donde, al alcanzar el nivel 10, desbloqueas vagonetas y teletransportadores que te facilitan la vida. Pero las minas de Hafnir son harina de otro costal.
Aquí el juego rompe ese rollo acogedor y se vuelve una experiencia hostil e incómoda: muchos niveles están sumidos en una oscuridad tan absoluta que es imposible ver por dónde pisas, y están repletos de monstruos inmortales que no se pueden derrotar. Es una decisión de diseño un tanto cuesta arriba que rompe el ritmo y que nos ha dejado más de un dolor de cabeza.

Fricciones y rendimiento en PC
A pesar del mimo del título, la versión 1.0 arrastra asperezas molestas que empañan la recta final. El sistema de tutoriales mediante tarjetas informáticas que saltan al desbloquear mecánicas a veces peca de impreciso o contiene datos erróneos, y se echa en falta que los botones tengan indicaciones claras en la interfaz.
Aunque en PC la optimización general cumple con nota y no hemos sufrido tirones de rendimiento, los tiempos de carga al cambiar de planeta y el guardado automático al irse a dormir se hacen excesivamente largos.
Por suerte, el juego incluye opciones muy útiles como el escalado de interfaz (esencial si juegas en pantallas pequeñas) y un despliegue de nueve festivales estacionales brutales. Asistir a estos eventos rompe la rutina espacial, te permite conocer el lore del juego y es la excusa perfecta para estrechar lazos con alguno de los ocho personajes con los que puedes tener un romance.

Conclusiones: Una aventura espacial que merece la pena cultivar
Farlands es un simulador de vida y granjas notable que sabe ganarse su hueco en el catálogo de PC gracias a un apartado artístico precioso, una banda sonora encantadora y el tremendo acierto de estructurar su progresión en torno a un viaje interplanetario que funciona como un museo coleccionista gigante.
No es perfecto: su editor de personajes inicial es un pelín escaso en opciones, los primeros viajes espaciales se hacen lentos y las minas oscuras de Hafnir son un dolor de muelas. Pero si eres capaz de perdonar estas asperezas técnicas y buscas una fantasía agraria con sabor a ciencia ficción y cargada de humor, la roca espacial de Eric y JanduSoft te va a atrapar durante muchas horas. A nosotros, a pesar de los baches, nos ha gustado mucho.
Lo mejor
- El bucle de explorar 8 planetas con tu nave y rellenar el Arca es sumamente adictivo.
- El pixel art artesanal y las animaciones de las mejoras derrochan carisma y humor.
- La ausencia de minijuegos molestos en la pesca y la caza de insectos.
- Los festivales estacionales y las opciones de romance dan mucha vida al sistema solar.
- Una banda sonora exquisita que acompaña de lujo los paseos espaciales.
Lo peor
- Tiempos de carga excesivos al cambiar de zona y durante el guardado nocturno.
- Las minas de Hafnir son demasiado oscuras y frustrantes.
- El tramo inicial de los viajes espaciales resulta un poco lento y pesado.
Ficha técnica
- Título: Farlands
- Desarrollador: JanduSoft / Eric Rodríguez
- Editor: JanduSoft / Anotherindie
- Plataformas: PC , Switch, Playstation 4 y 5, Xbox Series y One
- Género: Simulador de granjas / Gestión / Ciencia Ficción
- Precio: 17,99€
Nota final
7.5/10
*Este análisis de Farlands para PC ha sido posible gracias a una clave facilitada por JanduSoft
