El panorama de los shooters cooperativos de extracción en PC empieza a parecerse peligrosamente a una sala de espera repleta de clones. Todo el mundo quiere venderte la moto de que vas a juntarte con tres colegas un viernes por la noche para farmear botín legendario mientras salváis el universo. Por eso, cuando Confiction Labs y Agate presentaron Riftstorm, las cejas de más de uno en la redacción subieron automáticamente. ¿La premisa? Coger la perspectiva isométrica, el ritmo endemoniado y las mejoras de habilidad en tiempo real al más puro estilo Realm of Ink, para mezclarlos con tiroteos desenfrenados, granadas y una estructura de looter shooter puramente enfocado al PvE.
El punto de partida suena de maravilla en los papeles, pero nada más aterrizar en esta versión preliminar para ordenador, Riftstorm se encarga de recordarte a bofetada limpia que estás ante un Early Access con trabajo por delante. Y cuando decimos trabajo , nos referimos a esos Early access en los que se notan textos sin traducir, momentos de caídas de frame rate, alguno fallo gráfico y detalles en la jugabilidad. Sin embargo, si eres capaz de cerrar un ojo ante semejante aspereza técnica sabiendo que el pulido suele ser lo último que se remata en este tipo de desarrollos, te das cuenta rápidamente de que bajo toda esa capa de barniz sin lijar hay un corazón jugable que engancha lo suyo.
Contenidos
Bienvenidos al Protocolo Mítico: criaturas y ‘looter’
En la piel de un Tejedor (el pomposo título que reciben los agentes de élite de la organización secreta Protocolo Mítico), nuestra misión principal consiste en desplegarnos en zonas de combate completamente inestables. ¿El objetivo? Investigar el origen de extrañas anomalías, contener a la horda y exterminar a cuanto engendro o entidad sobrenatural se cruce en nuestro camino antes de solicitar la extracción. Todo ello bajo las órdenes directas de una IA con forma de robot azul que nos va soltando misiones sobre la marcha. La narrativa busca crear un trasfondo mitológico y oscuro, aunque, para ser sinceros, pasa sin pena ni gloria y queda eclipsada de inmediato por lo que verdaderamente importa: pegar tiros, reventar hordas y ver qué clase de arma reluciente te suelta el jefe de turno.
A nivel de control y sensaciones a los mandos en PC, la cosa gana enteros de forma espectacular. Y vaya si se nota. Cada disparazo de escopeta, cada ráfaga de fusil y cada detonación de granada transmite un feedback visual y jugable contundente, contundente y lleno de fuerza. Las salas despejadas se convierten en cuestión de segundos en trampas mortales iluminadas por un festival de fuegos artificiales, donde apretar el gatillo sin ton ni son hacia el enemigo más cercano suele ser una sentencia de muerte. El combate exige priorizar objetivos en tiempo real: localizar al titiritero o cerebro que otorga escudos impenetrables a los esbirros antes de que el mapa te pase por encima.

‘Lythograms’ y ‘builds’ que se vuelven locas a mitad de camino
El auténtico motor que mueve las partidas de Riftstorm reside en su sistema de desarrollo de personaje a mitad de misión. Durante cada incursión, la aventura nos recompensa con los llamados Lythograms, unas mejoras temporales de campo que funcionan exactamente igual a las vistas en cientos de roguelikes antes: se nos ofrecen tres opciones a elegir y debemos decidir sobre la marcha qué modificador encaja mejor con nuestro armamento. Los creadores prometen un catálogo con más de 100 de estas ventajas para crear sinergias disparatadas, aunque durante nuestras primeras horas de Riftstorm la variedad ha hecho justicia sobradamente de lo anunciado, aunque honestamente más veces de las que nos gustaría reconocer hemos recurrido a combinaciones clásicas como el anillo de orbes espectrales flotantes para quitarnos de encima a las criaturas más pegajosas.
Lo fascinante es cómo evoluciona la partida a medida que acumulas estos modificadores. Empiezas la incursión con una pistola rancia, una ametralladora y granadas, y para cuando llevas 4 o 5 extracciones llevas un auténtico arsenal de destrucción masiva que dispara proyectiles elementales, activa cadenas de explosiones y genera escudos automáticos al esquivar. Esa promesa de arrancar siendo un simple mortal para terminar transformado en una picadora de carne ambulante es el anzuelo perfecto que sostiene todo el bucle jugable, haciendo que lanzarse a por una misión más resulte extremadamente adictivo.

Extracción ‘soft’: fallar deja cicatrices, pero no te deja en la ruina
Uno de los mayores aciertos conceptuales de Confiction Labs radica en cómo han planteado la mecánica de extracción. Estamos malacostumbrados a que cualquier título que lleve el apellido «extracción» implique la pérdida total y absoluta de absolutamente todo tu inventario tras una mala tarde. En Riftstorm, sabedores de que están construyendo una experiencia puramente cooperativa (aquí no hay modo Jugador contra Jugador de ningún tipo), han optado por una fórmula de «extracción suave» (soft-extraction). Si la misión se tuerce y caes eliminado en las profundidades de la grieta, no vas a perder tus armas principales ni tu equipo equipado.
En su lugar, el armamento regresa al garaje con modificaciones negativas o daños estructurales. Cualquier pieza estropeada se puede reparar en la base invirtiendo recursos o pulirla mediante el sistema de mantenimiento. Esta decisión de diseño es tremendamente coherente para un título enfocado al PvE: evita que un fallo tonto o una mala racha arruine semanas de progreso en grupo y elimina esa barrera de frustración extrema que suele espantar a los jugadores más casuales. Aquí el castigo te da un aviso en forma de factura de reparación, pero no te manda directo a la bancarrota.

La pesadilla del ‘Always Online’ y la falta de cooperativo local
Lamentablemente, hay una decisión técnica que empaña por completo este planteamiento indulgente: la obligación de estar conectado permanentemente a internet, incluso si decides jugar completamente solo. Durante nuestras sesiones de pruebas en PC, sufrir una pequeña microdesconexión del servidor significaba ser expulsado inmediatamente al menú principal, perdiendo todo el progreso de la incursión en curso. Perder un despliegue por haber tomado una mala decisión táctica en medio de un tiroteo forma parte de la gracia del género; perderlo porque el servidor remoto ha estornudado es una píldora amarga que sienta fatal. Para colmo hay que registrar nuestra cuenta fuera de Steam algo que no nos ha gustado nada.
A esto hay que sumarle la ausencia del modo cooperativo en pantalla dividida o local. El estudio ha sido transparente al admitir que su código de red se diseñó desde el primer día pensando en el juego en línea para tres jugadores, y que integrar el juego local es un reto técnico complejo que les encantaría abordar más adelante. Se agradece la sinceridad directa del equipo frente a los parches de silencio habituales en la industria, pero la realidad es que a día de hoy la experiencia multiplayer depende al 100% de la estabilidad de tus servidores y de la calidad de tu conexión a red. Esto se traduce en que dependemos del buen hacer de los chicos de Confiction Labs para jugar y que si deciden cerrar los servidores no podremos volver a echar una partida nunca más.

¿Suficiente contenido para sobrevivir sin el factor PvP?
Aquí llegamos al verdadero hueso del asunto y a la gran prueba de fuego a la que se enfrenta el juego tras su desembarco en el Early Access de Steam. Al renunciar deliberadamente al modo JcJ (PvP), Riftstorm se priva de la fuente de rejugabilidad infinita más barata que existe: el pique entre personas reales. Sin competidores humanos que renueven las partidas de forma impredecible, todo el peso de la vida útil del título recae de forma exclusiva sobre los hombros del contenido PvE generado por los desarrolladores.
Y es en este apartado donde las opiniones iniciales de la comunidad en Steam se han mostrado bastante divididas (con un 58% de valoraciones positivas que reflejan un veredicto «mixto»). El bucle de tiroteos funciona, el impacto del armamento es adictivo y el sistema de Lythograms divierte, pero la variedad de entornos, la repetición de los objetivos en las misiones y la falta de sorpresas a largo plazo hacen que el contenido actual amenace con volverse monótono tras varias horas de vicio intenso. Un tiroteo PvE tiene que ser impecable y asombrosamente variado en mapas, jefes y botín para sostener a una comunidad exigente durante meses; un desafío titánico para un estudio independiente.

Conclusiones
Riftstorm se presenta en PC como una propuesta con un potencial jugable innegable, un ritmo frenético a lo Realm of Ink y una contundencia en los impactos sensacional. La decisión de suavizar las penalizaciones de la extracción le sienta genial para disfrutar en cooperativo a tres bandas sin angustias innecesarias. Sin embargo, su lanzamiento en Early Access llega cargado de deberes por hacer: la optimización y pulido de detalles necesita un buen repado, el requisito de estar siempre conectado molesta cuando juegas en solitario y la cantidad de contenido actual corre el riesgo de quedarse corta si no recibe actualizaciones constantes de peso. Hay una tormenta muy prometedora aquí dentro, pero los desarrolladores van a tener que sudar la camiseta para que no se quede en un simple amago de chaparrón.
Ficha Técnica
- Título: Riftstorm
- Género: Shooter de extracción / Roguelite de acción isométrico / Co-op PvE
- Desarrollador: Confiction Labs / Agate
- Editor: Confiction Labs, Gamersky Games
- Plataformas: PC (Steam Early Access)
- Fecha de lanzamiento: 11 de agosto de 2026 (Acceso Anticipado)
- Idioma: Textos en español
*Este avance de Riftstorm ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por PR Hound
