El nicho del metroidvania 2D está más apretado que el metro a las ocho de la mañana. Hoy en día tiras una piedra a la tienda digital de turno y te caen encima tres indies de plataformas con mapa interconectado, ambientación melancólica y combates donde mueres de dos toques. Sin embargo, en esta casa nos cuesta horrores decirle que no a un buen laberinto de píxeles, sobre todo cuando llega armado con ideas frescas y una jugabilidad que te entra por las manos como un tiro de adrenalina. Y esa es, precisamente, la mejor carta de presentación de Akatori.
Desarrollado por el modesto estudio Contrast Games y publicado a nivel global por Games Harbour, el título aterriza finalmente en PC tras años de desarrollo y algún que otro bache que hacía presagiar lo peor. Pero tranquilos, porque la espera ha merecido la pena. Lo nuevo de la desarrolladora nipona es un action-platformer en 2.5D de corte clásico que no busca inventar la rueda, sino conseguir que cada vez que pulses el botón de salto sientas que estás ejecutando una coreografía perfecta. Con un acabado visual deslumbrante y una fluidez de movimientos sensacional, la versión de ordenador se convierte en un patio de recreo para los amantes del plataformeo de precisión y los combates a toda pastilla.
Contenidos
Mako, el mineral maldito y un pájaro con muy pocas pulgas
La trama de Akatori nos traslada a un mundo de fantasía oriental completamente obsesionado, (y amenazado) por el Ámbar. Esta sustancia mística funciona como la gasolina que mueve la civilización, pero también como una plaga corrosiva que desata temibles Tormentas de Ámbar, capaces de mutar a la fauna local y pudrir el equilibrio natural de los reinos. En mitad de este estropicio encarnamos a Mako, una joven aprendiz del Templo del Pájaro de Fuego que, durante una expedición rutinaria que sale rematadamente mal, termina cruzándose en el camino de Akatori.
¿Y quién o qué es Akatori? Pues ni más ni menos que una deidad con forma de ave fénix roja y bastante mala leche que acaba sellada dentro de un bastón místico. Lejos de ponerse solemnes y daros la chapa con profecías milenarias insoportables, el dueto que forman Mako y su plumífero compañero regala momentos divertidísimos gracias a una química fabulosa. Mako aporta la inocencia y el ímpetu juvenil, mientras que el pájaro atizado en el palo se dedica a soltar comentarios irónicos, pullas constantes y chascarrillos que le quitan hierro a la tragedia ambiental que estamos presenciando. Todo ello aderezado con unas pinceladas de humor muy inteligentes y traducido con un castellano bastante majete que da gusto leer.

Un bastón para dominar los aires y partirse la cara
Si hay algo que diferencia a Akatori de competidores directos como Tevi o el aclamado Prince of Persia: The Lost Crown, es la versatilidad enfermiza de su herramienta estrella. El bastón no es un simple trozo de madera para sacarle las garrapatas a los monstruos de turno; es una navaja suiza de movilidad y combate. Al agarrarlo podemos usarlo como punto de apoyo en paredes, búmeran de energía, palanca para activar mecanismos a distancia o incluso como una hélice improvisada para planear sobre corrientes de aire abrasador.
El control al teclado o con mando es una auténtica exquisitez: rápido, sin nada de retardo y con una respuesta milimétrica. Desde los primeros compases de la aventura disponemos de herramientas de movilidad muy jugosas, permitiéndonos encadenar saltos dobles, deslizados por muros y aceleraciones aéreas que convierten la exploración en una suerte de parkour marcial espectacular. Mako se mueve con una ligereza pasmosa y, cuando dominas la inercia del movimiento aéreo, cruzarte los biomas del mapa es un placer sensorial absoluto.

El baile de los puños y la barra de caos: combate con ritmo ‘Hollowknightiano’
El sistema de combate de Akatori huye conscientemente de las complejidades innecesarias para centrarse en un bucle de acción rápido, rítmico y tremendamente satisfactorio. Aunque el bastón místico se lleva casi todo el protagonismo como arma a distancia e instrumento de movilidad, Mako es una luchadora marcial consumada desde el minuto uno. Esto genera una dinámica brillante: las habilidades especiales y lanzamientos del bastón consumen una barra de energía que únicamente se recarga asestando mamporros a mano abierta a corta distancia. Te obliga a alternar constantemente entre el juego a distancia y la pelea cuerpo a cuerpo, metiéndote de lleno en la boca del lobo si quieres mantener tu arsenal mágico al máximo rendimiento.
El ritmo de las peleas bebe sin ningún tipo de disimulo del patrón popularizado por Hollow Knight. No hay barra de resistencia que limite nuestros golpes, (¡bendito sea el cielo!) pero sí un dash o impulso aéreo que permite atravesar a los enemigos otorgándonos unos valiosos fotogramas de invencibilidad. Eso sí, el juego impone un pequeño tiempo de enfriamiento (cooldown) en esta esquiva para evitar que machaquemos el botón sin ton ni son. Saber medir esos milisegundos de recarga resulta crucial no solo para sobrevivir a las embestidas de los enemigos más pesados, sino también para encarar tramos donde el plataformeo y los ataques enemigos se solapan en pleno vuelo.

Plataformas maquiavélicas, secciones submarinas y picos de infarto
No os dejéis engañar por su vistoso apartado visual ni por la simpatía de sus protagonistas: Akatori sabe apretar las tuercas cuando se lo propone. Aunque no llega a ser una tortura descabellada, la aventura nos regala momentos de auténtica sudor fría. El diseño de niveles coloca con bastante mala leche tramos de pinchos, trampas de ámbar corrompido y enemigos voladores entre puntos de guardado que a veces se sienten diabólicamente distantes entre sí.
Entre las secciones más memorables, (y exasperantes) destacan unas zonas acuáticas donde no solo debemos evitar el daño ambiental, sino también vigilar un contador de oxígeno que se reduce drásticamente cada vez que ejecutamos un dash para esquivar peligros. Y por si no tuvisteis suficiente con la tensión bajo el agua, el juego se marca varias secuencias de persecución a tumba abierta al más puro estilo Ori, donde un solo fallo de cálculo en el salto significa palmar al instante y repetir toda la huida desde el principio. Son picos de dificultad puntuales pero intensos que exigen reflejos de cirujano y paciencia de santo, pero que dejan una satisfacción brutal cuando logras superarlos.

Economía de pociones y un rendimiento impecable en PC
Para compensar estas perrerías, Contrast Games ha diseñado un sistema de curación bastante permisivo apoyado en una economía desbordante. Durante nuestro viaje nos inflamos a recolectar fragmentos de Ámbar, la moneda del juego, que podemos gastar en una generosa red de comerciantes desperdigados por los mapas para comprar pociones de salud asignadas directamente a la cruceta. Gracias a esto, si gestionamos bien la billetera y exploramos los recovecos del mapa en busca de frascos ocultos, tendremos un colchón de curación constante para afrontar con garantías las espectaculares batallas contra los jefes finales.
En el apartado técnico, la versión para PC funciona de fábula. Los requisitos son sumamente modestos, lo que permite que el juego corra a 60 fotogramas por segundo rocosos como una piedra incluso en ordenadores antiguos o portátiles de perfil bajo. Las molestas sensaciones de retardo en la respuesta que arrastraban algunas demostraciones previas han desaparecido por completo, dejando paso a una experiencia fluida, precisa y con una carga gráfica basada en un pixel art en 2.5D que quita el sentido.

Brevedad con estilo: el triunfo de ir directo al grano
En una era donde da la sensación de que cualquier metroidvania indie está obligado a meterte entre veinte y treinta horas de relleno absurdo, caminatas eternas y backtracking insoportable solo para abultar la ficha de duración, Akatori se marca un tanto gigantesco yendo directo al grano. Estamos ante una aventura concentrada, de unas seis a ocho horas de duración, que se pueden ir a las diez o doce si quieres rascar el 100% de los mapas y encontrar hasta el último secreto, donde cada bioma se siente fresco, bien estructurado y sin un solo minuto desperdiciado.
Esta duración ajustada le sienta como un guante a la propuesta de Contrast Games. No hay lugar para el aburrimiento: el ritmo de progresión es endiablado, las habilidades del bastón se suceden con soltura y la curva de aprendizaje te mantiene siempre en tensión sin llegar a resultar cargante. La combinación de fondos en 3D con un pixel art mimado hasta el extremo, sumada a una banda sonora orquestal que cambia de tono con un dinamismo impecable durante los combates contra los jefes, redondea un empaque general que entra por los ojos y se disfruta de principio a fin.

Luces y sombras de una aventura marcial
Por supuesto, no todo es perfecto en la travesía de Mako y Akatori. Aunque el juego resulta sumamente divertido, arrastra pequeños peros que le impiden escalar hasta el Olimpo del género. El trazado de los mapas, si bien está bien diseñado para el plataformeo, resulta algo más lineal y encorsetado que el de los gigantes de la exploración abierta. Tampoco termina de aprovechar del todo algunos sistemas secundarios, como la barra de caos o ciertas transformaciones avanzadas del bastón, que se sienten algo desaprovechadas o testimoniales durante las primeras horas de la campaña.
A esto hay que añadir que la variedad de enemigos comunes se queda un pelín corta en los tramos iniciales, haciendo que nos enfrentemos una y otra vez a los mismos patrones de ataque hasta que la aventura abre el abanico en los biomas más avanzados. No obstante, son pequeñas grietas en un muro de piedra bastante sólido: el control responde como los ángeles, el plataformeo de precisión es un gustazo y las sensaciones al mando son imbatibles.

Conclusiones
Akatori es una pequeña gran joya que demuestra que la brevedad bien entendida es un valor en alza en el terreno indie. Contrast Games ha sabido sobreponerse a un desarrollo accidentado para entregarnos un metroidvania en 2.5D ágil, bonito hasta decir basta y con un sistema de movimiento apoyado en su bastón místico que es una auténtica delicia jugable en PC. Es cierto que su desarrollo es algo más lineal de lo habitual y que no busca revolucionar los cimientos del género, pero su combate rítmico, sus exigentes secciones de plataformas y la química entre sus protagonistas convierten a este viaje en una recomendación instantánea para cualquier fan de la acción en dos dimensiones.
Lo Mejor
- Mover a Mako, planear, rebotar en paredes y encadenar combos aéreos con el bastón se siente fluido, preciso y tremendamente divertido.
- La mezcla de pixel art detallado con escenarios en 3D y una iluminación hipercuidada regala estampas preciosas.
- Se agradece un juego de 6 a 8 horas concentradas, sin backtracking molesto ni paseos artificiales para estirar el reloj.
- Requisitos bajísimos, respuesta milimétrica a los mandos y 60 fotogramas por segundo rocosos.
Lo Peor
- La exploración y el mapa están más encorsetados que en los grandes referentes del estilo.
- La barra de caos y algunas habilidades del bastón aportan menos de lo que prometen en un inicio.
- En las primeras horas de juego se echa en falta algo más de diversidad de monstruos comunes.
Ficha Técnica
- Título: Akatori
- Género: Metroidvania / Plataformas de acción 2.5D / Hack and Slash
- Desarrollador: Contrast Games
- Editor: Games Harbour, Esprit Games
- Plataformas: PC (versión analizada en Steam), PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X|S
- Idioma: Textos en español, sin voces
Nota Final
8.0 / 10
Akatori es un metroidvania fresco, deslumbrante y directo al grano que se convierte en una de las sorpresas indies más gratas de la temporada en PC. A pesar de pecar de cierta linealidad en su mapeado, su sobresaliente sistema de plataformas, la agilidad de su combate y el enorme encanto de sus protagonistas hacen de este título una compra recomendadísima para quienes busquen acción marcial de alta precisión sin perder el tiempo.
*Este análisis de Akatori para PC ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por Critical Hit PR
