En Generación Gamer nos gusta decir las cosas de frente: el primer Code Vein fue un intento simpático. Tenía ese atractivo innegable de ser «el Dark Souls de estética anime», pero se quedaba a medio gas en el diseño de sus escenarios, la fluidez del combate y esa molesta sensación de estar ante un imitador con buenas intenciones pero al que le faltaba «algo». Por eso, tras meses desde su lanzamiento, al fin nos ponernos a los mandos de Code Vein II y su DLC La Máscara de Idris en PC, y la sorpresa ha sido mayúscula. Estamos ante una secuela en el sentido más noble de la palabra, de esas que miran a la primera entrega, identifican sin piedad todo lo que chirriaba y deciden dar un salto de gigante para construir un RPG de acción con un empaque, una ambición y un desparpajo alucinantes.
La propuesta no se anda con chiquitas. En lugar de limitarse a repetir la jugada, Bandai Namco ha construido un híbrido fascinante que fusiona la exigencia táctica de un Soulslike con el corazón, la narrativa desenfrenada y los tropos más épicos del JRPG de la vieja escuela. Si eres de los que disfrutan con las tramas hiperdramáticas cargadas de viajes temporales, sacrificios imposibles, filosofía a lo Yoko Taro y ese sabor inconfundible a producciones diseñadas para hacernos preguntas, aquí vas a encontrar tu nuevo pozo de horas favorito. Es ruidoso, es emotivo, es jodidamente directo y viene para abrazar el espíritu otaku a máxima potencia.
Contenidos
Cazarresucitados y la paradoja del pasado
La historia nos pone en la piel de un cazarresucitados en mitad de un futuro devastado. El mundo se vino abajo tras el evento conocido como el Resurgimiento, una catástrofe que solo pudo contenerse cuando los grandes héroes de la época sellaron la amenaza a costa de su propia libertad, quedando atrapados en crisálidas. Sin embargo, ese sello se está resquebrajando y el colapso absoluto es cuestión de tiempo. Es ahí donde entra en juego nuestra alianza con Lou, una resucitada dotada del don único de abrir grietas en el tiempo. La premisa roza la tragedia griega: debemos viajar al pasado, conocer a esos guerreros legendarios en sus días de gloria, ganarnos su confianza y obtener un vínculo vital para, de vuelta al presente, terminar con sus vidas y mantener el sello firme.
Esta dinámica de viajes en el tiempo articula la aventura de una forma brillantísima. En lugar de soltarte en un mundo mudo donde tienes que leer la descripción de tres piedras y un casco roto para entender qué puñetas pasa, la narrativa de Code Vein II se sirve de cinemáticas espectaculares, diálogos profundos y arcos argumentales dramáticos estilo anime que no se cortan un pelo a la hora de meterte el pianito de fondo para hacerte soltar la lagrimita. El creador de personajes es infinitamente más complejo que en la primera parte, permitiéndote diseñar al cazarresucitados de tus sueños con todo tipo de detalles, aunque hay que admitir que ver a nuestro protagonista mudo poniendo cara de póquer en mitad de los momentos más trágicos de la trama resulta tan cómico como inevitable.

Un mundo expansivo que te invita a perderte
A diferencia de los pasillos oscuros y clónicos de la primera entrega, Code Vein II apuesta por una estructura de mundo abierto delimitado por zonas montañosas y ruinas urbanas que recuerda poderosamente a la escala de Elden Ring. Para movernos con agilidad por estas vastas extensiones postapocalípticas contamos con una motocicleta, un añadido divertidísimo que convierte los desplazamientos entre ruinas, laboratorios abandonados y túneles de tren en un auténtico gustazo.
La exploración premia constantemente la curiosidad. Perderte por las autopistas derruidas te llevará a descubrir jefes opcionales, mazmorras ocultas con un acertado toque de verticalidad y un buen puñado de misiones secundarias que profundizan en el trágico destino de este universo. Y lo mejor de todo es que, tras completar el arco temporal de un guerrero en el pasado, el juego te da la oportunidad de regresar a esa era para intentar alterar los acontecimientos y darles un final diferente, tejiendo una red de decisiones e interacciones que te atrapa por completo.

El choque frontal del combate
Entrar al trapo con el sistema de combate de Code Vein II exige cambiar el chip desde el primer minuto. Qué sí, que tienes el golpe fuerte y débil de siempre, el bloqueo, rodar… Todo nos recuerda mucho a demasiados juegos, pero aquí hay cambios podemos hacer combinaciones para realizar golpes especiales como si de un buen anime se tratara, golpes que realizados en el momento correcto dejarán a nuestro enemigo aturdido para que podamos cambiar nuestras manos por garras y drenarles.
Esto nos recarga nuestros puntos de energía mágica, permitiéndonos desatar las poderosas Formas de arma y habilidades especiales de nuestra build. Al subir de nivel tampoco repartimos puntos a la vieja usanza en estadísticas individuales, sino que equipamos el Código de Sangre de nuestros aliados, un concepto sensacional que refuerza la idea de que nuestro poder depende del vínculo de amistad con el grupo.

Aliados en el campo de batalla: apoyo, asimilación y la vida en juego
La presencia de los compañeros resucitados en combate no es un mero adorno visual para hacer bonito en pantalla. De hecho, el juego nos ofrece dos alternativas estratégicas bien diferenciadas: mantener al camarada peleando hombro con hombro o bien usar la opción de asimilarlo. Esta última sacrifica su presencia física en el ring a cambio de absorber sus poderes y disparar nuestros atributos hasta las nubes, ideal para duelos contra enemigos que exigen el máximo rendimiento individual.
Además, nuestros aliados ejercen como un seguro de vida muy particular. Cuando recibimos un golpe letal, nuestro compañero puede donarnos una porción de su propia salud para resucitarnos en el acto. No obstante, este recurso no nos convierte en seres inmortales: la habilidad tiene un tiempo de recarga considerable, y cada resurrección consecutiva nos otorga una cantidad menor de vida. Para colmo, el daño que infligen los aliados se marca en la barra del enemigo con un color blanco recuperable, lo que nos obliga a intervenir y golpear activamente para rematar el daño definitivo y evitar que las criaturas se regeneren.

La Máscara de Idris: un viaje al Mundo Olvidado
El compromiso de Bandai Namco con este universo se consolida de forma espectacular con su primera gran expansión de contenido, La Máscara de Idris. Este DLC nos traslada directamente al Mundo Olvidado, un reino espectral y caótico formado por los retazos de aquellas líneas temporales que quedaron borradas del mapa al alterar los acontecimientos de la campaña principal. En el epicentro de este lugar gira un majestuoso huso dimensional alimentado por los recuerdos de los mundos perdidos, sirviendo como escenario para una aventura independiente que aporta capas extra a la rica mitología del juego.
Acceder a este contenido exige haber completado la historia principal hasta el tramo de Luna Fraterna y resolver la petición de Valentin. Una vez dentro, la expansión suma al plantel a dos nuevas e interesantísimas compañeras: Liv Voda, la encargada de vigilar las grietas temporales, y la de sobra conocida Lou MagMell, que lleva con nosotros todo el juego y con la que compartimos corazón pero que está totalmente cambiada: solitaria, misteriosa y radicalmente distinta a la que conocemos. Esta versión «paralela» trabaja para contener la expansión de ese mundo fracturado. Debido a las distorsiones de las líneas temporales, su rol en esta expansión cambia drásticamente, llegando a convertirse en una pieza clave de los desafíos finales.
Ambas aportan arcos narrativos fantásticos, nuevas armas, Códigos de Sangre inéditos y habilidades devastadoras. Como guinda para los fans de la personalización, superar La Máscara de Idris desbloquea paletas de color alternativas para los 14 compañeros del juego base, dándonos una excusa perfecta para reexplorar este universo con nuestros aliados favoritos.

Luces y sombras de Unreal Engine en PC
Afrontar Code Vein II en PC es una experiencia visualmente estimulante, aunque no exenta de ligeros tirones de orejas en el plano estrictamente técnico. El salto al motor Unreal Engine le ha sentado de maravilla a la dirección artística. Las zonas del pasado brillan con una iluminación espectacular, una paleta de colores vivísima y un diseño de arquitectura que entra por los ojos desde el primer segundo. Los modelados de los personajes, las animaciones de los ataques especiales y los efectos de partículas al desatar el icor lucen con una fuerza demoledora que deja en evidencia a la primera entrega.
Al recorrer el mundo abierto, es habitual presenciar cierta aparición tardía de texturas o pequeñísimas caídas de fotogramas mientras el escenario se carga en segundo plano. Afortunadamente, en distancias cortas y durante los combates contra jefes finales dentro de las mazmorras, la fluidez se mantiene razonablemente rocosa a 60 fps si dispones de un equipo de gama media-alta bien ajustado. No estamos ante una catástrofe de optimización, pero sí ante un título al que un par de parches de pulido le vendrán como agua de mayo para redondear su acabado en compatibles, aunque dado los meses que han pasado desde su salida no sé yo si ya los veremos algún día.

Una secuela con personalidad desbordante
Superados sus pequeños tropiezos técnicos y esa barrera inicial que supone adaptarse al nuevo sistema de combate, Code Vein II se erigío como una auténtica sorpresa a principios de este año dentro del panorama del rol de acción. Bandai Namco ha sabido distanciar su franquicia de los clones habituales de la fórmula FromSoftware para construir una identidad propia, fresca y tremendamente divertida. La mezcla de exploración de mundo abierto, narrativa cinematográfica cargada de drama otaku, viajes en el tiempo y un combate estratégico donde los lazos de amistad importan tanto como el filo de tu espada funciona con la precisión de un reloj suizo.
Es un juego largo, ambicioso, repleto de contenido secundario y aderezado con un DLC como La Máscara de Idris que expande sus horizontes de forma impecable. Si eres de los que disfrutan de las historias épicas de anime, las melodías de piano desgarradoras y la satisfacción de dominar un sistema de combate exigente pero enormemente flexible, este viaje a través del tiempo se convertirá en una de tus mayores obsesiones del año.

Conclusiones
Code Vein II es exactamente lo que debe ser una gran secuela: un salto de calidad rotundo respecto al original que no teme arriesgar para encontrar su propio camino. La combinación de elementos JRPG con las mecánicas de un Soulslike crea una fórmula con personalidad única, respaldada por un elenco de personajes inolvidables, una banda sonora de primer nivel y un sistema de combate repleto de posibilidades. Pese a sus imperfecciones técnicas en PC y la repetición puntual de algún jefe, estamos ante una aventura sobresaliente que ningún fan del género debería dejar pasar.
Lo Mejor:
- La genial mezcla de narrativa JRPG dramática con la jugabilidad exigente.
- El sistema de combate, las builds vinculadas a compañeros y el uso del icor ofrecen una flexibilidad enorme.
- La estructura con viajes en el tiempo para alterar el pasado de nuestros aliados es un acierto total.
- La motocicleta y la verticalidad del mundo abierto hacen que explorar sea enormemente divertido.
- El DLC La Máscara de Idris aporta un valor enorme con el Mundo Olvidado y sus nuevas compañeras.
Lo Peor:
- El cambio del sistema de combate puede no satisfacer a antiguos jugadores que vengan buscando un Soulslike más puro.
- Pequeños tirones de rendimiento y carga tardía de texturas al desplazarnos a gran velocidad por el mapa.
- Algunos jefes e itinerarios secundarios abusan del reciclaje de enemigos.
Ficha Técnica
- Título: Code Vein II y DLC: La Mascara de Ibris
- Género: Action RPG / Soulslike / JRPG / Anime
- Desarrollador: Bandai Namco Studios
- Editor: Bandai Namco Entertainment
- Plataformas: PC (Versión analizada), PlayStation 5, Xbox Series X|S
- Versión analizada: PC (Steam)
- Idiomas: Textos en español, voces en inglés y japonés
Nota Final
8.5 / 10
*Este análisis de Code Vein II y su DLC La Máscara de Idris para PC ha sido posible gracias a una clave facilitada por Bandai Namco
