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Desarrollado por Galactic Ghosty, el proyecto independiente de Kate, con la colaboración musical de Kim, Allogloom es una aventura gráfica de apuntar y hacer clic que combina una ambientación gótica con una historia de misterio, personajes peculiares y puzles conectados con la narrativa. Su apartado artístico, dibujado a mano, constituye una de sus principales señas de identidad, pero lo interesante es que detrás de sus criaturas grotescas y sus escenarios sombríos se esconde una historia que sabe despertar nuestra curiosidad.

La protagonista es Nora, una joven que vive en una comunidad acostumbrada a unas tradiciones que resultarían de lo más perturbadoras para cualquiera ajeno a ellas. La desaparición de su madre, Lily, parece haber quedado relegada al olvido, en parte porque procedía de un mundo exterior del que apenas se habla. Pero cuando los acontecimientos empiezan a torcerse, Nora descubrirá que hay mucho más detrás de las costumbres de su hogar.

Allogloom no necesita recurrir a grandes artificios para captar nuestra atención. Le basta con presentarnos un mundo que parece funcionar con sus propias reglas y dejar que poco a poco nos preguntemos qué está pasando realmente. Y, cuando una aventura gráfica consigue que queramos seguir jugando simplemente porque necesitamos conocer la respuesta, ya tiene bastante terreno ganado.

Un cuento oscuro entre polillas y secretos

El nombre del juego ya nos da una pista sobre sus intenciones. Allogloom combina el concepto de allograph, relacionado con las distintas representaciones gráficas de un símbolo o carácter, con gloom, una palabra inglesa asociada a la penumbra y la melancolía. Una mezcla que encaja con una aventura donde la apariencia de las cosas y la manera en que sus habitantes entienden la realidad resultan fundamentales.

La historia nos presenta a Nora durante la celebración de la Puerta de los Muertos, una festividad en la que debemos preparar una mesa ritual. En la Arboleda Macabra, las polillas doradas tienen un papel esencial: estas criaturas carnívoras participan en una tradición vinculada al tránsito de los difuntos, alimentándose de sus cuerpos. Para mantener las costumbres de la comunidad, también hay que ofrecerles carne bañada en savia. Si os parece una manera bastante peculiar de honrar a los fallecidos, tranquilos, porque esto es solo el principio.

Lo interesante no es únicamente la naturaleza grotesca de estas tradiciones, sino la normalidad con la que se presentan. Los habitantes no parecen considerar que vivan en un lugar especialmente extraño. Para ellos, sus rituales forman parte de la vida cotidiana, y esa diferencia entre su percepción y la nuestra contribuye a crear una atmósfera inquietante. El juego no necesita llenar cada escena de sustos: basta con permitirnos observar sus costumbres para que empecemos a sospechar que algo no funciona como debería.

En el centro del misterio encontramos a Lily, la madre de Nora, cuya desaparición no despertó demasiado interés en la comunidad. Su condición de extranjera parece haber facilitado que los demás aceptasen su ausencia sin hacerse demasiadas preguntas. Sin embargo, la joven irá descubriendo que su madre estaba investigando cuestiones relacionadas con el mundo exterior y como volver a el, algo desconocido para los habitantes de la arboleda.

Uno de los grandes aciertos de Allogloom es su capacidad para sorprender. La historia introduce revelaciones que modifican nuestras expectativas y evita que el misterio se limite a una sucesión de preguntas sin respuesta. Los acontecimientos van conectándose y nos hacen querer avanzar para descubrir qué ocurrió realmente, qué relación tiene Lily con todo lo que está sucediendo y hasta qué punto podemos confiar en la versión de la realidad que nos ofrece la comunidad.

No estamos ante una aventura que necesite recurrir a una narración excesivamente complicada para mantener el interés. Su fuerza reside en dosificar la información, relacionar los descubrimientos con los puzles y conseguir que explorar el mundo tenga un propósito narrativo. Eso sí, conviene leer con atención: las pistas no están ahí únicamente para indicarnos qué objeto necesitamos utilizar, sino también para ayudarnos a comprender el trasfondo de la historia.

Apuntar, hacer clic y conectar las piezas

En lo jugable, Allogloom apuesta por una fórmula clásica de las aventuras gráficas. Nos desplazamos haciendo clic sobre el escenario, examinamos objetos, hablamos con los personajes y recogemos elementos que pueden resultar útiles más adelante. El inventario es una pieza fundamental de la experiencia, ya que permite combinar objetos o utilizarlos directamente para resolver situaciones concretas.

Los puzles están bastante integrados en la narración. En lugar de presentarse como desafíos aislados que interrumpen el desarrollo, suelen formar parte de lo que Nora necesita hacer para avanzar o descubrir algo nuevo. Las cartas, las notas y las conversaciones pueden contener información relevante para resolver un acertijo, de modo que leer no es una actividad secundaria: es parte esencial de la aventura. Hay puzles que van desde recomponer el retrato sobre una caja o lograr que se enciendan todos los fusibles.

La dificultad mantiene un equilibrio razonable. Los puzles no suelen exigir soluciones absurdas ni una lógica completamente desconectada de lo que vemos en pantalla. La información necesaria está repartida entre los escenarios, los objetos y los textos, y el reto consiste en interpretarla correctamente. A medida que avanzamos, la complejidad aumenta, pero la aventura procura que las respuestas tengan sentido dentro de su propio universo.

Otro punto interesante es el «reseteo» entre capítulos. Según avanzamos por la trama vamos pasando capítulos, y un punto que facilita mucho las cosas es que todo lo que recojamos durante ese capítulo solamente sirve para resolver los problemas y puzles de ese capítulo. Nada de tener un objeto en el inventario todo el juego para usarlo al final o directmaente objetos que no sirven de nada.

Un misterio con duración justa

La estructura de Allogloom tiene una consecuencia clara: avanzar no siempre significa caminar hacia delante. Como sucede en muchas aventuras de apuntar y hacer clic, a menudo tendremos que regresar a una localización anterior, examinar un objeto que antes no parecía importante o utilizar una pista que hemos encontrado bastante más tarde.

La duración es relativamente contenida. La aventura se organiza en ocho capítulos y las estimaciones disponibles sitúan la experiencia en torno a las cinco horas, aunque el tiempo puede variar según nuestra habilidad para resolver los acertijos y la cantidad de vueltas que demos antes de encontrar las respuestas. No es una aventura especialmente larga, pero tampoco necesita serlo para desarrollar su misterio.

Su ritmo funciona mejor cuando la exploración y la resolución de puzles se complementan. Hay momentos en los que una pista permite desbloquear varias acciones que teníamos pendientes, haciendo que el capítulo avance con rapidez. En otros, la necesidad de volver sobre nuestros pasos puede resultar algo más pesada.

Aun así, el diseño tiene una virtud importante: nos invita a participar activamente en la investigación. No basta con seguir una flecha ni con esperar a que el juego nos explique cada paso. Tenemos que interpretar el entorno y establecer conexiones, y eso encaja perfectamente con una historia en la que buena parte de la verdad permanece oculta.

Un apartado artístico con personalidad propia

Si hay algo que distingue a Allogloom a primera vista, es su apartado visual. El juego apuesta por ilustraciones dibujadas a mano que combinan elementos góticos, grotescos y orgánicos. Las formas vegetales, las siluetas y los detalles decorativos contribuyen a construir un mundo que parece sacado de un cuento ilustrado que alguien decidió convertir en una pesadilla.

Su estética recuerda al Art Nouveau por el protagonismo de las líneas orgánicas y las formas inspiradas en la naturaleza. Los escenarios no se limitan a servir de fondo para los puzles: transmiten la personalidad de un lugar donde lo hermoso y lo repulsivo conviven constantemente. La vegetación, las criaturas y los elementos arquitectónicos parecen formar parte de una misma identidad visual.

También es fácil encontrar puntos en común con el imaginario de Fran Bow, una referencia especialmente pertinente por su combinación de fantasía oscura, personajes inquietantes y una apariencia que juega con la frontera entre lo infantil y lo perturbador. No se trata de que Allogloom dependa de esa semejanza, sino de que comparte esa capacidad para transformar imágenes aparentemente delicadas en algo incómodo.

El trabajo artístico tiene un valor añadido por el carácter independiente del proyecto. Kate ha creado prácticamente todo el juego, con la excepción de la banda sonora, y ese esfuerzo se percibe en la coherencia de sus imágenes. No hace falta un despliegue técnico descomunal para construir una identidad reconocible: basta con una dirección artística consistente y suficiente cuidado en los detalles.

La ambientación acompaña especialmente bien a la historia. Los escenarios refuerzan la sensación de que estamos explorando una comunidad con costumbres propias, mientras que las criaturas y los elementos más grotescos nos recuerdan que no estamos ante una fantasía amable. Esa combinación evita que el juego dependa exclusivamente de sus revelaciones narrativas para mantener el misterio.

Una banda sonora que acompaña la penumbra

La música es obra de Kim, colaboradora de Kate, y mantiene un tono suave y contenido que encaja con la personalidad de la aventura. En lugar de imponerse sobre la acción, acompaña la exploración y refuerza esa atmósfera de cuento gótico en la que incluso los momentos aparentemente tranquilos esconden cierta inquietud.

Es una decisión acertada para una aventura gráfica centrada en la observación y la lectura. Los puzles necesitan espacio para que podamos pensar, y la música contribuye a mantener la inmersión sin convertir cada descubrimiento en un acontecimiento exagerado. Su función es acompañar el mundo y dar continuidad a la experiencia.

El apartado sonoro no pretende robar protagonismo a las ilustraciones ni a la historia. Ambos elementos trabajan juntos para sostener una ambientación coherente, en la que lo extraño se presenta con naturalidad y el misterio va creciendo conforme avanzamos.

Conclusiones

Allogloom es una aventura gráfica independiente con personalidad, una historia intrigante y un apartado artístico que merece buena parte de los elogios. Su mundo grotesco, sus polillas carnívoras y las extrañas tradiciones de la Arboleda Macabra captan nuestra atención desde el principio, pero es el misterio alrededor de Nora y su madre el que nos empuja a seguir jugando.

Los puzles son otro de sus puntos fuertes. La dificultad progresa de manera razonable y las soluciones suelen estar relacionadas con la información que hemos encontrado, lo que permite disfrutar de esa satisfacción de conectar pistas y descubrir cómo avanzar. Eso sí, será necesario prestar atención a los textos y aceptar que, en ocasiones, tendremos que volver sobre nuestros pasos para localizar una pista olvidada.

Su duración contenida y algunos desplazamientos repetidos pueden frenar el ritmo, especialmente cuando no recordamos dónde encontramos determinada información. No obstante, estos inconvenientes no empañan una propuesta que sabe aprovechar sus recursos y construir una identidad visual y narrativa propia.

Galactic Ghosty firma una aventura recomendable para quienes disfrutan de los clásicos point and click, los relatos de fantasía oscura y los misterios que se resuelven observando con atención. Allogloom demuestra que un proyecto pequeño puede destacar cuando tiene una visión artística clara y una historia que sabe mantener nuestra curiosidad. Si os apetece adentraros en un cuento donde las tradiciones esconden secretos y hasta las polillas pueden convertirse en una amenaza, quizá haya llegado el momento de visitar la Arboleda Macabra.

Lo mejor

  • Un apartado artístico dibujado a mano con una identidad visual muy marcada.
  • Una historia de misterio que invita a descubrir qué se oculta tras las tradiciones de la Arboleda Macabra.
  • Puzles conectados con la narración y con las pistas que encontramos.
  • Una dificultad progresiva que recompensa la observación y la memoria.
  • Una ambientación gótica reforzada por la banda sonora.

Lo peor

  • Algunos puzles pueden obligarnos a recorrer de nuevo escenarios ya visitados.
  • La necesidad de recordar dónde encontramos ciertas pistas puede ralentizar el avance.
  • Su duración es relativamente breve para quienes busquen una aventura gráfica extensa.

Ficha técnica

  • Título: Allogloom.
  • Desarrolladora: Galactic Ghosty.
  • Editora:Iceberg Interactive
  • Plataforma analizada: PC.
  • Género: Aventura gráfica, point and click.
  • Idiomas: Español disponible.

Nota final

8.0/10

Recomendado. Allogloom combina una historia intrigante, puzles bien integrados y un apartado artístico con personalidad para ofrecernos una aventura gráfica que sabe cómo mantener viva nuestra curiosidad. Algunos paseos de más y su duración contenida impiden que la experiencia sea redonda, pero su mundo oscuro y sus secretos merecen una visita. Eso sí, cuidado con las polillas: en la Arboleda Macabra, hasta lo más bonito puede tener hambre.

*Este análisis de Allogloom de PC ha sido posible gracias una clave facilitada por Pirate PR

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