Un homenaje con sirenas, luces de neón y mucho corazón

El género del crimen siempre ha sido fértil en videojuegos, pero rara vez nos ponemos del lado de la ley. The Precinct intenta cubrir ese hueco con una propuesta que se inspira directamente en los GTA clásicos de vista isométrica, pero con un giro: aquí no eres un delincuente, sino un policía novato intentando sobrevivir en una ciudad peligrosa, decadente y fascinante. El título de Fallen Tree Games mezcla simulación policial ligera con mundo abierto y estética neon-noir ambientada en los años 80, y lo hace con un cariño evidente hacia aquella época de películas de acción desvergonzadas, persecuciones imposibles y policías con más voluntad que recursos.

The Precinct es un proyecto ambicioso, con una ambientación tremendamente cuidada y una estructura de juego que invita a perderse en Averno City como si fuera un tablero vivo en el que siempre está pasando algo. Sin embargo, también es un título irregular, con decisiones discutibles y algunos fallos técnicos que, aunque no destruyen la experiencia, sí la dejan lejos de lo que podría haber sido. En esta reseña vamos a recorrer sus aciertos, sus tropiezos y por qué, pese a todo, merece la pena para quienes sueñan con encender la sirena y salir a patrullar.


Investigación personal con sabor ochentero

En The Precinct encarnamos a Nick Cordell Jr., recién graduado en la academia de policía, con la mochila cargada de traumas y la ambición justa para enfrentarse a una ciudad que devora a sus agentes. Su padre fue un oficial reconocido que murió en acto de servicio bajo circunstancias sospechosas, y el joven Cordell arranca su carrera con la misión personal de descubrir quién estuvo detrás.

La premisa funciona como un buen ancla narrativa, aunque el juego nunca llega a desarrollar la historia con la fluidez que uno esperaría. La progresión depende de pistas y eventos que se generan aleatoriamente durante las patrullas, lo que provoca que la trama avance a trompicones. Puedes pasar varias horas sin que la historia principal vuelva a asomar, y cuando lo hace, lo hace sin demasiada fuerza. El tono es claramente un homenaje al cine policial de los 80: corrupción, venganzas, bandas callejeras y un protagonista taciturno que intenta hacer lo correcto en un entorno que se esfuerza por empujarlo al abismo.

Los personajes secundarios son arquetípicos —el capitán duro, el compañero fiel pero torpe, el informante callejero que sabe demasiado—, aunque cumplen bien su función. The Precinct no busca revolucionar la narrativa ni dejarte huella emocional, sino acompañar de forma ligera las horas de patrulla, y en ese sentido cumple. Pero es innegable que, con un enfoque un poco más lineal o más control del ritmo, podría haber brillado mucho más.


Averno City: un sandbox vibrante, estilizado y a veces frustrante

Aquí es donde The Precinct da su mejor cara. Averno City es una maravilla estética. Desde que arranca la partida, la ciudad te envuelve con sus luces de neón, sus tonos magentas y turquesa, su lluvia constante reflejando los rótulos luminosos, y esa atmósfera noir que parece salida de un cruce entre Miami Vice y Blade Runner con presupuesto europeo.

Cada barrio tiene identidad propia:

  • El centro, lleno de rascacielos y avenidas repletas de taxis.
  • Los suburbios, donde el crimen late con fuerza.
  • Las zonas industriales, sombrías y llenas de grafitis.
  • Los callejones, siempre húmedos, siempre peligrosos.

La ciudad está viva: coches bocinando, transeúntes discutiendo, vendedores callejeros, pequeños disturbios, borrachos durmiendo cerca de un contenedor. Es fácil dejarse llevar simplemente paseando o patrullando sin rumbo, disfrutando de esta postal ochentera. El ciclo día/noche y las condiciones climáticas dinámicas aportan aún más personalidad y ayudan a que la ciudad se sienta como un organismo propio.

Pero, aunque la ambientación sorprende, también se evidencia una limitación clave: la ciudad es preciosa, pero poco interactiva. Aparte de detener, multar, registrar o perseguir, no hay mucho más que hacer con los ciudadanos. No puedes entablar conversaciones significativas, ni decidir entre opciones morales, ni influir de verdad en cómo evoluciona un barrio. Ese potencial desaprovechado es una lástima.


Patrullas, crímenes dinámicos y acción policial con altibajos

Las misiones y actividades principales se estructuran alrededor de patrullas. Antes de cada jornada, eliges el distrito donde trabajarás y el tipo de patrulla:

  • A pie, más lenta, más cercana.
  • En coche, ideal para responder rápido.
  • En helicóptero, que permite vigilar desde el aire y apoyar a tus compañeros.

El juego genera crímenes de manera procedural: hurtos, peleas callejeras, vandalismo, carreras ilegales, tráfico de drogas, tiroteos… cada incidente requiere actuar de una forma concreta. Debes detener al sospechoso, registrar sus pertenencias, verificar su identidad, describir qué delito cometió y proceder al arresto. Todo ello hace que The Precinct se sienta como lo que promete: un simulador policial ligero, claro, pero muy inmersivo y con un encanto único.

Sin embargo, la repetición aparece pronto. Una vez resueltos unos veinte o treinta crímenes, empiezas a ver las mismas situaciones una y otra vez, incluso con los mismos patrones de comportamiento. No es grave —la fórmula es divertida—, pero se nota que falta variedad.

La IA, el enemigo silencioso

Aquí llega uno de los mayores problemas del juego: la IA de los compañeros y de los criminales es tremendamente inconsistente.

  • Tu compañero rara vez ayuda como debería.
  • En persecuciones es casi inútil.
  • A veces se queda bloqueado en esquinas o callejones.
  • Incluso puede provocar penalizaciones injustas por “dejar escapar a un criminal” cuando tú estabas resolviendo la otra mitad del incidente.

En cuanto a los criminales, parecen haber sido entrenados por los dioses del pilotaje. Sus coches toman curvas imposibles, aceleran como si tuvieran nitro permanente y pueden huir incluso cuando están rodeados de media comisaría.

La conducción: adrenalina y descontrol

A nivel de intención, la conducción debería ser uno de los puntos fuertes. Y lo sería, si no fuera porque los vehículos tienen un comportamiento errático.

  • Derrapan demasiado.
  • Reaccionan tarde a los giros.
  • Se sienten inestables incluso a velocidades moderadas.

Esto se vuelve especialmente frustrante porque el juego te penaliza por causar daños colaterales, atropellos o choques, algo muy difícil de evitar con este control tan impreciso.

Que exista un sistema de refuerzos —barricadas, helicópteros de apoyo, unidades especiales— ayuda a aliviar algunos problemas, pero no del todo. La idea del sistema es fantástica; la ejecución todavía necesita mucho pulido.


Apartado técnico: estética sobresaliente, rendimiento desigual

Visualmente, The Precinct es un juego que entra por los ojos. Su estilo artístico es uno de sus grandes pilares: paleta ochentera, iluminación de neón, lluvias densas, reflejos preciosos y una Averno City que, vista desde su perspectiva isométrica, es pura postal retrofuturista.

El rendimiento, sin embargo, no es igual de sólido. En PC puede haber caídas de frames en zonas densas o durante persecuciones con muchos vehículos. Nada que impida jugar, pero sí algo que empaña el conjunto. El sonido cumple muy bien: sirenas, radios policiales, ambiente urbano y una banda sonora con sintetizadores que casa perfectamente con el tono neon-noir.


Conclusión: un diamante en bruto que necesita pulido

The Precinct es una experiencia distinta, refrescante y con identidad propia dentro del género del sandbox. Tiene una ambientación magnífica, un sistema policial original y una ciudad increíblemente bien construida. Para cualquier fan del cine de acción ochentero, es una carta de amor llena de referencias visuales y sonoras.

Sin embargo, es imposible ignorar que sus fallos técnicos, una IA pobre y una narrativa que avanza a trompicones impiden que alcance su máximo potencial. Es un título cargado de ideas brillantes, pero que necesita varias actualizaciones para pulir su sistema de persecuciones, mejorar la inteligencia de aliados y enemigos, y equilibrar mejor la frecuencia de pistas para que la historia avance con ritmo coherente.

Aun así, si te atrae la idea de ponerte la placa, encender las sirenas y convertirte en el sheriff moderno de una ciudad al borde del colapso, The Precinct puede darte muchas horas de diversión ligera. No es un imprescindible, pero sí un juego con alma, estilo y mucho margen de mejora.


Lo mejor

  • Averno City: una ambientación neon-noir espectacular.
  • Sistema policial original y entretenido.
  • Gran variedad de crímenes y situaciones emergentes.
  • Banda sonora y atmósfera totalmente evocadoras.
  • Patrullar se siente relajante y adictivo.

Lo peor

  • La IA de compañeros y criminales es inconsistente.
  • La conducción resulta frustrante.
  • Misiones repetitivas a medio plazo.
  • Progresión narrativa demasiado aleatoria.
  • Interacción limitada con la ciudad y sus habitantes.

Desarrollador: Fallen Tree Games
Editor: Kwalee
Plataformas: PC, PlayStation 5, Xbox Series X/S

Puntuacion: 7/10 Interesante, con encanto y defectos evidentes

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