Alt="LumenTale"

Hay una especie de maldición no escrita dentro del género de los monstruos coleccionables. Cada vez que aparece un nuevo juego, una parte de internet saca inmediatamente el mismo cartel: “otro clon de Pokémon”. Da igual que tenga mecánicas distintas, una historia más elaborada o un enfoque completamente diferente. Si hay criaturas capturables, la comparación llega antes que el primer tráiler.

Por suerte, LumenTale: Memories of Trey tiene personalidad suficiente para sobrevivir a esa etiqueta.

Y eso tiene bastante mérito. Que Nintendo nos perdone, pero ya hay compañías que hacen pokémons mejor que ellos, para muestra un botón.

Lo nuevo de Beehive Studios, un equipo italiano afincado en Nápoles y formado por parte de los responsables del popular fangame Pokémon Xenoverse, llega después de un desarrollo más largo de lo previsto y tras una exitosa campaña de Kickstarter. Lo hace además con una mochila cargada de expectativas entre los aficionados al género.

Después de jugarlo en PC durante varias decenas de horas, puedo decir que no estamos ante una revolución. Tampoco intenta serlo. Lo que hace es tomar muchas ideas conocidas, mezclarlas con inteligencia y construir una aventura que consigue enganchar gracias a un lore interesante, un sistema de combate con más profundidad de la que parece y un universo que poco a poco termina conquistándote.

Aunque también tiene algunos defectos que cuesta ignorar.

De una demo problemática a un lanzamiento muy sólido

Recuerdo perfectamente cuando pude probar una versión temprana del LumenTale durante el Summer Game Fest del año pasado.

Y cuando digo que aquella demo tenía problemas, me estoy quedando corto.

Había errores técnicos, bloqueos inesperados, problemas de rendimiento y varios elementos que simplemente parecían estar a medio cocinar. Era de esos títulos que te dejan pensando que tienen potencial, pero también que necesitan muchísimo trabajo.

Por eso sorprende tanto la evolución que ha experimentado durante este último año.

La diferencia es enorme.

No estamos hablando de pequeños retoques o de cuatro parches aquí y allá. El producto final transmite la sensación de que el equipo ha escuchado muchas críticas y ha dedicado tiempo a replantear aspectos importantes de la experiencia.

Y se nota especialmente en la narrativa.

Una historia más oscura de lo que parece

El mundo de Talea ha cambiado bastante respecto a versiones anteriores del proyecto.

Ahora nos encontramos con un escenario mucho más atractivo donde la convivencia entre humanos y Animons se ha complicado enormemente tras la desaparición de una figura clave: un emperador que mantenía el equilibrio entre ambos.

Tras su muerte, el territorio quedó dividido en dos grandes facciones.

Por un lado tenemos Logos, una región donde la ciencia y la tecnología son la base de todo.

Por otro encontramos Mythos, donde predominan las tradiciones espirituales y la conexión emocional con el mundo.

La guerra entre ambos territorios ha terminado recientemente, pero las heridas siguen abiertas.

Y eso se nota.

LumenTale aprovecha bastante bien este conflicto para dar contexto a muchas situaciones y para construir un mundo que resulta más interesante de lo que aparenta durante sus primeras horas.

Nuestro protagonista, Trey, aparece inconsciente en mitad de un bosque sin recordar prácticamente nada de su pasado. Apenas conserva su nombre y algunos recuerdos fragmentados.

Pronto conocerá a Ales y a Kapan, dos personajes que desempeñan un papel fundamental en la trama inicial.

Especialmente Ales.

Porque uno de los cambios más interesantes del guion es precisamente su evolución respecto a versiones anteriores. Ahora tiene una relación mucho más compleja con los Animons debido a la desaparición de sus padres, a quienes culpa indirectamente de muchas de las desgracias de su vida.

Es un detalle que aporta bastante personalidad a los primeros compases de la aventura.

Cuando la historia funciona… y cuando parece escrita a las tres de la mañana

No todo el guion mantiene el mismo nivel.

Hay momentos donde la narrativa consigue captar realmente la atención. Los misterios sobre Trey funcionan, los flashbacks están bien dosificados y el mundo genera suficientes preguntas como para querer seguir avanzando.

Pero luego aparecen ciertas situaciones que parecen resueltas con prisas.

El mejor ejemplo es Julia.

Su introducción resulta tan extraña que cuesta tomársela completamente en serio.

La conocemos tras una mala racha personal importante. Esa misma noche aparece completamente borracha, descarga su frustración sobre nosotros y termina desplomándose en el sofá.

Hasta aquí, raro pero aceptable.

El problema llega a la mañana siguiente.

Porque despierta como si nada hubiera ocurrido y decide convertirse instantáneamente en nuestra mejor amiga para emprender una aventura juntos.

Sin transición.

Sin desarrollo.

Sin ningún tipo de proceso emocional.

Simplemente sucede.

Son de esos momentos donde el jugador inevitablemente piensa aquello de “vale, esto lo hizo un mago”.

Y aunque no rompen la experiencia, sí generan cierta sensación de artificialidad en algunos puntos concretos.

Los Animons: mucho más que monstruos digitales

Uno de los aspectos más originales de LumenTale está en la naturaleza de sus criaturas.

Los Animons no son animales fantásticos ni bestias salvajes tradicionales.

Son entidades digitales que representan emociones, sentimientos y estados mentales.

Una idea bastante curiosa que ayuda a diferenciar el universo de LumenTale frente a otros exponentes del género.

En total encontramos 140 criaturas diferentes repartidas entre 13 tipos:

  • Fuego
  • Agua
  • Hielo
  • Hierba
  • Eléctrico
  • Demonio
  • Virus
  • Data
  • Aura
  • Geo
  • Chakra
  • Ancestral
  • Anomalía

A esto se suman cinco atributos emocionales distintos que determinan su rol dentro del combate.

Sobre el papel puede parecer demasiado complejo.

Pero una vez entiendes cómo se relacionan los sistemas, todo encaja bastante bien.

Además, el diseño de muchas criaturas resulta francamente inspirado.

Hay Animons que transmiten perfectamente esa mezcla entre tecnología, emociones y fantasía que define la identidad de LumenTale.

Y eso siempre ayuda cuando pasas decenas de horas capturando criaturas.

Capturar Animons recuerda más a Pokémon Ranger de lo esperado

Uno de los aspectos que más me sorprendió de LumenTale: Memories of Trey fue su sistema de captura de criaturas. Llegué esperando una fórmula mucho más tradicional y me encontré con una mecánica que me recordó inevitablemente a la saga Pokémon Ranger. En lugar de limitarse a lanzar un objeto y esperar a que la suerte haga el resto, LumenTale utiliza el llamado Holoken, una herramienta con aspecto de yoyó futurista que aporta un toque más activo al proceso.

Cuando nos enfrentamos a un Animon salvaje y queremos capturarlo, debemos completar una breve secuencia de pulsaciones en el momento adecuado para lograrlo. No se trata de una mecánica especialmente compleja ni exigente, pero sí añade un componente interactivo que hace que cada captura resulte más entretenida y satisfactoria. Puede parecer un detalle menor, pero después de varias horas de juego se agradece mucho que el proceso de ampliar nuestra colección tenga algo más de participación por parte del jugador que simplemente pulsar un botón y esperar al resultado.


Un combate con personalidad propia y una dificultad que no se anda con tonterías

Si en algo consigue destacar LumenTale: Memories of Trey frente a muchos de sus competidores es en el sistema de combate. Porque sí, cuando ves criaturas coleccionables, evoluciones, tipos elementales y capturas, el cerebro activa automáticamente el modo Pokémon. Es inevitable. Pero basta disputar unos cuantos combates para darte cuenta de que aquí hay bastante más miga de la que parece.

Y menos mal.

Porque el género de los monstruos coleccionables lleva años necesitando juegos que se atrevan a hacer algo diferente sin perder accesibilidad por el camino.

Cuatro Animons en combate y muchas más decisiones de las que parecen

Uno de los aspectos más llamativos del sistema de combate de LumenTale: Memories of Trey es que siempre luchamos con un grupo de cuatro Animons simultáneamente, una decisión que cambia notablemente la dinámica habitual del género. Aquí no basta con sacar una criatura, aprovechar una ventaja elemental y esperar la victoria, ya que es necesario prestar atención al orden de los turnos, a las habilidades disponibles y, sobre todo, a la gestión de recursos. En lugar de utilizar maná, puntos mágicos o limitaciones tradicionales por uso, LumenTale introduce una original cadena energética con forma de ADN que funciona como un recurso compartido para todo el equipo. Cada habilidad consume una cantidad determinada de energía, por lo que en cada ronda debemos decidir cuidadosamente si invertir esos puntos en ataques más poderosos, reservarlos para otro Animon o apostar por movimientos más económicos que nos permitan mantener opciones tácticas abiertas.

Aunque sobre el papel pueda parecer una variación menor, en la práctica transforma por completo el ritmo de los enfrentamientos, obligando al jugador a tomar decisiones constantes. Se trata de un sistema fácil de comprender, pero que gana profundidad conforme avanzamos, evitando además uno de los problemas más habituales del género: abusar siempre de los ataques más fuertes sin apenas consecuencias.

El estado Furor convierte los combates en auténticos intercambios de golpes

Otra de las mecánicas más interesantes que introduce LumenTale: Memories of Trey es el llamado estado Furor. Cuando nuestro equipo consigue encadenar cuatro golpes críticos, entra en una fase especial que nos permite utilizar una habilidad sin consumir energía, algo que sobre el papel puede parecer una ventaja menor, pero que en la práctica puede decidir el resultado de un combate. En los enfrentamientos más exigentes, disponer de un ataque gratuito en el momento adecuado puede marcar la diferencia entre una victoria sufrida y una derrota frustrante.

Lo más interesante es que esta mecánica no es exclusiva del jugador, ya que los enemigos también pueden activarla bajo determinadas condiciones. Y creedme, la primera vez que un rival elimina a dos de tus Animons y entra inmediatamente en estado Furor, la tensión se dispara de golpe. Es una sensación parecida a cuando aparece un jefe final justo cuando todavía estás intentando averiguar dónde estaba el botón para esquivar. De repente, el combate cambia de ritmo, la presión aumenta y cada decisión adquiere mucho más peso, aportando emoción y espectacularidad a algunos de los enfrentamientos más importantes de la aventura.

El gran problema: LumenTale explica fatal algunas de sus mejores ideas

Sin embargo, no todo funciona igual de bien y hay un aspecto que Beehive Studios debería revisar con cierta urgencia: la forma en la que explica algunas de sus mecánicas. Da la sensación de que ciertos tutoriales han sido diseñados bajo la filosofía de que el jugador acabará descubriendo las cosas por su cuenta, algo que no siempre resulta efectivo. El mejor ejemplo lo encontramos en el sistema de captura y análisis de Animons salvajes.

Durante varias horas estuve convencido de que determinadas funciones no estaban disponibles en algunos combates simplemente porque la interfaz no las mostraba de forma clara. La realidad es que para acceder a ellas hay que mover el cursor sobre el enemigo, un detalle que el juego explica una única vez, de manera bastante rápida, y que después desaparece por completo de cualquier menú de ayuda o tutorial consultable. Puede parecer un problema menor, pero deja de serlo cuando afecta directamente a una de las mecánicas fundamentales de la aventura. En más de una ocasión tuve la sensación de que algunos sistemas necesitaban una última revisión de accesibilidad y claridad antes de llegar a la versión final, ya que una mejor explicación habría evitado confusiones innecesarias durante las primeras horas de juego.

La dificultad tiene muy mala leche

Aquí viene el aviso para navegantes: si llegas a LumenTale: Memories of Trey buscando un RPG relajado en el que avanzar sin demasiadas complicaciones, prepárate porque el juego puede darte un baño de realidad bastante rápido. Su nivel de dificultad es más elevado de lo que esperaba, y no me refiero únicamente a los combates contra jefes o a los desafíos opcionales. Hay enemigos comunes capaces de poner en serios aprietos a cualquier equipo que no esté bien preparado. Mi mejor ejemplo fue Pymant, un Animon que todavía recuerdo perfectamente después de varios intentos fallidos que terminaron en auténticos desastres. De hecho, acabé tomando una decisión que rara vez tomo en este tipo de juegos: bajar la dificultad. Y no me da ninguna vergüenza reconocerlo, porque aquel rival estaba convirtiendo a mi equipo en confeti digital con una facilidad insultante.

Lo más curioso es que, incluso reduciendo la dificultad, el combate siguió exigiendo atención y estrategia; no fue uno de esos casos en los que bajas el nivel y ganas pulsando dos botones. Simplemente pasó de ser una batalla desesperante a un desafío razonable y disfrutable. Por eso creo que muchos jugadores agradecerán que el juego ofrezca distintas opciones para adaptar la experiencia a su nivel y evitar frustraciones innecesarias.

Un pixel art absolutamente precioso

Si el combate se posiciona como una de las grandes fortalezas de LumenTale: Memories of Trey, su apartado visual no se queda atrás y se convierte en una auténtica declaración de amor al pixel art clásico. Desde los primeros minutos, el juego entra por los ojos gracias a unos escenarios llenos de personalidad, ciudades repletas de detalles y animaciones que aportan una gran sensación de vida al mundo de Talea. Los diseños de los Animons también destacan por su variedad y carácter, diferenciándose con facilidad entre sí, especialmente cuando comenzamos a descubrir criaturas más avanzadas.

Explorar este universo resulta constantemente agradable, no solo por lo que encontramos en cada rincón, sino también por la forma en la que está representado. Beehive Studios demuestra un gran conocimiento de la estética de los RPG bidimensionales de corte clásico, pero evita caer en la nostalgia fácil, aportando una identidad propia que consigue que el juego tenga un estilo reconocible y mucho encanto visual.

Una banda sonora que acompaña constantemente

La banda sonora de LumenTale: Memories of Trey también merece un reconocimiento especial. No estamos ante una colección de temas diseñada para convertirse en un fenómeno viral ni en una sucesión de composiciones épicas pensadas para lucirse fuera del juego, pero precisamente ahí reside gran parte de su mérito. Su música acompaña la aventura de forma sobresaliente, adaptándose a cada momento con melodías relajadas durante la exploración, piezas más intensas en los combates y temas capaces de reforzar el impacto emocional de determinadas escenas de la historia. Es una de esas bandas sonoras que trabajan en silencio para mejorar la experiencia sin buscar constantemente llamar la atención, aunque termina dejando huella. De hecho, tras muchas horas de juego, me sorprendí varias veces tarareando algunas de sus melodías mientras organizaba el equipo o recorría nuevas zonas, algo que siempre suele ser una señal de que la música ha hecho bien su trabajo.

Un RPG que entiende perfectamente a qué público quiere llegar

Lo que más me ha gustado de LumenTale: Memories of Trey es que en ningún momento intenta ser algo que no es. Beehive Studios tiene muy claro el tipo de experiencia que quiere ofrecer y construye toda la aventura alrededor de esa idea. Estamos ante un juego de monstruos coleccionables de corte clásico que apuesta por una historia repleta de misterios, recuerdos perdidos y personajes con carisma, al mismo tiempo que busca ofrecer un desafío superior al que suele ser habitual dentro del género. Todo ello lo consigue incorporando mecánicas y sistemas propios que aportan personalidad sin alejarse demasiado de las bases que han hecho popular esta fórmula durante años. Es cierto que no todas las decisiones terminan funcionando igual de bien, que algunos momentos de la narrativa resultan más inspirados que otros y que ciertos tutoriales necesitarían una revisión para explicar mejor sus mecánicas. Sin embargo, cuando todas sus piezas encajan, el resultado es una aventura muy entretenida, capaz de mantener el interés durante muchas horas y de demostrar que todavía hay espacio para propuestas con identidad propia dentro de este género.

Conclusiones

LumenTale: Memories of Trey es uno de esos títulos que probablemente dará pie a numerosos debates entre los aficionados a los juegos de captura de criaturas. Habrá jugadores que lo consideren un heredero espiritual de Pokémon gracias a muchas de sus bases jugables, mientras que otros señalarán que sigue apoyándose demasiado en fórmulas ya conocidas dentro del género. Y, siendo sinceros, ambos puntos de vista tienen parte de razón. Sin embargo, más allá de las comparaciones, lo verdaderamente importante es que Beehive Studios ha logrado algo que no resulta sencillo: crear un universo propio capaz de mantener el interés durante decenas de horas. Su historia funciona mejor de lo que cabría esperar inicialmente, el sistema de combate aporta suficientes ideas para diferenciarse, los Animons cuentan con personalidad y el apartado audiovisual acompaña la experiencia con mucha calidad.

Es cierto que presenta algunos defectos, especialmente en la manera de explicar determinadas mecánicas y en ciertos momentos narrativos que se sienten algo forzados, pero ninguno de ellos llega a empañar el conjunto. Al final, la sensación que deja es muy positiva y, para cualquier aficionado a los RPG de monstruos coleccionables que busque una aventura familiar pero con identidad propia, se trata de una propuesta muy recomendable a tener en cuenta.

Lo mejor

  • Sistema de combate original y con profundidad.
  • Lore mucho más interesante tras los cambios realizados.
  • Excelente apartado visual en pixel art.
  • Banda sonora muy inspirada.
  • Gran variedad de Animons para capturar.
  • Buen nivel de desafío para quienes buscan combates exigentes.

Lo peor

  • Tutoriales poco claros y algunas mecánicas mal explicadas.
  • Determinados momentos de la historia resultan forzados.
  • Algunos picos de dificultad pueden frustrar.
  • La interfaz podría ser más intuitiva.

Ficha del análisis

Desarrollador: Beehive Studios
Editor: Team17
Plataformas: PC (Steam) y Nintendo Switch
Versión analizada: PC
Fecha de lanzamiento: 26 de mayo de 2026
Género: RPG de captura de monstruos
Duración aproximada: 30-40 horas
Textos: Español

Nota final

8,4/10

LumenTale: Memories of Trey no reinventa el género, pero tampoco lo necesita. Gracias a un mundo atractivo, un sistema de combate inteligente y una evolución enorme respecto a sus primeras versiones, se convierte en una de las propuestas más interesantes para los aficionados a los monstruos coleccionables en 2026. Un RPG con personalidad, con alma y con suficientes ideas propias como para merecer su hueco lejos de la sombra de Pokémon.

*Este Análisis de LumenTale: Memories of Trey ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por Renaissance PR

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo