Desarrollador: Hexworks
Editor: CI Games
Plataformas: PlayStation 5, Xbox Series X|S, PC

Casi diez años después, Lords of the Fallen vuelve con fuerza, dispuesto a ganarse un lugar en un género que, desde su primera entrega, no ha dejado de crecer. En su momento, el original intentó abrirse paso entre las sombras de Dark Souls, pero se quedó corto: un combate torpe, un ritmo irregular y una identidad que nunca terminaba de despegar.

Esta nueva versión llega como un reboot total. No es una secuela, sino un nuevo punto de partida para una franquicia que ha aprendido de sus errores y ha crecido a la par de los titanes del género. Desde los primeros minutos, se nota que Hexworks ha querido crear algo más que un simple “souls-like”.

Una oscuridad familiar, pero más refinada

Lords of the Fallen es un souls-like denso, pesado y deliberadamente táctico, donde cada movimiento cuenta. La influencia de FromSoftware es evidente, pero la ambientación gótica y el tono dantesco le dan una atmósfera única. El diseño visual es soberbio: ruinas cubiertas de niebla, templos derruidos y enemigos que parecen salidos de un sueño febril.

El combate ha mejorado notablemente respecto al título original. Los movimientos son más precisos, la respuesta del control es firme y cada golpe se siente con peso. No hay espacio para el botón fácil ni para el frenesí: aquí manda la paciencia, la lectura del enemigo y el cálculo.

Dos mundos, una misma pesadilla

El gran punto diferencial está en su mecánica de dualidad de mundos. La aventura transcurre entre Axiom (el mundo de los vivos) y Umbral (el reino de los muertos). Con una lámpara especial podemos alternar entre ambos planos, descubriendo caminos ocultos, enfrentando nuevas criaturas y accediendo a zonas secretas.

Esta idea, inspirada en clásicos como Soul Reaver, no solo añade variedad visual y exploratoria, sino que define su personalidad. Explorar Axiom y Umbral es casi un rompecabezas en sí mismo: iluminar el otro lado revela pasadizos invisibles o enemigos ocultos que cambian por completo la manera en que enfrentamos cada zona.

Además, la lámpara no es solo una herramienta: también se puede usar en combate, extrayendo almas o debilitando espectros en el mundo espiritual. Es un sistema que aporta frescura y profundidad estratégica a un género que a veces se siente demasiado rígido.

Libertad y riesgo: tus propios puntos de control

Otro detalle interesante es la posibilidad de crear tus propios checkpoints. En lugar de depender de los clásicos puntos fijos, podemos plantar una especie de baliza en ciertos lugares para establecer un punto de resurrección y viaje rápido. Esto cambia la dinámica del riesgo y recompensa: ¿avanzar un poco más para conseguir más almas o asegurar el progreso y jugar a salvo?

Este pequeño cambio da una sensación de control sobre la dificultad, algo poco habitual en este tipo de juegos, y fomenta la exploración libre sin penalizar tanto los errores.

Dificultad, diseño y técnica

La dificultad está bien medida: exigente, pero justa. Los enemigos comunes pueden ser letales si te confías, y los jefes, aunque no tan memorables como los de Elden Ring o Sekiro, logran mantener la tensión. Donde el juego realmente brilla es en su diseño de niveles: escenarios interconectados, atajos ingeniosos y una dirección artística que combina lo grotesco con lo sublime.

El apartado técnico también tiene sus luces y sombras. En PlayStation 5, el rendimiento es estable la mayor parte del tiempo, aunque hay caídas puntuales de framerate. En contraparte, el nivel de detalle, las animaciones y la iluminación del Umbral son impresionantes. Es, sin duda, uno de los juegos más visualmente potentes del género.

Conclusión – Una redención tardía, pero merecida

Después de casi una década, Lords of the Fallen logra algo que parecía imposible: reivindicar su nombre. No revoluciona el género, pero sí demuestra que puede estar a su altura. Su atmósfera, el sistema de mundos duales y su sobresaliente diseño de niveles le dan identidad propia.

Le faltan jefes verdaderamente memorables y una mayor variedad de enemigos, pero lo compensa con una propuesta coherente, absorbente y visualmente imponente.
Si buscabas un souls-like que respete las raíces del género pero se atreva a explorar nuevas ideas, este regreso vale completamente la espera.

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