La avalancha de roguelites que recibimos cada año puede saturar a cualquiera. El género vive una sobreabundancia que vuelve cada lanzamiento un examen durísimo: destacar no es fácil cuando compites con referentes que han dejado huella como Hades, Cult of the Lamb o Dead Cells. En esa jungla de propuestas, Netherworld Covenant llega con una intención clara: hacerse un hueco entre los grandes apoyándose en una identidad que combina acción táctica, ambientación oscura y un combate de precisión que bebe sin disimulo de los soulslike.
El proyecto, nacido del diminuto pero ambicioso MadGoat Game Studio, apenas compuesto por dos desarrolladores, se publica bajo el sello de Infini Fun como un título ya completo y pulido en su versión 1.0. La pregunta inevitable es si logra desenvolverse con soltura en un género sobresaturado o si se pierde en la multitud. Tras dedicar varias horas a su propuesta, podemos decir que su respuesta es mucho más interesante de lo que podría sugerir su tamaño: es un roguelite exigente, con ideas frescas y una atmósfera absorbente que lo hacen destacar por méritos propios.

Una historia oscura que funciona como marco, no como motor
El mundo de Languireg es un lugar roto, resquebrajado por un desastre antiguo conocido como el Cataclismo de las Sombras. Hace mil años, este evento fracturó la realidad y dejó al acecho criaturas espectrales, huecos dimensionales y almas guerreras perdidas. Nuestro protagonista, un superviviente marcado por esa tragedia, porta la Linterna del Nether, un vínculo prohibido con el inframundo que le permite contactar con entidades espectrales y sellar pactos con los espíritus de soldados caídos.
El argumento no pretende competir con narrativas expansivas ni con lore profundo al estilo Hades, pero funciona correctamente como envoltorio atmosférico para justificar la estructura roguelite. Hay suficiente misterio para mantener la curiosidad, suficiente tono oscuro para darle personalidad y, sobre todo, un uso acertado del concepto de “pactos” como elemento central del progreso.
El juego no pretende que vivamos una epopeya argumental, sino que inmersiones en un mundo decadente y crepuscular donde cada incursión se siente como entrar un paso más en una herida abierta de la realidad.

Jugabilidad: precisión, lectura y posicionamiento
Aquí es donde Netherworld Covenant demuestra su ambición. El juego se articula sobre una base roguelite bastante conocida: mazmorras generadas proceduralmente, muerte constante como parte del ciclo de aprendizaje y una progresión persistente entre runs. Pero su esencia real está en el combate, diseñado para premiar la mesura tanto como la agresividad inteligente.
MadGoat define su filosofía como “combate de precisión”, y es una definición muy acertada. No se trata de entrar en zona y repartir golpes sin pensar: incluso los enemigos menores castigan la impaciencia y obligan a observar, medir distancias y moverse con más cabeza que reflejos.

La mecánica del fantasma: una idea brillante
La habilidad distintiva del juego es la proyección espectral, una especie de fantasma que lanzamos contra los enemigos. Este no solo inflige daño: marca el lugar de impacto y nos permite teletransportarnos instantáneamente a esa posición cuando queramos.
Esto abre un repertorio táctico interesantísimo:
- Flanqueos instantáneos.
- Escapadas al límite de ataques de área.
- Reposicionamientos para combos.
- Tácticas de riesgo-recompensa al marcar un punto peligroso.
En peleas contra jefes —donde el diseño brilla especialmente— esta mecánica se convierte en el corazón de la estrategia. Los patrones enemigos son amplios, bien telegráficos y demandan un baile constante entre ataque y esquiva. El resultado es un combate de ritmo cambiante que combina tensión y satisfacción en partes iguales.

No es un “soulslike”… pero quiere recordártelos
Aunque su ADN es roguelite, su espíritu táctico se acerca mucho a los soulslike: leer movimientos, controlar distancias, castigar cuando corresponde y nunca caer en el frenesí. No llega a la dificultad punitiva de un Dark Souls, pero sí incorpora esa filosofía de castigo justo y recompensa constante.
Progresión, recursos y la obsesión por mejorar
La progresión persistente se estructura alrededor de dos recursos principales:
1. Piedras negras
Son la moneda para mejorar habilidades pasivas en el sistema “Poder del Dominio”. Aquí encontramos:
- Vida extra
- Mejoras de pociones
- Modificadores de velocidad
- Resistencia a determinados efectos
El árbol no es excesivamente profundo, pero permite moldear una build que complemente tu forma de jugar.

2. Medallas de legión
Estas sirven para fabricar nuevas armas —siempre que hayamos obtenido los planos— y desbloquear nodos avanzada de poder. La variedad de armas no es inmensa, pero sí suficiente para generar una sensación de progreso constante.
El equilibrio entre runs fallidas y obtención de recursos está bien medido. El juego no se vuelve excesivamente grindy ni regala poder gratis: cada avance se siente ganado.

Arte y rendimiento: oscuro, decadente y funcional
Visualmente, Netherworld Covenant apuesta por un estilo de fantasía oscura que, inevitablemente, recuerda a Diablo II y Diablo III en sus ambientes sombríos y pesados. La perspectiva isométrica encaja bien con este enfoque y la paleta de colores fríos ayuda a reforzar el tono.
Una estética acertada, con algún tropiezo
Algunos fondos tienen un acabado demasiado pixelado, como si hubieran heredado texturas de un juego de los noventa. Aunque sorprende al principio, curiosamente termina encajando con la estética general. No rompe la inmersión, pero es mejorable.
El rendimiento es sólido:
- No hay caídas de frames.
- No hay bugs graves.
- Los tiempos de carga son breves.
- La generación procedural funciona de manera fluida.
Para un título de dos desarrolladores, el resultado es más que destacable.

Sonido: ecos conocidos y música minimalista
El sonido es probablemente el apartado donde más influencias se notan. Muchos efectos recuerdan con fuerza —a veces demasiado— a títulos como Diablo, desde los golpes hasta ciertos chasquidos de criaturas espectrales. Que sea homenaje o coincidencia es difícil de determinar, pero funcionan bien en su conjunto.
La banda sonora es discreta, con temas que aparecen en momentos clave y sin grandes aspiraciones melódicas. No es especialmente memorable, pero cumple con mantener la tensión cuando es necesario. Su variedad es escasa, y tras muchas partidas puedes empezar a sentir cierta repetición, aunque nunca llega a resultar molesto.

Conclusión
Netherworld Covenant llega sin hacer ruido, pero con una claridad de ideas que ya quisieran muchos proyectos más grandes. Su combate táctico, la mecánica del fantasma y su atmósfera decadente lo convierten en un roguelite con personalidad, capaz de enganchar y mantener la tensión partida tras partida. No es un título revolucionario, ni pretende serlo, pero ejecuta muy bien lo que propone.
Tampoco está exento de fallos: algunos textos necesitan mejoras, el diseño de mapas podría tener más variedad y ciertos errores de colisión aparecen de forma esporádica. Pero nada de ello empaña una experiencia redonda para cualquier amante del género.
Si disfrutas los roguelites exigentes, los combates medidos y las atmósferas oscuras, Netherworld Covenant es uno de esos juegos que llegan para quedarse en tu biblioteca y en tu cabeza. No será el nuevo rey del género, pero sí un aspirante lo bastante talentoso como para dejar huella.
Lo mejor
- El sistema de combate y la mecánica de proyección/teletransporte.
- Un diseño de jefes que exige estrategia y precisión.
- Una ambientación oscura, coherente y bien construida.
- Progresión equilibrada y satisfactoria.
- Rendimiento impecable incluso en hardware modesto.
Lo peor
- Algunos fondos excesivamente parecidos.
- Sonido demasiado similar a referencias evidentes.
- Temas musicales escasos.
- Algún pequeño bug de colisión o texto mal traducido.
Desarrollador: MadGoat Game Studio
Editor: Infini Fun, Critical Leap
Plataformas: PC, PlayStation 5, Xbox Series X/S, Switch, Switch 2
Nota: 8.1 / 10
Este juego ha sido analizado gracias a una copia digital para PC cedida por Stride PR
