Scrabdackle es el resultado de cinco años de desarrollo por parte de Jakefriend, un creador en solitario que ha volcado todo su esfuerzo en construir un mundo mágico, exigente y con una identidad muy marcada. El proyecto logró salir adelante gracias a una campaña de Kickstarter lanzada en marzo de 2021, y desde entonces ha ido ganando visibilidad no solo por su estética artesanal, sino también por una jugabilidad mucho más profunda y compleja de lo que muchos podrían esperar a simple vista.
El juego llamó la atención desde sus primeras presentaciones por su clara inspiración en aventuras clásicas, pero conforme se fue mostrando más contenido quedó claro que Scrabdackle no pretendía limitarse a la nostalgia. Bajo esa apariencia de fábula se esconde una experiencia diseñada para poner a prueba al jugador, tanto a nivel mecánico como mental.

No es la primera vez
El lanzamiento del Acto 1 en diciembre de 2022 marcó el comienzo oficial de una aventura pensada para desarrollarse en varios capítulos. Este primer acto funciona como una carta de presentación sólida, demostrando que Scrabdackle aspira a algo más que ser “otro indie bonito”. Su dificultad, su estructura abierta y su cuidado apartado artístico lo colocan como una propuesta a tener muy en cuenta dentro del género.
Con una duración que ronda entre las 12 y 15 horas, el Acto 1 establece un nivel de exigencia elevado desde el principio. Se percibe claramente el trabajo detrás de cada sistema, buscando un equilibrio entre sorpresa, reto y satisfacción. No es un juego complaciente, pero tampoco injusto: exige atención, aprendizaje y paciencia.
En lo jugable, Scrabdackle combina las bases del género de aventuras con elementos propios del Metroidvania, tomando referencias claras de títulos como The Legend of Zelda, An Untitled Story o Hollow Knight. Sin embargo, donde realmente marca la diferencia es en la dureza de su propuesta, claramente influenciada por el enfoque Soulslike.

Mimo al detalle
El mundo de Scrabdackle es amplio, repleto de secretos, rutas alternativas, enemigos peligrosos y jefes que obligan a aprender sus patrones. El juego no se limita a guiarte de la mano: espera que observes, explores y aceptes las consecuencias de tus decisiones.
A pesar de su estilo artístico alegre y colorido, Scrabdackle es un título que no perdona la falta de atención. Incluso jugadores experimentados encontrarán situaciones que pondrán a prueba su habilidad, especialmente conforme avanza el acto y se amplía el abanico de enemigos y desafíos.
La historia nos presenta a Blue, un joven aprendiz de mago que ha pasado prácticamente toda su vida formándose en la Academia de Magos. Su mundo da un giro radical cuando la Academia es atacada, obligándolo a abandonar la seguridad que conocía y adentrarse en la tierra de Scrabdackle, un lugar tan fascinante como peligroso.
El planteamiento narrativo es sencillo, pero funciona de manera efectiva. No busca una épica grandilocuente, sino acompañar al jugador en un viaje de descubrimiento personal. Blue no solo explora un mundo desconocido, sino que también se enfrenta a preguntas sobre su identidad, su propósito y su lugar en ese universo.

Trama al poder
Uno de los mayores aciertos del juego es su tono narrativo. La historia principal mantiene el interés, pero se apoya en diálogos ingeniosos y situaciones con un toque de humor que alivian la dureza del viaje. Las interacciones con personajes secundarios y objetos del entorno aportan personalidad y refuerzan la sensación de estar ante un mundo vivo.
Scrabdackle no se toma a sí mismo con una solemnidad excesiva, algo que se agradece en un género donde muchas veces se apuesta por relatos densos y demasiado crípticos. Aquí se logra un equilibrio entre ligereza y peligro real, haciendo que el viaje de Blue resulte cercano y atractivo.
A medida que avanzamos, el juego va revelando más detalles sobre la historia del mundo y las fuerzas que lo amenazan. Cada zona aporta fragmentos de información que amplían el trasfondo, incentivando al jugador a explorar y prestar atención al entorno. Aunque el Acto 1 no responde a todas las preguntas, sí deja claro que existe una narrativa mayor que se desarrollará en capítulos posteriores.

Se deja jugar a conciencia
En cuanto a la jugabilidad, Scrabdackle es un título de acción y aventuras en 2D centrado en la exploración, el combate y la resolución de puzles. El mundo se estructura en pantallas conectadas entre sí mediante una cuadrícula, un diseño que recuerda a los clásicos del género y facilita la exploración.
Esta disposición invita a perderse por el mapa, descubriendo secretos, caminos alternativos y desafíos opcionales. La vista cenital permite una lectura clara del entorno y refuerza la sensación de aventura constante.
Blue dispone de una variedad de habilidades mágicas que se amplían progresivamente. Su varita es la base del combate, permitiéndole lanzar hechizos ofensivos, mientras que otras habilidades están orientadas al movimiento y la interacción con el entorno, como desplazamientos rápidos, teletransportes o la ruptura de barreras.
Estas habilidades no solo enriquecen el combate, sino que también son fundamentales para resolver puzles y acceder a zonas ocultas. El sistema es fácil de entender, pero ofrece profundidad suficiente como para mantener el interés durante horas.

El camino varía
La estructura no lineal es uno de los grandes atractivos de Scrabdackle. El jugador puede explorar con libertad y enfrentarse a jefes en distintos órdenes, lo que refuerza la sensación de descubrimiento. Sin embargo, esta libertad también implica riesgos: el juego apenas ofrece orientación, y es fácil acabar en áreas demasiado difíciles antes de estar preparado.
Este planteamiento recuerda claramente al enfoque Soulslike. Explorar puede traer grandes recompensas, pero también castigos severos. Scrabdackle permite al jugador tomar decisiones, pero no lo protege de sus consecuencias, generando una tensión constante entre curiosidad y supervivencia.
El combate es uno de los pilares de la experiencia. A pesar del tono ligero del mundo, las batallas son exigentes y requieren precisión, buena gestión del espacio y una correcta lectura de los enemigos. Cada enfrentamiento puede convertirse en una prueba de habilidad, especialmente contra los jefes.

Con cierto sabor a Soulslike
Las batallas contra jefes son particularmente duras. Exigen paciencia, observación y memorización de patrones. Los recursos de curación son limitados y los errores se pagan caros, lo que convierte cada combate en una prueba de resistencia. Aun así, el sistema resulta justo, y cada victoria se siente realmente merecida.
Al morir, el jugador regresa al último punto de guardado, con los enemigos reapareciendo. Este sistema puede resultar frustrante, pero también refuerza el aprendizaje y la mejora progresiva. Cada intento fallido aporta experiencia y conocimiento.
El progreso está bien planteado y resulta satisfactorio. Superar enemigos difíciles genera una sensación de logro constante, aunque la repetición de ciertos enfrentamientos puede hacerse algo pesada para algunos jugadores.

Detalles que dan calidad al juego
El viaje rápido existe, pero está limitado y requiere avanzar bastante para desbloquearlo, lo que puede hacer que los retrocesos resulten largos, especialmente tras perder contra un jefe importante.
El sistema de experiencia está directamente ligado a la exploración y el combate. Subir de nivel es clave para afrontar zonas más peligrosas, lo que incentiva descubrir cada rincón del mapa. Sin embargo, en algunos momentos puede dar lugar a una sensación de repetición si el jugador necesita acumular experiencia para progresar.
En el apartado artístico, Scrabdackle brilla con fuerza. Su estilo dibujado a mano transmite una personalidad única y un cariño evidente por el detalle. Cada zona está cuidadosamente diseñada, con colores vivos, animaciones fluidas y una coherencia visual notable.
El mundo se siente cohesionado, con transiciones naturales entre biomas como bosques, cuevas y ruinas. Los personajes, enemigos y PNJ comparten ese mismo nivel de cuidado, reforzando la identidad del conjunto.
El sonido acompaña perfectamente a la experiencia. Los efectos son claros y agradables, y la música aporta un tono nostálgico que recuerda a aventuras clásicas. Cada acción tiene un feedback sonoro reconocible, aumentando la inmersión y la sensación de control.
Veredicto
Scrabdackle es una aventura 2D con una identidad muy marcada, que combina un arte dibujado a mano encantador con una jugabilidad exigente y un sistema de combate desafiante. Aunque su dificultad y ciertos retrocesos pueden no ser del gusto de todos, ofrece una experiencia profunda y gratificante para quienes disfrutan de la exploración, el reto y los mundos llenos de secretos.
Hemos podido probar el Early Access gracias a Press Engine
