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Hay juegos que entran por los ojos, otros que lo hacen por su jugabilidad… y luego están esos que, sin reinventar nada, consiguen atraparte con una mezcla de nostalgia, cariño por el medio y una identidad muy clara. Elementallis pertenece a ese último grupo.

Desde el primer minuto queda claro que estamos ante un título profundamente inspirado en The Legend of Zelda: A Link to the Past. No lo oculta, no intenta disfrazarlo ni tampoco busca alejarse de esa base. Al contrario: la abraza con orgullo y construye sobre ella una aventura que mezcla acción, puzles y exploración con una capa propia basada en el control de los elementos.

Y lo curioso es que, pese a partir de una fórmula tan conocida, Elementallis logra sentirse fresco durante gran parte de la partida.


Una historia de culpa, legado y redención

La premisa de Elementallis no es especialmente compleja, pero sí tiene un punto diferencial que la hace interesante desde el inicio.

Encarnamos a un joven protagonista —silencioso, como manda la tradición— que descubre que sus padres fueron responsables de un desastre que ha sumido al mundo en el caos. No estamos hablando de un error menor: el equilibrio de los ocho elementos que sostienen el reino de Elregir ha sido completamente alterado.

Fuego, agua, tierra, naturaleza… cada región vive las consecuencias de ese desequilibrio.

Y tú eres el heredero de ese desastre.

Este punto de partida le da un matiz emocional distinto. No eres el héroe elegido por profecía, sino alguien que carga con una culpa heredada. Eso se nota especialmente en cómo reaccionan los personajes que encuentras por el camino.

No esperan salvarse gracias a ti. De hecho, muchos desconfían directamente.

Y esa tensión narrativa, aunque sencilla, funciona.


Un mundo dividido en ocho identidades

Elregir no es solo un mapa grande con zonas distintas: es un mundo estructurado en torno a sus elementos.

Cada región tiene su propia personalidad, tanto a nivel visual como jugable. Desde zonas volcánicas donde la lava ha dejado de fluir hasta áreas naturales donde la vida se ha descontrolado, cada bioma cuenta una historia.

Y lo mejor es cómo esto se traslada al gameplay.

No se trata solo de cambiar de escenario: cada zona introduce mecánicas propias que giran en torno al elemento que la define.

Esto hace que el progreso se sienta constante y que siempre haya algo nuevo que aprender.

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Jugabilidad clásica con un giro elemental

Si has jugado a cualquier Zelda clásico, te sentirás como en casa en Elementallis. También ha recuerda al no tan clásico Scrabdackle

Exploración en vista cenital, mazmorras con puzles, habilidades que desbloquean nuevas zonas… todo está ahí.

Pero el gran añadido del juego es su sistema de elementos.

A lo largo de la aventura iremos obteniendo el control sobre ocho elementos distintos. Cada uno no solo sirve para combatir, sino también para interactuar con el entorno.

Aquí es donde el juego intenta dar ese paso más allá.

Puedes usar fuego para activar mecanismos, tierra para romper obstáculos o agua para alterar el entorno. Y, en ciertos casos, combinar estos elementos para resolver situaciones concretas.

Aunque —y esto es importante— no todas las combinaciones son tan profundas como uno podría esperar.


Mazmorras: el corazón de Elementallis

Si algo define a Elementallis, son sus templos.

Cada uno de ellos está diseñado alrededor de un elemento y presenta mecánicas únicas que se van acumulando con el progreso. Es decir, no solo aprendes a usar un poder, sino que luego tienes que combinarlo con los anteriores.

Esto genera una progresión muy satisfactoria.

Los puzles están bien planteados, sin resultar excesivamente complejos pero tampoco insultantemente simples. Hay ese equilibrio clásico en el que el juego no te da la solución, pero sí las herramientas para encontrarla.

Y cuando das con la respuesta, sientes que ha sido mérito tuyo.

Además, los jefes finales de cada templo siguen esa misma filosofía: no se trata solo de atacar, sino de entender cómo funciona el combate.


Exploración: recompensas constantes

Más allá de la historia principal, Elementallis incentiva la exploración de forma constante.

El mapa está lleno de secretos: fragmentos de mejora, cofres ocultos, zonas opcionales… todo invita a desviarte del camino principal.

Y lo mejor es que muchas de estas recompensas requieren volver a zonas anteriores con nuevas habilidades.

Ese diseño “metroidvania” ligero funciona muy bien aquí.

Nunca sientes que pierdes el tiempo explorando. Siempre hay algo que ganar.


Primeras sensaciones: un juego que crece contigo

Durante las primeras horas, Elementallis puede parecer un juego correcto sin más.

Pero poco a poco va creciendo.

A medida que desbloqueas elementos, entiendes mejor sus mecánicas y empiezas a combinarlos, el juego gana profundidad. Lo mismo ocurre con la historia, que aunque empieza de forma sencilla, va dejando pequeños momentos interesantes.

No es un título que impacte desde el minuto uno, pero sí uno que se cocina a fuego lento.

Y eso, en este tipo de aventuras, suele ser buena señal.


Un indie con alma

Detrás de Elementallis está AnKae Games, un estudio pequeño que ha puesto muchísimo cariño en el proyecto.

Y eso se nota.

Desde el diseño de niveles hasta los pequeños detalles del mundo, todo transmite esa sensación de estar hecho con intención.

No es perfecto, ni lo pretende, pero sí es honesto.

Y en un mercado saturado de propuestas similares, eso ya es un valor añadido.


Un sistema de combate sencillo… pero con margen de mejora

Si algo define bien a Elementallis, además de su exploración, es su sistema de combate. Aquí no vas a encontrar mecánicas extremadamente complejas ni builds imposibles, sino un enfoque directo: atacar, esquivar y combinar elementos. Y aunque esto funciona bien durante las primeras horas, con el tiempo deja entrever ciertas limitaciones.

El combate se apoya principalmente en el uso del arma básica junto con habilidades elementales. Cada nuevo poder que desbloqueas amplía tus opciones, pero rara vez cambia por completo la forma en la que afrontas los enfrentamientos. Es decir, hay evolución, pero no revolución.

Esto se nota especialmente en los combates contra enemigos comunes, que, aunque variados en diseño, terminan resolviéndose con patrones bastante similares. Donde el juego sí consigue brillar es en los jefes finales de cada templo. Aquí sí hay un esfuerzo por introducir mecánicas únicas, obligándote a utilizar el entorno y los elementos de forma más estratégica.

Recuerdo especialmente un enfrentamiento en el templo del agua en el que, tras varios intentos fallidos, me di cuenta de que no era cuestión de reflejos, sino de entender la lógica del puzle que escondía el combate. Ese tipo de momentos son los que realmente elevan la experiencia.


Exploración que premia la curiosidad

Uno de los mayores aciertos de Elementallis es cómo incentiva la exploración. El mapa no es excesivamente grande, pero está lo suficientemente bien diseñado como para que siempre haya algo que descubrir.

Cofres ocultos, mejoras de vida, fragmentos de éter o incluso páginas del diario de tus padres: todo invita a desviarte del camino principal. Y lo mejor es que el juego no te obliga a hacerlo, pero te recompensa claramente si decides invertir tiempo en explorar.

Aquí es donde se nota claramente la influencia de clásicos como The Legend of Zelda: A Link to the Past. Esa sensación de “sé que hay algo aquí, pero aún no puedo acceder” está muy presente, y cuando finalmente consigues el poder necesario para volver y desbloquear ese secreto, la satisfacción es enorme.

Sin embargo, también hay momentos en los que el backtracking puede resultar algo tedioso, especialmente si no recuerdas bien ciertas zonas o no utilizas los marcadores del mapa con cabeza. No es un problema grave, pero sí algo que rompe ligeramente el ritmo.


Ritmo narrativo: entre lo simple y lo efectivo

La historia de Elementallis no pretende reinventar el género, y eso se nota desde el principio. Tenemos un viaje de redención bastante clásico, con un héroe silencioso que debe reparar los errores del pasado… en este caso, los de sus propios padres.

Pero lo interesante no está tanto en la premisa, sino en cómo se desarrolla. A lo largo de la aventura, te encuentras con personajes que no dudan en recordarte quién eres y lo que representas. No eres el típico héroe recibido con los brazos abiertos, y eso le da un tono más amargo a la narrativa.

Hay diálogos que sorprenden por su dureza, y aunque no todos están igual de bien escritos, sí consiguen construir un mundo donde el conflicto entre razas y regiones se siente real.

Eso sí, el ritmo puede ser irregular. Hay tramos donde la historia avanza con fuerza y otros donde queda en un segundo plano frente a la exploración y el gameplay. No es necesariamente algo negativo, pero sí puede hacer que algunos jugadores pierdan el hilo narrativo si no prestan atención.


Apartado técnico y rendimiento en PC

En PC, Elementallis funciona de manera bastante sólida. Durante mi partida no encontré bugs graves ni problemas de rendimiento destacables. Es un juego bien optimizado, lo cual siempre es de agradecer, especialmente en un título indie.

Los tiempos de carga son prácticamente inexistentes, y la experiencia se mantiene fluida incluso en momentos con muchos efectos en pantalla.

Es un juego que funciona en una tostadora, no creo que tengas problemas para jugarlo.

El control con teclado y ratón responde correctamente, aunque personalmente recomiendo jugar con mando para una experiencia más natural, especialmente en combate.


Un indie con alma… pero no perfecto

Después de varias horas con Elementallis, la sensación que queda es la de haber jugado a algo hecho con mucho cariño. Se nota que hay pasión detrás del proyecto, y eso se transmite en cada apartado.

No es un juego que busque competir con los grandes del género, pero sí logra hacerse un hueco gracias a su identidad propia. Su mezcla de nostalgia y pequeños toques modernos funciona, aunque no siempre se aprovecha todo su potencial.

Quizá lo más frustrante es ver lo cerca que está de ser algo realmente sobresaliente. Con un sistema de elementos más profundo y un combate algo más variado, estaríamos hablando de un título mucho más redondo.


Conclusiones de Elementallis

Elementallis es un RPG de acción que bebe directamente de los clásicos, pero que sabe adaptarse lo suficiente como para sentirse actual. Su propuesta no es revolucionaria, pero sí honesta y bien ejecutada.

La exploración, el diseño de mazmorras y su apartado artístico son sus puntos más fuertes, mientras que el combate y la profundidad de sus mecánicas se quedan un poco por detrás.

Aun así, es una aventura que merece la pena, especialmente si eres fan de los zelda-like y buscas una experiencia con sabor retro pero con acabados modernos.


Lo mejor

  • Diseño de mazmorras sólido y bien estructurado
  • Pixel art muy cuidado con efectos modernos
  • Exploración gratificante y llena de secretos
  • Banda sonora que mezcla nostalgia y épica con acierto

Lo peor

  • Sistema de combate algo limitado a largo plazo
  • Pocas combinaciones reales entre elementos
  • Ritmo narrativo irregular en ciertos tramos
  • Algo de backtracking que puede hacerse pesado

Ficha técnica

  • Desarrollador: AnKae Games
  • Editor: Top Hat Studios
  • Plataformas: PC
  • Género: RPG de acción, aventura

Nota final

7,5/10

Este análisis ha sido posible gracias a una clave de PC otorgada por Press Engine

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