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Molan esos momentos en los que ejecutas un juego en el ordenador y, de repente, sientes un viaje en el tiempo instantáneo. No hablamos de ese toque retro edulcorado que te meten por los ojos las grandes editoras para venderte nostalgia de garrafón; hablamos de la sensación real de estar ante uno de esos títulos raros de la época de la primera PlayStation que circulaban en tarrinas grabadas entre colegas. De esos que no sabías muy bien de dónde habían salido, que tenían una carátula impresa en blanco y negro y cuyas mecánicas te dejaban con el culo torcido porque no se parecían a nada de lo que habías jugado antes. Pues bien, el dueto creativo compuesto por Melos Han-Tani y Marina Kittaka, las mentes detrás de Analgesic Productions, a quienes recordaremos por locuras como Anodyne 2 o Sephonie, ha vuelto a la carga con Angeline Era. Y ojo, porque este no es un homenaje superficial al pasado; es una auténtica carta de amor noventera con mala leche, personalidad propia y un diseño de niveles que te vuela la cabeza.

La premisa nos pone en la piel de Tets Kinoshta, un exsoldado con bastantes ramalazos al clásico Cloud de marca blanca que decide poner rumbo a la misteriosa isla de Era. ¿El motivo de la travesía? Una llamada de socorro que se le cuela en sueños en forma de entidad angelical. Al poner un pie en la costa, nos topamos con un territorio donde conviven a duras penas tres facciones a cada cual más desequilibrada: los humanos locales (desesperados por aferrarse a cualquier doctrina religiosa), los Fae o criaturas feéricas (que ejercen de hadas puñeteras con ganas de tocar las narices al prójimo) y unos ángeles recién caídos del cielo tras estrellar su nave nodriza. Lo fascinante del asunto es cómo Analgesic mezcla en una misma coctelera la ciencia ficción de naves espaciales, el folclore europeo más siniestro, el anime noventero y una interpretación de la mitología bíblica absolutamente delirante.

El arte de dar cabezazos

Si piensas que para repartir estopa en un RPG de acción necesitas memorizar combos de seis botones, Angeline Era te va a hacer cambiar de chip desde el minuto uno. El juego recupera y evoluciona el arcaico pero encantador sistema de combate por choque, el mítico bumpslash que inmortalizaron las primeras entregas de la saga Ys y lo traslada con maestría a un entorno tridimensional con vista cenital. Aquí no existe un botón dedicado para soltar mandobles. Para atacar a un enemigo, hablar con un aldeano o investigar un cofre, sencillamente tienes que avanzar y chocar de frente contra ellos. Si caminas con determinación hacia la criatura, Tets soltará un espadazo automático en esa dirección.

Parece una tontería de mecánica para niños pequeños, ¿verdad? Pues no te confíes ni un solo segundo, porque el juego convierte cada estancia en un rompecabezas mortal donde el posicionamiento lo es absolutamente todo. Según el ángulo desde el que embistas al enemigo y la zona donde impactes, podrás infligirle daño crítico, rebotar contra su armadura o, por el contrario, ser tú quien se lleve un mordisco capaz de quitarte media barra de vida.

El entorno también juega un papel fundamental. Estampar a los monstruos contra las paredes aprovechando el empuje del choque puede dejarlos aturdidos y multiplicar el daño hasta por tres, convirtiéndose en una táctica imprescindible para sobrevivir a las salas más saturadas. No basta con lanzarse contra los enemigos sin pensar: aprender a utilizar el espacio que nos rodea puede marcar la diferencia entre salir victorioso o acabar convertido en comida para monstruos.

A todo esto se suma una movilidad tridimensional que aporta todavía más posibilidades al combate. El salto y el salto doble permiten esquivar ataques que recorren el suelo, reposicionarnos rápidamente y alcanzar los puntos débiles flotantes de determinados engendros. Lo que sobre el papel parece una mecánica sencilla acaba ofreciendo bastante más profundidad de la que cabría esperar inicialmente.

Esta mecánica tan directa se complementa con un arsenal secundario de apoyo, como pistolas que solo disparan hacia arriba (y que requieren golpear cuerpo a cuerpo para recargar) o minas terrestres que puedes plantar para que las hordas enemigas salgan volando por los aires. Es un caos coordinado donde cada paso en falso se paga caro.

El regreso al mapa repleto de secretos y el arte de la investigación ‘low-poly’

Si el sistema de combate de Angeline Era es un soplo de aire fresco impregnado de nostalgias noventeras, la estructura de su mundo es una auténtica fiesta para los amantes de la exploración de vieja escuela. Olvídate de los marcadores GPS flotantes, las brújulas en la parte superior de la pantalla que te dicen exactamente a cuántos metros tienes la siguiente misión, o los listados de tareas aburridos.

Literalmente todo en la isla de Era está escondido bajo una capa de secretismo encantador. Para acceder a las distintas mazmorras, pueblos o eventos secundarios, primero tendrás que recorrer el terreno con el ojo avizor en busca de cualquier anomalía en el paisaje. ¿Ves un patrón de rocas sospechoso? ¿Un árbol que no encaja con el resto del bosque? ¿Una pared que suena a hueco? Bastará con acercarte con Tets y pulsar el botón de investigación para desencadenar el hallazgo. La genialidad de esta propuesta radica en que, al activar estos puntos secretos en el supramundo, el juego cambia de perspectiva brevemente para meterte en pequeñas secciones en primera persona estilo dungeon crawler clásico. En estas breves secuencias contra el reloj, tendrás que esquivar trampas, sortear obstáculos o responder a acertijos de algún NPC chiflado para desbloquear el acceso real al nivel en cuestión.

Cuentos de los hermanos Grimm con naves espaciales y libertad sin brújula

Una vez dentro de los niveles propiamente dichos, Angeline Era demuestra por qué es un proyecto tan especial a nivel narrativo. La aventura se articula alrededor de la búsqueda de los nueve «biconos», unos artefactos ancestrales necesarios para estabilizar la tormenta mística que rodea a la nave angelical estrellada. Sin embargo, la estructura no lineal permite abordar estas regiones prácticamente en el orden que nos apetezca. Esta libertad absoluta para perdernos por el mapa es, al mismo tiempo, una de las grandes virtudes de la propuesta y un arma de doble filo.

Por un lado, la libertad de descubrimiento resulta tremendamente satisfactoria. Explorar por nuestra cuenta y encontrarnos casi por casualidad con una minihistoria perturbadora es una de esas experiencias que cada vez cuesta más encontrar en el videojuego contemporáneo. El juego recompensa la curiosidad y consigue que desviarnos del camino principal no siempre sea una pérdida de tiempo, sino una oportunidad para descubrir algo inesperado.

Cada bicono, además, guarda su propio relato, con un marcado regusto a fábula siniestra. Nos encontramos con criaturas feéricas capaces de secuestrar niños humanos para sustituirlos por engendros, planteando dilemas morales bastante brutales, pero también con ángeles obsesionados de forma enfermiza con la reproducción biológica que llevan a cabo experimentos grotescos. Son pequeñas historias que, aunque pueden parecer independientes, contribuyen a construir la identidad de un mundo tan extraño como inquietante.

El problema llega precisamente por esa estructura fragmentada. Al tener tanta libertad para decidir nuestro recorrido, resulta muy fácil perder el hilo conductor de la trama principal o encontrarnos con escenas importantes en un orden que puede perjudicar el ritmo dramático. Esto se nota especialmente en las relaciones entre Tets, el ángel Arkas y la despiadada reina Fae Niamh, ya que determinados acontecimientos pueden adquirir un impacto diferente dependiendo de cuándo lleguemos a ellos. Es un precio que Angeline Era paga por apostar tan fuerte por la libertad de exploración, aunque también forma parte de su personalidad.

A pesar de que más de una vez avanzarás a ciegas cruzando niveles «de paso» sin saber muy bien si vas por el camino correcto, la curiosidad constante por descubrir qué locura te espera tras la siguiente esquina te mantiene pegado a la pantalla.

Jefes finales desatados: del combate táctico a partidas de ‘Pong’ mortales

Donde el diseño de niveles de Analgesic se quita la corona y se pone a bailar es en los enfrentamientos contra los jefes finales. En lugar de limitarse a ponerte delante a un monstruo gigante que simplemente encaja mamporros mientras le rodeas con el bumpslash, cada jefe es un puzle dinámico con reglas propias que exprime al máximo tus reflejos y el uso del escenario.

Un ejemplo perfecto de esta creatividad desbordante lo encontramos en el combate contra cierto comandante Fae armado hasta los dientes. La pelea transforma por completo la arena de combate en una suerte de partido de Pong mortífero a vida o muerte. Mientras debes esquivar una lluvia constante de balas, estás obligado a golpear una paleta en el momento justo para hacer rebotar bombas hacia el lado del jefe, al mismo tiempo que despachas a los esbirros molestos que no paran de molestarte por los flancos. Son combates exigentes, largos y muy sudados, pero que dejan una sensación de triunfo gigantesca cuando logras descifrar la clave para salir victorioso.

Estética ‘low-poly’ de época, banda sonora magistral y rendimiento en PC

En el plano visual y sonoro, Angeline Era es un monumento a la autenticidad. El apartado gráfico adopta sin complejos un estilo low-poly estricto en relación de aspecto 4:3, evocando de inmediato la era de los 32 bits. Los modelos tridimensionales poco definidos, las texturas intencionadamente distorsionadas y la paleta de colores viva no responden a la vagancia técnica, sino a una dirección artística consciente que busca capturar la esencia visual de joyas de finales de los noventa como Ys o Mega Man Legends. Además, al jugarlo en PC el juego rueda con la suavidad de un guante sobre cualquier configuración, aunque se han detectado pequeños fallos de colisión puntuales en esquinas complejas del escenario que no llegan a arruinar la experiencia.

Donde el título alcanza la excelencia absoluta es en su apartado sonoro. La banda sonora compuesta para la ocasión es una auténtica maravilla repleta de composiciones memorables, utilizando sintetizadores, melodías pegadizas y tonos épicos que encajan como un guante con la estética retro. Cada tema musical inyecta una dosis de adrenalina única en los momentos de combate y aporta un tono melancólico y misterioso durante la exploración del mapamundi.

Un homenaje valiente que demuestra el potencial de la tercera dimensión retro

Angeline Era no busca gustar a todo el mundo ni pretende adaptarse a las tendencias comerciales actuales. Es un proyecto de nicho, ambicioso dentro de sus propias limitaciones y tremendamente honesto con lo que propone. El trabajo de Analgesic Productions demuestra que la evolución de las mecánicas clásicas de choque hacia la tercera dimensión no solo era posible, sino que guardaba un potencial jugable gigantesco por explotar.

A pesar de que la dispersión narrativa y la falta de indicaciones claras para avanzar puedan desorientar a los jugadores más impacientes, la satisfacción de descubrir por uno mismo cada nivel secreto, superar sus exigentes jefes y dejarse enamorar por su extravagante universo compensa de sobra cualquier desajuste. Estamos ante uno de los títulos indie más estimulantes, nostálgicos y originales del año en compatibles.

Conclusiones

Angeline Era es una pequeña joya de la acción y el rol que triunfa al resucitar el espíritu de los juegos de los noventa sin caer en el plagio ni en el cliché barato. Su brillante adaptación del combate bumpslash, la inmensa cantidad de secretos ocultos en el mapa y la creatividad de sus enfrentamientos contra jefes hacen que cada hora al volante con Tets sea una experiencia adictiva. Aunque su narrativa fragmentada por la no linealidad y algún pequeño error técnico impiden que alcance la perfección absoluta, el viaje por la isla de Era es una recomendación obligatoria para cualquier jugador que añore la época dorada de la primera PlayStation.

Lo Mejor

  • La adaptación a las tres dimensiones con salto y posicionamiento táctico es adictiva y requiere precisión.
  • La inmensa cantidad de secretos en el mapamundi y las secciones de mazmorreo en primera persona son un regalo.
  • Cada enfrentamiento introduce dinámicas únicas que obligan a exprimirse el cerebro y los reflejos.
  • Estética low-poly noventera y canciones memorables que desbordan personalidad.

Lo Peor

  • La libertad para abordar las zonas puede fragmentar en exceso la historia y arruinar el ritmo dramático.
  • La ausencia total de marcadores puede llevar a dar tumbos por el mapa buscando la siguiente zona relevante.
  • Fallos mecánicos puntuales en ciertas esquinas o trampas del escenario al saltar.

Ficha Técnica

  • Título: Angeline Era
  • Género: Rol / Acción / Plataformas 3D
  • Desarrollador: Analgesic Productions
  • Editor: Analgesic Productions
  • Plataformas: PC, PS5, Xbox Series, Switch 1 y 2, PS4 y Xbox ONE
  • Idioma: Español
  • Versión analizada: PC

Nota Final

8.0 / 10

Un billete directo hacia la nostalgia noventera con sabor a tarrina de CDs grabados. Angeline Era rescata lo mejor del rol clásico para entregarnos en PC una aventura fresca, desafiante y repleta de personalidad. Si estás dispuesto a perderte en un mapa lleno de secretos y chocar contra todo lo que se mueva, la isla de Era te está esperando.

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