alt="kumitantei"

Hablar de Kumitantei: Old-School Slaughter es entrar directamente en un terreno muy concreto dentro del videojuego: el de los llamados killing games, un subgénero que ha ganado una base de fans muy fiel gracias a propuestas narrativas intensas, personajes excéntricos y giros argumentales constantes. Y aquí es donde entra en juego nuestra palabra clave, Kumitantei, porque este título no solo abraza esa fórmula, sino que la lleva a su propio terreno con una mezcla bastante particular de ideas.

Desde el primer momento, Kumitantei deja claras sus influencias. No se esconde, no intenta disfrazarlas, y eso juega a su favor. Referencias como Danganronpa: Trigger Happy Havoc, Persona, Slay the Spire o Pirates Outlaw no solo están presentes, sino que forman parte del ADN del juego. Y lo interesante es cómo Kumitantei intenta combinar todas estas influencias en una sola propuesta.

La cosa comienza así:

La historia arranca con Himari Sanada, una protagonista que, en apariencia, encarna lo cotidiano. No es una genio, no destaca especialmente, no parece destinada a nada extraordinario. Y sin embargo, como suele ocurrir en este tipo de relatos, su vida da un giro radical cuando acaba atrapada en un misterioso instituto junto a otros 15 personajes.

Aquí aparece uno de los conceptos clave de Kumitantei: los “sublimes”. Cada personaje representa la excelencia absoluta en su campo, desde profesiones más mundanas hasta otras mucho más peculiares. Este enfoque permite construir un elenco variado, excéntrico y, sobre todo, lleno de potencial narrativo. Porque en este tipo de juegos, los personajes lo son todo.

La situación no tarda en escalar. Un enigmático gato de dos caras introduce las reglas del juego: están atrapados en un experimento donde deberán matarse entre ellos si quieren escapar. Una premisa que, aunque familiar, sigue funcionando por una razón muy sencilla: es un catalizador perfecto para explorar la psicología humana.

Sabe lo que hace

Y aquí Kumitantei empieza a destacar. No tanto por reinventar la rueda, sino por entender muy bien qué hace que este tipo de historias funcionen. La tensión, la desconfianza, las alianzas temporales… todo está presente desde los primeros compases.

En términos jugables, el título sigue una estructura muy reconocible. Exploración del entorno, interacción con personajes, desarrollo de relaciones y, finalmente, el inevitable asesinato que desencadena el juicio. Este bucle es el corazón del juego, y Kumitantei lo ejecuta con bastante solvencia.

Los llamados “momentos libres” permiten profundizar en cada personaje. Aquí entra en juego un sistema de afinidad que recuerda mucho a otros títulos del género. Pasar tiempo con los distintos compañeros no solo sirve para conocerlos mejor, sino que también tiene implicaciones directas en la jugabilidad.

Las cartas mejoran todo

Y es que Kumitantei introduce un sistema de cartas que añade una capa estratégica interesante. Cada personaje te proporciona cartas con habilidades específicas que luego se utilizan durante los juicios. Este detalle conecta directamente con la influencia de Slay the Spire, y aunque no alcanza ese nivel de profundidad, sí aporta variedad.

La forma de conseguir estos objetos también tiene ese toque clásico de videojuego japonés: máquinas recreativas, minijuegos y coleccionables repartidos por el escenario. Es un sistema sencillo, pero efectivo para mantener al jugador implicado entre eventos importantes.

Engancha mucho y bien

Narrativamente, Kumitantei sabe cómo enganchar. El misterio está bien planteado, los diálogos tienen personalidad y el ritmo consigue mantener el interés. Incluso sin entrar en spoilers, se percibe que hay una intención clara de construir algo más grande a largo plazo, especialmente teniendo en cuenta su formato episódico en acceso anticipado.

Sin embargo, no todo es perfecto. Y es aquí donde entramos en una de las claves de estas primeras impresiones: Kumitantei tiene muy buenas ideas, pero algunas necesitan pulirse para alcanzar todo su potencial.


Un sistema de juicios con personalidad propia… pero margen de mejora

Si hay un momento donde Kumitantei: Old-School Slaughter se juega todo, es en los juicios. Es el clímax de cada capítulo, el punto donde todas las piezas deben encajar. Y aquí es donde el juego intenta diferenciarse con más fuerza.

El sistema de debates recuerda inevitablemente a Danganronpa: Trigger Happy Havoc: escuchar declaraciones, detectar contradicciones y presentar pruebas. Es una fórmula que sigue funcionando, y Kumitantei la adapta sin problemas.

Pero donde realmente intenta innovar es en sus minijuegos. El primero introduce combates mediante cartas, donde los colores y las combinaciones determinan el resultado. Es una mecánica interesante, con cierto componente estratégico, aunque en las primeras horas puede resultar algo confusa.

No todo puede ser perfecto

Y aquí aparece uno de los principales problemas actuales del juego: la falta de tutoriales claros. Muchas de estas mecánicas se explican de forma superficial o directamente no se explican, lo que puede generar frustración.

El segundo minijuego, basado en formar palabras disparando letras, es probablemente el ejemplo más claro de esto. La idea es buena, pero su ejecución necesita ajustes. No siempre queda claro qué se espera del jugador, y eso rompe el ritmo del juicio.

Otro detalle importante es la mecánica de “absorber” frases para usarlas como argumentos. Es una idea interesante, pero nuevamente, la falta de explicación hace que muchos jugadores tarden en entenderla completamente.

Esto no significa que el sistema sea malo. Al contrario, Kumitantei tiene una base muy prometedora. Pero necesita pulido. Y la buena noticia es que, al estar en Early Access, este tipo de mejoras son perfectamente posibles.

alt="Kumitantei"

Hay más cosas a destacar

En el apartado artístico, el juego apuesta por un estilo que puede no gustar a todo el mundo, pero que encaja con su propuesta. No busca el realismo ni la espectacularidad, sino reforzar su identidad. Y eso, en un género tan saturado de referencias, es importante.

La localización al español es otro punto a destacar. Aunque no es perfecta, sí transmite personalidad y consigue que los diálogos resulten naturales y, en ocasiones, bastante divertidos.

En cuanto al rendimiento, la experiencia es estable. No hay problemas graves que empañen la partida, algo fundamental en un juego tan centrado en la narrativa y la toma de decisiones.

Conclusiones

Kumitantei: Old-School Slaughter es un juego que sabe muy bien a qué público se dirige. No intenta reinventar el género, pero sí aportar su propia identidad dentro de él. Su historia engancha, sus personajes tienen carisma y su estructura funciona.

Las influencias son evidentes, pero están bien integradas. Y aunque hay aspectos que necesitan सुधार —especialmente en la explicación de mecánicas—, la base es sólida.

Si te gustan los killing games, Kumitantei es un título que deberías tener en el radar. Tiene personalidad, ambición y, sobre todo, potencial para crecer con el tiempo.

Porque si algo queda claro tras estas primeras horas, es que Kumitantei no solo quiere ser un homenaje, sino también una nueva voz dentro del género. Y eso ya lo convierte en una propuesta muy interesante a seguir de cerca.

Ficha Técnica

  • Desarrollador: Mango Factory
  • Editor: Akupara Games
  • Plataformas disponibles: PC, Switch

*Estas primeras impresiones han sido posibles a una clave de PC cedida por Akupara Games

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo