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Encontramos juegos que buscan impresionar por su escala, otros por su narrativa… y luego están los que apuestan por sacudirte desde el primer segundo. Better Than Dead pertenece claramente a este último grupo. Su propuesta no es cómoda ni convencional: un shooter en primera persona con perspectiva bodycam, fotorrealismo extremo y una ambientación que no tiene intención de suavizar nada.

Disponible en acceso anticipado desde hoy mismo en Steam, el proyecto liderado por Monte Gallo y MicroProse llevaba tiempo generando curiosidad. Las imágenes que se habían mostrado previamente ya apuntaban a algo distinto, pero es al mando cuando realmente se entiende el tipo de experiencia que propone.

Un enfoque visual tan realista como incómodo

Uno de los elementos más llamativos de Better Than Dead es su apuesta estética. El uso de una cámara corporal (bodycam) no es un simple recurso visual: condiciona completamente la forma en la que percibes el juego. La imagen se mueve, vibra y reacciona como lo haría una grabación real, lo que aporta una sensación de inmersión muy poco habitual en el género.

A esto se suma un nivel de fotorrealismo que busca rozar el límite del llamado Valle inquietante. Sin embargo, el juego toma decisiones inteligentes para no cruzar esa línea de forma incómoda. Elementos como la pixelación de rostros o cuerpos cumplen una doble función: por un lado, reducen el impacto visual más perturbador; por otro, ayudan a deshumanizar a los enemigos.

Y esto último es clave para entender la experiencia.

Una premisa directa, cruda y sin rodeos

Better Than Dead no pierde el tiempo con largas introducciones ni explicaciones innecesarias. En cuestión de segundos, el jugador entiende la situación: eres una víctima que ha logrado escapar de una red criminal en Hong Kong, y no solo buscas huir, sino vengarte.

La narrativa se construye más a través del contexto y la acción que mediante diálogos o cinemáticas. Con una pistola en la mano y sin apenas recursos, te abres paso entre mafiosos en escenarios que reflejan los bajos fondos de la ciudad: locales clandestinos, restaurantes turbios o instalaciones vinculadas a la red criminal.

El objetivo es claro en cada uno de los 14 niveles: avanzar, sobrevivir y eliminar a quienes forman parte de esa organización. Pero más allá de la estructura, lo que destaca es el tono. No hay épica ni heroísmo tradicional. Aquí todo se siente más sucio, más inmediato.

El juego, de hecho, empuja al jugador a actuar sin dudar. La escenificación inicial deja claro quiénes son los enemigos y por qué no hay lugar para la compasión. Esa decisión narrativa, combinada con el tratamiento visual, reduce cualquier posible conflicto moral a la hora de apretar el gatillo.

Disparar es fácil; acertar, no tanto

Donde Better Than Dead empieza a marcar diferencias es en sus mecánicas. Sobre el papel, es un shooter bastante directo: avanzar, disparar y sobrevivir. Pero en la práctica, la ejecución introduce matices que cambian la experiencia.

La protagonista no es una soldado entrenada. Y eso se refleja en algo tan básico como la puntería. No hay precisión perfecta ni control absoluto del arma. La mira se desajusta constantemente, obligando al jugador a adaptarse a una sensación deliberadamente incómoda.

Además, no existe una retícula clásica en pantalla. Para apuntar correctamente, tienes que fijarte en la propia pistola, en su mirilla “real”, lo que añade una capa adicional de dificultad. En medio de un tiroteo, este detalle puede marcar la diferencia entre sobrevivir o repetir el nivel.

Porque sí: morir implica empezar desde el principio. No hay concesiones en ese sentido. Cada error se paga caro.

A esto se suma la movilidad: puedes correr, agacharte o deslizarte, siendo este último movimiento especialmente útil, ya que introduce una breve ralentización que puede darte ventaja en enfrentamientos intensos.

El resultado es un sistema que, sin ser complejo en apariencia, exige precisión, reflejos y, sobre todo, control bajo presión.

Si hay algo que define a Better Than Dead más allá de su estética, es cómo utiliza sus propias mecánicas para reforzar la tensión constante. No es un shooter pensado para sentirse poderoso, sino para hacerte sentir vulnerable incluso cuando llevas un arma en la mano.

Un diseño que castiga el error

A diferencia de otros shooters más accesibles, aquí cada enfrentamiento puede convertirse en un problema serio. La combinación de una puntería inestable, la ausencia de interfaz tradicional y enemigos que no dudan en disparar genera una sensación constante de peligro.

El hecho de que no haya puntos de control dentro de los niveles intensifica esa presión. Morir significa repetir desde el inicio, lo que puede resultar frustrante en algunos momentos, pero también refuerza la necesidad de jugar con cabeza. No se trata de avanzar sin pensar, sino de medir cada movimiento.

Además, el diseño introduce un elemento interesante: la presencia de NPCs inocentes. No son simples decorados, sino parte activa del entorno. Puedes ignorarlos… o dispararles. El juego no te lo impide, pero sí te penaliza de una forma indirecta.

Aquí entra en juego un sistema de “suerte” que afecta a cómo recibes el daño. Si atacas a inocentes, tus probabilidades de sobrevivir disminuyen. Disparos que antes podían fallar comenzarán a impactar con más frecuencia. Es una forma sutil, pero efectiva, de introducir consecuencias sin cortar la libertad del jugador.

Una experiencia breve, pero intensa

Better Than Dead no es un juego largo. Sus 14 niveles pueden completarse en menos de tres horas, algo que puede echar para atrás a quienes buscan experiencias más extensas. Sin embargo, esa duración juega a su favor.

El ritmo es muy concentrado. No hay relleno ni momentos muertos. Cada nivel introduce nuevas situaciones, nuevos espacios y nuevos enfrentamientos que mantienen la tensión constante. Es una experiencia diseñada para dejar huella más que para acompañarte durante semanas.

A nivel de ambientación, el juego destaca especialmente. Su estética neo-noir funciona muy bien gracias a la combinación de iluminación, escenarios cerrados y un diseño sonoro que refuerza cada disparo, cada paso y cada instante de peligro. No es solo lo que ves, sino también lo que escuchas.

El resultado es una experiencia que, sin necesidad de grandes artificios narrativos, consigue transmitir una sensación muy concreta: la de estar atrapado en una espiral de violencia de la que solo se sale avanzando.

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Un acceso anticipado con margen de mejora

Como ocurre con muchos títulos en esta fase, hay aspectos que todavía pueden evolucionar. El equilibrio de la dificultad, por ejemplo, puede resultar irregular en algunos momentos, especialmente para jugadores menos acostumbrados a propuestas exigentes.

También hay margen para ampliar sistemas o introducir variaciones que aporten más profundidad a largo plazo. Aunque la base es sólida, el juego podría beneficiarse de más opciones jugables o situaciones que rompan la estructura actual.

Aun así, lo importante es que lo que ofrece ahora funciona. No da la sensación de ser una demo incompleta, sino de una experiencia cerrada que puede crecer sobre unos cimientos bien definidos.

Y eso, en un acceso anticipado, no siempre es habitual.


Conclusiones

Better Than Dead es una propuesta tan arriesgada como interesante. Su enfoque visual, basado en la perspectiva bodycam y el fotorrealismo, consigue una inmersión poco habitual, mientras que sus mecánicas refuerzan una sensación constante de tensión.

No es un juego para todo el mundo. Su dificultad, su crudeza y su duración pueden alejar a ciertos jugadores. Pero precisamente en esas decisiones es donde encuentra su identidad.

Funciona como shooter, destaca por su ambientación y deja claro que no busca agradar a todos, sino ofrecer una experiencia concreta y muy marcada. Y en ese sentido, cumple.

Ahora mismo ya merece la pena para quienes buscan algo diferente dentro del género. Con el tiempo, y si consigue pulir y ampliar su propuesta, podría convertirse en uno de esos títulos pequeños que acaban dejando huella.


Ficha técnica

  • Desarrollador: Monte Gallo
  • Editor: MicroProse Software
  • Plataformas: Steam (PC)

*Hemos podido realizar estas primeras impresiones gracias a una clave de PC otorgada por MKTR Agency

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