Llevamos unos años en los que el género de coleccionar monstruitos ha salido por fin de su zona de confort. Ya no nos vale con la clásica fórmula de pasear por la hierba alta, esperar a que salte un combate por turnos y lanzar una bola de plástico para meter a un bicho dentro. Hemos visto de todo: granjas con criaturas, supervivencia pura y dura con esclavitud animal velada y mil clones que intentan subirse al carro del éxito rápido. Sin embargo, cuando nos enteramos de lo que traía entre manos la gente de Hatchery Games, la ceja se nos arqueó de forma automática. ¿Un shooter en tercera persona de ciencia ficción donde la clave es criar, eclosionar y hacer evolucionar aberraciones cósmicas para que peguen tiros contigo? Sonaba tan loco que podía salir terriblemente mal… o convertirse en tu nueva obsesión.
Tras devorar la versión de PC, exprimir su optimización y reventar a medio universo junto a mis adorables (y letales) criaturas, os podemos asegurar una cosa: Voidling Bound es una bendición para los que buscábamos algo genuinamente fresco. No es perfecto, ni mucho menos, pero desmantela con una patada en la boca el estancamiento creativo de un género que pedía a gritos una evolución real.

Contenidos

Olvida los turnos: Aquí se habla a base de plomo
La premisa de Voidling Bound te suelta en la cara una verdad muy incómoda para los puristas: las mascotas ya no son meros cromos que sacas a pasear para que se peguen mientras tú miras desde la barrera con los brazos cruzados. Aquí eres un actor activo. Eres un soldado atrapado en un cosmos hostil y estilizado donde tu supervivencia depende tanto de tu puntería con el ratón como de lo bien que cuides tus huevos alienígenas. Sí, has leído bien.
El bucle jugable rompe con los esquemas tradicionales. Consigues un huevo de Voidling, lo mimas en tu incubadora, gestionas sus estadísticas mediante un árbol de habilidades que ríete tú de los RPG clásicos, y cuando el bicho rompe el cascarón, se viene contigo a la puta guerra. No hay transiciones de combate. No hay menús estáticos que congelan el tiempo para que pienses tu siguiente movimiento durante cinco minutos mientras te tomas un café. Aquí vas corriendo por un cañón alienígena, te salta una emboscada de forajidos espaciales y, mientras tú revientas cabezas con un fusil de plasma, tu Voidling está al lado flanqueando, lanzando escudos energéticos o mutando en tiempo real para devorar al incauto que intente pillarte por la espalda.
Hatchery Games ha sabido tocar la tecla correcta para que el vínculo con las criaturas no se sienta artificial. En otros juegos, le coges cariño a un bicho porque su diseño es mono o porque tiene un ataque que quita mucha vida. En Voidling Bound, el cariño te entra por las venas cuando estás sin munición, con la pantalla parpadeando en rojo, acorralado contra una pared, y tu mascota cósmica desata una habilidad definitiva que barre a los enemigos y te salva la partida en el último milisegundo. Ese es el verdadero vínculo que este juego construye a base de pura adrenalina cinética.

La ciencia ficción que no parece un refrito de manual
A nivel artístico y de ambientación, el juego esquiva de milagro el peligro de convertirse en el típico clon genérico de Destiny o Warframe. El diseño de los Voidlings es una maldita delicia si te mola la estética alienígena extraña. No esperes encontrar ratones eléctricos amarillos ni patos con dolor de cabeza; aquí lo que manejas son amalgamas de energía del vacío, criaturas con demasiados ojos, caparazones orgánicos que brillan con luz de neón y formas que cambian según la ruta evolutiva que decidas tomar.
El universo que plantea el juego tiene empaque. La narrativa ambiental funciona genial y el propio mapeado te va contando cómo estas criaturas espaciales forman parte de un ecosistema que las mega-corporaciones y las facciones rebeldes intentan explotar a toda costa. El título juega muy bien con su nombre: te sientes verdaderamente atado al Vacío (Bound to the Void), y cada nuevo planeta que desbloqueas expande un Lore oscuro, gamberro y con un toque cínico que le sienta de maravilla. Las zonas de exploración tienen la verticalidad justa para que el plataformeo y los tiroteos se sientan fluidos, algo vital cuando tienes que estar pendiente de tu recarga, de la salud de tu bicho y de los proyectiles que te llueven desde todas las direcciones.
Antes nos centramos en cómo Voidling Bound rompe las reglas del corral de la domesticación de monstruos para fusionarlo con la adrenalina de un shooter, ahora toca meter el bisturí en lo puramente mecánico, en los números que hacen que la «Master Race» sonría de oreja a oreja y en esos pequeños tropiezos que le impiden coronarse con un diez rotundo. Porque de nada sirve tener una idea revolucionaria si a la hora de la verdad la jugabilidad se siente tosca o si tu tarjeta gráfica se pone a fundar un sindicato de trabajadores explotados en cuanto entras a una zona abierta.
Afortunadamente, Hatchery Games ha hecho los deberes en PC, ofreciendo una experiencia que se disfruta como un tiro… siempre y cuando entiendas a qué estás jugando.

La danza del caos: Un sistema de combate que exige neuronas
Quien entre a este juego pensando que se trata de un simple shooter de avanzar y machacar el clic izquierdo del ratón se va a llevar una hostia de realidad monumental en las primeras misiones avanzadas. La integración de los Voidlings en el combate es total y jodidamente táctica. Tienes comandos rápidos para dirigir a tu criatura: puedes ordenarle que mantenga una posición defensiva, que atraiga el fuego enemigo (haciendo de tanque puro) o que se lance al degüello contra un objetivo prioritario mientras tú limpias las coberturas.
La magia negra del juego reside en las rutas de evolución. Dependiendo de los materiales que consigas en tus misiones y de cómo enfoques la crianza, un mismo Voidling base puede acabar convertido en una torreta biológica estática que escupe ácido a larga distancia o en una bestia cuerpo a cuerpo hiperactiva que destroza armaduras. Esto abre un abanico de builds brutal. Si te mola jugar con rifles de francotirador desde la distancia, te interesará criar un Voidling pesado que retenga a las hordas en primera línea. Si prefieres jugar agresivo con escopetas a corta distancia, querrás un bicho de apoyo que te cure o potencie el daño de tus armas.
La profundidad RPG que hay detrás de los menús de eclosión y mejora es abrumadora en el buen sentido. Tienes que tomar decisiones significativas que transforman por completo tus posibilidades en el campo de batalla. No hay una «build rota» universal, lo que te obliga a experimentar constantemente y a mantener una enfermería/incubadora activa con diferentes criaturas listas para la acción según el tipo de enemigos que toque limpiar.

Exigiendo músculo a la Master Race: Rendimiento técnico
Hablemos claro de la optimización en PC, que últimamente el panorama da ganas de llorar. Voidling Bound utiliza las bondades de DirectX 12 para poner en pantalla un festival de luces, explosiones de energía y físicas de fluidos bastante resultón. El juego pide como mínimo algo sensato: un Ryzen 5 3600 o un i5-10400F acompañado de una modesta GTX 1660 o una RX 580 para jugar a 1080p sacrificando algunas sombras y florituras visuales. Y la verdad es que cumple; el juego es perfectamente jugable en configuraciones humildes sin convertirse en un pase de diapositivas.
Ahora bien, si quieres experimentar el juego como Dios manda, con los reflejos del vacío brillando en las texturas de tus criaturas y una tasa de frames que no baje de los 60 rocosos ni cuando la pantalla se convierte en un infierno de fuegos artificiales, vas a necesitar cumplir los recomendados (una RTX 3060 Ti o una RX 6700 XT). En nuestro equipo de pruebas, manteniendo los requisitos recomendados a 1440p y con todo en «Ultra», la fluidez ha sido una delicia. Los tiempos de carga gracias al uso intensivo del SSD son mínimos, algo que se agradece enormemente cuando mueres en una incursión de alto nivel y quieres reaparecer rápido para recuperar el botín.
¿Tiene taras? Por supuesto. El motor sufre de un pop-in ocasional de vegetación alienígena cuando vas corriendo a toda pastilla por los mapas más abiertos, y hemos experimentado algún que otro tirón de frames puntual en el Nexo central (la ciudad donde gestionas el comercio y las incubadoras) cuando hay demasiados NPCs cargando texturas a la vez. Nada dramático, pero demuestra que a Hatchery Games todavía le queda algún que otro parche de pulido por delante para dejarlo fino del todo. De todas formas si necesitáis ayuda os dejamos un guía de rendimiento

Conclusiones
Voidling Bound es un soplo de aire fresco hiperactivo que el mercado necesitaba con urgencia. Hatchery Games ha esquivado la bala del oportunismo creando un juego con identidad propia, divertido a rabiar y que sabe integrar de verdad las mecánicas de recolección de monstruos con el ritmo frenético de un shooter en tercera persona. Sus sistemas de evolución son profundos, su universo tiene un carisma gamberro muy particular y en PC rinde de una forma más que digna. Si estás cansado de los RPG de capturar bichos lentos y quieres algo que te exija reflejos, puntería y estrategia en tiempo real, este juego se merece un hueco de honor en tu biblioteca de Steam. Una grata sorpresa que te va a costar muchas horas de sueño.
Lo mejor
- La fusión perfecta y sin costuras entre shooter en tercera persona y RPG de monstruos.
- El sistema de evolución de los Voidlings es profundo, complejo y muy gratificante.
- El diseño artístico de las criaturas y los mundos espaciales tiene muchísima personalidad.
- Una optimización en PC bastante decente que no maltrata los componentes.
- El bucle jugable es adictivo a más no poder; siempre quieres eclosionar un huevo más.
- Doblado al castellano.
Lo peor
- El pop-in de texturas y elementos del escenario en las zonas abiertas más grandes.
- Rascadas de frames puntuales en la base central cuando se acumulan los elementos en pantalla.
- La curva de dificultad puede dar saltos un poco frustrantes si no llevas al bicho adecuado.
Ficha técnica
- Desarrollador: Hatchery Games
- Editor: Hatchery Games
- Plataformas: PC (Versión analizada), PlayStation 5, Xbox Series X/S
- Versión analizada: PC
- Género: Shooter en tercera persona / RPG de acción / Colección de criaturas
Nota final: 8,4
*Este análisis de Voidling Bound para PC ha sido posible gracias a una clave facilitada por Pirate PR
