El tiempo es un juez implacable con los videojuegos. Hay títulos que en su día nos parecieron obras maestras y que hoy, al volver a ellos, se nos caen de las manos por culpa de mecánicas oxidadas o un diseño de niveles superado. Sin embargo, hay excepciones atrapadas en una especie de burbuja temporal.
Rise of the Tomb Raider se lanzó originalmente en 2015 y, contra todo pronóstico, en pleno 2026 sigue conservando intacto su músculo. La edición 20 Year Celebration para PC, Switch 2, PS4 y Xbox One, que recopila absolutamente todo el contenido postlanzamiento, no es solo la versión definitiva de esta entrega; es el recordatorio de que Crystal Dynamics alcanzó aquí el techo de la trilogía Survivor.
Contenidos

Una Lara más rota, obsesiva y real
El reinicio de 2013 ya nos había dejado claro que la Lara Croft infalible, de dos pistolas y piruetas imposibles de los noventa, había pasado a la historia. En esta secuela nos encontramos a una protagonista mucho más interesante: está herida psicológicamente, arrastra traumas y roza la obsesión enfermiza por limpiar el nombre de su padre.
La trama nos arrastra hasta los páramos helados de Siberia en busca de la mítica ciudad de Kítezh y el secreto de la inmortalidad. Por el camino, cómo no, se cruza la Trinidad, una orden militarizada dispuesta a pasar a cuchillo a quien haga falta para hacerse con ese poder.
El guion no va a ganar un premio Pullitzer: los giros se ven venir a kilómetros y los villanos secundarios son bastante planos. Sin embargo, la historia funciona como un tiro gracias a su ritmo. Siempre hay un misterio arqueológico que te empuja a seguir jugando un rato más.

El bendito aroma a Metroidvania
Si el primer juego de la trilogía pecó de pasarse de frenada con los tiroteos, aquí la exploración recupera el trono. No estamos ante un sandbox infinito y vacío de los que tanto abundan hoy en día, sino ante una estructura de zonas abiertas interconectadas que funciona de maravilla.
- Estructura de avance: Consigues una herramienta nueva (como las flechas con piolets o el gancho) y automáticamente piensas en aquella cueva que te dejaste atrás tres horas antes.
- Diseño inteligente: Los mapas premian al jugador curioso. Volver atrás nunca se siente como una pérdida de tiempo.
- Las tumbas opcionales: El verdadero corazón del juego. Son pequeños templos con puzles físicos y ambientales que te obligan a pararte, mirar el entorno y pensar. No te van a estallar la cabeza, pero tienen el punto justo de ingenio para romper la monotonía de la acción.
La mayor virtud de este título es que está medido al milímetro. Sabe perfectamente cuándo llevas demasiados minutos escalando para meterte un combate, y cuándo estás saturado de disparos para ofrecerte una sección de plataformas o un puzle.

Supervivencia sin dolores de cabeza y acción contundente
El sistema de progresión y caza se refinó bastante en esta entrega. Lara necesita recolectar maderas, plantas, minerales y pieles de animales para mejorar las armas, ampliar las bolsas de munición y desbloquear habilidades en su campamento.
Agradezco profundamente que no intente ser un simulador de supervivencia extremo. Es un sistema ligero, ágil y muy satisfactorio. Cada mejora que desbloqueas se nota en el mando: apuntas más rápido, fabricas flechas especiales sobre la marcha en mitad de un tiroteo o aguantas más los golpes. Además, el juego te da la libertad de moldear a tu Lara: puedes potenciar el sigilo salvaje entre la maleza, el plataformeo o el combate directo a lo Rambo. Cualquier enfoque es perfectamente válido.
Cuando el sigilo falla y las armas empiezan a cantar, el juego responde con una contundencia brutal. El arco sigue siendo el rey de la función, pero las escopetas y los rifles tienen una respuesta magnífica en PC. Las coberturas son dinámicas y los escenarios se prestan a que improvises cócteles molotov usando botellas del suelo o lances botes de humo para desaparecer entre las sombras.

Una edición que llega cargada hasta arriba de contenido
Una de las grandes virtudes de Rise of the Tomb Raider: 20 Year Celebration es que no se limita a recuperar la aventura principal y ponerle una pegatina conmemorativa. Esta edición reúne absolutamente todo el contenido lanzado tras el estreno original, convirtiéndose en el paquete más completo que ha recibido el juego.
Entre los añadidos más interesantes encontramos Baba Yaga: El templo de la bruja, una expansión que se permite salir un poco del tono habitual de la campaña para abrazar una ambientación mucho más misteriosa y casi sobrenatural. Es una historia relativamente corta, pero aporta una personalidad distinta y algunos momentos bastante memorables. Además, las recompensas obtenidas terminan siendo útiles dentro de la aventura principal, por lo que no se siente como un contenido aislado.
También destaca Lazos de sangre, un episodio mucho más tranquilo que nos lleva hasta la Mansión Croft y profundiza en el pasado familiar de Lara. Aquí desaparecen los tiroteos y la supervivencia para ofrecer una experiencia más centrada en la exploración y la narrativa. Quizá no sea la expansión más espectacular, pero sí añade una dimensión emocional que ayuda a entender mejor a la protagonista.
A esto hay que sumar desafíos adicionales, modos de juego alternativos, nuevos atuendos, armas y una enorme cantidad de pequeños extras que hacen que la cantidad de contenido disponible sea sencillamente enorme. Si alguien llega por primera vez a Rise of the Tomb Raider, aquí tiene material para decenas de horas sin necesidad de buscar nada más.

Un apartado técnico que sigue aguantando el tipo
Lo más sorprendente al volver a Rise of the Tomb Raider en 2026 es comprobar hasta qué punto el tiempo ha sido amable con él. Evidentemente no hablamos de un prodigio gráfico comparable a las superproducciones actuales, pero la dirección artística y el trabajo realizado por Crystal Dynamics siguen brillando con una fuerza tremenda.
Los paisajes nevados continúan siendo espectaculares. Los juegos de luces, las tormentas, las animaciones y la enorme variedad de localizaciones mantienen intacta esa sensación de aventura que define toda la experiencia. Hay momentos que todavía consiguen arrancar un «madre mía» cuando observamos un valle perdido o una tumba oculta escondida entre montañas.
En Switch 2, además, el rendimiento continúa siendo excelente. Sí, algunos modelados secundarios ya evidencian el paso de los años y ciertas animaciones no tienen la naturalidad de producciones más recientes. Pero lo importante es que todo sigue funcionando con una fluidez envidiable y que la aventura mantiene una calidad visual más que notable.

El sonido sigue siendo uno de sus mayores tesoros
Si hay algo que Crystal Dynamics clavó de principio a fin fue el apartado sonoro. La banda sonora acompaña perfectamente cada situación, alternando momentos de calma con otros mucho más épicos sin caer nunca en el exceso.
Los efectos ambientales son fantásticos. El crujido de la nieve, el sonido del viento, las cuevas o los ecos dentro de las tumbas contribuyen enormemente a crear esa sensación de aislamiento que acompaña constantemente a Lara.
El doblaje también continúa siendo excelente. Camilla Luddington consiguió dotar a esta versión moderna de Lara Croft de una personalidad muy creíble, transmitiendo vulnerabilidad, determinación y miedo cuando la situación lo requiere. Quizá algunos secundarios no tengan tanto carisma, pero la protagonista sostiene prácticamente toda la narrativa sin despeinarse.

El mejor equilibrio de toda la trilogía Survivor
Cuando se habla de la trilogía moderna de Tomb Raider suele haber bastante debate. Hay quien prefiere el enfoque más crudo del reboot de 2013 y otros se quedan con la exploración más clásica de Shadow of the Tomb Raider. Pero Rise of the Tomb Raider ocupa una posición muy especial porque consigue ser el punto medio perfecto entre ambas propuestas.
La acción no eclipsa a la exploración.
Las tumbas tienen mucho más peso.
La progresión es satisfactoria.
El ritmo apenas decae.
Y Lara alcanza probablemente su mejor versión dentro de esta etapa.
Todo está medido con una precisión admirable. No hay sistemas especialmente revolucionarios ni mecánicas imposibles de olvidar, pero la combinación de todas ellas sigue funcionando como un reloj suizo. Y eso, once años después, tiene muchísimo mérito.
Quizá algunos enfrentamientos resulten demasiado sencillos, ciertos personajes secundarios podrían haber dado más de sí y la historia no alcance la brillantez narrativa de otras aventuras modernas. Pero cuando una obra consigue mantener ese equilibrio durante toda la campaña, es difícil no terminar rendido ante ella.

Una aventura que sigue mereciendo cada minuto
Muchos juegos importantes de la pasada década han envejecido regular. Algunos porque abusaban de modas concretas y otros porque sus mecánicas ya se sienten anticuadas. Rise of the Tomb Raider pertenece a ese pequeño grupo de títulos que parecen resistirse al paso del tiempo.
Volver a recorrer Siberia, descubrir tumbas ocultas, escalar montañas imposibles y acompañar a Lara en una nueva búsqueda arqueológica sigue siendo una experiencia tremendamente entretenida.
Y eso es precisamente lo que hace grande a una aventura. No importa cuántos años hayan pasado. Cuando te sientas delante de la pantalla y las horas desaparecen sin darte cuenta, es porque algo se hizo muy bien.
Y Crystal Dynamics lo hizo rematadamente bien.

Conclusión
Rise of the Tomb Raider: 20 Year Celebration sigue siendo una de las mejores aventuras de acción de los últimos quince años. Crystal Dynamics supo construir una secuela que mejoraba prácticamente todos los aspectos del reinicio de 2013 y encontró un equilibrio casi perfecto entre exploración, plataformas, puzles y combate. La cantidad de contenido incluido en esta edición la convierte en la forma definitiva de disfrutar de una obra que continúa transmitiendo la misma sensación de aventura que el primer día.
Puede que ya no sorprenda tanto técnicamente y que algunas mecánicas hayan sido imitadas hasta la saciedad, pero pocas producciones consiguen mantener un ritmo tan sólido y una identidad tan marcada. Lara Croft sigue demostrando por qué continúa siendo uno de los grandes iconos de la industria.
Lo mejor
- Las tumbas opcionales siguen siendo una auténtica maravilla.
- El equilibrio entre exploración, acción y puzles es excelente.
- La progresión y el componente de supervivencia resultan muy adictivos.
- La edición 20 Year Celebration incluye una enorme cantidad de contenido.
- Artísticamente continúa siendo precioso.
- Lara Croft alcanza una de sus mejores interpretaciones.
Lo peor
- Algunos personajes secundarios están desaprovechados.
- La historia, sin ser mala, no mejora la del primer juego
- Algunos tiroteos pueden resultar demasiado sencillos.
- Determinadas animaciones y modelados evidencian el paso del tiempo.
Ficha del juego
Desarrollador: Crystal Dynamics
Editor: Crystal Dynamics, Feral Interactive
Plataformas: PC, Xbox One, PlayStation 4, Nintendo Switch 2
Género: Acción y aventura
Duración: Entre 18 y 30 horas (más de 40 horas completando todos los contenidos)
Nota final
9,1/10
Rise of the Tomb Raider: 20 Year Celebration es una aventura que ha envejecido con una dignidad admirable. Una mezcla casi perfecta de exploración, acción y puzles que sigue transmitiendo la magia de las grandes expediciones arqueológicas. Once años después, Lara Croft continúa escalando montañas y demostrando que las buenas aventuras nunca pasan de moda.
