Hacer un buen juego de puzles en primera persona es un arte complicadísimo. Tras el tsunami de clones de Portal y los laberintos filosóficos de The Talos Principle, parece que todo el pescado está ya vendido. Por eso, cuando nos enteramos de que Zadbox Entertainment y Blue Brain Games estaban cocinando a fuego lento este Dimhaven: The Lost Source, muchos miramos el proyecto con lupa. ¿Estamos ante otra aventura contemplativa de andar y pulsar interruptores o ante un auténtico desafío mental? Tras exprimir a fondo su versión para PC, os podemos asegurar que es lo segundo.
Dimhaven es una isla remota en mitad de la nada, rodeada de montañas y envuelta en neblina y desolación. Lo que antaño fue un paraíso para turistas en plena ebullición ahora yace abandonado y aislado por los misteriosos eventos de los últimos años.
Una mezcla de aventura, resolución de rompecabezas y exploración tan alucinante como pocas. Dimhaven se nota que es la historia que sus creadores llevan años deseando contar. Por lo que hemos cogido la cámara y hemos puesto a prueba nuestra habilidad en esta aventura de misterio en primera persona desarrollada por el equipo que nos deleitó con Quern. Preparad el café, porque este viaje os va a exigir encender todas las neuronas.
Contenidos
Emily Ravenstone y el misterio de la isla de los ochenta
La premisa argumental arranca con los tópicos habituales del género, pero pronto se desmarca con una personalidad magnética. Nos ponemos en la piel de Emily Ravenstone, una joven que desembarca en la remota isla de Dimhaven tras recibir una carta de su tío Zack, un investigador obsesionado con lo esotérico que lleva años desaparecido en combate. Lo que antaño fue un complejo científico y un destino turístico idílico en los años 80, hoy es un páramo industrial oxidado, cubierto por una niebla espesa y defendido por un silencio sepulcral.
De hecho el juego empieza con nuestra personaje cayendo en el extraño complejo turístico desde un paracaídas. En esos primeros compases una pajarraco nos robará nuestro pasaporte y tendremos que hacernos con un visado. También se nos avisará de que estamos ante una aventura difícil y que disponemos de un sistema de pistas si lo necesitamos.
Tras un divertido y sencillo puzle relacionado con preguntas, por fin tenemos acceso a la primera zona donde se nos abrirán varios puzles como uno relacionado con una caja de herramientas. Dar luz a determinadas instalaciones, abrir algunas puertas y como no, recuperar nuestro pasaporte. Todo ello de forma tremendamente orgánica, dando una sensación agradable de que las imposiciones que nos propone el juego están ahí por pura casualidad, por causas humanas o por el simple paso del tiempo, y no puzles colocados a mala leche para hacer deliberadamente lento nuestro avance.
El movimiento también resulta muy satisfactorio: es fluido, la velocidad es la adecuada para un juego de puzles y nunca sientes que el juego te hace perder el tiempo. Además, abrir y cerrar puertas, cajones, armarios o cajas transmite una agradable sensación de peso y solidez.

Una cámara fotográfica para los inspectores del espacio
Además del Sintonizador, Emily cuenta con una cámara fotográfica que se convierte en nuestra mejor aliada. Lejos de ser un modo foto de adorno, la cámara sirve para registrar patrones, símbolos ocultos, coordenadas y relieves que solo son visibles desde ángulos muy específicos o combinando la perspectiva de dos dimensiones a la vez. Todo esto se guarda en un cuaderno digital que organiza las pistas de forma limpia y accesible, eliminando cualquier distracción innecesaria de la interfaz.
El juego confía plenamente en la intuición y la memoria espacial del usuario. Olvidaos de flechas amarillas en el suelo, luces parpadeantes o marcadores flotantes que os digan a dónde ir. El sistema de cámara y recopilación de pistas me parece una idea brillante. Soy de los que llenan una libreta de anotaciones mientras juegan y esta mecánica me encantó. Puedes fotografiar prácticamente cualquier objeto y añadir notas directamente sobre la imagen mediante un editor con estética de MS Paint. Una idea excelente y muy bien ejecutada.

Un espectáculo visual y acústico que te entra por los oídos
Si en lo jugable Dimhaven: The Lost Source es un reloj suizo, en lo artístico es un auténtico poema visual. Zadbox Entertainment ha sabido otorgar una personalidad propia a su la aventura. Con un estilo que nos recuerda a lo que pudo verse en PlayStation 2, con texturas con resoluciones limitadas, vegetación o ese pajarraco que nos roba el pasaporte al principio, en un marcado low-poly. Los escenarios tienen infinidad de detalles en resolución baja que nos transportan a principios de los 2000.
Pero el verdadero héroe silencioso del juego es el diseño de audio. El título no viene doblado al castellano (mantiene las voces en inglés con unos subtítulos perfectamente adaptados), pero los efectos ambientales el crujido del metal oxidado, el azote del viento costero y, sobre todo, el chasquido seco al activar el Sintonizador… son una locura. El juego implementa un sistema acústico contextual brillante: si prestas atención, puedes intuir la existencia de una compuerta o un mecanismo en la dimensión adyacente simplemente por cómo reverbera el eco de tus pasos en la sala actual. Es una genialidad que te enseña a escuchar el entorno para resolver los acertijos.

Rendimiento en PC: Optimización fina con algún tropiezo
Nuestra experiencia con Dimhaven en un ordenador de gama media ha sido muy satisfactoria, no hemos sufrido ni la más mínima relentización o problema gráfico o de sonido. Todo ello con opciones gráficas bastante altas. En todo caso y como viene siendo costumbre os dejamos una guía para mejorar el rendimiento de vuestro ordenador.
El menú de opciones gráficas cumple con nota, permitiendo ajustar la oclusión ambiental, el anti-aliasing y la densidad de «partículas espectrales», algo clave para no perder legibilidad en mitad de un puzle. No nos hemos topado con cuelgues raros ni pérdidas de progreso gracias a un sistema de autoguardado inteligentísimo.

Conclusiones
Dimhaven: The Lost Source es una de las mayores sorpresas del año para los amantes de los rompecabezas espaciales. Zadbox Entertainment ha parido una obra compacta, de unas 10 o 11 horas de duración, que no estira el chicle de forma artificial ni aburre con misiones de recadero. Su mecánica de salto dimensional es redonda, su atmósfera ochentera e industrial atrapa desde el primer minuto y su diseño sonoro es magistral. Puede resultar un poco hermético para los recién llegados al género debido a la falta de ayudas directas, y el micro-posicionamiento que exigen algunos puzles avanzados puede llegar a frustrar, pero si disfrutas devorando laberintos mentales que traten tu inteligencia con respeto, esta isla es una parada completamente obligatoria.
Lo mejor
- Una dirección de arte soberbia que otorga una identidad única a cada dimensión.
- El diseño de audio contextual, clave para la resolución de los acertijos.
- No tiene relleno: va al grano y respeta el tiempo del jugador.
Lo peor
- Ciertos puzles exigen un posicionamiento lateral milimétrico que puede resultar engorroso.
- Quizá no es para novatos de las aventuras.
Ficha Técnica
- Desarrollador: Zadbox Entertainment
- Editor: Blue Brain Games
- Plataformas: PC (Versión analizada)
Nota final
8/10
*Este análisis de Dimhaven: The Lost Source, ha sido posible gracias a SHERIMEDIA SP. Z O.O. que nos ha facilitado una clave de PC
