El éxito de PowerWash Simulator demostró que a los jugadores nos va la marcha de la limpieza terapéutica. Quitar roña virtual relaja, no nos vamos a engañar. Como era de esperar, la escena independiente ha tardado bien poco en oler el filón y empezar a llevar esta fórmula por derroteros completamente impredecibles. El ejemplo más demente y fresco de este verano de se llama Moldwasher, un simulador arcade en dos dimensiones desarrollado por Rubel Games y editado por Anshar Publishing que cambia los gráficos fotorrealistas por el pixel art y nos propone una premisa que roza el delirio lisérgico.
Aquí no llevamos a un operario con mono de trabajo; en este juego encarnamos a un trozo de sushi con conciencia propia. Un niguiri valiente que, vete a saber por qué giros del destino corporativo, se tiene que calzar una hidrolimpiadora a la espalda para limpiar a fondo una cocina que parece el escenario de un crimen biológico. Moldwasher va directo al grano: no busquéis una narrativa profunda, giros de guion dramáticos ni líneas de diálogo shakesperianas. Hay un menú con retratos bastante simpáticos de los personajes que te encargan los trabajos, pero más allá de eso, la historia brilla por su ausencia. Es una pena que no hayan aprovechado esta fumada de premisa para meter un lore más gamberro, pero el título no pretende ser más complejo de lo que necesita. Aquí se viene a desinfectar.
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Limpieza a presión en clave de scroll lateral
La gran pregunta que nos hacíamos antes de instalar Moldwasher en nuestro PC era si la satisfacción de limpiar la mugre se iba a mantener intacta al pasar de la primera persona tridimensional a una perspectiva puramente 2D La respuesta corta es que sí, tiene su encanto, aunque la experiencia cambia por completo y se vuelve mucho más arcade. La campaña nos invita a recorrer los puntos más críticos y asquerosos de una cocina abandonada a su suerte: desde los conductos de ventilación y el suelo grasiento, hasta las encimeras, los fogones de la estufa, el fregadero y los rincones más oscuros que hay detrás de la nevera.
A diferencia de otros juegos del género, donde el ritmo es totalmente relajado y te puedes tomar un café entre mancha y mancha, Moldwasher introduce una mecánica bastante puñetera: la suciedad se regenera en tiempo real. Si no eres lo suficientemente rápido o si te dejas un miserable píxel de moho sin limpiar, la roña empezará a brotar de nuevo y a esparcirse por la superficie. Esto le da un toque de vida bastante asqueroso al entorno y añade un puntito de tensión y estrés que divide las aguas: a los más puristas de la simulación les puede llegar a desesperar, pero como reto arcade funciona de locos. Además, a medida que avanza la campaña, los escenarios se vuelven más grandes y complejos, introduciendo dinámicas ambientales que te sabotean el trabajo, como molestas ráfagas de viento que te empujan o moscas y cucarachas vivas que van correteando por la pantalla esparciendo la porquería por las zonas que ya habías dejado impolutas. Vas a tener que currar duro.

Un arsenal para el horror corporal de la cocina
Para hacer frente a este apocalipsis de bacterias, nuestro pequeño protagonista niguiri arranca el juego con una hidrolavadora bastante básica. Con los primeros trabajitos iremos rascando los billetes necesarios para pasarnos por la tienda del juego y empezar a desbloquear un arsenal de siete herramientas en total, algunas de ellas bastante extravagantes para lo que es un juego de limpieza.
Pronto compraremos un soplador de hojas que cuenta con dos modos (aspirar y soplar) que viene de perlas para quitar los granos de arroz secos que pueblan las mesas. La joya de la corona llega al desbloquear la hidrolimpiadora avanzada, que imita las boquillas definitivas del género ofreciendo un chorro amplio y un modo de tres chorros giratorios. Los desarrolladores han metido un detalle físico divertidísimo: la potencia del agua es tan brutal que el propio retroceso empuja el cuerpo de nuestro trozo de sushi hacia atrás cuando disparamos en el aire, obligándonos a controlar el movimiento con ojo. El resto del equipo incluye un extintor bastante flojo, un soplete para quemar objetos específicos y hasta un pico para romper a golpes los trozos de comida más duros y petrificados.

Decoración caprichosa, gachas y el infierno de los completistas
Completar los encargos de desinfección en Moldwasher no solo sirve para limpiar nuestra conciencia de niguiri. Moldwasher maneja una economía doble de lo más curiosa: por un lado ganamos billetes en efectivo y, por otro, unas monedas especiales. El dinero contante y sonante lo gastaremos en mejorar las hidrolimpiadoras y los sopladores, pero las monedas tienen un destino mucho más lúdico. Sirven para alimentar una divertida máquina de juguetes gacha ubicada en nuestra habitación, la cual funciona como nexo y hogar entre misión y misión.
La personalización de este rincón es uno de los puntos más gamberros del título. Moldwasher se toma a sí mismo a broma constantemente y la mayoría de los objetos decorativos que desbloqueamos son memes puros o chistes absurdos de internet; por ejemplo, podemos colgar en la pared un plátano pegado con cinta americana, en una clara y descacharrante referencia a la millonaria obra de arte de Maurizio Cattelan. A esto hay que sumarle un porrón de pegatinas que podemos estampar en los lugares más insospechados de las paredes y un equipo de música para reproducir los CD que encontramos ocultos bajo las capas de roña de los escenarios, que nos regalan ritmos de lo más relajantes para amenizar las sesiones. Incluso hay un logro tronchante llamado «Ahogamiento simulado» que saltará si se nos ocurre apuntar con la hidrolimpiadora a nuestro propio cuerpo en movimiento.
Por desgracia, no todo es un camino de rosas para los completistas de manual. El gran problema de estos coleccionables ocultos es que Moldwasher es ridículamente puñetero a la hora de gestionarlos. El mapa de selección de misiones no indica en ningún momento si has conseguido o no el objeto escondido de ese nivel. Solo te enteras de su existencia al terminar el trabajo por primera vez, lo que te obliga a repetir los escenarios completamente a ciegas y al azar para intentar rascar el 100% del juego. Una pérdida de tiempo bastante frustrante que esperamos que Rubel Games solucione de cara a un próximo parche.

Un simulador que revuelve el estómago y vuela en Steam Deck
Hay que lanzar una advertencia muy seria para los estómagos más sensibles. Mientras que títulos como PowerWash Simulator resultan limpios y asépticos, Moldwasher consigue transmitir una alarmante sensación de repulsión visual. El pixel art está tan bien parido y detallado que las montañas de moho verde, los trozos de comida putrefacta petrificada y las enormes pelusas mugrientas que se amontonan en los conductos de ventilación llegan a dar bastante asco real. Avisados quedáis si os da repelús la suciedad extrema de cocina de pesadilla.
En el apartado de opciones técnicas, estamos ante un menú tirando a espartano y bastante descuidado. Las configuraciones son mínimas: un par de barras para el audio de los efectos y la música, y la opción de activar un resultón filtro CRT para potenciar la estética retro de los píxeles. Moldwasher es tan sumamente sencillo que no necesita mucho más para moverse con total soltura en PC, y de hecho es una delicia jugarlo al 100% en la Steam Deck.

Sin embargo, aquí se nota otra costura molesta: el juego carece de un menú para reasignar controles o un simple recordatorio en pantalla que te indique qué botones estás usando cuando alternas entre el mando, el ratón o el teclado en la portátil. A esto hay que sumarle que Moldwasher pasa olímpicamente de explicarte los modos de disparo alternativos de las herramientas secundarias (como el soplete o el pico), obligándote a deducir sus escasos usos a base de probar por la cara.
En definitiva, estamos ante un título directo y sumamente corto. Cada encargo apenas nos robará unos pocos minutos de reloj, permitiéndonos liquidar la campaña principal en unas escasas dos horas y medio durante un fin de semana. Tras ver los créditos —donde nuestro simpático cocinero de sushi se relaja en una silla tras el deber cumplido—, Moldwasher nos permite rejugar los niveles para exprimir los logros y comprar lo que falte en la tienda, estirando la vida útil del cartucho hasta las tres horas y media en total. Por los casi 7 eurillos que cuesta en Steam, es una opción estupenda para desconectar una tarde en plan cozy y pasar a otra cosa.

Conclusión
Moldwasher es un simulador de limpieza modesto, directo y sumamente bizarro que sabe explotar el encanto de la roña en dos dimensiones. Su jugabilidad arcade es endiabladamente adictiva, la idea de limpiar encimeras controlando a un niguiri mutante rebosa personalidad y el sistema de regeneración de moho le da una capa de desafío muy de agradecer frente a la calma habitual del género. Aunque tropieza de forma evidente por culpa de una alarmante escasez de opciones de control, la opacidad de sus coleccionables en el mapa y la falta de tutoriales para sus herramientas secundarias, sus divertidísimos guiños artísticos y su ajustado precio de lanzamiento lo convierten en un tentempié muy apetecible para devorar en Steam Deck. Ojalá el estudio se anime con una secuela o una expansión; si la cocina estaba así de infecta, no queremos ni imaginar cómo habrán dejado el cuarto de baño.
Lo mejor
- Una premisa loquísima y un protagonista niguiri que derrocha carisma pixelado.
- El adictivo toque arcade que aporta la regeneración de moho en tiempo real.
- La personalización de la habitación con guiños, pegatinas y juguetes gacha humorísticos.
- Ideal para partidas rápidas y perfectamente adaptado a Steam Deck.
Lo peor
- El mapa no registra los coleccionables, obligando a repetir niveles a ciegas.
- Menús y opciones de configuración excesivamente barebones y descuidados.
- No hay tutoriales ni recordatorios de botones para las herramientas secundarias.
- Su estética hiperdetallada puede llegar a revolver el estómago a los jugadores más aprensivos.
Ficha técnica
- Desarrollador: Rubel Games
- Editor: Anshar Publishing
- Plataformas: PC (Versión analizada)
Nota final
7.5/10
*El análisis de Moldwasher ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por Anshar Publishing
