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Hoy el cuerpo no nos pedía ponernos finos a leer documentos de tres páginas en un RPG de cien horas ni fumarnos sesudas estrategias. A veces, lo que hace falta son títulos de acción salvaje de los que te dejan las muñecas tregua, lo único que necesita tu cerebro es un chispazo inmediato de adrenalina pura. Una excusa rápida para apretar los gatillos, ver saltar chispas de metal y quemar suela a velocidades ilegales. En esas coordenadas exactas es donde desembarca Gunstoppable, la nueva propuesta de CAGE Studios que hemos estado exprimiendo de lo lindo en su versión para PC.

La tarjeta de presentación del estudio no se anda con rodeos: un first-person shooter con una estructura roguelite hiperactiva donde el movimiento frenético y el uso del modo akimbo es decir, llevar una calaña de arma distinta en cada mano, son la norma absoluta. Salvando todas las distancias del mundo con los titanes consagrados del género, la propuesta se mira sin pudor en el espejo de las arenas de combate que redefinieron la acción cenital y en primera persona en la última década. La premisa promete una orgía de desguace robótico a ritmo vertiginoso, pero tras varias sesiones de tiros nos hemos encontrado con un producto que tiene argumentos muy potentes para encancharte al teclado y, al mismo tiempo, varias aristas llamativas que le impiden alcanzar el Olimpo del tiroteo virtual.

Venganza cibernética contra magnates enlatados

El marco narrativo de Gunstoppable no pretende ganar ningún premio de literatura, pero cumple con solvencia su cometido de soltarte en la arena con ganas de romperlo todo. Nos ponemos en el chasis cibernético de Fenix, un antiguo gladiador a quien unos magnates ultra-capitalistas y bastante desalmados del futuro convirtieron por la fuerza en una máquina de matar biomecánica. Por si transformar nuestras tripas en circuitos no fuera suficiente agravio, los mandamases de este imperio neofuturista han secuestrado a nuestra hermana. La motivación de Fenix es tan simple como efectiva: desatar un reguero de destrucción, desmembrar a todo lo que huela a corporación y rescatar a su familiar mientras toda su carnicería personal se transmite en directo por internet para deleite de las masas.

Lo curioso del asunto es cómo se nos va contando la milonga. A través de breves diálogos con doblaje completo al inglés que, por cierto, raya a un nivel fantástico con una interpretación llena de tacos, jerga de la red y muchísimo dinamismo, vamos conociendo a la cúpula de ricachones que gobiernan la ciudad. Lejos de encontrarnos con villanos oscuros e intimidantes de película seria, el juego apuesta por una sátira bastante caricaturesca. Enfrentaremos a ejecutivos ridículos embutidos en trajes robóticos de última generación que nos sueltan bravuconadas absurdas por el interfono el juego ya deja meridianamente claro que aquí venimos a reírnos mientras repartimos plomo.

La velocidad como única moneda de cambio

En cuanto pones la primera bota sobre el escenario, queda claro que Gunstoppable tiene una filosofía jugable muy marcada: la quietud se paga con la muerte. Aquí esconderse tras una columna a esperar que se te regenere la salud o jugar a ser un francotirador prudente es el billete más rápido hacia el menú de reinicio. El juego implementa un sistema donde la velocidad y el impulso de tu movimiento determinan directamente el multiplicador de daño que inflijes a las huestes enemigas. Cuanto más rápido te desplaces, patines y saltes, más fuerte pegarán tus disparos.

Para sostener este ritmo de infarto, el diseño de los escenarios incluye raíles para grindar a toda mecha —marcándose un guiño descarado al mítico Sunset Overdrive—, rampas de impulso, paredes por las que correr y un gancho de agarre maravilloso. Esta herramienta nos permite catapultarnos no solo hacia plataformas elevadas o salientes lejanos, sino directamente hacia la chepa de los robots enemigos para cerrar distancias en un parpadeo. Es una propuesta donde los dedos te terminan doliendo tras media hora de combate, pero que resulta enormemente gratificante cuando consigues cogerle el punto a la danza de destrucción.

Plomo a dos manos y pirotecnia numérica

El auténtico núcleo del tiroteo se basa en el sistema de doble empuñadura o akimbo. Olvídate de llevar una sola pipa y encañonar con paciencia; en Gunstoppable sujetamos dos armas simultáneamente, pudiendo disparar cada una de manera independiente con el clic izquierdo y derecho del ratón. Esta mecánica te permite jugar de forma súper agresiva, alternando ráfagas de una escopeta mientras la otra mano recarga un lanzagranadas, manteniendo una cadencia de fuego ininterrumpida que convierte a Fenix en una picadora de carne andante.

Además, cuando encadenas bajas a toda velocidad y mantienes el medidor de combo en la zona alta, se activa el denominado «Modo Segador». En esta fase de frenesí la pantalla se tiñe de adrenalina, el tiempo se ralentiza ligeramente y nuestra potencia de fuego se dispara, convirtiendo las oleadas enemigas en una lluvia de piezas metálicas y números flotantes de daño que brotan de los armazones rotos. La sensación de poder cuando logras enlazar este estado especial con un buen par de armas secundarias es un subidón de dopamina enorme que convencerá al instante a los apasionados de los disparos arcade más salvajes.

El laboratorio del desastre: modificaciones sobre la marcha

Si la agilidad y el disparo a dos manos ponen las cimientos del edificio, el sistema de personalización de armas durante la partida es el barniz de locura que le da su toque distintivo. En mitad de cada run, el título nos permite recoger e integrar modificaciones aleatorias al más puro estilo roguelite. Tienes un inventario que te permite llevar hasta cuatro armas a la vez para ir intercambiándolas en la doble empuñadura, y cada una cuenta con sus propias ranuras para acoplarles módulos que cambian radicalmente su comportamiento.

La gracia de este sistema radica en lo absurdas y devastadoras que pueden llegar a ser las combinaciones si la suerte y tu criterio se alían. Puedes arrancar una partida con una escopeta de combate bastante estándar y, tres salas más tarde, haberla transformado en un lanzallamas de dispersión que quema los circuitos de los robots en área. O coger un lanzagranadas convencional y acoplarle una mejora que convierte sus proyectiles en pequeñas bombas nucleares tácticas con forma de plátano. Sí, habéis leído bien: bombas plátano atómicas. Este desenfado encaja estupendamente con el tono macarra de la aventura, regalándote momentos divertidísimos cuando consigues armar una build capaz de barrer salas enteras en cuestión de segundos.

Un roguelite al que le faltan habitaciones en la maqueta

Sin embargo, es justo al examinar Gunstoppable bajo la lupa de los estándares del género roguelite donde afloran sus grietas más evidentes. Un buen juego de este estilo sostiene su rejugabilidad sobre la variedad impredecible: escenarios que cambian de forma drástica, rutas secundarias, eventos aleatorios y una piscina enorme de enemigos. Lamentablemente, el trabajo de CAGE Studios en este ámbito se siente dolorosamente recortado y repetitivo.

El diseño de escenarios peca de una escasez de «habitaciones» o arenas de combate alarmante. Al cabo de tres o cuatro partidas completas en PC, la sensación de déjà vu es constante. Terminas recorriendo exactamente las mismas salas, con la misma disposición de raíles de grind y cumpliendo idénticos objetivos intermedios. Hay un tramo concreto de la aventura en el que nos toca ascender por una torre corporativa y la experiencia se reduce a encadenar unas seis arenas prácticamente clónicas combatiendo contra los mismos patrones de robots. Aunque la progresión permanente entre partidas gastando los recursos obtenidos para subir atributos base mitiga un poco la sensación de estancamiento, la falta de variedad en el trazado de los mapas es una losa pesada para quienes busquen sesiones de juego prolongadas.

El chasco de los magnates: jefes con armadura de papel

A la falta de diversidad visual y estructural se le suma otro tropiezo de bulto: la ejecución de los combates contra los jefes finales. Tras todo el aparato narrativo dándoles coba a través del interfono, presentándolos como la élite corporativa embutida en mechas de última generación y bautizándolos con nombres extravagantes.

Mientras que las huestes de robots comunes en las arenas te aprietan las tuercas y te obligan a volar a toda velocidad de raíl en raíl para no morir pulverizado, los jefes parecen puestos casi para rellenar expediente. Son encuentros extrañamente sencillos y fáciles de explotar. Por ejemplo, la pelea contra el primer gran jefe —un mecha gigantesco con forma de cangrejo que entra por los ojos por lo intimidante que parece— se convierte en un paseo ridículo en cuanto descubres que basta con ganar una posición elevada en las plataformas del techo. Desde allí arriba, la gran mayoría de sus proyectiles impactan contra la propia arquitectura del mapa sin poder tocarte, permitiéndote vaciarle los cargadores desde la comodidad de la altura. Falta esa tensión épica y esa exigencia táctica que sí se siente en el resto de la travesía.

Progresión justa sin depender únicamente del azar

Por romper una lanza a favor del diseño de CAGE Studios, hay que reconocer que el equilibrio de dificultad en la faceta puramente de habilidad está muy bien medido. A diferencia de otros títulos del género donde una mala tirada de dados con los drops iniciales te arruina la partida por completo y te condena a una muerte inevitable, en Gunstoppable la pericia a los mandos sigue siendo el factor determinante.

Morirás, desde luego, y más de una vez te comerás un misil de frente por frenarte a recargar en el lugar equivocado. Pero el juego se siente razonablemente justo: cada mejora temporal que recoges durante el trayecto aporta algo útil y utilizable, y las mejoras permanentes que vas desbloqueando en tu base tras cada derrota te dan esa agradable sensación de ir construyendo un soldado cibernético cada vez más imparable. Si eres capaz de perdonar la monotonía de sus mapas a cambio de un bucle de acción rápida y justa, la jugabilidad de base sigue teniendo munición de sobra para engancharte.

‘cel-shading’ y una optimización impecable en PC

En el plano puramente visual, Gunstoppable entra por los ojos desde el primer minuto con una propuesta estética muy llamativa. CAGE Studios ha apostado por un acabado que se inclina claramente hacia el cel-shading y las líneas tipo cómic, impregnando la pantalla con paletas de colores chillones, neones cibernéticos e iluminaciones que recrean estupendamente esa atmósfera neofuturista. No busca el fotorrealismo ni la carga gráfica pesada de un gran triple A, sino una estética fresca, colorida y desenfadada que le sienta de maravilla al tono gamberro de la aventura.

Sin embargo, ese estilo de cómic choca frontalmente con algunos elementos concretos. El modelado base de las armas de fuego, por ejemplo, presenta un corte mucho más realista y sobrio que desentona ligeramente con el colorido de los escenarios y los diseños caricaturescos de los enemigos. A pesar de este pequeño choque de identidades, la parte técnica en ordenador es de diez. Probado en un equipo de gama media-alta en PC, el juego es una auténtica roca: no sufre caídas de fotogramas ni tirones repentinos, manteniendo una fluidez absoluta a altas velocidades que resulta vital cuando la pantalla se convierte en una tormenta de tiros, raíles y explosiones.

El gran talón de Aquiles: un apartado sonoro sin fuelle

Si el rendimiento y los visuales mantienen la bandera arriba, el apartado sonoro es desafortunadamente la gran oportunidad perdida de Gunstoppable. En un FPS hiperactivo donde la adrenalina y la velocidad son la columna vertebral de la experiencia, uno espera una banda sonora cañera con guitarras pesadas o sintes agresivos que te haga hervir la sangre mientras desguazas chatarrería espacial. En su lugar, nos encontramos con un acompañamiento de música electrónica tipo «chunda-chunda» bastante insulso y aburrido que acaba pasando desapercibido e incluso resulta monótono en sesiones largas.

Peor parada sale aún la contundencia de los efectos de sonido. El armamento carece del pegada sonora que requiere un juego de estas características. Al apretar los gatillos con la doble empuñadura, los disparos suenan flojos, ahogados y carentes de cuerpo, dando más la sensación de estar manejando pistolas de agua o réplicas de plástico que auténticos cañones cibernéticos capaces de volar estructuras. Es un contraste amargo, ya que el excelente trabajo de doblaje de las voces principales demuestra que había talento para más, pero el sonido de las armas empaña la contundencia del combate.

Conclusiones

Poniendo todas las cartas sobre la mesa, Gunstoppable deja unas sensaciones de lo más curiosas. Por un lado, es un shooter condenadamente divertido, ágil y adictivo si lo que buscas es una descarga rápida de acción sin complicaciones. El sistema de movimiento basado en el impulso, la libertad del gancho, el modo akimbo y la locura de personalizar las armas sobre la marcha funcionan como un reloj suizo a nivel mecánico.

Por otro lado, la patente escasez de escenarios, la floja ejecución de las batallas contra los jefes finales y un apartado sonoro falto de garra evitan que la obra de CAGE Studios alcance cotas mayores. Se siente casi como un título que habría agradecido un tiempo extra de desarrollo para ampliar su catálogo de contenido. Pese a todo, si eres capaz de pasar por alto sus limitaciones de variedad y buscas un arcade desfadado donde quemar suela y repartir estopa a dos manos, vas a encontrar unas cuantas horas de pura diversión desenfrenada.

Lo Mejor

  • La velocidad como multiplicador de daño, el gancho y los raíles crean un bucle jugable rapidísimo y adictivo.
  • Disparar dos armas a la vez y meterles módulos absurdos como las bombas-plátano es impagable.
  • Fluidez absoluta a altas velocidades sin caídas de fotogramas ni problemas de rendimiento.

Lo Peor

  • La falta de mapas en la estructura roguelite provoca una acusada sensación de repetición.
  • Combates sencillos y fáciles de explotar que no están a la altura del reto de las arenas comunes.
  • La música electrónica resulta bastante olvidable y el sonido de las armas carece de contundencia y pegada.

Ficha Técnica

  • Título: Gunstoppable
  • Género: FPS / Roguelite / Acción Arcade
  • Desarrollador: CAGE Studios
  • Editor: CAGE Studios
  • Plataformas: PC
  • Idioma: Textos en español, voces en inglés

Nota Final

7.0 / 10

Conclusión: Gunstoppable es una propuesta de disparos en primera persona hiperactiva, honesta y sin rodeos. Su apuesta por la velocidad, el uso de dos armas simultáneas y el frenesí del modo akimbo garantizan momentos de pura adrenalina a los mandos en PC. Aunque se queda a mitad de camino en su faceta roguelite debido a la repetitividad de sus estancias y a un apartado sonoro al que le falta contundencia, es una opción sumamente disfrutable para quienes busquen desconectar el cerebro y lanzarse a toda mecha a reventar robots.

*Este análisis de Gunstoppable ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por Stride PR

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