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Si hay un género sobrepoblado en compatibles, ese es el de la supervivencia en mundos alienígenas. Estamos curados de espanto tras haber naufragado decenas de veces en parajes hostiles, picando piedra con un pico improvisado, fabricando lanzas de la nada y masacrando cuanta bestia espacial se nos cruce por delante para convertirla en filetes. Sin embargo, cuando los polacos de Frozen Way se presentaron con este Honeycomb: The World Beyond, traían una propuesta radicalmente distinta debajo del brazo. ¿Qué pasaría si en lugar de enviar a un mercenario armado hasta los dientes mandáramos a una científica de campo armada únicamente con tubos de ensayo, escáneres ecológicos y paciencia infinita?

En este título asumimos el rol de Hennessy, una investigadora enviada al remoto y colorido planeta Sota7. La Tierra está al borde del colapso ecológico total y nuestra misión no es colonizar a base de manguerazos de plomo, sino mapear la biosfera local, estudiar su flora y fauna, y sintetizar soluciones biológicas que puedan salvar nuestro hogar. La premisa se siente como un soplo de aire fresco gigantesco dentro del catálogo de PC: olvídate de craftear un fusil de plasma o poner trampas mortales. Aquí el combate directamente no existe. Como mucho, nos limitaremos a aturdir momentáneamente a alguna criatura imponente que se ponga más tonta de la cuenta mientras intentamos sacarle una muestra de tejido.

De la cápsula espacial al laboratorio: espíritu ‘Subnautica’ en tierra firme

Las comparaciones son inevitables y, desde las primeras horas de juego en ordenador, Honeycomb: The World Beyond desprende un tufillo inconfundible al legendario Subnautica, solo que cambiando las profundidades oceánicas por la firme superficie de un mundo desconocido. Al aterrizar en Sota7 no tenemos absolutamente nada: una pequeña cápsula de supervivencia con una cama para descansar, un espejo para mirarnos la cara de susto y un taller rudimentario donde empezar a ensamblar dispositivos. A partir de ahí, nos toca salir a buscarse la vida para asentarnos en este nuevo bioma.

La gran diferencia respecto a otros juegos del género está en cómo plantea sus herramientas y, sobre todo, en para qué las utilizamos. Aquí no tenemos una especie de multiherramienta mágica capaz de hacerlo absolutamente todo.

Y es que nuestra misión no consiste en convertirnos en el Schwarzenegger de los alienígenas, sino en aprender. El escáner biológico será uno de nuestros grandes aliados, permitiéndonos identificar especies, estudiar su comportamiento y ampliar poco a poco una enorme base de datos sobre el ecosistema del planeta. Cada descubrimiento aporta una pieza más al puzle y convierte la exploración en algo mucho más interesante que simplemente recoger recursos porque sí.

Por supuesto, estamos en un survival, así que la naturaleza también tiene la mala costumbre de recordarnos que somos humanos. Hay que comer, beber y dormir, y descuidar nuestras necesidades básicas puede acabar con nosotros desmayados en mitad de una jungla alienígena. Porque sí, puedes estar descubriendo una especie que podría revolucionar la ciencia, pero si llevas dos días sin dormir igual el verdadero espécimen interesante eres tú.

La progresión sigue además esta misma filosofía. Los materiales que encontramos no están pensados principalmente para fabricar un arsenal con el que conquistar Sota7, sino para hacer avanzar nuestra investigación. Mejoraremos el centro de investigación, construiremos equipos de análisis más sofisticados y desarrollaremos trajes capaces de protegernos mejor frente a las condiciones del planeta.

Todo esto genera un ritmo muy particular. Sota7 es un juego que invita a bajar las revoluciones y observar. Aquí correr demasiado puede significar cometer un error, destruir una muestra o arruinar un experimento que llevabas un buen rato preparando. Si vienes buscando adrenalina y disparos, probablemente Sota7 te parezca más aburrido que mirar crecer una planta. Pero si alguna vez has querido sentirte como un auténtico biólogo explorando un mundo completamente desconocido, entonces la cosa cambia bastante. Y ahí es donde empieza a sacar todo su encanto.El bucle jugable transmite una sensación meditativa y contemplativa muy particular. Es un juego de ritmo pausado, donde apresurarse suele traducirse en meter la pata o estropear un experimento biológico. Si buscas descargar adrenalina a base de gatillo fácil, Sota7 te va a parecer el lugar más aburrido del universo; pero si te atrae la idea de sentirte como un verdadero biólogo explorando un ecosistema virgen, la experiencia arranca con un encanto indiscutible.

Biotecnología ‘freak’, mutaciones de ADN y el arte de la botánica

Donde realmente saca pecho Honeycomb: The World Beyond y enseña sus cartas de diseño más ambiciosas es en la profunda vertiente científica que articula todo el progreso a medio plazo. Una vez superado el choque inicial de construir cuatro paredes y asentar un campamento decente, el título abandona la recolección básica para sumergirnos de lleno en un auténtico laboratorio de biotecnología. La jugabilidad no se limita a arrancar plantas del suelo y guardarlas en un cofre; nos invita a tomar esquejes, analizar muestras bajo el microscopio y ponernos la bata de científicos locos para experimentar con el patrimonio genético de Sota7.

El sistema de ingeniería genética es una maravilla para los amantes de la experimentación sistemática. Mediante dispositivos especializados que vamos construyendo en nuestra base, podemos alterar y cruzar mutaciones de ADN entre diferentes especies vegetales y animales. Esta mecánica nos permite crear híbridos inéditos que no existen de forma natural en el planeta, desencadenando la producción de enzimas únicas, compuestos químicos medicinales o materiales con propiedades físicas extraordinarias. Es un enfoque increíblemente original que recompensa la curiosidad y el ensayo y error, haciendo que pasar horas encerrado en tu estación científica probando combinaciones biológicas sea tan gratificante como salir a cartografiar una nueva cordillera.

Interacción con la fauna de Sota7 y el dominio del ratón en PC

El comportamiento de la fauna de Sota7 añade otra capa de incertidumbre a nuestras expediciones. Y aquí el juego se aleja bastante de la típica ciencia ficción llena de monstruos horribles. Sus criaturas tienen diseños mucho más llamativos y coloridos, casi entrañables en algunos casos, y observar cómo se comportan en su propio hábitat termina siendo una parte fundamental de la experiencia.

Muchas de estas especies son completamente dóciles y reaccionan con bastante naturalidad a nuestra presencia. Podemos acercarnos, observarlas tranquilamente e incluso realizar determinadas muestras para nuestro estudio sin que intenten arrancarnos la cabeza. Es precisamente en esos momentos cuando Sota7 consigue transmitir mejor esa sensación de estar descubriendo un ecosistema que todavía nadie conoce.

Claro que no todos los habitantes del planeta están encantados de recibir científicos. Algunas criaturas son auténticos depredadores territoriales y, si tenemos la brillante idea de meternos donde no nos llaman, no dudarán en lanzarse contra nosotros. Como aquí no venimos precisamente cargados de ametralladoras, tendremos que recurrir a herramientas de distracción o dispositivos capaces de aturdirlos temporalmente para poner pies en polvorosa. La mejor batalla es, en muchas ocasiones, la que consigues evitar.

Además, toda la parte relacionada con la investigación, el inventario, la fabricación y los análisis genéticos se disfruta especialmente gracias al teclado y el ratón. Hay bastantes menús y sistemas que gestionar, y la precisión del ratón hace que moverse por ellos resulte mucho más cómodo que intentar hacerlo todo con un mando.

Y cuando llevas unas cuantas horas recorriendo estos enormes escenarios, agradeces enormemente poder fabricar el hoverboard. Esta tabla flotante cambia por completo la manera de desplazarnos por Sota7, haciendo que recorrer las distancias entre biomas sea mucho más rápido y fluido. Porque explorar un planeta alienígena está muy bien, pero hacerlo sin tener que caminar durante media vida está todavía mejor.

Un despliegue visual vibrante pero con sombras en el diseño

En lo que respecta al apartado gráfico, el trabajo de Frozen Way entra por los ojos gracias a una paleta de colores desbordante de vida y un estilo artístico tipo animación bastante simpático que huye deliberadamente del fotorrealismo obsesivo. Los entornos de Sota7 regalan estampas espectaculares cuando coronamos un pico elevado o cuando los efectos ambientales de niebla baja y lluvia azotan la vegetación. Sin embargo, en las distancias cortas se le ven las costuras al motor: las texturas a ras de suelo resultan algo simples, varios biomas pecan de ser repetitivos y se echa en falta una mayor interacción natural entre las propias especies animales cuando el jugador no está mirando.

Honeycomb: The World Beyond no es una propuesta pensada para todo el mundo, y no le da vergüenza ocultarlo. Su apuesta por eliminar el combate en favor del rigor botánico y la investigación biológica es un soplo de aire fresco gigantesco que encandilará a los jugadores que busquen una experiencia contemplativa, pausada y enriquecedora.

Sin embargo, esa misma pausada naturaleza se convierte en su mayor hándicap para el público general. Las primeras horas de juego pueden resultar abrumadoras y caóticas por la cantidad de instrumental necesario para procesar cada elemento, la lentitud del progreso inicial y la obligación de gestionar tareas mundanas como comer o beber que a menudo cortan el ritmo de exploración. Si a esto le sumamos unos entornos que a pie de calle pueden pecar de repetitivos y una falta de vida orgánica interactiva entre la propia fauna, nos queda una aventura que acaricia la excelencia conceptual pero tropieza en la ejecución práctica.

Un ‘survival’ relajante para mentes curiosas

A pesar de sus aristas en el ritmo y de un tramo inicial que exige bastante paciencia, la versión de PC se posiciona como la mejor plataforma para disfrutar de este viaje científico. El manejo exquisito de los menús de crafteo mediante teclado y ratón, sumado a la fluidez para desplazarnos en hoverboard y al placer indiscutible de conocer la fauna y la flora extraterrestre, convierten a Sota7 en un planeta que merece la pena investigar.

Si te apasionó la vertiente exploratoria de Subnautica, te chifla la botánica y disfrutas perdiéndote en mundos alienígenas sin la tensión constante de que un monstruo te arranque la cabeza de un mordisco, Honeycomb: The World Beyond te ofrecerá decenas de horas de desconexión y calma. Una propuesta singular, relajante y diferente que demuestra que la ciencia también puede ser una aventura fascinante.

Conclusiones

Honeycomb: The World Beyond se desmarca de la masa de juegos de supervivencia gracias a una fórmula centrada por completo en la ecología, el análisis biológico y la experimentación genética. En PC brilla con una interfaz precisa y unos paisajes vibrantes que entran por los ojos desde el primer momento. Aunque su arranque lento, las tediosas rutinas de alimentación y la falta de acción bélica alejarán a los amantes de la adrenalina, aquellos que busquen una experiencia meditativa y científicamente estimulante encontrarán una pequeña joya única en su especie.

Lo Mejor

  • Reemplazar el combate tradicional por instrumental biológico, escáneres y manipulación de ADN es genial.
  • La posibilidad de crear híbridos vegetales y animales para obtener nuevos recursos aporta muchísima chicha.
  • La interfaz de crafteo, investigación y gestión de inventario se navega a las mil maravillas con teclado y ratón.
  • Entornos coloridos y atmosféricos ideales para sesiones de juego pausadas y meditativas.

Lo Peor

  • La abrumadora cantidad de dispositivos iniciales y la falta de explicaciones claras dificultan las primeras horas.
  • El estilo moderadamente relajado puede no satisfacer a todo el mundo. Especialmente si vienes buscando un sustituto de aventuras más tensas
  • A ras de suelo se echa en falta una mayor variedad de assets y más interacción viva entre las propias especies.

Ficha Técnica

  • Título: Honeycomb: The World Beyond
  • Género: Simulación / Survival / Ciencia Ficción / Exploración
  • Desarrollador: Frozen Way
  • Editor: Frozen Way, Snail Games USA
  • Plataformas: PC, PlayStation 5, Xbox Series X/S
  • Idioma: Español

Nota Final

7.5 / 10

Un oasis de tranquilidad en mitad de la vorágine de disparos habitual en el género. Honeycomb: The World Beyond no es para todos los paladares debido a su ritmo pausado y a sus mecánicas de supervivencia cotidianas, pero ofrece una experiencia botánica y exploratoria sumamente original en PC que recompensará con creces a los científicos virtuales más curiosos.

*Este análisis de Honeycomb: The World Beyond para PC ha sido posible gracias a una clave facilitada por PR Outreach

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