Ponerse a los mandos de una secuela o precuela siempre implica preguntarse qué demonios habrán decidido cambiar los desarrolladores por el camino. Los chicos del estudio independiente MAETH, apadrinados en esta ocasión por la editorial Kwalee, ya nos dejaron con la boca abierta en 2023 gracias al primer SPRAWL, una orgía de velocidad, parkour y disparos vertiginosos . Pues bien, para este nuevo SPRAWL Zero en PC han decidido dar un golpe de timón absoluto. Lejos de acomodarse en la fórmula que ya les funcionó, el equipo ha construido una precuela fascinante que actúa como una auténtica cápsula del tiempo, trasladándonos de golpe a la gloriosa e hiperactiva era del efecto 2000.
Olvidaos de las paredes por las que corretear de forma fluida a lo Matrix. En esta ocasión tomamos el control de FIVE, un supersoldado cargado de implantes cibernéticos cuya única misión es infiltrarse y demoler desde dentro a un culto tecnológico fanático antes de que sumerja al mundo en el caos absoluto. Pero lo verdaderamente gordo es cómo se siente todo al volante. SPRAWL Zero reinventa su propuesta alejándose de los años noventa para abrazar la filosofía jugable, visual y sonora de mediados de la década de 2000. Es una carta de amor descarada a esa época dorada donde la física avanzada y la estética sombría reinaban en los monitores de tubo de medio planeta, logrando que los veteranos del género nos reencontremos con sensaciones que creíamos olvidadas.
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Del parkour acrobático a la física salvaje del brazo gravitatorio
El gran cambio jugable que define a SPRAWL Zero es la sustitución de la agilidad aérea por un sistema de combate basado de forma obsesiva en la física de objetos y el saqueo incesante. La influencia de mitos del calibre de Half-Life 2 salta a la vista desde el primer tiroteo. FIVE lleva integrado un brazo magnético que funciona de manera escandalosamente similar a la pistola de gravedad del señor Gordon Freeman, permitiéndonos atrapar cualquier objeto del escenario, desarmar a los enemigos a toda velocidad y lanzar sus propios pertrechos contra la multitud con una fuerza devastadora.
El ritmo de juego no te deja ni coger aire. La combinación de mecánicas y un sistema de botín basado en niveles de rareza hace que cada enfrentamiento sea también una oportunidad para mejorar tu arsenal. Las armas que dejan caer los enemigos vienen marcadas por diferentes categorías de rareza, reconocibles por sus destellos de color, así que nunca sabes del todo qué juguete nuevo vas a encontrar después de reventar a un pobre desgraciado.
Pero aquí viene una de las ideas más cachondas del juego: las armas no se recargan. Cuando vacías el cargador de una escopeta o un fusil, se acabó lo que se daba. ¿Y qué haces con ella? Pues lanzársela a la cara al siguiente enemigo hay más maneras de hacer daño que disparar. Porque aparentemente, en este futuro la gestión de munición consiste en tirar las armas usadas y robar las del enemigo.
Y es que el juego convierte el combate en un saqueo constante. Tus armas duran apenas unas cuantas bajas, así que necesitas mantenerte en movimiento y arrancarle el arma de las manos al enemigo que acabas de convertir en fiambre. No hay tiempo para pararse a pensar demasiado: disparas, lanzas, enganchas otra arma y vuelves a disparar.
Por si todo esto fuera poco, también dispones de habilidades que convierten al protagonista en una auténtica máquina de matar. Puedes ralentizar el tiempo para ganar unos segundos preciosos, utilizar un escudo capaz de devolver los proyectiles enemigos o lanzarte hacia delante con una embestida brutal cuando la situación se pone fea.
Y cuando todas estas piezas empiezan a encajar, el juego entra en un estado de fluidez absolutamente delicioso. Aprendes a enganchar un arma mientras estás en el aire, vaciarla en cuestión de segundos, lanzar el cadáver metálico para aturdir a varios enemigos y lanzarte al cuerpo a cuerpo para recuperar salud. Todo sucede casi sin darte tiempo a pensar.
Es un baile violento, frenético y perfectamente sincronizado en el que cada movimiento alimenta al siguiente. Aquí quedarse es básicamente pedir que te maten.

Una ambientación saturada de nostalgia
A nivel visual y narrativo, la propuesta de MAETH entra por los ojos con una personalidad arrolladora que rinde culto a una época dorada de la cultura pop. Si pecáis de cierta edad, os resultará imposible no esbozar una sonrisa constante al recorrer sus escenarios. El título es una carta de amor a la estética retrofuturista que dominaba el cambio de milenio, combinando el diseño gráfico del efecto 2000 con los tonos marrones, grises y opresivos que caracterizaban a los shooters de la era de los parches en Windows XP. Es una mezcla fascinante donde modelos de baja carga poligonal conviven con técnicas modernas de iluminación, niebla volumétrica y destellos de color que rompen la monotonía de la arquitectura metropolitana.
La influencia del anime noventero es omnipresente en cada esquina. Las referencias a obras de culto como Ghost in the Shell o Neon Genesis Evangelion impregnan desde el diseño de las instalaciones cibernéticas hasta la presencia de propaganda estatal retumbando por los altavoces de la ciudad. El juego cuenta con un total de 11 niveles mastodónticos que nos llevan a través de complejos metropolitanos inspirados en un Hong Kong futurista, tejados resbaladizos marcados por la lluvia constante, laberintos subterráneos lúgubres e instalaciones tecnológicas tan estrafalarias que parecen sacadas directamente Quake II.

Un homenaje descarado a las leyendas del género de los 2000
Lo más divertido de SPRAWL Zero está constantemente lanzándote guiños a la cultura del videojuego, como si desarrolladores y jugador compartieran una broma privada. Y funciona especialmente bien si llevas unas cuantas décadas viendo pasar armas, mecánicas y ocurrencias por nuestras pantallas.
Porque SPRAWL Zero juega con una idea que, sobre el papel, parece una auténtica locura: ¿qué ocurriría si metiéramos algunas de las herramientas más reconocibles de la historia del videojuego dentro de un shooter con alma? El resultado es una especie de parque de atracciones para jugadores veteranos donde nunca sabes qué referencia te vas a encontrar después.
El arsenal es probablemente el mejor ejemplo. No son simples armas futuristas puestas ahí porque sí; son esos pequeños detalles que hacen que el jugador diga “espera… yo conozco esto”.
Y entonces aparecen las cajas de armamento. Abres una y, en lugar de recibir directamente el premio, la interfaz comienza a mostrarte diferentes posibilidades antes de decidir cuál acaba en tus manos. La referencia a la famosa caja aleatoria del modo Zombis de Call of Duty es bastante evidente y, precisamente por eso, tiene ese punto de cachondeo que le sienta tan bien al juego.
Pero aquí no termina la fiesta. Entre el armamento más tradicional encontramos fusiles de asalto, rifles de francotirador y lanzacohetes, pero también hay espacio para juguetes bastante más extravagantes: picanas eléctricas, porras tácticas y armas de plasma capaces de convertir una habitación llena de enemigos en un auténtico festival de chispas y vísceras.
Y esa es precisamente la gracia de SPRAWL Zero: quiere que reconozcas lo que estás disparando y sonrías mientras lo haces.

La banda sonora: latidos de club y propaganda distópica
Si el combate es dinamita pura, el apartado sonoro es sencillamente colosal. La banda sonora compuesta para la ocasión es uno de los pilares fundamentales que sostienen la experiencia de juego en compatibles. Los momentos de exploración y tranquilidad se visten con melodías etéreas y atmosféricas que capturan a la perfección esa sensación de futurismo sombrío de principios de siglo. Esta música ambiental se funde de forma orgánica con la propaganda política que escupen las megafonías de los edificios.
Sin embargo, en el instante preciso en que salta la alarma y arranca la carnicería, la música cambia de marcha para desatar ritmos electrónicos pesados al estilo de la música de club de los años 2000. El bombo retumba como un latido constante que te marca el compás de los disparos, incitándote a mantener la velocidad de crucero, realizar esquivas perfectas y machacar botones al ritmo de la masa sonora. Es una auténtica gozada que eleva la adrenalina hasta cotas altísimas.

Nivelación irregular y una trama confusa
A pesar del recital de disparos, nostalgia y despliegue audiovisual que regala MAETH, el juego arrastra una serie de inconvenientes que entorpecen el resultado global. El principal problema reside en un diseño de escenarios que ha heredado lo peor de los shooters de mediados de los 2000. Aunque la escala de los 11 niveles es impresionante, varios mapas resultan excesivamente laberínticos, aburridos de recorrer y propensos a desorientar al jugador. Tener que dar vueltas sobre tus propios pasos en escenarios repletos de tonos marrones opresivos para cumplir objetivos de activación rompe por completo el frenético ritmo de la partida.
A esta navegación confusa se le suman picos de dificultad severos e injustos. Por si fuera poco, la narrativa es un verdadero caos insustancial. La historia intenta vendernos un arco de liberación personal para FIVE frente a sus superiores militares y el culto cibernético, pero el guion está tan mal explicado y resulta tan genérico que es imposible empatizar con los personajes o entender por qué demonios estamos pegando tiros en cada escenario.

Un ejercicio de nostalgia brillante que triunfa donde importa
Afortunadamente, SPRAWL Zero es un título que antepone la diversión directa a cualquier pretensión de trascendencia narrativa. Cuando la física del brazo magnético se combina con el saqueo incesante de armas coloridas y la música de club retumba en tus auriculares, los defectos de diseño pasan a un segundo plano para dejar paso al disfrute salvaje. Es una propuesta honesta, ambiciosa en lo jugable y pensada para los amantes de la acción individual en PC.
La transición del movimiento acrobático del primer SPRAWL a este enfoque centrado en la física y el looteo demuestra la enorme versatilidad del estudio. La integración de los guiños a las grandes franquicias de la época, la ambientación tipo anime y el exquisito rendimiento técnico en ordenador convierten a esta precuela en un viaje al pasado profundamente satisfactorio que ningún fan del género debería dejar pasar.

Conclusiones
SPRAWL Zero se consagra en PC como una magnífica carta de amor a los juegos de disparos en primera persona de la década de 2000. MAETH ha sabido capturar la esencia visual, sonora y jugable de esa época dorada, combinando la física del brazo magnético con un sistema de botín en el arsenal adictivo a más no poder. Aunque el diseño de niveles peca de aburrido en ciertos tramos y la historia es un desastre que no lleva a ninguna parte, la intensidad de sus tiroteos, su sobresaliente banda sonora y su irresistible toque retro hacen que sea una experiencia profundamente entretenida y recomendable.
Lo Mejor
- El uso del brazo magnético para desarmar enemigos, lanzar cañones vacíos y saquear botín es tremendamente adictivo.
- Una estética de finales de 90s y principios de 2000 es preciosa, acompañada por temas de club que disparan la adrenalina durante los tiroteos.
- Los homenajes a las armas, las mecánicas de Half-Life 2 y las cajas misteriosas sacan más de una sonrisa.
- El juego rinde como una seda, luciendo genial sin exigir un equipo de última generación.
Lo Peor
- Es facilísimo perderse en mapas demasiado extensos que te obligan a retroceder sobre terreno conocido.
- La historia no se entiende bien, los personajes carecen de interés y los objetivos se sienten secundarios.
Ficha Técnica
- Título: SPRAWL Zero
- Género: FPS / Acción / Roguelite / Ciencia Ficción
- Desarrollador: MAETH
- Editor: Kwalee
- Plataformas: PC, PlayStation 5, Xbox Series X/S
- Versión analizada: PC
Nota Final
8.5 / 10
Un chute directo de nostalgia retrofuturista para la memoria RAM de tu ordenador. SPRAWL Zero tropieza en los mismos baches narrativos y de diseño que los juegos de mediados de los 2000, pero lo compensa con creces ofreciendo una jugabilidad rápida, violenta, frenética y con un apartado sonoro de infarto. Un viaje al pasado directo al grano que cualquier nostálgico del género disfrutará de principio a fin.
*Este análisis de SPRAWL Zero para PC ha sido posible gracias a una clave facilitada por Kwalee
