Alt="Kernel"

Cuando llegó este juego a la redacción de Generación Gamer, me lo agencié para cubrirlo por su estilo anime y empezó una serie de alucinantes sorpresas, precisamente por eso, te invito a acompañarme en este viaje de locura y descubrimiento. Imagina por un segundo coger la geopolítica de la Guerra Fría, la carrera espacial, el folclore de las chicas mágicas del anime, la estructura jugable de un roguelike y el ritmo de combate desatado a lo Devil May Cry. Esa es exactamente la carta de presentación de Kernel Hearts, la propuesta debut de los argentinos Ephemera Games bajo el sello de Whitethorn Games. Una mezcla que podría haber terminado en un desastre colosal pero que consigue armar una identidad propia tremenda a base de personalidad, ambición y mucho descaro.

La premisa argumental no se anda con chiquitas. El juego nos plantea un universo alternativo donde la Unión Soviética ganó la carrera espacial en los años sesenta. Aquellos primeros astronautas expuestos a la radiación fuera de la Tierra acabaron engendrando a la primera chica mágica de la historia, ya que una astronauta iba embarazada en el viaje. El resultado: una joven con poderes destructivos inconmensurables que el gobierno soviético no tardó en convertir en un arma militar. Viendo el percal, el resto de potencias mundiales copiaron la jugada creándose su propio ejército de súper guerreras del espacio. Sin embargo, el temor a perder el control sobre este poder descomunal provocó que los mandatarios terminaran sacrificándolas a todas, conservando únicamente sus mentes almacenadas en formato digital.

Esa afrenta directa contra la naturaleza humana y divina desató la ira del Cielo. Una maldición en forma de lluvia de ceniza perpetua cayó sobre el planeta, emanando de una colosal Torre aparecida de la nada y borrando progresivamente la memoria de la humanidad para aplicar un «reiniciando sistema» a la civilización. Los pocos supervivientes atrincherados en el asentamiento de Babel han decidido plantar cara al juicio celestial utilizando los respaldos digitales de las chicas mágicas, implantando sus mentes en cuerpos sintéticos. El objetivo del escuadrón es claro y directo: escalar la Torre de Babel, enfrentarse a huestes de querubines y serafines grotescos y enfrentarse a la mismísima divinidad para salvar los restos de la humanidad.

Adiós al encierro: la libertad del concepto abierto

Donde Kernel Hearts da un golpe sobre la mesa e introduce su mayor acierto de diseño es en la estructura de sus escenarios. Quienes le echamos horas a los roguelite de acción terminamos un poco fatigados del clásico esquema de habitaciones cerradas: entras en un recinto cuadrado, se cierran las puertas, limpias tres oleadas de monstruos, recoges la recompensa y avanzas a la siguiente sala. Aquí la aproximación es muy distinta. Cada piso de la Torre se plantea como una gran arena abierta de 360 grados que puedes recorrer a tu ritmo, en el orden que te apetezca y sin sentirte encerrado en ningún momento.

Esta libertad espacial cambia por completo la dinámica habitual del género. Si un grupo de enemigos se pone tonto o la cosa se complica más de la cuenta, nada te impide poner pies en polvorosa, buscar espacio para recuperar el aliento y reordenar tu estrategia. Las zonas se generan de forma aleatoria en cada incursión pero mantienen elementos predecibles, poblándose de distintos tipos de encuentros que el jugador decide abordar o ignorar según sus necesidades inmediatas. La decisión de cómo enfocar el mapa es totalmente tuya.

El medidor de pecado: una cuenta atrás implacable

Eso sí, esa sensación de paseo libre por el escenario tiene una fecha de caducidad brutalmente estricta. Kernel Hearts no te deja apoltronarte a contemplar el paisaje gracias al medidor de pecado, una barra que va subiendo sin pausa a medida que pasan los minutos en cada planta. Tienes un margen aproximado de siete u ocho minutos por nivel antes de que la ira del Cielo te localice. Cuanto más tiempo te entretengas explorando y buscando objetos por el mapa, la dificultad del piso irá subiendo de forma drástica: los enemigos normales pegarán más duro, aparecerán variantes más agresivas y el jefe final de la zona se volverá una pesadilla respetable.

Si dejas que el contador llegue al máximo sin haber alcanzado el portal de salida, el mismísimo Ángel del Cielo descenderá para aniquilarte de un solo impacto. Este sistema crea una tensión estupenda entre la codicia por conseguir una reliquia más y la prudencia de salir corriendo hacia el jefe antes de que la situación se vuelva inasumible. Cada run se convierte en un ejercicio constante de optimización del tiempo donde aprender a leer el mapa rápido vale tanto como tener buenos reflejos con el mando.

Las cuatro del apocalipsis

Para hacer frente a la horda angelical que custodian la Torre de Babel, se pone en liza a cuatro guerreras únicas con un bagaje cultural e historial de lo más variopinto. Nos encontramos con Fernet, la valiente y resuelta combatiente argentina que sirve como punto de partida; Laika, la soldado soviética de carácter irónico y ataques pesados pero demoledores; Dolce, la sofisticada diva italiana con un manejo de la escena impecable; y Spika, la reservada especialista japonesa cuyo estilo se basa en la velocidad pura.

A diferencia de otros títulos del género donde las variantes entre personajes se reducen a un par de animaciones o un cambio superficial de estadísticas, aquí cada una de ellas exige una forma de jugar completamente distinta. Controlar a Laika implica medir muy bien las distancias y los tiempos de impacto para maximizar su daño bruto en zona, asumiendo que será algo más lenta a la hora de reaccionar. Por el contrario, apostar por Spika supone convertirse en un auténtico torbellino de acuchillamientos a toda pastilla: aunque sus golpes individuales quitan menos vida y su barra de salud sea más ajustada, su movilidad vertiginosa le permite entrar, aplicar decenas de impactos en un par de segundos y salir de la trayectoria de ataque enemiga antes de que el rival sepa ni de dónde le han venido las tortas. Al principio únicamente tenemos acceso a Fernet, pero ir desbloqueando al resto a medida que ascendemos pisos se convierte en un incentivo fantástico.

Combate frenético, combos accesibles y la magia del cooperativo

En el terreno puramente jugable, el sistema de combate de Kernel Hearts abraza sin complejos el espíritu hack and slash más directo. Las peleas son un caos maravilloso de luces, impactos y efectos elementales donde nos veremos rodeados constantemente por hordas de criaturas celestiales. Para evitar que la profundidad de los combos asuste a quienes no tengan los reflejos entrenados en juegos de lucha, el estudio ha incluido un detalle de diseño muy fino: los combos disponibles aparecen desplegados de forma discreta en la parte izquierda de la interfaz, iluminándose a tiempo real a medida que pulsamos los botones. Es una ayuda visual magnífica para saber si estamos ejecutando bien las cadenas de golpes o si nos estamos limitando a aporrear el mando a lo loco.

Además, las esquivas son de lo más generosas en cuanto a marcos de invulnerabilidad, lo que permite mantener un ritmo de pelea endiabladamente ágil. Para elevar la locura al cuadrado, el juego incluye la opción de completar las incursiones en un modo cooperativo para hasta cuatro jugadores. Si en solitario la experiencia exige muchísima atención, juntarte con tres colegas para asaltar la Torre convierte cada mapa en un festival de coordinación. Mientras un par se encargan de limpiar el maserío de monstruos secundarios, las otras dos pueden centrarse en debilitar a las élites o rascar tiempo extra buscando los cofres de recompensas antes de que se agote la cuenta atrás.

Vínculos de campamento: charlar y regalar tiene premio

Entre incursión e incursión por las diferentes plantas de la Torre, la acción se traslada a la base de operaciones de Babel. Lejos de ser un simple menú aburrido para equipar objetos, el campamento funciona como el núcleo narrativo y social del título. Allí podemos interactuar tanto con el resto de componentes del escuadrón como con los curiosos personajes secundarios que habitan el último refugio de la humanidad.

Cuidar estas relaciones sociales mediante conversaciones y la entrega de regalos seleccionados no es un mero adorno para pasar el rato: forma parte directa de la progresión del juego. A medida que estrechamos lazos con nuestras compañeras o con los NPCs de la base, desbloqueamos materiales de fabricación raros, reliquias con efectos pasivos únicos para futuras runs y recetas de mejora que aumentan nuestras estadísticas base. Asimismo, estas charlas aportan esos momentos de respiro y comedia costumbrista que contrarrestan el tono sombrío del apocalipsis, permitiéndonos conocer la trastienda de unas guerreras tan disparatadas como entrañables.

Progresión meta, luces y sombras en lo técnico

Llegados al terreno de la progresión a largo plazo, Kernel Hearts muestra una de sus pocas aristas pulibles. Las primeras horas de juego pueden sentirse algo lentas en lo que respecta a la mejora permanente de las chicas. Gran parte de los recursos necesarios para activar las mejoras pasivas definitivas dependen de objetos que aparecen de forma aleatoria en la Torre y que debemos regalar en el campamento base. Esto provoca que, justo cuando estás empezando y más necesitas esa pequeña ayuda en las estadísticas para sobrevivir a los pisos superiores, el avance se perciba un pelín farragoso. Por suerte, en cuanto le coges el truco al bucle jugable, completas misiones con éxito y acumulas material a buen ritmo, la rueda empieza a girar con mucha mayor fluidez.

En el plano gráfico nos encontramos ante un juego de dos caras muy marcadas. Por un lado, el trabajo de ilustración en 2D es una auténtica maravilla: los retratos de los personajes, las secuencias conversacionales y las ilustraciones estilo anime derrochan un carisma enorme. En cambio, el modelado 3D de los escenarios pecamos de verlo un pelín más modesto y escaso de detalle en las texturas, un peaje habitual en producciones independientes de presupuesto ajustado. La ventaja directa de este apartado gráfico comedido es que la versión de PC funciona como un tiro. El juego se mantiene totalmente estable a 60 fotogramas por segundo sin requerir un ordenador de última generación, gestionando decenas de enemigos y efectos de luces en pantalla sin sufrir caídas de rastro ni tirones molestos.

Un asalto a los cielos adictivo y con alma

La ópera prima de Ephemera Games es un soplo de aire fresco para el género de los roguelite de acción. Kernel Hearts coge elementos que en la teoría no deberían encajar ni a martillazos, chicas mágicas, conspiraciones de la Guerra Fría, combates a contrarreloj y ese royito Evangelion y consigue armar una aventura adictiva, fresca y con una personalidad desbordante. El paso a escenarios abiertos en lugar de las clásicas habitaciones claustrofóbicas le da una flexibilidad táctica tremenda que te engancha desde las primeras partidas.

Es cierto que la progresión inicial se atraganta un poco y que los escenarios en 3D se sienten algo vacíos visualmente, pero la solidez de sus mecánicas de combate, la ayuda en pantalla para ejecutar combos, la inclusión del cooperativo a cuatro bandas y el carisma de sus cuatro protagonistas compensan de sobra cualquier imperfección. Si buscas un título divertido, desafiante y con un toque gamberro que se sale de los moldes habituales, el asalto a la Torre de Babel vale cada euro que cuesta.

Conclusiones

Kernel Hearts firma una carta de presentación estupenda apoyándose en una premisa desenfadada, un diseño de niveles abierto que rompe con la monotonía del género y una jugabilidad hack and slash profundamente adictiva. Sus ideas funcionan con solvencia tanto si decides jugarlo en solitario como si te alías con tres amigos para superar el reto en cooperativo. Aunque su apartado visual en 3D resulta modesto y la progresión meta tarda un rato en arrancar, el carisma de sus protagonistas y su ritmo frenético lo convierten en un título enormemente recomendable.

Lo Mejor:

  • El diseño de escenarios abiertos de 360 grados, que sustituye a las típicas salas cerradas.
  • La marcada personalidad y diferencias reales de combate entre las cuatro chicas mágicas.
  • La genial banda sonora y el altísimo nivel de las ilustraciones 2D estilo anime.
  • La tensión constante que genera el medidor de pecado y la cuenta atrás del piso.
  • La inclusión de un modo cooperativo fluido y muy divertido para cuatro jugadores.

Lo Peor:

  • Los escenarios en 3D se sienten algo desérticos y faltos de detalle técnico.
  • La progresión meta permanente es algo lenta y dependiente del azar en las primeras horas.

Ficha Técnica

  • Título: Kernel Hearts
  • Género: Roguelite de Acción / Hack and Slash / RPG
  • Desarrollador: Ephemera Games
  • Editor: Whitethorn Games
  • Plataformas: PC (Versión analizada), PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2
  • Idiomas: Textos en español, voces en inglés/japonés

Nota Final

8.0 / 10

*Este análisis de Kernel Hearts para PC ha sido posible gracias Whiterhorn Games, que a través de Keymailer nos ha facilitado una clave

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo