En ocasiones, los videojuegos llegan en el momento exacto. Otras veces, no. Hay títulos que, por circunstancias personales o expectativas mal encajadas, no terminan de calar cuando deberían. Y luego están las segundas oportunidades.

Planet of Lana II: Children of the Leaf es, precisamente, eso: una segunda oportunidad para una saga que en 2023 debutó con una propuesta hermosa, sensible y con un enfoque claramente cinematográfico. Su primera entrega dejó sensaciones encontradas para algunos jugadores; ahora, esta continuación no pretende revolucionar la fórmula, sino perfeccionarla. Y en ese proceso, consigue algo mucho más valioso: reafirmar su identidad.

Hemos jugado la versión de PC, y podemos decirlo sin rodeos: Lana y Mui han vuelto con una aventura más madura, mejor medida y emocionalmente más poderosa.


Una historia que crece junto a sus protagonistas

La secuela arranca justo donde terminó la primera parte. Lana ha conseguido reunirse con su familia y el mundo parece haber recuperado cierta estabilidad. Pero esa calma dura poco. Su carácter valiente —quizá imprudente— la lleva a explorar antiguas ruinas junto a Mui, y una tragedia cercana lo cambia todo.

Un misterioso mineral deja en coma a alguien importante para Lana, obligándola a emprender un viaje en busca de una cura. Este punto de partida sirve como motor narrativo para explorar no solo nuevos entornos, sino también el pasado del planeta, el origen de ciertos conflictos y los secretos que rodean tanto a Mui como a los antagonistas.

Sin entrar en spoilers, la trama evoluciona con más seguridad que en la primera entrega. Si entonces la narrativa se apoyaba sobre todo en la atmósfera, aquí encontramos un desarrollo más estructurado, con revelaciones que amplían el universo y flashbacks que aportan contexto emocional.

No es una historia grandilocuente, pero sí íntima y honesta. Y eso, en un videojuego de estas características, es justo lo que debe ser.


El poder del silencio (y de un idioma inventado)

Uno de los rasgos más distintivos de la saga es su lenguaje inventado. Los personajes se comunican mediante palabras incomprensibles para el jugador, apoyándose en gestos, entonaciones y expresividad corporal.

El juego avisa desde el inicio: solo el prólogo cuenta con voces más convencionales. A partir de ahí, todo se narra mediante ese idioma propio que, lejos de distanciar, termina reforzando la conexión emocional.

En PC, la calidad de sonido es impecable, y el uso del silencio está tan cuidado como la música. La banda sonora acompaña sin imponerse, subrayando momentos clave y dejando respirar los instantes más contemplativos.


Jugabilidad: continuidad con mejoras sutiles pero importantes

Si jugaste a la primera entrega, te sentirás como en casa. Planet of Lana ya sentó las bases: una aventura de desplazamiento lateral con puzles ambientales, plataformas y un fuerte componente narrativo.

La secuela no rompe esa estructura, pero la pule.

Lana y Mui siguen funcionando como un equipo inseparable. La clave del diseño es que ninguno puede avanzar sin el otro. Lana puede interactuar con el entorno, esconderse entre matorrales o dar órdenes; Mui, por su parte, accede a zonas elevadas, activa mecanismos eléctricos y manipula ciertos dispositivos.

Una de las novedades más interesantes es la posibilidad de “domesticar” robots. Lana puede controlarlos y Mui puede subirse sobre ellos para alcanzar zonas altas o mover objetos pesados. Esta mecánica introduce nuevas capas en los puzles, que resultan más variados que en la primera parte.

No hay árbol de habilidades ni mejoras progresivas. El juego apuesta por un diseño cerrado donde el mundo se adapta a las capacidades predefinidas de los protagonistas. Es una decisión coherente con su enfoque cinematográfico: aquí no se trata de acumular poderes, sino de vivir una historia.


Ritmo: el gran salto de calidad

Si algo ha mejorado de forma clara es el ritmo.

En la primera entrega, algunos tramos podían sentirse algo reiterativos. Aquí, cuando una mecánica empieza a repetirse, el juego introduce un nuevo elemento o cambia el entorno. La variedad de biomas —selvas frondosas, ruinas tecnológicas, zonas acuáticas— ayuda a mantener la frescura.

Los puzles están mejor integrados en la narrativa. No son obstáculos artificiales, sino extensiones naturales del entorno. Algunos requieren coordinación precisa entre Lana y Mui; otros se centran más en la observación y el timing.

La duración ronda las cinco o seis horas, dependiendo de cuánto tiempo dediquemos a buscar coleccionables ocultos en cofres repartidos por el mundo. Es una experiencia contenida, sin relleno innecesario.


Dirección artística: un cuadro en movimiento

Visualmente, Planet of Lana 2 es una obra que entra por los ojos desde el primer minuto.

El estilo artístico mantiene ese acabado pictórico que mezcla colores vibrantes con escenarios detallados. Cada bioma tiene identidad propia, y el contraste entre naturaleza y tecnología vuelve a ser un eje visual central.

En PC, la optimización es excelente. El juego se mueve con fluidez incluso en configuraciones medias, y los tiempos de carga son mínimos. Las físicas están bien ajustadas, y las animaciones de Lana y Mui transmiten personalidad en cada gesto.

No es un título que busque el hiperrealismo. Su fuerza reside en la coherencia estética.


Sonido y ambientación

La música acompaña con delicadeza, evitando la sobrecarga. No hay melodías invasivas durante las secciones más introspectivas, y los momentos de tensión cuentan con una instrumentación que eleva la emoción sin caer en el dramatismo excesivo.

El diseño sonoro del entorno —pasos sobre distintas superficies, viento entre la vegetación, zumbidos tecnológicos— contribuye a la inmersión.

El resultado es una experiencia sensorial equilibrada, donde imagen y sonido trabajan en conjunto.


¿Revolución o evolución?

Es importante dejar algo claro: Planet of Lana 2 no reinventa la rueda.

Quien busque un salto radical respecto a la primera parte no lo encontrará aquí. La estructura es similar, la jugabilidad parte de las mismas bases y el tono continúa siendo contemplativo.

Sin embargo, las mejoras en ritmo, variedad y construcción narrativa elevan el conjunto. No es una secuela ambiciosa en términos de escala, pero sí en términos de ejecución.

Wishfully Studios ha sabido escuchar críticas y ajustar la fórmula sin traicionar su esencia.


Una experiencia emocionalmente más madura

Más allá de los puzles y las plataformas, lo que realmente sostiene la aventura es su dimensión emocional.

El viaje de Lana no es solo físico. La pérdida, la responsabilidad y las consecuencias de sus decisiones están más presentes que nunca. Los flashbacks de Mui aportan una capa adicional de profundidad, arrojando luz sobre teorías que quedaron en el aire en la primera entrega.

Es un relato sobre crecer, asumir errores y entender que cada acción tiene un impacto.


Conclusiones

Planet of Lana II: Children of the Leaf demuestra que una secuela no necesita reinventar su fórmula para destacar. A veces basta con afinar lo que ya funcionaba, pulir los defectos y confiar en la identidad propia.

En PC ofrece una experiencia sólida, bien optimizada y emocionalmente resonante. No es un juego largo ni complejo en exceso, pero tampoco lo pretende.

Es una aventura que invita a dejarse llevar, a observar y a sentir. Y cuando los créditos aparecen, lo hacen con la sensación de haber vivido algo íntimo.

Para quienes disfrutaron del original, es una evolución natural. Para quienes se quedaron a medias, puede ser la oportunidad de reconciliarse con esta pequeña gran saga.


Lo mejor

  • Ritmo mucho mejor equilibrado.
  • Puzles más variados y mejor integrados.
  • Dirección artística preciosa y coherente.
  • Narrativa más madura y emocional.
  • Excelente rendimiento en PC.

Lo peor

  • Apenas introduce mecánicas realmente nuevas.
  • Duración contenida.
  • Puede resultar demasiado continuista para algunos jugadores.

Desarrollador: Wishfully Studios
Editor: Thunderful Publishing
Plataformas: PC (versión analizada), PS5, Xbox Series X/S, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2
Género: Aventura cinemática, puzles y plataformas

Nota final: 8.5 / 10

Una secuela que no busca revolucionar, sino perfeccionar. Y en ese proceso, logra florecer con más fuerza que nunca.

Análisis realizado en PC con un código proporcionado por Plan of Attack PR

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